POR LA CUENCA DEL ARLANZÓN: Arlanzón y la Comarca de Juarros. -Por Francisco Blanco-.

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Al igual que las cercanas Villasur de Herreros y Urrez, Arlanzón también fue repoblada por vascones entre finales del siglo IX y principios del X, siendo Arlançón su nombre original. El municipio está integrado por cuatro entidades menores: Agés, Galarde, Santovenia de Oca y Zalduendo, a las que hay que añadir el barrio de Villalbura y el lugar de Villamórico, como se puede apreciar, en casi todas ellas se halla presente igualmente la toponimia vasca. Está situada en el curso medio del río de su mismo nombre, a una altitud inferior a los 1000 metros y a medio camino entre la montaña y el llano, separada de la capital burgalesa por apenas 20 kilómetros. Por cierto que dentro del término de Ages, el 15 de setiembre del año 1051 tuvo lugar la famosa batalla de Atapuerca, en la que el conde Fernando Sánchez I de Castilla derrotó a su hermano el rey García Sánchez III de Pamplona, en la que encontró la muerte. Con esta victoria, en la que participó activamente del lado castellano Diego Laínez,  padre del Cid, el Conde de Castilla recuperó los territorios que se habían anexionado los navarros.

Desde el siglo XII hasta el Censo de Floridablanca, a finales del XVIII, en el que pasó a formar parte de la Intendencia de Burgos, fue la cabeza de un Alfoz integrado por unas 45 villas que formaban una Comunidad. Desde el año 1192 tuvo  jurisdicción de abadengo y su propietaria era la abadesa del burgalés Monasterio de las Huelgas, que era quien nombraba su alcalde pedáneo y la que cobraba los correspondientes tributos, aunque también disfrutaban de algunos privilegios, como el de pastazgo y portazgo para su numerosa cabaña ganadera, base de su economía junto con la agricultura. Lógicamente, el fundador de las Huelgas, el rey Alfonso VIII, también fue un gran protector de la villa, a la que dotó de varios molinos harineros, lo que ha dado origen a una jota popular:

“¡Ay Lucía, Lucía, Lucía!
¡Qué polvo tiene el camino!
¡Qué polvo la carretera!
¡Qué polvo tiene el molin
¡Qué polvo la molinera!

 

También parece que durante algún tiempo sirvió como centro defensivo de la comarca, pues en lo alto de San Miguel quedan huellas de un emplazamiento militar, donde, posteriormente, en el siglo XII, se construyó la monumental iglesia románica del mismo nombre.

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                                                            Iglesia de San Miguel

La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, situada a orillas del río Arlanzón, es de planta basilical con una sola nave y muros de piedra de sillería. Entre los siglos XVI y XVIII se le fueron añadiendo diferentes edificaciones, como la torre campanario con una escalera de husillo para su acceso, o la sacristía, adosada al presbiterio. Tiene un ábside muy notable, de planta semicircular, dividida en cinco tramos con sus respectivas ventanas, rematadas con canecillos y separadas por columnas adosadas con capiteles decorados con motivos geométricos y vegetales, que le confieren una gran esbeltez.

La cubierta actual es de bóveda de crucería, aunque es muy posible que la original fuese de madera. La portada principal, situada en el muro norte, está precedida por un pórtico; actualmente está parcialmente tapada, sólo se accede por un vano de tres arquivoltas de medio punto. La portada del costado es mucho más sencilla, sin columnas y con tres arquivoltas de medio punto, la última rematada con artísticos  canecillos. En el interior destaca una arquería ciega que recorre el muro parcialmente. El presbiterio absidal está cubierto por un retablo barroco del siglo XVIII, de madera policromada con columnas salomónicas, es de grandes dimensiones, con banco, tres calles y una gran hornacina central, atribuido a Policarpo de Lanestrosa, que también es autor de algún retablo del Monasterio de las Huelgas; tanto en el muro norte como en el muro sur existen otros dos retablos de una sola calle, de madera  sin policromar. En realidad, todo el conjunto del templo recuerda bastante al de otras iglesias de la zona, como la de San Pedro de Tejada, San Juan de Ortega o la de Monasterio de Rodilla.

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                                                                   Ábside de la iglesia.

La fiesta patronal se celebra el 29 de setiembre, en honor de su patrono San Miguel Arcángel. En el mes de junio se organiza una Romería popular hasta la cercana San Juan de Ortega. También cuenta con gran arraigo la festividad de San Isidro Labrador, el 15 de mayo. Como atractivo turístico cuenta con la “Vía Verde de la Sierra de la Demanda”, que ofrece muchos itinerarios para practicar el senderismo y conocer más de cerca la agreste belleza de esta atractiva sierra burgalesa.

La Comarca de Juarros se encuentra en las estribaciones de la Sierra de la Demanda y está bañada por numerosos ríos y riachuelos, todos ellos pertenecientes a la cuenca del Arlanzón.  Juarros, en euskera “Xuarros”, significa olmos, en alusión a la abundancia de dicho árbol por toda la Comarca. La base de su economía, además de su natural riqueza forestal, la integran la ganadería y la agricultura, sin menospreciar la abundancia de pesca en su amplia cuenca fluvial. Por añadidura, la proximidad de la capital burgalesa y su estratégica situación geográfica la proporciona millones de visitantes a lo largo del año. El Camino Francés, uno de los más utilizados de de la Ruta Jacobea, la atraviesa de Este a Oeste desde el siglo XII, utilizando actualmente como eje la carretera N-120.

A partir de los comienzos de la repoblación de la zona, especialmente tras la formación de los Concejos, que pronto vieron la importancia y la necesidad de agruparse para velar y defender sus intereses comunes, se crea “La Junta de Juarros”, un organismo de carácter superior, con sus propias ordenanzas y con capacidad para dirimir pleitos e intervenir en litigios. Estaba presidida por un Alcalde Mayor, asistido por Alcaldes y Procuradores Generales y un Corregidor representando la autoridad real. Parece que la Institución fue aprobada y validada en el año 1145 por el rey Alfonso VII, aunque la primera relación documentada de su composición y propiedades es mucho más posterior y procede del Monasterio de Santa María de Bujedo. Los pueblos que se citan en dicha relación son los siguientes: Mozoncillo, Salgüero, Brieva, Santa Cruz, Cueva, San Millán, San Andrés, Ibeas, Cuzcurrita y Espinosa.

Hoy en día la “Junta de Juarros” sigue vigente, con alguna variación en lo referente a los pueblos que la integran, que son los siguientes: Ibeas, San Millán, Mozoncillo, Salgüero, San Adrián con su barrio Brieva, Santa Cruz, Cabañas, Matalindo, Cueva, Santa María de Bujedo, Espinosa y Cuzcurrita, ostentando todos ellos el apellido Juarros. Ni que decir tiene que su patrimonio Histórico-Artístico es impresionante y su ruta está jalonada de monasterios, ermitas, iglesias y hospitales, además de puentes, fuentes y calzadas, que la confieren un especial sabor medieval.

Santa María la Real de Bujedo de Juarros es uno de los primeros Monasterios que la Orden del Cister levantó en España y también uno de los más desconocidos, no sólo en España, sino incluso en la misma provincia de Burgos. También es cierto que se presta a confusión, puesto que existe otro con el mismo nombre en la localidad burgalesa de Bujedo de Candepajares, muy cercana a Miranda de Ebro y a la frontera con La Rioja, fundado por monjes premostratenses.

Para llegar a él hay que ir hasta Ibeas de Juarros, cruzar el río Arlanzón y recorrer unos 15 kilómetros por las estribaciones de la Sierra de la Demanda. Lo fundaron en la segunda mitad del siglo XII un grupo de monjes franceses encabezados por el Abad Fortunato, procedentes de la abadía francesa de Scala Dei. Su carta fundacional está fechada en el año 1182.

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Monasterio de Bujedo de Jaurros.

Tal vez el hecho de ser un cenobio con rentas modestas condicionó su desarrollo posterior y su rápida decadencia y abandono, que se aceleró a partir de las leyes desamortizadoras de 1835, quedando sometido al abandono y la rapiña. En 1931 la República le declaró Bien de Interés Cultural, sin embargo, el periodista burgalés Eduardo Ontañón en su libro “Estampa de Burgos”, nos cuenta como el complejo monástico estaba ocupado por familias y la iglesia se utilizaba como establo y almacén. Otro historiador y poeta burgalés, el sacerdote Bonifacio Zamora, nos dejó reflejadas sus impresiones sobre las ruinas del monasterio en una bella poesía:

“Pero tremenda realidad. Bugedo

no me recuerda nada,

sino desolación, espanto y miedo.

La iglesia abandonada,

los raros ventanales sin vidrieras,

la bóveda sembrada de goteras

y la nave crujiendo en las ojivas

han venido a parar, después de tanto

artístico esplendor, de templo santo

en un oscuro corralón de chivas…. ”

Finalmente, los restos del semiderruido complejo monástico se convirtieron en propiedad privada, al ser adquiridos por el jurista, financiero y ex Consejero del Banco Español de Crédito, D. Rafael Pérez Escolar, con vocación de mecenas, que llevó a cabo una magnífica restauración que en 1981 fue premiada por la Asociación “Europa Nostra”. A pesar de seguir siendo propiedad privada, los amantes de visitar nuestras joyas arquitectónicas lo pueden visitar domingos y festivos.

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Iglesia de San Martín.

La existencia de Santa Cruz de Juarros, como prácticamente la totalidad de los pueblos de la comarca se remonta al siglo X, aunque las primeras actas documentales que la mencionan son del año 1032, en el que ya aparece como cabeza del Alfoz de Juarros, dependiente de la Merindad de Castrojeriz, en lugar de a la de Burgos, mucho más cercana. Como cabeza de Alfoz disponía de un castillo defensivo, en el que residía el “Tenente”, jefe político y militar. En el siglo XII llegaron los monjes cistercienses del Monastario de Santa María, que tuvieron fuero propio. El castillo está prácticamente desaparecido, al igual que el barrio de Celada y otros muchos lugares cercanos, actualmente el pueblo está formado por los barrios de Cabañas y Matalindo. Durante el reinado de Alfonso XI pasó a depender del Monasterio de las Huelgas, a quien estaba obligado a pagar en el mes de noviembre, por la festividad de San Martín, los tributos en especie y en moneda conocidos como martiniega y fonsadera.

También la poderosa familia de los Velasco poseía varios solares. La agricultura y la ganadería bovina, especialmente la oveja merina, fueron las dos bases fundamentales de su economía, propiciada por la riqueza y abundancia de sus pastos y su cauce fluvial, que le permitió tener varios molinos y una estación de esquileo y lavado de la lana.

Además de la iglesia parroquial de San Martín, de estilo románico con muchos elementos góticos, levantada en el siglo XIV, a la que posteriormente, en el siglo XVII, se le añadió una torre barroca, cuenta con las ermitas de San Blas, San Pedro, levantada sobre las ruinas del viejo castillo, y Nuestra Señora de las Mercedes.

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A 15 kilómetros de burgos, en pleno Camino de Santiago, está enclavada la localidad de Ibeas de Juarros, puerta de acceso a la Sierra de la Demanda y también a los Yacimientos Arqueológicos de la Sierra de Atapuerca, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en el año 2000.

Como prácticamente toda la Comarca de Juarros, Ibeas fue repoblada en el siglo X, su primera referencia documental es del año 921 y procede del “Cartulario de Cardeña”, se trata de un acta de donación que hace el conde Gonzalo Díaz al Monasterio de San Pedro Cardeña (1) de unos terrenos situados en Ibeas, refiriéndose a ella como Ebegias, palabra de origen vascuence que quiere decir valle, En el año 1352 la propiedad del término se dividía entre D. Juan Estébanez de Burgos, perteneciente a la corte de Alfonso XI, y el Monasterio de San Cristóbal de Juarros, del que apenas quedan algunos restos  dispersos por los terrenos que actualmente ocupa el cementerio. A finales del siglo XVI, con el nombre de Aueas pasa a formar parte del Alfoz de Santa Cruz de Juarros que, curiosamente, pertenecía a la Merindad de Castrogeriz, pasando a tener jurisdicción de realengo. Su proximidad a la por entonces importante ciudad de Burgos, a la que suministraba productos agrícolas, además de intermediar en el floreciente comercio de la lana, ocasionará un importante desarrollo económico. Actualmente, su privilegiado enclave geográfico la proporciona una extraordinaria afluencia de visitantes, que acuden a disfrutar de su paisaje, sus monumentos y su gastronomía.

Su iglesia parroquial de San Martín es un templo de finales del siglo XV ó principios del XVI, de estilo tardo gótico con planta de cruz latina, cubierta con bóveda de crucería. La portada, situada en el muro sur está protegida por un pórtico del siglo XIX.

Cabe destacar también su Cruz de Canto, un mojón medieval que marcaba la separación del Condado de Castilla del reino de Navarra.

Claro que actualmente su principal atractivo son los cercanos yacimientos arqueológicos de Atapuerca. Ibeas es paso obligado para visitarlos y en el pueblo, desde principios de los años 90 se encuentra el “Aula Emiliano Aguirre” (2), una especie de Museo en el que se expone información sobre los yacimientos. Además, en el año 2009 se inauguró la sede de la “Fundación Atapuerca”. También son famosas sus apetitosas y brillantes alubias rojas, que se cultivan en los huertos de la ribera del Arlanzón y que son la base, junto con los productos derivados de la matanza del cerdo, de la riquísima “Olla Podrida de Burgos”, una de las indiscutibles joyas de la gastronomía de la Comarca de Juarros. En el centro de Ibeas, casi a la orilla de la N-120 y con amplia zona de aparcamiento, se encuentra un restaurante de tipo familiar, llamado “Los Claveles”, en el que degustar su especialidad, que es la “olla podrida”, se puede convertir en un verdadero acontecimiento gastronómico. (3)

NOTAS

  • El conde Gonzalo Díaz era hijo del conde Diego Rodríguez Porcelos, uno de los fundadores de la ciudad de Burgos.
  • Emiliano Aguirre es un paleontólogo que dirigió las excavaciones de Atapuerca desde 1978 hasta 1990 en que se jubiló.
  • Sobre la gastronomía de la zona se puede consultar el libro de Mari Carmen Zarzalejos “La Cocina del Camino de Santiago”, de Alianza Editorial.

Autor: Paco Blanco, Barcelona noviembre 2016

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