SOPA CASTELLANA SEGÚN RECETA PROPIA DE BURGOS -Cocina tradicional burgalesa- -Por Francisco Blanco-

“Cuando el diario suculento plato, base de toda mesa castellana, gastar me veda el rígido mandato de la Iglesia Apostólica Romana, Yo, fiel cristiano que sumiso acato cuanto de aquella potestad emana, de las viandas animales huyo y con esta invención lo sustituyo: Ancho y profundo cuenco, fabricado de barro (como yo) coloco al fuego; con sal y pimienta despolvoreado, de puro tímido aceite lo riego; y del ajo español dos cachos mondo y en la masa esponjada los escondo. Todo al calor del fuego hierve junto, y en brevísimo rato se condensa, mientras de aquel suavísimo conjunto lanza una parte en gas la llama intensa; parda corteza cuando está en su punto readvierte en torno, y los sopones prensa. Y colocado el cuento en una fuente, se sirve así para que esté caliente”.  

Este sustituto a la sopa castellana, obligado por eclesiásticos preceptos, lo escribía en el siglo XIX Ventura de la Vega, un bonaerense reconvertido en castizo madrileño. Naturalmente la auténtica sopa castellana es un plato de mucho más fundamento:

En Burgos la sopa castellana es un plato popular y tradicional, tan tradicional como nuestro crudo invierno, que es cuando más apetece consumirla, y que tan beatíficamnte calienta las tripas y reconforta los ateridos cuerpos de los burgaleses. La forma de prepararla es la siguiente: 

Ingredientes:

-Pan de hogaza  (PDB)  
-Aceite de oliva 
-Ajos (PDB) 
-Huevos (uno por comensal) (PDB)     
-Pimienta blanca molida        
-Pimentón dulce                             
-Chorizo (rodajas enteras) * (PDB)   
-Jamón (en tacos no muy grandes) *(PDB) 

(PDB) Producto de Burgos
(*) Tanto el chorizo como el jamón pueden desgrasarse previamente. 

Preparación: Se pone agua a hervir en una olla con todos los ingredientes, menos el pan, los huevos, el aceite y el pimentón, dejando que hierva durante unos 45 minutos.

Mientras, de un pan, preferentemente de hogaza, sin que importe tampoco que sea de unos días, se cortan las sopas en láminas finas, la cantidad dependerá del número de comensales y de su buen apetito. Una vez cortadas, en una sartén las saltearemos con aceite de oliva para que se doren, añadiéndolas el pumentón y dándolas vuelta con una cuchara de madera para que no se queme y echándolas un par de cazos del caldo hervido para que se empapen y se rehoguen. Acto seguido volcaremos la sartén sobre la olla del caldo, añadiremos ls huevos bien batidos y la serviremos bien caliente.

Otra opción es servirla en cazuelitas de barro individuales, añadiendo a cada una un huevo escalfado.

Un buen vino tinto joven, de la Ribera del Duero, nos ayudará a degustar este sustancioso plato y a entonar, al mismo tiempo, nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

Postre: ¿Qué tal si rematamos la faena gastronómica con un postre típicamente burgalés?. El “postre del abuelo” no es, ni más ni menos, que el queso fresco de Burgos, blanco, blando y tembloroso, acompañado o mezclado con miel, membrillo y nueces. ¡Delicioso!

¡Buen provecho! 

-Enviado por Paco Blanco expresamente para Burgospedia.org .

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