RETABLO DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN FERNANDO -Polígono urbanístico río Vena, antigüo Carrero Blanco-

EL RETABLO, diseñado por Valeriano Martínez García y obra de Pablo Barbadillo de Miguel, se encontraba en la capilla de la Residencia San Agustín. Este edificio del siglo XIX se comenzó llamando “Casa de Caridad”. Popularmente era conocido como el “Hospicio”. Está situado entre la calle Madrid y la plaza San Agustín. Sin duda el nombre de Residencia San Agustín se debe a que estaba contiguo al antiguo convento de los Agustinos. Hoy todo este complejo, propiedad de la Diputación, está en fase de remodelación pues está ya prácticamente acabado el taller provincial de restauración y se prevé construir un centro civíco para la zona sur de la ciudad.

Precisamente, poco antes de la demolición de la capilla, el Delegado de Patrimonio Inmueble de la Diócesis de Burgos, D. Javier Gómez Oña, conoció que este retablo se donaba a alguna parroquia rural de la diócesis. El resto de mobiliario fue repartido entre diversos pueblos de la provincia, como corresponde al espíritu de una diputación. Pero este retablo no fue solicitado. Y se ofreció a la Parroquia de San Fernando. Los sacerdotes y algunos laicos del Consejo Pastoral consultados lo juzgaron oportuno para su templo. En el mes de agosto de 2000 se trasladó a la parroquia para limpiarlo y restaurarlo.

El retablo, en su emplazamiento original, tenía en su hornacina central una gran imagen de la Virgen Inmaculada (que ahora se conserva en la Nueva Residencia San Agustín). En las dos hornacinas contiguas había sendas imágenes de San Vicente de Paúl (por aquello de que las religiosas que trabajan son Hijas de la Caridad) y de San José. En las hornacinas de los extremos estaban los Sagrados Corazones de Jesús y María.  

 Hay que decir también que estaba totalmente inserto con la arquitectura, pudiendo subir por unas escaleras interiores hasta el camarín de la Virgen.

Para la instalación en la parroquia se pensó que lo mejor era desarrollar la figura del patrono de la parroquia, San Fernando. La imagen de San Fernando que ya se poseía iría en el expositor. El expositor es una pieza central donde antiguamente se colocaba la custodia para que los fieles adorasen el Santísimo Sacramento. Hoy las normas litúrgicas mandan que la custodia no esté elevada por encima del altar. Por lo tanto el expositor hoy ya no tiene sentido. La imagen de San Fernando es una pieza donada por el Acuartelamiento San Fernando (Academia de Ingenieros), vecino a la parroquia.

En la hornacina central iría un Cristo Crucificado. Es una hornacina grande y elevada en la que Cristo ocupa un lugar destacado, como centro de la fe. Al principio se barajó la posibilidad de aprovechar la vidriera que ya existe para que hiciera de fondo. Al fin se decidió pintar de rojo una tabla de ocúmen y colgar el Cristo crucificado que ya teníamos. Este Cristo fue donación del Arzobispado. Su valor artístico es ínfimo. Se esta pensando en mandar realizar una talla que además ocupe de un modo más armónico todo el espacio.

En las cuatro hornacinas laterales se pensó en cuatro pinturas sobre diversos aspectos de la vida de San Fernando. La preocupación catequética fue primordial en ello. No olvidar que San Fernando es uno de los pocos santos seglares o laicos que estaba canonizado y además, político. La Iglesia, precisamente, hoy en día, está preocupada por la presencia pública del laico en la sociedad. Se trata de que el laico cristiano se implique decisivamente como sal y luz en medio del mundo para evangelizar. Muchos aspectos de la vida de San Fernando se podrían haber tocado. Al fin se eligieron cuatro:

1) Devoción a la Virgen María, pues San Fernando profesó un delicado amor a nuestra Madre del Cielo. Llevaba siempre en su caballo una imagen de la Virgen. Además está enterrado en la catedral de Sevilla, bajo la Virgen de los Reyes. En una época como la nuestra en que la devoción a la Virgen es muy necesaria, San Fernando puede contribuir a que el pueblo cristiano la mantenga de modo vivo.

2) Unificador y pacificador. Unificó los reinos de Castilla y León. Además es llamado el “rey de las tres culturas” por su tolerancia con los judíos y los musulmanes. Precisamente nuestro templo está al lado de la Avenida de Castilla-León y el edificio de la Delegación Territorial de nuestra autonomía está en nuestro territorio parroquial. En una época de nacionalismos que con frecuencia llevan a la violencia y a los que debe inspirar también el espíritu cristiano, este cuadro es una llamada a la unidad y al entendimiento. Y por otro, en un tiempo en que la llegada de inmigrantes es una realidad cotidiana, es también aliento para la acogida fraterna de los mismos.

3) Constructor de Catedrales. San Fernando mandó edificar las catedrales de Burgos y Toledo. Al reconquistar ciudades también se preocupaba de ayudar a la Iglesia. Por un lado, el inmenso patrimonio religioso de nuestra diócesis, repartido en numerosas parroquias, pobres en habitantes por la despoblación del medio rural, está exigiendo una mayor implicación de todos en la conservación y protección del mismo. Y también, este cuadro está indicando la necesidad de que los católicos contribuyan al sostenimiento de la Iglesia en vistas a su total financiación.

4) Muerte ejemplar. San Fernando vivió siempre como buen cristiano. Pero su muerte fue también especialmente ejemplar. Muere en 1252, a los 53 años de edad. La Primera Crónica General de España describe de este modo sus últimos momentos:
“Et pues que este bienaventurado et santo rey D. Fernando vio que era complido el tiempo de la su vida et que era llegada la hora en que había de finar, fizo traer el su Salvador, que es el cuerpo de Dios… Et cuando vio venir contra sí el fraile que lo aducía, fizo una maravillosa cosa de gran humildat, ca a la hora que lo asomar vio, dejóse derribar del lecho en tierra et, teniendo los hinojos fincados, tomó un pedazo de soga, que mandó apegar et echóselo al cuello… Et pues que el cuerpo de Dios hubo recibido, como dicho habemos, fizo tirar de sí los paños reales que le vestían”.

En una época como la nuestra, en que se está perdiendo el recibir el sacramento de la unción de enfermos cuando se está gravemente enfermo y en la que tampoco se recibe, generalmente el viático, que es la comunión en los últimos momentos de vida, este cuadro es toda una invitación al pueblo fiel a no descuidar el fin de su vida y a vivir de modo que la muerte le encuentre en amistad con Dios.

El pintor de los óleos sobre tabla ha sido Pablo Barbadillo, con la ayuda de su equipo. Y han sido financiadas por la empresa Cima XXI que ha buscado la colaboración de varias empresas, de modo que la parroquia las recibe con agradecimiento.

En los meses de septiembre y octubre, un equipo de voluntarios de la propia parroquia restauró el retablo. En 30 de abril de 2001, se colocó la parte inferior del retablo. Así estuvo unos días, hasta que llegaron las pinturas el 22 de mayo y a continuación se instalaron el resto de las piezas entre el 23 y 24 de mayo. La inauguración solemne tuvo lugar el 30 de mayo a las 7 y media de la tarde con la procesión y eucaristía.

La imagen de la Virgen Milagrosa seguirá estando en la parte derecha. Desaparece el ambón derecho y ahí va colocada la sede. Se está pensando en tapar los ladrillos del frontal con una madera o bien hacer una cenefa que cubra la juntura de los bloques blancos con los ladrillos. La iluminación será repensada después de la inauguración. El sagrario que estaba se colocará en la capilla del Santísimo. Y ya hemos hecho referencia al Cristo crucificado para instalar en la hornacina central superior.

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