MANUEL RUIZ ZORRILLA -Político español del siglo XIX- -Fallecido y enterrado en la ciudad de Burgos-

MANUEL RUIZ ZORRILA nace el 22 de Marzo de 1833 en la localidad Soriana de -El Burgo de Osma-, su familia procedía de Cantabría y se instalaron en el pueblo regentando un negocio de telas y tejidos.

Manuel se traslada más tarde a Madrid, concretamente a Carabanchel, en donde realizaría sus estudios de bachillerato. En 1848 se fue a Valladolid iniciando los estudios de filosofía.

Regresó un año más tarde a Madrid para matricularse, en la Universidad Central, de Preparatorio de Jurisprudencia. En dos años acabó los estudios de Jurisprudencia y se matricula de Leyes alcanzado la licenciatura en 1857.

Se casó con la burgalesa María de la Paz Barbadillo, naciendo de ese matrimonio varios hijos que murieron a temprana edad.

Comenzó su carrera política como comandante de la Milicia Nacional, contra cuyo desarme luchó denodadamente siendo elegido rápidamente Diputado Provincial. Gracias a este pequeño empujón político se trasladó a Madrid, siendo nombrado Diputado Nacional por el Partido Progresista en 1858. Precisamente de esta etapa surgiría la amistad con Sagasta.

Durante su periodo como miembro del parlamento nacional alcanzaría un gran renombre, gracias a la riqueza de sus discursos. Discursos llenos de valor y crítica hacia el mundo que le rodeaba. Siendo éstos objeto de gran admiración por parte de sus compañeros de escaño.

Diputado a Cortes, figuró siempre en la minoría progresista. Fue contumaz enemigo de la reina, a la que consideraba identificada con los reaccionarios. Muy joven dirigió la sublevación del cuartel de San Gil (1866), por cuya causa tuvo que emigrar.

Volvió a aparecer en la preparación del movimiento revolucionario de 1868, y al triunfar éste, ocupó la cartera de Fomento en el gobierno presidido por el duque de la Torre. Desde este cargo, decretó la libertad de la enseñanza primaria y suprimió las Facultades de Teología, llevándolas a los seminarios, y repuso en sus cátedras a los demócratas privados de ellas: Salmerón, Sanz del Río, Giner de los Ríos, Fernando de Castro y Castelar, y decretó la inmovilidad del profesorado afecto a Instrucción Pública. Fue entonces cuando intentó, sin conseguirlo, incautarse en nombre del Estado de la riqueza artística de la Iglesia.

En 1869 dejó la cartera de Fomento para pasar a Gracia y Justicia, donde emprendió una amplia reforma legislativa, renovando la Comisión de Códigos y dándoles la orientación liberal de la Constitución que acaba de aprobarse. Salió de este cargo para ser presidente del Congreso.

Cuando triunfó la candidatura de Amadeo de Saboya para rey de España, formó parte de la Comisión que viajó a Florencia a comunicarle su elección. Fue, después, presidente del Consejo, aboliendo la esclavitud en Puerto Rico y creando el Banco Hipotecario. Su gobierno duró hasta la abdicación de Amadeo de Saboya, a quien acompañó a Lisboa, viviendo allí retirado hasta los días de la Restauración.

Es significativo que no quisiera ocupar ningún cargo en la Primera República española.

Con la vuelta de los Borbones, se declaró republicano y se dedicó a organizar su propio partido, el Republicano Progresista, pero muy pronto, el 5 de Febrero de 1875, fue expulsado de España, adonde no volvió sino para morir. Refugiado primero en Bayona y luego en París, dirigió desde allí un manifiesto revolucionario a los españoles, lo que motivó una reclamación del Gobierno español al francés y que este prohibiera a Ruiz Zorrilla residir en Francia. Marchó entonces a Ginebra, donde organizó conspiraciones sin cuento y publicó el folleto A mis amigos ya mis adversarios.

Del 10 al 14 de Junio de 1881 reunió en Biarritz un Congreso al que asistieron Salmerón, Echegaray, Montero Ríos, Martos, Azcárate y Muro. Ocupando el poder Sagasta, antiguo amigo y correligionario de Ruiz Zorrilla, tuvo lugar el levantamiento militar de Badajoz (5 de Agosto de 1883) que tuvo repercusiones en Santo Domingo de la Calzada y la Seo de Urgel. El movimiento causó víctimas y Salmerón se separó de Ruiz Zorrilla, organizador y promotor del mismo. En cambio, parece ser que no tuvo arte ni parte en la sublevación militar de Cartagena, obra del cabecilla federal Antonio Gálvez y que narró Sénder en Mr. Wit en el cantón.

En lo sucesivo Ruiz Zorrilla no dirigió ningún otro levantamiento, limitándose a dirigir de vez en cuando algún manifiesto a sus paisanos. Para ello, aunque vivía en París, se iba a Londres, para evitar enfrentamientos con las autoridades francesas.

Puede decirse que desde la iniciación de su exilio fue elegido diputado en todas las elecciones, pero se negó siempre a volver a sentarse en el Congreso. Su casa de París se convirtió en obligada peregrinación de republicanos y progresistas españoles y dejó la dirección del partido en manos del Doctor Esquerdo, en quien confiaba plenamente, como médico, tanto como político.

Enfermo del corazón, el citado Doctor Esquerdo le trajo a España, a su finca de Villajoyosa, en Alicante. Desde aquí el revolucionario publicó una carta a El País retirándose de toda política activa. “Pensé siempre morir en el extranjero o entrar en España cuando la República hubiera triunfado o en el momento en que los republicanos contasen con elementos para presentar la batalla a las instituciones. La suerte no ha querido dejarme presenciar la victoria de nuestros ideales ni morir en la demanda. Una grave enfermedad me ha inutilizado; los médicos me imponen un absoluto reposo. No tengo el derecho de suicidarme, y como en mi estado de salud no puedo ser útil a la causa, me retiro al seno de mi familia y me decido a prescindir de toda lucha política”

Reunida la Asamblea del partido, acordó reiterar a Ruiz Zorrilla su incondicional adhesión. Entre tanto, agravada su enfermedad, salió para su finca de la Tablada, pero hubo de detenerse en Burgos, donde murió. Era el 13 de junio de 1895.

Manuel Ruiz Zorrilla fue un hombre de principios, sumamente austero y de gran firmeza. Sus ideales le hicieron ir, permanentemente, contracorriente. Así le vemos siendo conspirador durante el reinado de Isabel II, seguidor de Amadeo de Saboya y republicano en la restauración de los Borbones. Su antipatía, que nunca ocultó sino todo lo contrario, hacia esta casa real se debía, según él, a que gastaban a manos llenas, aprovechándose ellos y su corte en perjuicio de los más débiles.

Siempre creyó que los ciudadanos debían ser conscientes de su libertad y que llegarían a ésta gracias al desarrollo del intelecto, de ahí sus reformas en materia de enseñanza.

Las crónicas burgalesas contaron a raiz de su fallecimiento en la ciudad: -Un extraordinario gentío ha salido a las calles para dar el último adios al republicano Manuel Ruiz Zorrilla, cuyos restos reposan en el cementerio burgalés. Ruiz Zorrilla falleció el pasado día 13 trás una larga enfermedad-

-Las exequias se han llevado a cabo en la iglesia de San Lorenzo en presencia de numerosas comisiones de progresistas de provincias. La comitiva fúnebre hizo un recorrido desde la plaza mayor, donde se encuentra la casa en la que se alojaba estos días, hasta el cementerio. El coche fúnebre era tirado por seis caballos e iba completamente cubierto de coronas de flores. Tras él seguían los asilados del Hospital provincial y de la Casa Refugio de San Juan, clero y claustro universitario, y numerosos ciudadanos.-

El 13 de Noviembre del 2010, y tras su previa exhumación del cementerio de Burgos donde reposaban desde su muerte, los restos del político descansan en su localidad natal de -El Burgo de Osma- .

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