EL POETA MARTÍN GARRIDO. -Por Francisco Blanco-.

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“Propongo que se instituya una FIESTA NACIONAL en honor de los MÁRTIRES que desde principios del siglo XIX han perecido a la sombra de la bandera DIOS PATRIA Y REY,  en los campos de batalla, en los hospitales, en los calabozos y en el destierro, y designo para celebrarla el 10 de MARZO de cada año, día en el que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo CARLOS V.

Obra del corazón ha de ser esta fiesta, y con tributos del corazón hemos de celebrarla, más que con ostentosas celebraciones. La FE, la gratitud y el entusiasmo reemplazarán en ella con creces  el fasto y la pompa, que no se avienen bien ni con los gustos de la GRAN FAMILIA CARLISTA, ni con la situación en que se halla por su desinterés sublime.

Hermano, asiste pues a este acto y ofrece la comunión de este día por los héroes que dieron su vida por Dios y para ti buscaban una España mejor”.

Con esta carta, dirigida por Carlos VII a D. Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII Marqués de Cerralbo, con fecha del 5 de noviembre de 1895 se establecía en el bando carlista la festividad de los “MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN”.

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A partir de aquí, cada 10 de marzo el Partido Carlista y la “Comunión Tradicionalista” celebran el aniversario de la muerte de D. Carlos María Isidro de Borbón, ocurrida en Trieste el 10 de marzo de 1855. Era hermano de Fernando VII y pretendiente al trono de España a la muerte de aquél, ocurrida el 29 de setiembre de 1833. Casi al día siguiente, el día 1 de octubre de 1833, con el apoyo del general Santos Ladrón de Cegama, en la localidad riojana de Tricio emitió el “Manifiesto de Abrantes”, en el que se autoproclamaba rey de España con el nombre de Carlos V. De esta forma daba comienzo la Primera Guerra Carlista, que duraría nada menos que 7 años, origen, igualmente, del Partido Carlista, la Comunión Tradicionalista y los Requetés, una organización paramilitar, que participó activamente a favor de los sublevados en nuestra última Guerra Civil. Después de terminada ésta en 1939 con la victoria del bando franquista, en la conmemoración carlista de 1943 se incorporó un hermoso soneto titulado “Mártires de la Tradición”, escrito por un poeta burgalés, de nombre Martín Garrido Hernando, cuyo contenido trascribimos:

 

A los Mártires de la Tradición

“Los demandó el Honor y obedecieron;

lo requirió el Deber y lo acataron;

con su sangre la empresa rubricaron;

con su esfuerzo, la Patria redimieron.

 

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso como púgiles lucharon,

por eso como mártires murieron.

 

Inmolarse por Dios fue su destino;

salvar a España, su pasión eterna;

servir al Rey, su vocación y sino.

 

No supieron querer otra bandera,

no supieron andar otro camino;

¡no supieron morir de otra manera!”

 

Desde este año de 1943 la fiesta de la “Comunidad tradicionalista” comenzaba con la recitación de este soneto, seguida del himno cantado “La muerte no es el final”, un toque largo de oración y una descarga de fusilería como remate final.

Mucho se ha polemizado sobre la autoría de este bello soneto, llegando incluso a atribuírselo al inmortal Calderón de la Barca o a algún otro poeta de nuestro “Siglo de Oro”  y, sin duda, la calidad del poema se presta a semejante confusión, pero su verdadero  autor es el olvidado poeta burgalés Martín Garrido Hernando, cuyos poemas aparecen recopilados en su libro “Hojas de Acanto”,  publicado en 1975, en cuya página 351 aparece el citado soneto, aunque parece que apareció impreso por primera vez en las páginas del diario burgalés “El Castellano”, del que Martín Garrido era redactor jefe.

Actualmente, el soneto, al que se le han aplicado algunos arreglos que afectan a su estructura de rima y de métrica originales, desde el año 2004 se recita oficialmente como responso en los actos de homenaje a los militares españoles caídos por la Patria, pero las referencias oficiales a su autor siguen siendo muy escasas, por lo que su recuerdo continúa inmerecidamente sumido en el olvido. La versión modificada que han adoptado las Fuerzas Armadas Españolas en estos actos de homenaje es la siguiente:

 

“Lo demandó el honor y obedecieron,

lo requirió el deber y lo acataron;

con su sangre la empresa rubricaron

con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso como valientes lucharon,

y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,

querer a España su pasión eterna,

servir en los Ejércitos su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,

no quisieron andar otro camino,

no supieron vivir de otra manera”.

 

Como se puede apreciar, se trata de una burda y arbitraria manipulación, con el agravante de estar hecha sin la autorización de los herederos del autor, que tampoco perciben cantidad alguna en concepto de derechos de autor, lo que también constituye un atentado contra la propiedad intelectual.

También son escasas las referencias biográficas que existen sobre Martín Garrido, tanto de su vida como de su obra. Se sabe que fue redactor jefe del diario ultra-conservador burgalés “El Castellano”, de marcado carácter católico y tradicionalista, desde cuyas páginas se lanzaban unas duras diatribas contra la II República, siendo sus objetivos preferidos republicanos y socialistas. Sus crónicas las firmaba con el seudónimo de “Sagitario”, hasta que el diario, propiedad de la “Federación de Sindicatos Agrarios Católicos”,  desapareció en el mes de junio del 1941. Ocasionalmente, también aparecían algunos artículos suyos en el “Diario de Burgos”, igualmente conservador, pero de talante algo más liberal.

Otro ilustre carlista burgalés coetáneo suyo, el conocido abogado D. José María Codón Fernández, que fuera además Consejero Nacional del Movimiento y Cronista Oficial de Burgos y provincia, en una reseña publicada el año 1983 en el “Diario de Burgos”, lo definía de la siguiente manera: “Es el hombre que jamás se doblegó en sus ideales, gallardo, tenaz, valiente, no le quebrantaron guerras, persecuciones ni sufrimientos”.

Se trataba, por lo que parece, de un hombre insobornable, fiel a sus principios y sus ideas, dotado de una exquisita sensibilidad poética y amante de su querida tierra burgalesa, cuya grandeza y monumentalidad cantó en numerosos poemas de una gran belleza, como se puede apreciar en el que trascribimos:

 

“Nací español porque lo quiso el cielo,

en Castilla nací por suerte mía.

Si cien veces naciera, cien querría

tener por cuna su bendito cielo.”

 

El poeta había nacido en la localidad burgalesa de Ibeas de Juarros, muy cercana a la capital y murió en Burgos, el 16 de marzo del 1984, a la avanzada edad de 87 años. Además de periodista y redactor jefe del diario burgalés “El Castellano”, fue “Cronista de la Ciudad de Burgos”, y su obra poética fue merecedora de numerosos accésits y premios en los certámenes literarios en los que participó, por los que fue nombrado Académico de Honor de la Institución “Fernán González”.

En 1937, con 40 años, se alistó voluntario en el Tercio de requetés “Burgos-Sangüesa”, aunque la primera vez que lo intentó fue rechazado por la edad, por lo que tuvo que intentarlo de nuevo, esta vez acompañado de su mujer Doña Casilda, quien aseguró que ella estaba totalmente de acuerdo con aquella decisión de su marido, siendo finalmente aceptado. El Tercio Burgos-Sangüesa, junto con el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, participó en el frente de Extremadura y también en la Batalla del Ebro, la más decisiva, dura y encarnizada de nuestra última guerra civil.

Tal vez la razón por la que el poeta se alistó para ir a la guerra a esa edad tan poco apropiada, hay que buscarla en los importantes acontecimientos políticos que tuvieron lugar ese mismo año en la España franquista, cuyo gobierno se había instalado precisamente en Burgos, su amada patria chica:  El día 2 de diciembre de ese mismo año de 1937, en la Sala Capitular del Monasterio burgalés de Las Huelgas tenía lugar el primer Consejo Nacional de “Falange Española, Tradicionalista y de las J.O.N.S”, bajo la presidencia del general Franco y con la aprobadora presencia del Primado de España, cardenal D. Isidro Gomá. El llamado “Decreto de Unificación” había sido emitido en el mes de abril de ese mismo año, firmado también por el propio general Franco.

Todo parece indicar que, una vez finalizada la guerra, el poeta burgalés figuraba entre el grupo de carlistas que no aceptaron el Régimen impuesto por Franco y su camarilla, ni tampoco el citado decreto de unificación, motivo por el que fueron declarados “desafectos totalmente a FET y de las JONS”, que el propio Franco había refundido, tachando a todos sus miembros de traidores, por lo que quedaron automáticamente silenciados y marginados de cualquier actividad política, cultural e incluso profesional.

En el 1975 se publicó su obra “Hojas de Acanto”, una selección antológica de su obra, estructurada en cuatro apartados: España-Castilla; Guerra y Carlismo; Poemas religiosos  y Otros poemas.

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Posteriormente, el 16 de noviembre del año 2016 tuvo lugar en Burgos la presentación del libro “Los demandó el Honor-Mártires de la Tradición”, el acto se celebró en la “Sala Polisón del Teatro Principal”, situado en la entrada al Paseo del Espolón de la ciudad castellana. En el libro presentado se recoge una nueva selección antológica de los poemas de Martín Garrido Hernando.

La presentación del libro corrió a cargo de Luis Hernndo de Larramendi, presidente de la Fundación Carlista “Ignacio de Larramendi”, interviniendo también el veterano requeté Felipe Vives Suriá, compañero y amigo del poeta, el general D. Juan Chicharro Ortega, actualmente en la reserva y D. Fernando del Río Solano representando a la familia del poeta.

Al acto de presentación acudieron numerosos carlistas, destacando la presencia del veterano requeté Jesús Lasanta Ruiz-Navarro, ex combatiente de la Guerra Civil en el Tercio navarro de Lácar, al que se apuntó con tan sólo 16 años, por lo que se le considera como el requeté más joven que luchó en la guerra; después, durante la llamada Transición fue un militante activo del Partido Carlista, por lo que D. Carlos Javier de Borbón-Parma, actual Duque de Parma, que también se auto titula Duque de Madrid, le nombró Caballero de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta (ROLP), que instituyera en el año 1923 su padre D. Carlos Hugo de Borbón y Borbón-Parma.

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Como colofón de este modesto trabajo, vamos a reproducir un fragmento del poema de Martín Garrido, que obtuvo el 2º Premio en los Juegos Florales que se celebraron en Burgos el año 1947, con motivo de la celebración de las Fiestas Patronales de San Pedro y San Pablo, siendo alcalde de la ciudad el falangista D. Florentino Díaz Reig. El premio estaba dotado con 4.000 pesetas, cantidad bastante importante por aquellos años:

 

CASTILLA

Cíen clarines de plata,

cien versos de cristal,

cien gayas flores,

la dulce serenata

de mis cien ruiseñores,

¡ofrenda de mí amor a tus amores!

No hayas, Castilla a mengua

la humilde cortedad de mis acentos.

Hablo tu propia lengua,

y son mis sentimientos

antenas de tus altos pensamientos.

¡Nada nuevo en mí canto!

Más una misma trova, en su armonía,

tiene diverso encanto.

¡Se dice cada día, y es distinta,

aunque igual, la melodía…!

Tu sangre, mi fortuna;

tu acrisolada tradición

mi herencia; y tu canción de cuna,

palabra de inocencia con música

de suave transparencia.

 

Autor Paco Blanco, Barcelona octubre de 2017

Una respuesta a “EL POETA MARTÍN GARRIDO. -Por Francisco Blanco-.

  1. Buenas tardes:

    Muy interesante, como todos los trabajos de Francisco Blanco.
    Hay una persona -D. José María Zugázaga-, a la que no se le ha dado el suficiente tiempo de estudio y pienso que sería importantísimo. Su legado se encuentra en la Institución Fernán González. Personalmente, había pensado dedicar las horas necesarias en mi próximo viaje a la Ciudad, porque no hay nada digitalizado. Como creo que me faltará tiempo, se me ocurre que podía hacerlo Burgospedia.
    En un escrito del año 1985, D. José María Zugázaga, se refería a Martín Garrido y a Manuel Machado. Dejo el enlace, y copio unos párrafos:

    Haz clic para acceder a 0211-8998_n205_p009-020.pdf

    “MANUEL MACHADO Y BURGOS Por JOSÉ MARiA ZUGAZAGA Académico Numerario de la Institución Fernán González
    “Conocí a Don Manuel en julio de 1936. Era yo entonces redactor del diario burgalés El Castellano”. En una luminosa mañana de aquellos días estremecidos por el huracán de la guerra, comentaba con mi viejo amigo Andrés Ruiz Valderrama —luego director de -Diario de Burgos”— las últimas noticias y se abrió lentamente la puerta que comunicaba con la calle de Santander. Entró un caballero vestido elegantemente, con monóculo y un bastón de plateada contera. Preguntó por Don Francisco Estévanez, director del periódico y habló con Martín Garrido, el entrañable poeta “Sagitario” y conmigo…”
    […] Don Manuel se ofreció a ayudar en el periódico gratuitamente en la confección del mismo. “Sagitario” aceptó la generosa ofrenda y poco después tomaba asiento en la mesa de Redacción el recién llegado”
    […] En cierta ocasión “Sagitario” componía el Himno de los Boinas Rojas, al que luego puso música Domingo Lázaro Lara y Martín Garrido preguntó a nuestro ilustre acompañante respecto a dos versos del incipiente Himno. Don Manuel hizo una observación casi tímidamente: a su parecer —dijo— había varios vocablos un poco duros y sugirió palabras llenas. Garrido atendió la indicación.”

    Saludos

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