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ANTONIO DE CABEZÓN -músico organísta-

Febrero 8, 2010 · Dejar un comentario

Posiblemente ANTONIO DE CABEZÓN sea el paisano más ilustre que haya visto la luz por primera vez en la comarca Odra Pisuerga. Su nombre ocupa, quinientos años después de su nacimiento, un recóndito lugar de la memoria de casi cada uno de nosotros, pues en algún momento nuestras vidas se han cruzado de manera más o menos consciente con él. Incluso podríamos afirmar que pertenece al saber general que fue un músico, vecino de Castrillo Matajudíos y que, además, fue ciego. Su obra es de tal magnitud que la pervivencia de su fama se erige como justo monumento al cabo de medio milenio. Constato, empero, con resignación de castellano viejo y cierto dolor de alma, que dicha fama consiste en pocos más datos de los que hasta aquí he mencionado. 

No es fácil acercarse a la figura de Cabezón debido a la escasez de fuentes directas de la época. Sin embargo, los trabajos de Felipe Pedrell, Higinio Anglés y Macario Santiago Kastner,han revelado un exhaustivo estudio del que resulta un conocimiento parcial de su biografía y, lo más importante, la puesta en conocimiento de sus obras.

Nació en el año 1510 en Castrillo, pues aquí se encontraba la hacienda de su padre. El primer dato importante de su vida lo constituye la prematura pérdida de la visión que se produjo, según no era infrecuente en la época, por algún tipo de infección no tratada adecuadamente. Antonio vivió una vida en la oscuridad aunque, como señala su hijo Hernando en su testamento, Dios le recompensó con una vista maravillosa del ánimo. El camino que conduce de Castrillo (que en la época contaba con medio millar de habitantes) a Castrojeriz debió conocerlo muy bien el pequeño e impedido Antonio, pues seguramente se ejercitara en los órganos que había en la Colegiata y en el de la iglesia de San Juan, de los que se conserva algún resto polvoriento y triste. Todo hace pensar que también tentara los instrumentos de las importantes iglesias de Hinestrosa y Villasandino, así como los de la iglesia de San Esteban de Burgos y de la Catedral, donde recibió el magisterio de los grandes maestros centroeuropeos a través del maestro Gonzalo Martínez de Bizcargui, miembro de su capilla musical.

Sin embargo, la destreza al teclado, la base para una posterior maestría, la adquirió Antonio en su casa de Castrillo con su padre y su hemano Juan al clavicordio, el instrumento doméstico por excelencia. Cuando a los diez años marcha a Palencia a estudiar con el importante maestro García de Baeza, organista de la catedral, Antonio ya era algo más que una promesa al teclado. Un niño prodigio diríamos hoy. Y sólo seis años después de llegar a Palencia pasará directamente al servicio de la Casa Real, en la que permanecerá hasta el fin de sus días. El hecho de que, con diecisésis años fuera integrante de la Capilla Real revela un talento increíble. Por este motivo conviene subrayar que fue en su suelo natal donde comenzó la historia no sólo del niño, sino también la formación musical del futuro compositor.

 La relación de Antonio con la emperatriz Isabel de Portugal, con Carlos I y Felipe II no se limitó a un contrato de servidumbre que generalmente los monarcas dedican a sus artistas de cámara, sino que existió una verdadera amistad con cada uno de ellos, especialmente con Felipe de cuya educación musical en su etapa de príncipe se encargó el músico ciego de Castrillo. La amplitud de miras de la personalidad de Antonio y su riqueza espiritual y cultural parecen evidentes cuando comparamos su destino con el de el común de ciegos de la época, que parecían destinados, en el mejor de los casos a cantar romances en las villas haciéndose acompañar de una zanfona o lira mendicorum. Nuestro ciego no sólo despachaba con el emperador sobre los designios del país, sino que contrajo matrimonio con una joven perteneciente a la nobleza abulense.

Sus obligaciones contraídas con la Capilla Real no le permitieron volver por aquí con la frecuencia que él deseaba. Entre los contínuos traslados de la corte y residencia reales a lo largo y ancho de la geografía española (Valladolid, Alcalá de Henares, Monzón, Aranjuez, Segovia, Madrid… -tratemos de imaginar una persona ciega en las condiciones en que los largos e incómodos viajes se realizaban en la época), y los viajes al extranjero, en los que, codo a codo, compartía mesa y conversación con Carlos I, sólo le restaban períodos vacacionales en los que regresaba al domicilio conyugal establecido en Ávila. En esta ciudad vivió días felices con sus hijos y esposa, Luysa Nuñez, en torno a la parroquia de San Juan, la misma que, por entonces, frecuentaba Teresa de Cepeda y Ahumada, cinco años más joven que Antonio y amiga de Luysa. Es más que probable que el sentido de mística sobriedad que impregna la obra entera de Antonio esté influenciado por esta amistad con Santa Teresa.

Sí que regresó en el mes de junio de 1552 a Castrillo y Castrojeriz, en una visita de la que ha quedado constancia gracias, entre otros documentos que lo certifican, a la donación de la reliquia de Santa Laura que los condes palatinos de Heidelberg le habían regalado como emocionado obsequio tras haber quedado profundamente impresionados por la grandeza de su música y su sentido trascendente. El esfuerzo que realizó Antonio para custodiarla y trasladarla, sólo es explicable si se entiende una fe arraigada con fuerza y un apego y cariño a sus paisanos, pueblo y parroquia. Dicha reliquia se encuentra y se venera aún en la iglesia de San Esteban de Castrillo y, como bien afirma Kastner constituye la prueba más emocionante de la pervivencia Cabezoniana en el pueblo. Poco después pasó a considerarse a Santa Laura, mártir, patrona del pueblo. 

En marzo de 1566 falleció Antonio dejando tras de sí una obra que constituye la base de la posterior escuela organística española y que influyó de manera considerable en la escuela alemana, donde nuestro organista ciego dejó una semblanza profunda que abrió los caminos para la configuración del arte organístico por excelencia que estaba por venir una centuria después en las figuras de Buxtehude y Bach. 

Sirvan estas líneas como medio para la divulgación de la relación del músico con su tierra. Recomendar a los interesados una lectura tranquila de Antonio de Cabezón de S. Kastner, traducida del alemán y prologada con erudición por Antonio Baciero y editada en Burgos por Dossoles. Asimismo (¿qué sería del músico sin su obra?) compruebe cada lector el reflejo de la sobria estampa castellana en su obra grabada integralmente por el citado Baciero. 

En arrebatadas palabras de Kastner que, por otro lado, alcanzan significado más allá de la mera retórica, el misticismo de la contemplación de sus armonías provocan una elevación similar a aquélla de su parroquia de San Esteban, que parece apuntar al cielo. 

Texto de: Enrique García Revilla. Profesor del I.E.S. Odra-Pisuerga

Puedes ver varios multimedia con obras de Antonio de Cabezón.

Puedes adquirir el libro de editorial DOSSOLES.

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CASTRILLO MATAJUDIOS

Febrero 7, 2010 · 1 comentario

Justo a la mitad de camino entre Burgos y Palencia y en medio de los campos, en un punto de esa bella telaraña que forman en tierras castellanas los caminos de Santiago, se encuentra Castrillo de Castrojeriz donde en un día desconocido de 1510 naciera Antonio de Cabezón.

Decimos así pues ese sería su nombre más correcto, ya que sobre el actual «de Matajudíos» convendría hacer algunas matizaciones que hace pensar si no hubiera sido hoy el nombre ideal para esta pequeña aldea el de «Castrillo de Cabezón» (tal como se pensó rebautizarlo en 1966, año del centenario de la muerte del músico). Pero al margen de su agresivo nombre nos encontramos en Castrillo con el núcleo rural pequeño, típicamente castellano. Sus habitantes viven en círculo alrededor de una esbelta, tímida iglesia, en las mejores proporciones de armonía en esa vida natural poblada de duro tra­bajo que es el mundo campesino, sobrio, adusto pero con un cierto «toque» de «distinción» aristocrática que solamente tiene el hombre sentado sobre sus propias mieses.

No falta nada en Castrillo: Iglesia gótica rica en vestigios, antiguo hospital de peregrinos (todavía hoy conservado en su diminuta plaza donde se alza presi­diendo con solemne atrio su Parroquia de San Esteban), fuente, cementerio, bode­gas… Castrillo se recoge a un lado del camino pero expande sus tierras por un buen número de hectáreas en el tranquilo paisaje que lo rodea. El castillo-ruina de Castrojeriz preside en lontananza la vida cotidiana de estas gentes, entrañables, nobles, sencillas y laboriosas que todavía pueblan el antiguo alfoz de los Cabezón. «Tierras de pan llevar»… dicen los libros, así es: junto con algún ganado, el culti­vo de cereales es la principal riqueza de la zona.

Los padres de Antonio eran campesinos. Sebastián de Cabezón extendió mucho sus tierras dentro de la exten­sa demarcación local y también en los pueblos contiguos. Su mujer, María Gutié­rrez, oriunda de la vecina Pedrosa de Socastro, aportaría también al matrimonio alguna dote en cultivos y tierras que llegarían a extender el haber patrimonial hasta Víllasilos, Víllabeta y el propio Castrojeriz, centro de la zona. Un breve río, el Odra u Odrilla, pasa como huidizo de Castrillo, resbalando justo en la parte donde más se agrupan las tierras de sus habitantes; viniendo de Villasandino y Tabanera, sus aguas van precipitadamente al Pisuerga en Itero del Castillo.

Podría y debería hablarse páginas enteras sobre esos campos de hoy y de ayer, tierras de Castilla. Porque hay algo que parece importante en lo que atañe a la ternura de estos parajes del campo español: su aroma, la abundancia de hierbas (la seque­dad más el sol) que confiere a esta tierra —arisca, reseca, dura—, aquel perfume que tan bien describe Salvador de Madariaga, otro gran español, cuando nos cuen­ta que los marineros que regresaban de Indias, sabían por el olor aromático cuan­do se iban acercando a la Península. Esta tierra es también pródiga en pájaros, en aves, a las que ofrecen los campesinos sus palomares como cobijo a cambio de la «palomina» como abono…; y muchos arados, cascabeles, perros, carros, campa­nas…Insisto en las impresiones sensoriales considerada la condición de ciego de nuestro personaje.

«Abunda en ellos la salvia, el espliego, el tomillo y la manzanilla, cuya circunstancia hace que la miel que se recoge en los colmenares existentes en estos sitios sea quizá la mejor que se conoce», dice Madoz. Su hora actual es dura y abundante en soledad y decadencia; junto a la parte viva del pueblo, un montón de ruinas, una desaparecida ermita de San Roque, el reto del diminuto cementerio con una cruz y una fecha (1515), adobes, charcos, pedruscos…, y dentro de la zona semidesierta del pueblo, el complejo de casas donde con toda probabilidad estuvo el solar de Sebastián de Cabezón y familia.

Las piedras de una calzada romana (o «vía Real») de Burgos a Valladolid pasan todavía por debajo de sus campos. Algunos escudos nobiliarios dan raigambre a algunas casas… Castrillo en otra época fue muy activa; nos da idea de ello una anotación final a la famosa peste de 1599 en el libro parroquial:

“Este dicho día cesó la peste y murieron en menos de tres meses ciento y treinta y cinco personas entre grandes y pequeños. Muí ayrado estaba nuestro Dios con este Lugar pues parece que quería acabar con él, y no ay duda que los pecados de sus moradores serían la causa. Considera amigo lector este Lugar el más populoso de los de la Villa de Castro Xeriz quedaría ut umbraculum in vinea sicut tugurium incucumeraris et ut civitas quae vastatur in vastitate hostih, como dice Isaías ablando de la gran Ciudad de Jerusalen al capítulo primero. El Lugar más rico y opulento, pues se contaban en él en aquellos tiempos sesenta pares de labranzas, mírale ya el más pobre de el mundo. Esto lo escribió Don Tomás Callexa, Cura Beneficiado en dicho Lugar según lo dexó excrito el Cura Don Juan Toranzo. Sólo te pido por este trabajo que he tenido, me reces un Paternóster con el Ave María, para si acaso mi alma está en el purgatorio salga por tu intercesión a gozar la bienabenturanza, en donde per misericor-diam Dei Requiescam in pace. Amen. “

Es en una de las últimas estribaciones de la montaña burgalesa, al inicio de la verde sábana de «tierra de campos», donde se alza la ancestral Castrojeriz. Por allí pasa­ron, se asentaron y aclimataron todos los pueblos que forman el ingrediente de nuestra historia. Numerosos hebreos poblaron también aquellas zonas, asiento de caudillos de Reconquista y hombres esforzados en las armas como en sus tierras de cultivo y pastoreo.

Muy conocido es el «Fuero de Castrojeriz» o «Carta Pue­bla», otorgamiento de privilegios que en el 974 da el conde Garci Fernández a la Villa. El documento ha quedado entre los más importantes de la España de la Reconquista ya que, regulando la convivencia de judíos y cristianos, equiparaba los derechos de ambos, sobre todo en materia penal. En efecto, la antiquísima Castro Xerez había sido poblada de judíos desde época inmemorial. «Una de las primeras comunidades judías en España», nos informa la «Enzyclopedia Judaica» (Jesusalén, 1971). 

Castrillo, al igual que los otros actuales pueblos colindantes, eran entonces considerados como barrios de Castro. Pero una relación «especial» y nada amistosa parece surgir en la historia de ambos. Esta relación de Castrojeriz y Castrillo, en este tema, aparece expuesta en Amador de los Ríos, quien comentando en su «Historia de los judíos en España y Portugal» una aclaración al citado Fuero de Castrojeriz relativa al reinado de Fernando I, escribe: «El original, en un latín muy deteriorado, viene a decir:«Emigró (la comunidad judía) en el siglo del Rey Sancho (Sancho el Mayor= S. XI). Se levantaron los hombres de Castro y mataron cuatro sajones del Palacio del Rey y sesenta judíos. Y prendimos a todos ellos, les despojamos de sus casas y heredades y por ello los hicieron habitar junto a Castrillo, reinando Fernando su hijo.»

Y más adelante de las mismas anotaciones del «Fuero» al fallecimiento de Alfon­so VI (en 1109), reproduce: A la muerte del Rey Alfonso se levantaron los hom­bres de Castro con toda su alfoz sobre los judíos de Castrillo cogiéndolos a todos y matando a unos, haciendo prisioneros a otros. La similitud de los nombres —Castro y Castrillo— puede ser origen de confu­sión, lo que no cabe duda es que con el tiempo adquieren los dos vocablos una fuerte y movida vinculación histórica.

Los vaivenes de los monarcas castellanos en estas tierras se sigue bien en la zona. En 1118 Alfonso VII, y su mujer Urraca, vuelven a proteger a los judíos si bien extienden a Castrojeriz los privilegios que tenía la ciudad de Toledo, que prohi­bían a un judío o a un converso ejercer cualquier posición de autoridad sobre los cristianos, y establecía procedimientos legales para casos judiciales entre los dos grupos de población.«En 1234, Fernando III confirmó los privilegios hechos a los judíos y este mismo rey ordena —en 1240— (continua la «Enzyclopedia Judaica») a los judíos de Cas­trojeriz, seguir pagando los 30 dinares anuales a la iglesia local».

No mucho des­pués debemos fijar el origen del núcleo parroquial de San Esteban en Castrillo. Nada se sabe sobre la suerte de la comunidad durante los sucesos antisemitas en España en 1391. El declive de la comunidad era notable en 1474 y en 1485 sólo la pequeña suma de 23 castellanos fue recogida en el impuesto de la guerra de Gra­nada.

Después del decreto de expulsión en 1492, el alcalde recibió instrucciones para el pago de las deudas contraídas por judíos. Y a partir de entonces, apenas nada en ese sentido. Todo es ocultar este pulso del pasado que culmina cuando la sabia «vox populi» cambia el nombre del antiguo reducto judío, «Mota de Judíos» por «Matajudíos», probablemente un mote del pueblo (costumbre esta de los motes o apodos tan castellana como judía) y propi­ciado por aquéllos que más tendrían sus escrúpulos a que fueran desveladas cir­cunstancias de posibles ancestros no del todo convenientes para las modas sociales y políticas de aquellos siglos españoles.

Todavía en documentos serios del siglo XVII se cita el nombre del pueblo de Cabezón como «Castrillo de Judíos» (que no es sino la abreviación de «Castrillo-Mota de Judíos»). Y ahí está ya dado el argumento de las principales tensiones de la historia local, sus persistentes leyendas de poblados subterráneos, de alardes de antisemitismo, etc., de conflictos psíquicos y humanos. Como resultado, nadie andando los siglos llamados «de oro», querrá reconocer sus posibles orígenes aquí, si puede sacar o aludir a otras vinculaciones. No será el caso concreto de Antonio de Cabezón, pero sí el de la mayor parte de sus descendientes. Es un problema crónico en esta zona aún más agudizado por lo que más o menos latente (y tan bien estudiado por Américo Castro) «desvivía» a la sociedad española de aquellos tiempos.

Los últimos ecos destructivos de la zona se debieron a la inva­sión napoleónica que celebró una batalla en las cercanías. Y los últimos de gloria, quizá, cuando en 1521 residió aquí el consejo Real de Castilla mientras el levanta­miento de las comunidades.

En una zona muy vieja y derruida del pueblo se detecta el núcleo de casas de los Cabezón. La identificación parte del famoso artesonado que todavía hoy puede verse en una sala baja de la casa convertida en cuadra, en cuya parte baja de las baldosas que lo forman se leen los nombres de Antonio de Cabezón y de Victoria Calleja junto a la fecha de 1661. Se trata en efecto de un nieto de Diego de Cabezón que llevó el nombre de su ilustre tío-abuelo.

Acompaña a estas inscrip­ciones una ornamentación de estrellas, peces y otros símbolos que será en su día curioso de «descifrar». Dicho artesonado es el que hemos reproducido en el pros­pecto general. El valor de estos restos ha sido el de darnos a conocer el sitio donde vivió la familia de Antonio y con toda probabilidad donde naciera éste hace cuatrocientos setenta y dos años.

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MARÍA TERESA LEÓN -escritora-

Febrero 6, 2010 · 1 comentario

 

MARÍA TERESA LEÓN nace el 31 de Octubre de 1.903 en Logroño y muere en Madrid el 13 de Diciembre de 1.988. Hija de don Angel León, Coronel del Ejercito y de doña Oliva Goyri. Su infancia y adolescencia transcurren en Madrid, Barcelona y Burgos. Sobrina de Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, la primera mujer en España que obtuvo un doctorado en Filosofía y Letras e impartió clases en la universidad española. María Teresa León estudió en la Institución Libre de Enseñanza y se licenció en Filosofía y Letras.

En 1920, con diecisiete años se casa con Gonzalo de Sebastián y tienen dos hijos Gonzalo y Enrique. En sus años jóvenes publica artículos en el “Diario de Burgos” bajo el seudónimo de la heroína de D’annunzio, Isabel Inghirami, y posteriormente con su propio nombre. Destacando ya por su defensa de la mujer y de la cultura.

En esta etapa de su vida, realiza su primera visita a Argentina en1928 y sigue con su labor intelectual, asistiendo a conferencias y publicando algunos artículos donde se hace eco de su personal opinión de la dictadura española. En 1.929 publica sus primeras dos novelas, Cuentos para soñar y La bella del mal amor. La ruptura matrimonial la devuelve a Madrid, donde empieza a gozar de un cierto prestigio como escritora.

Ya en Madrid, conocerá por esos años al que sería su compañero, Rafael Alberti. Dice el poeta en su “Arboleda Perdida”: “Surgió ante mí, rubia, hermosa, sólida y levantada, como la ola que un mar imprevista me arrojara de un golpe contra el pecho”. Desde ese momento continuarán juntos su trayectoria vital.

En 1932 se casan por lo civil y su unión con Rafael Alberti, marca una nueva etapa de cuarenta años donde ambos escritores comparten proyectos culturales y literarios comunes. Una de las primeras colaboraciones de Alberti para María Teresa León son las ilustraciones para su colección de cuentos Rosa Fría, su tercer libro. La Junta para la Ampliación de Estudios pensiona a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo. Comienzan a viajar por Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda. Estos viajes son motivo además para contactar con los llamados escritores revolucionarios. El primer viaje a la Unión Soviética como tema de sus escritos, fue posteriormente ampliado con una docena de artículos, publicados en El Heraldo de Madrid en 1933.

En 1.933 ella y Rafael Alberti fundan la revista “Octubre” que será plataforma de escritores y personas de la cultura en defensa de la cultura.

En 1934 vuelven a la Unión Soviética para asistir al Primer Congreso de Escritores Soviéticos, donde conocerá a M. Gorki, A. Malraux, Piscator y otros. Tras el estallido de la Revolución de Asturias se van a los Estados Unidos, para recaudar fondos para los obreros damnificados.
Vuelta a su país, al poco se producirá la sublevación del 18 de Julio de 1.936 y tras una peripecia que le lleva de Ibiza a Madrid. Fue secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas, y fundó la revista El Mono Azul. Estas experiencias aparecen recogidas en dos de sus novelas, Contra viento y marea y Juego limpio, así como en varios de sus cuentos.

Colabora en la confección del “Romancero de la Guerra Civil” dedicado a García Lorca, uno de los más bellos y heroicos compendios de poesía anónima de nuestra cultura contemporánea.
Participó en la Junta de Defensa y Protección del Tesoro Artístico Nacional, desarrollando una intensa actividad de agitación cultural y literaria en los frentes de batalla, de salvación del patrimonio nacional, cuyos ejemplos más sobresalientes son los del tesoro sacro de Toledo y el traslado de los fondos pictóricos del Museo del Prado a Valencia, junto con los artistas Timoteo Pérez Rubio, Josep Renau, Jaime Ferrán y el mismo Alberti. Igualmente participa en el II Congreso de Escritores Revolucionarios en 1937 celebrado en Madrid y Valencia.

El trabajo al que, sin duda, María Teresa León dedicó la mayor parte de sus esfuerzos durante la guerra civil fue su actividad teatral. Como Subdirectora del Consejo Central del Teatro y siendo responsable de “El Teatro de Arte y Propaganda” y posteriormente de “Las Guerrillas del Teatro” en el Ejército del Centro puso en marcha diversas empresas teatrales, ya como dramaturga, ya como directora de escena e incluso con colaboraciones esporádicas como actriz: co-directora de Los títeres de Cachiporra de García Lorca y La cacatúa verde de de Arthur Schnitzler; directora de La tragedia optimista del autor ruso Vsevolod Vichnievski y el mayor éxito de esta época de guerra civil, la dirección y participación como actriz en la versión de Numancia , de la que se encargó el propio Alberti. Igualmente dirigió y participó en una obra de Alberti Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos. Otras de sus aportaciones al mundo del teatro es la fundación de “El Cine, Teatro, Club de la Alianza de los Intelectuales Antifascistas”.

Tras la derrota republicana se exilian a: Oran, Francia, Argentina, Italia. En París viven hasta finales de 1940, trabajando como traductores de la radio francesa Paris-Mondial y como locutores para las emisiones de América Latina. Viven durante 23 en Argentina donde da a luz a Aitana. Son años de intensa producción literaria, con una activa participación en entrevistas para la radio, composición de nuevas novelas, como Juego Limpio y redacción de guiones para el cine.

La llegada de Perón al poder en el gobierno argentino comenzó a dificultar la vida de los exiliados españoles. El matrimonio Alberti iniciaba de esta manera, sus nuevos viajes a Europa y un primer viaje a China, tras el cual escribe en 1958 junto a Rafael Alberti, “Sonríe China”. El regreso definitivo a Europa en 1963 marcó cartoce años de exilio con residencia en Roma. Son estos años en los que María Teresa León perfila el final de Memoria de la melancolía, obra finalizada en 1968, es un sugerente y emocionante relato de los años más activos del siglo XX, los de las décadas de los 20 y los 30, donde María Teresa León, jugó un papel protagonista.

El 27 de abril de 1977 vuelven a España, tras 38 años de exilio, pero María Teresa, arrastra ya una enfermedad hereditaria que le provoca la pérdida completa de memoria. Desde entonces permanece ingresada en un sanatorio de la sierra madrileña, sin memoria ni recuerdos y así fallece el 13 de diciembre de 1988

 

 Obra Literaria

 

 La libertad en el tejado, 1989, Teatro

Cervantes. El soldado que nos enseñó a hablar, Altalena, Madrid, 1978, Novela

Memoria de la melancolía, Losada S.A., Editorial, Buenos Aires, 1970, Biografía

Menesteos, marinero de abril, Era, México, 1965, Novela

Fábulas del tiempo amargo, Alejandro Finisterre, México, 1962, Cuentos

Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos, Losada S.A., Editorial, Buenos Aires, 1960, Novela

Juego limpio, Goyanarte, Buenos Aires, 1959, Novela

Nuestro hogar de cada día, Compañía Fabril Editora, Buenos Aires, 1958

Sonríe China, Jacobo Munick, Buenos Aires, 1958, Miscelánea

Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid campeador, Peuser, Buenos Aires, 1954, Novela

Las peregrinaciones de Teresa, Botella al mar, Buenos Aires, 1950, Cuentos

El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer, Losada S.A., Editorial, Buenos Aires, 1946, Novela

La dama duende, 1945, Guión de cine

La historia tiene la palabra, Patronato Hispano-Argentino de Cultura, Buenos Aires, 1944, Ensayo

Los ojos más bellos del mundo, 1943, Guión de cine

Morirás lejos, Americalee, Buenos Aires, 1942, Cuentos

Contra viento y marea, AIAPE, Buenos Aires, 1941, Novela

Crónica General de la Guerra Civil, Alianza de Intelectuales Antifranquistas, Madrid, 1939, Ensayo

La tragedia optimista, 1937, Teatro

Una estrella roja, Ayuda, Madrid, 1937, Cuentos

Cuentos de la España actual, Dialéctica, México, 1935, Cuentos

Rosa-Fría, patinadora de la luna, Espasa Calpé, Madrid, 1934, Cuentos

Huelga en el puerto, 1933, Teatro

La bella del mal de amor, Hijos de Santiago Rodríguez, Burgos, 1930, Cuentos  

Cuentos para soñar, Hijos de Santiago Rodríguez, Burgos, 1928, Cuentos

Misericordia, Teatro

LA ESCRITORA JUNTO AL QUE FUERA SU MARIDO EL POETA RAFAEL ALBERTI.

 

-Búscala en La Acequia.

-Lee sus textos sobre la guera civil española.

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LICOR TIZONA DEL CID

Febrero 4, 2010 · Dejar un comentario

El licor TIZONA DEL CID se elabora en dos modalidades, verde y amarillo. Es elaborado en el monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos) por la Orden Cisterciense que allí habita, fundada en 1098, como reforma de la Orden Benedictina. La orden tiene sus caracteristicas bien definidas que se reflejan en este Licor. Por ejemplo: su austeridad y sencillez en su modo de vivir propicia un conocimiento notable del campo y sus hierbas, y de técnicas agrícolas. Así nace este licor, que se fabrica BAJO FORMULA SECRETA a partir de la maceración, durante 15 días y en toneles de madera, de unas treinta hierbas distintas, cultivadas unas y recogidas otras en los campos castellanos, junto con una sabia adición de semillas exóticas como la canela, el acibar y el clavo.

La pureza y densidad del licor se produce con la adición del jarabe al alcohol. Sale así un licor brillante, de unos 38º el amarillo y 40º el verde que posee -tomándolo con moderación- grandes propiedades digestivas. Resulta tambien agradabilisimo al paladar. Su sabroso nombre -TIZONA DEL CID- es un homenaje al Cid Campeador y a su vinculación con este Monasterio.

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EL PAPAMOSCAS

Febrero 3, 2010 · Dejar un comentario

PAPAMOSCAS es el apodo con el que popularmente, se conoce un famoso artilugio del siglo XVI, que marca las horas en la catedral de Burgos. Está situado en la nave de la izquierda, según se entra por la fachada principal, por encima del triforio, y representa a una figura humana de rostro grotesco y peculiar tocado, que emerge desde el talle sobre la esfera de un reloj. 

Viste una especie de casaca roja, abotonada delante, con amplio cuello terminado en puntas y ceñido por cinturón verde. Con la mano derecha sostiene un papel de música y hace sonar la campana al paso de las horas, mientras abre y cierra la boca. Los cuartos de hora los marca su ayudante, el Martinillo, una figura más pequeña y de cuerpo entero que espera sobre un pequeño balcón entre dos campanas. Con un martillo en cada mano da uno, dos o tres golpes, según sea el cuarto, la media o los tres cuartos, y cuatro golpes antes de la hora que entona, con sonido más grave, el PAPAMOSCAS

Puedes verlo en vídeo

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GANADERÍA “LA CABAÑUELA” -Los Toros del frío-

Febrero 2, 2010 · Dejar un comentario

LA CABAÑUELA es una finca situada en la zona central de la provincia de Burgos, en el borde del Páramo de Masa, a una altitud entre los 1.050 y 1.250 metros, con una pluviosidad aproximada entre los 750 y 800 litros por metro cuadrado al año, y unas temperaturas que oscilaron en 1998 entre los -13ºC de mínima en Enero y 34ºC de máxima en el mes de Agosto, con mínimas por debajo de 0ºC ocho meses de los doce del año y heladas durante 114 días de este citado año, periodo en el que el termómetro descendió por debajo de -5ºC en 24 ocasiones.

Sus 600 hectáreas de terreno se reparten en varios cercados dispuestos en eje, con una proporción similar de un 60% de pradera de buen pasto y un 40% de monte bajo de encinas y robles. Casi 200 de las 600 ha se dedican al cultivo, en cuya rastrojera se mete al ganado de agosto a marzo.

Esta ganadería, la primera de la provincia perteneciente a la Unión de Criadores de Toros de Lidia, se formó en 1993, tras adquirir a la familia Prado-Eulate el hierro que primero se denominó “TORREBLANCA” y que, posteriormente, en 1985 al comprar vacas y machos de “TORREALTA”, se anunció a nombre de Doña Paloma Eulate y Aznar.

Así, en Junio del 93, llegaban a Burgos las 95 primeras vacas que salían de la finca de “El Toñanejo”, en Medina Sidonia. Entre ellas, 28 paridas con los hierros de Marqués de Domecq, Maribel Ybarra y “Torrestrella”, 47 eralas preñadas del hierro de “Torrealta” y otras 20 añojas del mismo hierro. En cuanto a los sementales, se han utilizado ejemplares de “Torrestrella” y “Torrealta”, en todos los casos con prueba de descendencia satisfactoria.

Las características climatológicas y orográficas de la zona en la que se ubica La Cabañuela condicionan casi todo: el manejo, la alimentación y las instalaciones. La primavera se retrasa en relación a otras regiones; la aparición de las hojas de los robles, signo de que la primavera está en su explendor, no se produce hasta bien entrado el mes de mayo. Por otra parte, la humedad aportada por el rocío de la mañana durante muchos días de verano, hace que la hierba se mantenga verde, en las zonas de exposición solar no excesiva, hasta prácticamente la entrada del otoño, en el que el rebrote del pasto y la rastrojera de cereales está prácticamente asegurada, a poco que las temperaturas de septiembre no sean excesivamente bajas.

Los ciclos productivos de las vacas de vientre procuran ajustarse a la producción de pasto para que la necesidad de suplementar la alimentación sea mínima. Los lotes de cubrición se separan en torno al 10 de mayo, procurando así que los partos se produzcan a partir de últimos de febrero, cuando los días van alargando las horas de sol, las heladas no son tan duras y las nieves menos persistentes. De marzo a agosto, el bravo pasta en los cercados de monte, siendo trasladados después a los rastrojos, donde se alimenta, ayudado en algunos casos hasta el mes de marzo. El destete se produce en octubre o noviembre, fechas en las que se realiza el herradero. Como dato anecdótico señalar que el macho número uno de todas las camadas lleva de nombre “Campeador”, independientemente del nombre de su madre, para hacer honor al legendario héroe castellano que nació muy cerca de aquí.

La adaptación de los animales puede considerarse como muy buena, habida cuenta de su procedencia, de una zona totalmente diferente en cuanto a condiciones de clima y alimentación. Las buenas condiciones sanitarias de la zona, determinadas por la escasa concentración de ganado vacuno en los alrededores, facilitan indudablemente esta adaptación

Puedes ver un encierro de Bañuelos en Pamplona.

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DIEGO GALAZ -músico violinísta-

Febrero 1, 2010 · Dejar un comentario

DIEGO GALAZ  nace en Burgos en 1976. Comienza sus estudios de música clásica a la temprana edad de 6 años, teniendo como maestro al compositor Alejandro Yagüe.
Culminará esta etapa recibiendo clases de mano de la prestigiosa violinista Isabel Vilá, con la que estudiará durante más de 5 años.
Pronto comienza a tomar contacto con diversas formaciones musicales de su ciudad (música folk, flamenco, pop, rock, cantautores…). 

En el verano de 1996 se traslada a Madrid. 

Paralelamente a su formación académica (armonía moderna, guitarra, composición, en la escuela musical IMT), empezará a formar parte de distintas bandas madrileñas de diversos estilos musicales, como por ejemplo “La cabra mecánica”. En un periodo de tiempo relativamente corto, conseguirá ser uno de los violinistas más solicitado en estudios de grabación y en giras de directo en España. 

Sus colaboraciones en giras y grabaciones con grupos y solistas son numerosas: Jorge Drexler, Pedro Guerra, Joaquín Sabina, La Musgaña, Javier Paxariño, Eliseo Parra, Nacho Mastretta, Pasión Vega, Pepe de Lucía, Estrella Morente, Eduardo Laguillo, Revólver, Joaquín Díaz, Celtas Cortos, M-Clan, Mikel Erentxun, Luis Pastor, Rosana, Ibérica de Danza, Luis Delgado, Cristina Pato, Ella Baila Sola, Sergio Dalma, Tam Tam Go, Melendi, Pastora, Rosa López, Chenoa, La Cabra Mecánica, Beth, Manu Tenorio, J. Luis Montón, El Sueño de Morfeo, Los Lunes, Olga Ramos, Victoria Abril, Fran Perea, Edith Marquez (México), Tontxu, David Broza (Israel), Mónica Molina, Kiko Tovar, Kelvys (Cuba), Cristina del Valle, Pedro Andrea, Merche Corisco, Gisela, Natalia, Marta Botía, El Mecánico del Swing, Guillermo, Patricia Oliver, Daniela Herrero (Argentina), Quintín Cabrera (Uruguay), Lucía Jiménez, Fernando Samalea (Argentina), Pablo Sbaraglia (Argentina), Belén Dreik, Migueli, Luis Guitarra, La Naranja China, Martin Valverde (México), Bernardo Quesada (Costa Rica), María Albistur (Argentina), Comisión, Los chichos, Mal de Amores, Masalla, Felipe Barrios y Matías, M.José Hernández, Zoobazar, Javier Coble, A Tirador Laser… 

 

Actualmente es componente del trío ”La apasionante música del cine” junto a Cuco Pérez y Luis Delgado. También es miembro fundador de Zoobazar, músico colaborador de la compañía “Ibérica de danza”, junto a sus compañeros de “La Musgaña” y violinista de la orquesta de Nacho Mastretta.

Su participación como intérprete en diversas bandas sonoras (“Sin vergüenza”, ”Invierno en Bagdad”, “Kasbha”, “Cars”, “Días de Cine”, “Nadie es Perfecto”,etc.), sintonías de series de televisión y en campañas publicitarias completan el currículum de este joven violinista.

Puedes verlo tocando en Burgos

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PROGRAMA CARNAVAL BURGOS 2010

Febrero 1, 2010 · Dejar un comentario

Programa carnaval Burgos 2010 .DESCÁRGATELO AQUÍ.

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BASES DEL CONCURSO PARA LA ELECCIÓN DEL CARTEL DE FIESTAS SAN PEDRO 2010

Febrero 1, 2010 · Dejar un comentario

BASES DEL CONCURSO PARA LA ELECCIÓN DEL

CARTEL DE FIESTAS DE SAN PEDRO Y SAN PABLO 2010. 

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EL BOFORDO

Enero 31, 2010 · Dejar un comentario

EL BOFORDO o hastiludium es nuestro “Juego de Bofordar”, también denominado “Lanzar a tablado”, se trata de una justa o torneo que se viene realizando en Burgos, con alguna interrupción, desde el S VIII, al menos y donde aún se recuerda a los afamados “Bofordadores Burgaleses” que incluso cuentan con sitio y calle en su memoria y aún se celebran este tipo de torneos con motivo de algún fasto.
Además del nombre de la competición, el bofordo es un venablo corto arrojadizo muy a la usanza de los godos, al que la RAE llama bohordo, en francés es “bohort”, en la Crónica Godo lusitana (1140) se cita como “buffurdium” y en la “Estoria” de Alfonso X “El Sabio” ya se denomina “bofordo”:
“demandó por un caballo é tomó un bofordo en la mano, é fuese al tablado”

En el Poema de Fernán González se nos narra que en el 932 durante los desposorios de “El Buen Conde”, que era como le llamaban, con doña Sancha hija de Sancho I de Navarra, ya hubo juegos de bofordar, según las costumbres de la época para mayor esplendor de los esponsales:

Fuéronse para Burgos cuando ir se podieron;
Luego que alli llegaron grandes bodas fecieron;
Non alongaron plazo, bendiciones prendieron;
Todos, grandes e chicos, muy gran gozo hobieron.

Alanzaban en los tablados todos caballeros;
A tablas e escaques jugan los escuderos;
De otra parte mataban los toros los monteros;
Habia ahi muchos cítulas e muchos violeros.

En el Cantar de Mío Cid se cita como “Los Juegos de tener armas y quebrantar tablados” y nos explica en el episodio de las Bodas que dichos juegos consistían en matar muchos toros, alanzar tablados y bofordar:

Todas las gentes del Cid con júbilo los miraban,
Las armas iban jugando, los tablados derribaban”.

“Los Siete Infantes de Lara” comienza con:
“Los Bofordadores en las bodas de Doña Lambra”:

Andudo con sus compañas fasta a Burgos llegare,
por veer los trebejos que fazían e el tablado lançare,
para doña Llambra con sus dueñas mandó ý tienda armare.

Primero lançó su vara el conde Garci Fernández
e después lançó otrosí el bueno de Ruy Velázquez,
e después Muño Salido, el que bien cató las aves,
e muchos de otras partes; e desí lançó Alvar Sánchez.

En este episodio se narran las bodas en Burgos de doña Lambra de Bureba con Ruy Blazquez, a las que asistió García Fernández “El de las manos blancas”, segundo Conde de Castilla, hijo de Fernán González y primo de la desposada. Siguiendo la costumbre, para dar realce a las nupcias, se jugaba el bofordo, para ello se montó un alto tablado en la glera de Burgos. Los bofordadores salían uno por uno, a galope tendido de su caballo para arrojar un solo bofordo contra un castillete de madera que se erigía sobre el tablado, quien tenia tanta pujanza en su brazo y tanta destreza como para derribarlo de un solo golpe certero era considerado como campeón, aunque también se consideraba el traspasarlo de parte a parte:

Esforçandose de ferir aqueill tablado et destruyr segunt su poder

Con ocasión de las largas estancias en Burgos de Felipe el Hermoso junto a su esposa la Reina Juana también se juega el bofordo, según relata Antoine de Lalaing en su “Voyage de Philippe le Beau en Espagne (1501), e incluso hay quien dice que el propio Rey participó en la liza junto a cincuenta gentilhombres.

Estas justas están reguladas por muy exactas normas:

-Se debe contar con autorización para celebrarlas y se debe pregonar la fecha y lugar donde se han de realizar para conocimiento general.

-Para evitar daños, los bofordos deben tener la punta amolada o protegida con una funda de hueso: “fierro ninguno agudo, enbotado ni enquara taillado, con sortilla de fierro o de cera o de huesso”. Incluso en alguna ocasión se indica expresamente que las armas no deben llevar casquillo: “todo cauallero que traxiere fierro en la lanza el día que ixieren a bofordar pecho ii morabetinos a los otros caualleros et si trayendo fierro fiziesse danno peche el coto como es fuero”, de donde se desprende que existen sanciones económicas o incluso mayores: “que firiere ad alguno o fiziere homezidio o algú otro danno, deve seer costrenido de peitar la pena del homezidio e de emendar el otro danno”.

-Los caballos deben ser “corrientes con muy fuerte remetida et cubiertos” ya que deben llevar petrales con esquilas, “campanetas o cascavieyllos” para avisar a los incautos, de tal forma que puedan esquivar su veloz arrancada y carrera, lo mismo que los bofordos mal dirigidos, también se advierte sobre la doma de los caballos: “si cauallo mal enfrenado o mal temprado fiziere danno o matare ome, si non fuere día señalado, que yxieren a alanzar o bofordar, peche el danno o de el dannador”.

-No existen trofeos, tan solo la fama y el prestigio de jugar bien “es alabada aquella uegada más que los otros de nobleza de tirar” y para el campeón que logra derribar el castillete se le otorgan los máximos reconocimientos: “es loado ante todos por avantailla de nobleza”.

-Calle del Bofordo. Puedes recorrerla

-Texto cedido expresamente a BURGOSPEDIA por Yague Garcés. Visita su blog.

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