GIL DE SILOÉ -Escultor del siglo XV, XVI-

La figura de GIL DE SILOÉ está documentada entre 1486-1503 y ya que también aparece con el nombre de Gil de Amberes se supone que posiblemente ése sería su lugar de origen, aunque se estableció en Burgos, por lo que se trata sin ninguna duda del mejor artista del gótico español.

Las obras que se le atribuyen con total seguridad se encuentran en la ciudad de Burgos, pero se cree que trabajó también en Valladolid, donde guardan evidentes analogías con su estilo exuberante y decorativista la fachada del colegio de San Gregorio (hoy Museo Nacional de Escultura) y la fachada de la iglesia de San Pablo. La atribución de estas obras resulta, sin embargo, controvertida.

Es en la Cartuja de Miraflores donde realiza sus mejores obras. El edificio, una iglesia de una sola nave, ábside poligonal de siete paños y bóvedas de crucería estrellada, responde a las tendencias de la arquitectura del momento. Sorprende en todo caso su austeridad, que le viene exigida por sus titulares cartujos. Austeridad al exterior, donde sólo destaca el remate de crestería y pináculos, y también parcialmente al interior, sólo alterada por la decoración de las repisas, las claves, el angrelado de los nervios y por supuesto la obra escultórica de Gil de Siloé.

El Sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal es un homenaje de la reina Isabel la Católica a su padre. Gil de Siloé lo dispone en el presbiterio y con planta de estrella. Los dos yacentes reposan sobre la cama ligeramente reclinados hacia los lados contrarios. Añadiéndose figuras alusivas a la muerte y la resurreción y a las virtudes del Príncipe. Todo ello en un verdadero alarde de exquisita ejecución, de gran dominio técnico y donde destacan la hondura expresiva de las figuras y la riqueza ornamental del conjunto.

       El Sepulcro del infante Alfonso, hecho en alabastro como el anterior, lo dedica la reina en este caso a su hermano muerto en la adolescencia, pero comprometido como ella en contra de su hermanastro Enrique IV. El infante se sitúa esta vez en una hornacina adosada al muro, en actitud arrodillada y en oración. De nuevo la labra es magnífica y la labor de tracería y ornamental, realmente espectacular.

       En cuanto al Retablo Mayor es la obra cumbre de todo este edificio. La ejecuta en madera y en colaboración con el pintor Diego de la Cruz. El diseño, muy original, se resuelve emulando un enorme tapiz, lo que no debe de extrañar considerando la importancia que alcanzan éstos en las decoraciones interiores de la época.

       Dos formas geométricas estructuran compositivamente todo el conjunto: el círculo y el rectángulo, de tal manera que el retablo en su conjunto puede dividirse en dos grandes rectángulos: Uno inferior, dividido en calles y dos pisos, con figuras en las entrecalles; y otro superior, que sirve de marco al enorme círculo formado por ángeles, que domina toda la concepción de la obra. Alrededor de este círculo se disponen otros en las esquinas con las imágenes de los cuatro evangelistas y aún queda sitio para disponer a los Padres de la Iglesia, más San Pedro y San Pablo a cada lado.

       El tema principal del retablo es el ciclo de la Pasión, cuya culminación es el enorme crucifijo que ocupa el círculo central del retablo.

       Pero todo ello en una abigarrada fronda de figuras alusivas, dotadas todas ellas, igual las grandes que las menores, de una vivacidad y una fuerza expresiva realmente poderosa. Tanto es así que en ningún momento la aglomeración de imágenes y elementos decorativos deriva en la confusión o la maraña. Al contrario, el conjunto consigue recrear una imagen gozosa de riqueza ornamental, diversidad expresiva y minuciosidad en el detalle, cuya técnica de ejecución es realmente portentosa.

       Una exhibición sobrecogedora a la vista, por la espectacularidad de la composición, la agitación convulsiva de un sinfín de figuras que parecen aletear por todo el conjunto, y la talla precisa y detallista que multiplica hasta el infinito la diversidad de visiones que proporciona el retablo.

Puedes ver sus obras en vídeo

Fue padre del escultor Diego de Siloé

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4 Respuestas a “GIL DE SILOÉ -Escultor del siglo XV, XVI-

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