MONASTERIO DE RODILLA: EL CASTILLO Y NUESTRA SEÑORA DEL VALLE. -Por Francisco Blanco-.

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El pueblo de Monasterio de Rodilla, perteneciente al partido judicial de Briviesca, está situado en la  antigua  calzada romana, conocida como “Vía Aquitania” que iba de Burdeos a Astorga, construida durante el siglo I antes de Cristo, en tiempos del Emperador Augusto, con motivo de las campañas militares que emprendió contra cántabros y astures, que ya se cita en el “Itinerario de Antonino”. Con anterioridad existió la ciudad autrigona de Tritium Autrogonium, mencionada por Plinio el Viejo en su “Historia Natural”. En el alto de Rodilla todavía quedan restos arqueológicos de esta ciudad y de la necrópolis de Fuentesanz. Otros restos se encuentran en el Museo Arqueológico de Burgos.

Sobre unas impresionantes rocas, a más de 1000 metros de altitud, se mantienen las ruinas de un castillo defensivo medieval del siglo X, construido en tiempos del conde Diego Porcelos que, junto con los de Urbel y Pancorbo, constituían una fuerte línea defensiva que protegía los nuevos territorios que se iban construyendo a medida que se iban colonizando por gentes llegadas de Cantabria y de Vasconia.

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Tras el asesinato en León del conde García Sánchez, el año 1028, estos territorios pasaron a poder del rey de Navarra Sancho III el Mayor, tío del conde asesinado por su matrimonio con su hermana Doña Muniadona. García III, el primogénito de Sancho III, los heredó a la muerte de su padre, herencia que desencadenó una guerra entre hermanos en la que su hermano Fernando, que había recibido en herencia el Condado de Castilla, resultó vencedor en la batalla de Atapuerca, ocurrida en el año 1048, recuperando así los territorios castellanos que se había anexionado Navarra. El navarro Lope Fortún, por entonces señor de la fortaleza, tuvo que abandonarla y regresar con sus seguidores a Pamplona.

En el siglo XIV, perdido ya su valor estratégico, pasó a incrementar las inmensas propiedades de los Velasco, pasando posteriormente por diferentes manos.

Actualmente se pueden ver restos de la torre del homenaje y de los muros de las murallas, que conservan  algunos cubos. Desde su torre el horizonte se ensancha hasta el infinito, ofreciendo una inmensa y atractiva perspectiva de las fértiles tierras burebanas. En 1949 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Castillos, aunque en la actualidad su estado puede calificarse de ruinoso, figurando en la lista negra de “Castillos del Olvido”

A sus pies se encuentra el pueblo y, en el Barrio de Arriba, se puede admirar, perfectamente conservada y restaurada,  otra de las joyas del románico burebano, la iglesia de Nuestra Señora del Valle, construida durante la segunda mitad del siglo XII. Se encuentra apartada del resto del caserío, en un verde valle rodeado de montañas y su contemplación produce al visitante una plena sensación de paz y de quietud.

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Se trata de una iglesia de una sola nave y su exterior es de una impecable y airosa figura, con muros de piedra de sillería, decorados con numerosas esculturas, en las que predominan los temas animales y vegetales. Consta de dos tramos con bóvedas de medio cañón, acabando uno de ellos en un original ábside de planta semicircular, con tres grandes arcos murales ciegos, sostenidos por capiteles, en los que se pueden apreciar leones y basiliscos, muy tradicionales en el bestiario románico. En el otro tramo se yergue la airosa torre del campanario, dominando todo el conjunto del templo, con dos huecos para las campanas en cada uno de los lados, formados por arcos de medio punto sostenidos por dos columnas con capiteles.

La portada se encuentra en el lado norte y es de una sorprendente perfección plástica. Bajo un tejadillo sostenido por delicados canecillos se ven tres arcos de medio punto con archivoltas y cenefas ajedrezadas, sostenidos por cuatro columnas con capiteles. Tanto la portada, como el ábside y los muros, están jalonados por diferentes motivos escultóricos, entre los que se pueden encontrar águilas, dragones, nereidas, perros, leones y figuras humanas mostrando sus oficios, como herreros, carpinteros o músicos.

En el interior destaca la armonía del conjunto, los capiteles muestran restos de su primitiva policromía y el falso crucero del primer tramo destaca por sus cuatro arcos torales con sus pechinas,  que le confieren un aspecto circular y constituyen la base de la torre campanario.  A ambos lados de este falso crucero aparecen dos nichos o absidiolos, protegidos por baldoquinos que se apoyan sobre frontones triangulares sostenidos por dos columnas, que se utilizaban como altares para las celebraciones religiosas. En junio de 1936 fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la II República Española.

Muy cerca, en el mismo Barrio de Arriba, se puede visitar también la iglesia de Santa Marina, de estilo tardo gótico, que se construyó sobre los restos de una ermita románica anterior. Abandonada durante muchos años, actualmente se ha reconvertido en una Exposición sobre el Camino de Santiago que utilizaban los peregrinos que entraban por la Vía de Bayona.

Dominando el pueblo se encuentra el Puerto de La Brújula, de 981 metros de altitud, por el que discurre el tráfico de la N-1 entre Burgos y el País Vasco y donde la Sociedad Neo Energía ha instalado un importante complejo eólico, formado por cuatro parques con un total de  81 aéreo-generadores, que han conferido a este paisaje tradicional castellano un aspecto insólito y futurista, un poco sobrecogedor y extraterrestre.

Autor: Paco Blanco, Barcelona, noviembre 2015

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