APUNTES GASTRONÓMICOS BURGALESES. EL HOTEL PARÍS. -Por Francisco Blanco-.

En la segunda mitad del siglo XIX España se puso de moda en Europa y numerosos personajes célebres, del mundo de las artes, las letras, la política, acudieron a visitarla llenos de curiosidad, pero cargados de prejuicios y de desconfianza, debidas, sin duda, las tres cosas, al pertinaz aislamiento en que viviamos. Balzac, Dumas, Madame Aulnoy, Andersen, Irving, Richard Ford, son algunos de los nombres más famosos que se adentraron por nuestra intrincada piel de toro y nos dejaron el testimonio de su andadura.

Naturalmente, para los que entraban por la frontera de Irún, Burgos era un paso obligado en su caminar, tanto si lo hacían en el incipiente ferrocarril o en las vetustas y destartaladas diligencias. ¿Cómo recibía la también vetusta ciudad de Burgos a estos primeros turistas, tan audaces y arriesgados?. Lo que se transcribe a continuación tan sólo es un pequeño apunte que espero tenga algún interés.

Los viajeros más insignes que visitaban nuestra ciudad acostumbraban a hospedarse en el renombrado “Hotel París”, el más céntrico y confortable de la ciudad, situado en la calle de Vitoria, muy cerca de la plaza de La Libertad, y desaparecido, creo, en la pasada década de los cincuenta, posiblemente absorbido por la cercana competencia del Hotel Condestable, teniendo en cuenta, además, que ambos estaban regentados por la misma persona, la famosa doña Anita. Su cocina, según cuentan, era equiparable a su confort, por lo que su atractivo se incrementaba aún más. Supongo que para ampliar su oferta gastronómica, no sólo para sus huéspedes, sino para los ciudadanos burgaleses aficionados a la buena mesa, que siempre fueron muchos, en el año 1885 se inauguraba en sus bajos “El Restaurante-Colmado Burgalés”, precedente ochocentista, pienso yo, de la actual “Casa Ojeda”.

El lema de la casa decía: En este establecimiento encontrarán buen surtido de fiambres, como el jamón dulce, hueso de cerdo, pastel de liebre, lenguas a la escarlata, pavo en gelatina y otros muchos. Además se reciben toda clase de encargos concernientes a la cocina y la repostería a precios muy económicos”.

Su carta era de gran variedad y se cambiaba diariamente, siendo alguno de sus platos más frecuentes:

-Ternera con con guisante        1,00 pts.
-Callos a la burgalesa                 0,50 pts.
-Liebre a la campesina             1,00 pts.
-Salmón en escabeche              1,00 pts.
-Ragut a la española              1,00 pts                                     
-Bacalao a la vizcaína              0,75 pts.
-Besugo al gratén                     0,75 pts.
-Salmón a la tártara                 1,25 pts.
-Ostras de Arcachón fresca     1,50 pts./docena

También se admitían comensales con abono, al precio de 2,50 pts./día, el más económico.

Como se puede observar los platos estrella eran el salmón a la tártara y las ostras de Arcachón; éstas me imagino debían de llegar diariamente por  ferrocarril  desde Irún, procedentes de la bahía de Arcachon. A  ninguno de los dos se le puede considerar como plato típico burgalés, de lo que se deduce que daban más importancia a los gustos de nuestros visitantes, aunque hay que admitir que la cocina autóctona también estaba bien representada.

Enviado expresamente a Burgospedia.org por Francisco Blanco.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s