FUENTELCÉSPED

FUENTELCÉSPED se halla entre los ríos Riaza y Duero y es atravesado por el río Nava. No deja de ser por eso un pueblo estratégico cerca de pueblos de Segovia, a 4 km de Montejo de la Vega, y de Soria, a 13 km de Castillejo de robledo.

Está entre montañas viejas y desgastadas rodeado por siete cuestas, siendo la más importante la de Santa Bárbara de donde procede el agua que dio origen a su nombre. Etimológicamente su nombre se debe a una gran charca que se ubicaba en la actual plaza mayor la cual estaba rodeada de césped, esta situación alcanza hasta el medievo.

La 1ª fecha documental de Fuentelcésped data del año 1177.
Aldea pequeña que perteneció desde 1217 al convento de La Vid, al ser donada por su dueño D. Fernando Gómez de Linaje, perteneciendo al monasterio hasta el año 1560 en que se convierte en Villa, comprando los vecinos su jurisdicción propia por 227.977 maravedíes.
A partir de 1560 la villa se gobierna así misma, sin ingerencias de poderes extraños, salvo el rey, aunque entre 1607 y 1775 el Conde de Miranda y Duque de Peñaranda fue señor de la Villa. Pero este señorío no tuvo mucha importancia, ya que el gobierno de la localidad lo llevaban los habitantes de la misma y el duque sólo intervenía para confirmar como alcaldes a aquellos vecinos que el pueblo había elegido. Esta autonomía concejil no la disfrutaron otros pueblos.

 

Son sus principales monumentos La Iglesia de San Miguel, la instalación del humilladero, la ermita de Nuestra señora de la nava y de Santa Bárbara, la fuente grande, las pozas y lavaderos y, de reseñar especialmente, sus típicas bodegas y lagares.

Destacan de Fuentelcésped, sus Concejos Abiertos, es decir, reuniones públicas a las que podían acudir todos los vecinos, ya que todos tenían voz y voto. Llegaron a ser tantas, que el Rey prohibió celebrarlas.

La importancia y poder de los Concejos Abiertos era tal que , por ejemplo, en 1660 al producirse una mala cosecha y ser muy escaso el trigo disponible en la villa para la subsistencia de sus vecinos, se acuerda confiscar el trigo que tenían almacenado en el pueblo los canónigos de la catedral de Segovia y repartirlo entre los vecinos según la necesidad de cada familia.

El gran interés por el conjunto de los vecinos hace que en 1687 se regule la venta del vino, vendiendo todos los vecinos el vino al mismo precio, evitándose así competencia entre ellos. Lo ajustaban según el precio que se diera en la comarca.

Otros testimonios de la solidaridad vecinal son, la financiación colectiva de la construcción de la iglesia, los frecuentes y costosos pleitos contra la poderosa Mesta, la suscripción comunal de créditos para costear obras de interés general, la prohibición de que pudieran residir en la villa como vecinos , personas acogidas a privilegios que supongan exención de contribuir a las cargas comun

Hablan de él.

Visualizalo en el mapa.

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