DOMINGO BATET -General Republicano-

El general DOMINGO BATET, jefe de la División Orgánica de Burgos en julio de 1936, cuando se inició la guerra civil, fue condenado a muerte y fusilado.

De entre casi una veintena de generales republicanos asesinados al comienzo de la guerra civil por los sublevados –Romerales, Núñez de Prado, Salcedo, Caridad Pita, Campins, el almirante Azarola, etcétera–, el caso del general Batet fue singular. La mayor parte de sus compañeros fueron fusilados en los días iniciales de la rebelión contra la República, por haber tratado de defender la legalidad constitucional.

El general Batet, por el contrario, no fue ejecutado hasta el 18 de febrero de 1937. ¿A qué se debió tan considerable retraso en el asesinato de uno de los jefes militares a los que los sublevados calificaban de «malos compañeros»? A una meditada, fría y refinada venganza del general Franco. El prestigioso historiador Gabriel Jackson, en su lúcida obra La República española y la guerra civil, describe así la peripecia de Batet: «El comandante general de la región militar de Burgos era Batet, leal al régimen republicano. El 16 de julio, y por propia iniciativa, Batet se entrevistó con Mola y le preguntó bruscamente si estaba complicado en los planes para un pronunciamiento. La entrevista fue muy desagradable y no produjo resultados tangibles. El general Batet hizo detener al general González de Lara y lo envió a Madrid para una acción disciplinaria. Sin embargo, la mayoría de los altos oficiales de Burgos formaban parte de la conspiración. A las dos de la madrugada del 19 de julio, el general Dávila declaró el estado de guerra, manifestando que el Ejército se sublevaba para salvar a la República.

El general Batet ya estaba detenido y más tarde sería ejecutado». A su vez, en la película Dragón Rapide está muy bien reflejado el choque entre los generales Mola y Batet, así como el pretexto utilizado por el primero para eludir la violación de su promesa de no sublevarse. Al haber calificado Batet de «aventura» cualquier rebelión contra el Gobierno legal, alegó luego que «el Alzamiento Nacional no constituía ninguna aventura» (sic).

¿A qué se debió el singular odio de Franco contra este general católico nacido en Tarragona, y más bien conservador, que había incluso abortado la sublevación catalana de octubre de 1934? A esclarecerlo se dedica el libro El general Batet. Franco contra Batet: crónica de una venganza, de Hilari Raguer (Ediciones Península, Barcelona, 1996). Raguer es monje de la abadía benedictina de Montserrat y, una vez licenciado en Derecho y diplomado en Ciencias Políticas, ha publicado diversas obras sobre la historia contemporánea catalana. El libro que comentado resulta muy útil para la reconstrucción de la necesaria memoria histórica colectiva, tanto de la patológica psicología de Franco como de la personalidad de algunos de los generales republicanos víctimas de los militares «africanistas». Con una abundante base documental, que incluye desde informes de Batet contra la corrupción e ineficacia profesional de los «africanistas» –Franco y sus compañeros facciosos cuando iniciaban su carrera militar– hasta la sentencia que condenó a muerte a Batet, Hilari Raguer va desvelando tanto la excelente profesionalidad militar de Batet como su rectitud, hombría de bien, firmeza de convicciones y entereza final ante la muerte.

Es también significativo que algunos de los primeros textos de Batet fuesen dedicados –contra lo que era casi una tradición en muchos jefes y oficiales españoles– a que se tratase a los soldados no sólo con respeto, sino con una especial consideración a su condición humana. Todo ello hace especialmente atractiva la figura del general Batet –como lo fue siempre, para los comunistas, la personalidad del general Vicente Rojo, también católico y conservador pero excelente profesional y leal a su juramento a la República– hasta el punto de emoción que expresa el historiador Paul Preston al decir, en su prólogo al libro de Raguer: «La tragedia de estas muertes (se refiere a la de Batet y a la del diputado catalán Carrasco y Formiguera, también fusilado por los franquistas), y su tremenda injusticia, hace que resulte extremadamente difícil leer la obra de Raguer sin experimentar un sentimiento de dolor y de rabia.

El padre Raguer escribe sin embargo, de forma objetiva y ecuánime, sin pretensión de manipular al lector con otra cosa que no sea la exposición clara, impregnada de empatía, de la historia de sus protagonistas».

Según demuestra documentalmente Raguer, las causas del odio visceral que Franco alimentó contra Batet tienen un doble origen: primero, el informe que en 23 folios Batet redactó como juez instructor –relacionado con el «Expediente Picasso»– sobre los desastres españoles en Marruecos a comienzos del siglo. En tal informe, Batet se muestra escandalizado e indignado por el grado de corrupción económica y moral que habían alcanzado los oficiales y jefes destinados en Marruecos y que ya constituían la casta «africanista» que después se alzaría contra la República. En el análisis personal es todavía más duro. Así dice, en su informe, de Franco: «El comandante Franco del Tercio, tan traído y llevado por su valor, no siente satisfacción de estar con sus soldados, pues se pasó cuatro meses en la plaza para curarse de una enfermedad voluntaria, que muy bien pudiera haberlo hecho en el campo, explotando vergonzosa y descaradamente una enfermedad que no le impedía estar todo el día en bares y círculos. Oficial como éste, que pide la laureada y no se le concede, donde con tanta facilidad se ha dado, porque sólo se realizó en cumplimiento de su deber, ya está militarmente calificado».

Asimismo, Batet desmitifica a otros supuestos héroes: «Algunos oficiales Regulares y del Tercio se sienten valientes a fuerza de morfina, cocaína o alcohol; se baten, sobre todo los primeros, en camelo: mucha teatralidad, mucho ponderar los hechos y mucho echarse para atrás y a la desbandada cuando encuentran verdadera resistencia».

Y, estableciendo un contraste con los oficiales no «africanistas», prosigue Batet: «Compárense estas conductas con las del teatral y payaso Millán Astray, que tiembla cuando oye el silbido de las balas y rehuye su puesto (el coronel Serrano Oribe del 60 y el general Berenguer, don Federico, pueden dar fe de ello si quieren estar bien con su honor y su conciencia) y explota de la manera más inicua una herida que en cualquier otro hubiera sido leve y por condescendencia del médico llega a ser grave y le cuesta al Estado 9, 135 pesetas. El comandante Sánchez Recio puede hablar dé esto, pues fue testigo presencial de escenas verdaderamente cómicas». Acerca del segundo motivo del odio de Franco a Batet, Raguer y Preston lo centran en la rabia de Franco, debida a qué Batet no realizó una escabechina en Barcelona, en 1934, a pesar dé sus instrucciones.

Así, Preston precisa: «Nos muestra a Franco, cerebro de la represión de las rebeliones de Asturias y Cataluña de Octubre de 1934, enfurecido por lo que consideraba simpatías de carácter masónico de Batet para quienes, a su juicio, debía de haber castigado con la misma dureza que aplicó el teniente coronel Yagüe a los mineros de Asturias. Y, lo más significativo de todo, nos muestra a Franco interviniendo de forma deliberada y maliciosa en un proceso judicial supuestamente independiente con el fin de asegurarse de que Batet fuese ejecutado». Con él último párrafo, Preston alude al papel especial que Franco desempeñó; en él asesinato de Batet una vez que los protectores de éste –Cabanellas, Mola, etcétera, que le admiraban y respetaban– quedaron sin poder para defenderle. También al hecho de que Franco se cuidó de vejar a Batet con un refinamiento que incluyó su expulsión del Ejército –decretada por el Consejo Supremo de la institución militar– en base «a su probado desamor a España». Franco se cuidó también de que tal resolución se le comunicase solemnemente a Batet.

Texto de Uriel Bonilla.

Hablan de él.

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6 Respuestas a “DOMINGO BATET -General Republicano-

  1. Frutos Manuel Matute Gallardo

    Mi padre ya muerto y militar de profesion por haber estar efectuando el servicio militar en Burgos en el Rg. de Artilleria ligera nº11 contaba que el como cabo fue con varios oficiales a detener a Don Domingo Batet Mestre siempre tuvo un gran respeto por aquel valiente General, vicitma de una banda de facinerosos pero que mantuvo su honor y dignidad hasta el último momento, cuando en el despacho hizo frente esgrimiendo su pistola reglamentaria la que no llego a utilizar ante las peticiones de sus subordinados que le conminaron a rendirse.
    Yo desde muy pequeño siempre escuche a mi padre elogiar el comportamiento de tan digno representante de la milicia. De poco sirve ya el elogio pero es para mi una sastifación ver como se dignifica la memoria de tan honorable personaje. Matute.

  2. desgraciadamente triunfaron los bestias sobre los hombres honrados y competentes

  3. No se trata de dejar claro quien fue mas canalla pero si de concretar las cosas. En efecto fueron 7 los generales o almirantes en activo asesinados por los sublevados ( no fueron casi 20 como dice) y por lo tanto sobra el etc.
    No se dice que por el bando republicano fueron asesinados en los primeros dias 21 generales en activo y de ello solamente 7 estan comprometidos en la sublevacion (Goded, Fanjul, Losada, Patxot, Gonzalez de Lara, Villegas y Burriel),mientras los otros 14 lo fueron por su condicion militar (Casademun,Pozas, Ochoa, Aldabe, Ampon, Legorburu, Araujo, Langa, de Miguel, Capaz, Sanz Pelayo, Boch y los almirantes Marquez Roman, Salas, Enrile, Garcia de los Reyes, Cervera y Fomntela). Tambien fueron asesinados por los republicanos 1 general de la guardia civil, 2 de intendencia 1 juridico y 5 generales de los cuerpo s de marina (juridicos y de intendencia).
    No contabilizo otros 21 generales (entre tierra y marinos ) que fueron fusilados en el bando republicano que estaban en situacion de reserva o retirados (uno de ellos de 82 años).
    El 17 de julio de 1936 fueron detenidos por orden del gobernador civil de Burgos el general Gonzalez de Lara, el comandante Porto y los capitanes Murga y del Moral. El general Batet ordena abrir una informacion urgente para ver las causas de la detenciòn que se le entrega inmediatamente sin responsabilidad para los acusados, pero a pesar de ello el general permite que en la madrugada del 18 sean transladados a Guadalajara donde 3 de ellos son fusilados el dia 19. Esta fue la causa determinante para el fallo de la sentencia que le condena a muerte.
    Totalmente de acuerdo en que el fusilamiento del general Batet fue una de las muchisimas canalladas que se cometieron por ambos bandos. El general Batet cumpliò como miitar tanto en 1934 como en1936. En el rimer caso se le concede la Cruz Laureada de San Fernando, y en el segundo se le fusila.

  4. El general Davila vivia el 18 de julio de 1936 en la calle de la Moneda, se encontraba retirado voluntariamente por la Ley de Azaña,y no fue, como dice Uriel Bonilla, quien declarò el estado de guerra en la madrugada del 19 , sino el general Mola que, al ser destituido Batet, se hizo cargo del Distrito Militar.
    En el largo procedimiento se le acusa ,entre otras cosas, de no hacer valer el fuero militar y allanarse a las actuaciones del gobernador civil respecto al general, 1 jefe y 2 capitanes detenidos en las ultimas horas del 17 de julio, permitiendo su detencion en el cuartel de la guardia civil en lugar de en un establecimiento militar como era preceptivo, y de su traslado a Guadalajara en la madrugada del 18 , haciendo por tanto al general responsable indirecto de la muerte de 3 de ellos el dia 19.
    Su defensor en la causa fue el abogado D. Miguel Ribas de Pina
    La sentencia que condena a muerte al general es de 8 de enero de 1937, y fue fusilado a las 7 horas del dia 18 de febrero en el campo de tiro de Vista Alegre, en las proximidades de lo que hoy es el hospital Divino Valles. Formaron, como era preceptivo, distintas unidades de Burgos y el piquete de ejecucion fue de infanteria. Fue asistido religiosament por un Padre Jesuita (no se si fue el Padre Bolinaga o el Padre Leturia).

    Estuvo sereno y pronunciò ante el piquete frases reiterando su fe de cristiano y español.

  5. Pasarán dos siglos para que se cuente la historia verdadera.
    Batet lo hizo bien en Cataluña.
    Despues fue muy seguidor de lo que el gobierno republicano mandaba o sugería.
    Todos los grandes hombres, y Godet lo era, tienen sus puntos que no son precisamente acordes con su historial.
    Descansen todos en Paz
    Dios si se sabe las cosas que nosotros contamos con tanta temeridad y tendenciosamente.

  6. mi bisabuelo que se llamaba Ricardo Abela llego a la argentina en el anñ 1887 viudo con sus tres hijos (uno de ellos mi abuelo) y mi papa contaba con orgullo que a su abuelo cuando fallecio lo enterraron con la bandera de la republica ya que el habia luchado para ello.-

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