RUTAS BURGALESAS: POR LA RUTA DE LA OLLA A OJO GUAREÑA. -Por Francisco Blanco-

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                                   SUMIDERO DEL GUAREÑA

Muy cerca de Espinosa de los Monteros se encuentra el complejo kárstico de Ojo Guareña, un monumento natural único, cuya visita dejará en el viajero recuerdos únicos e imborrables. Si sigue utilizando el Tren de la Robla, el viajero se apeará en la estación llamada Redondo, situada muy próxima a la localidad de Quintanilla del Rebollar, donde se puede visitar el Museo, que permitirá al viajero curioso hacerse una idea de lo que va a ser la visita. Al salir del museo se debe coger la desviación hacia  el pueblo de Cueva, y subir la cuesta que nos llevará a la campa que hay debajo de la entrada de la cueva. Si el viajero va en coche, la mejor forma de llegar hasta allí es coger la carretera de Reinosa hasta Quintanilla del Rebollar y después la desviación al pueblo de Cueva, donde se encuentran los aparcamientos perfectamente señalizados.

El origen de este impresionante monumento natural es el pequeño río Guareña, que nace en las montañas que separan Cantabria de Burgos, atraviesa los valles de norte a sur y penetra por un sumidero, situado al pie de la peña donde se encuentra la cueva convertida en la ermita de San Tirso y San Bartolomé, para reaparecer en la zona de Cornejo. También penetran en las cuevas las aguas del río Trema y las del arroyo de Villamartín. En épocas de crecidas las aguas inundan las galerías inferiores.

Las 18 cuevas de Ojo Guareña están conectadas entre sí y tienen una extensión de más de 100 kilómetros de galerías subterráneas de diferentes niveles, que forman el complejo kártisco más grande de España y uno de los más grandes de Europa. Por la riqueza de sus numerosos yacimientos arqueológicos, en 1970 fueron declaradas como Bien de Interés Cultural (BIC) y en 1996 como Monumento Nacional, mediante la Ley de Espacios Naturales.

La presencia de actividad humana en su interior  comienza en el Paleolítico Medio y llega hasta la Edad Media. Se conservan restos humanos del Paleolítico Medio (70.000 años) en la Cueva de Prado Vargas. Huellas de pies humanos del Paleolítico Superior (15.000 años) en la Sala de las Huellas y pinturas rupestres de hace 11.000 años en la Sala de Pinturas de la Cueva Palomera.

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Ya en el siglo XIII, la cueva de la entrada fue convertida en ermita,  dedicada, en principio, a San Tirso y, posteriormente, a San Bernabé, dos santos entre los que no se puede encontrar ninguna relación. San Tirso fue un mártir cristiano natural de Frigia, que en el año 251, durante la persecución de Decio, fue condenado a ser cortado en dos. Según la leyenda, la sierra no podía penetrar en su piel y se volvió tan pesada que sus verdugos eran incapaces de manejarla. Finalmente, fue ahorcado y decapitado. San Bernabé vivió en el siglo I, fue coetáneo de Jesucristo y uno de sus últimos apóstoles. De su vida destaca su intensa labor evangelizadora junto a San Pablo, de quien fue colaborador y compañero durante muchos años. Murió lapidado en Salamina por judíos de la diáspora.

Se trata de un pequeño templo semi-rupestre, formado por una nave con altar y una espectacular bóveda natural. Entre los siglos XVIII y XIX fue decorada con pinturas murales en paredes y bóveda, que describen la vida y milagros de los dos santos, destacando las que representan el martirio de San Tirso.

Cada 11 de junio en la campa de la ermita se celebra una popular romería en honor de San Bernabé, con la asistencia de todo el concejo de la Merindad de Sotoscueva, oficiándose una solemne Misa Mayor en honor del santo, nombrándose, acto seguido, el “Carbonero Mayor”, uno de los oficios más frecuentes en las Merindades, en las que tanto abundan el roble y la encina, y se enciende una gran hoguera, a cuyo alrededor discurre la fiesta.

Curiosamente, a pesar de que ninguno de los dos santos ejerció sus labores evangélicas por España, su culto está muy extendido por muchas regiones españolas, especialmente por Castilla y León, Cantabria y La Rioja.

La otra cueva actualmente visitable de todo el complejo kárstico es la Cueva Palomera, que se encuentra en su cuarto nivel, con una extensión aproximado de unos 400 metros de galerías, que se cruzan y se entrecruzan, en las que se pueden contemplar algunas formaciones estalagmíticas y estalactíticas. Su recorrido permite al viajero recorrer una parte de la red subterránea, formada por la Cueva y Rampa de Palomera, Sala Edelweiss, Galería Principal, Sima Dolencias, Sala del Cacique y Museo de Cera. Se trata de una visita guiada para grupos de 25 personas como máximo, perfectamente comentada, con una presentación audiovisual incluida.

Además de la gran riqueza de sus yacimientos arqueológicos, en Ojo Guareña el viajero encontrará una extraordinaria diversidad faunística, principalmente entre los invertebrados, con 115 especies terrestres y 75 acuáticas. De todas ellas, 16  son únicas en el mundo.

La visita a las cuevas ha concluido. El resto de galerías, simas y lagos que forman este impresionante complejo kárstico permanece inaccesible para el viajero, debido a la fragilidad de su ecosistema interior.

Una vez finalizado el laberíntico recorrido subterráneo, el viajero se encontrará de nuevo en la campa, desde donde, entre valles y montañas, podrá contemplar uno de los más  espectaculares paisajes que le puede ofrecer el norte de la provincia de Burgos. Unos 60 metros más abajo, siguiendo un sendero perfectamente señalizado, el viajero encontrará el sumidero por donde el río Guareña penetra en las entrañas de la tierra.

Paco Blanco

Barcelona, febrero 2014

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