FERNANDO SÁNCHEZ I, CONDE DE CASTILLA Y REY DE LEÓN. -Por Francisco Blanco-.

fernando-I-rey-castilla-leon-660x330

A estas alturas de la Historia, todavía existen discrepancias sobre si Fernando Sánchez I fue el primer monarca de Castilla ó si también lo fue de León, con el título de Fernando I Rey de Castilla y de León.

El ilustre historiador burgalés D. Gonzalo Fernández Díaz es muy rotundo cuando afirma: “Podemos y debemos afirmar con absoluta certeza el hecho de que Fernando nunca fue rey de Castilla, y que ésta nunca cambió su naturaleza de condado subordinado al rey de León, para convertirse en reino a su muerte, ocurrida en el año 1065”.

Sin embargo, otro historiador ilustre, el vallisoletano Julio Valdeón, en el año 2005 afirmaba todo lo contrario: “A partir del año 1037 ya están unidos los reinos de Castilla y de León; Fernando I es rey de Castilla y unos años después se incorpora León, intitulándose rey de Castilla y de León”, en este orden.

Si recurrimos a los datos históricos vemos que Fernando era el segundo de loa hijos del rey de Pamplona Sancho Garcés III el Mayor y de su esposa Muniadona de Castilla, hija del conde de Castilla Sancho García I el de los Buenos Fueros. Había nacido el año 1016, posiblemente en Pamplona, y en el año 1029, como consecuencia de la muerte de su sobrino, el conde García Sánchez, su padre le nombra Conde de Castilla aunque, eso sí, sin prerrogativas de gobierno, cosa que se reservó para él, conservándolas hasta su muerte.

El conde García Sánchez, también conocido como “El último conde”, que había nacido en el año 1009,  se había quedado huérfano siendo todavía un niño, ocupándose de la regencia del condado su tía Doña Urraca, que era además abadesa de Covarrubias; en el año 1028, con 19 años y siendo ya conde efectivo de Castilla, mediante un pacto matrimonial concierta su casamiento con la infanta Sancha, hija del rey Alfonso V de León; a tal efecto, acompañado por un nutrido séquito en el que figuraba su cuñado  el rey Sancho Garcés III de Pamplona, se traslada a León, donde tendría lugar la ceremonia nupcial. Pero el Destino tenía otros designios. Unos días antes de la boda, cuando se encaminaba hacia la iglesia de San Juan Bautista de León para proceder a las presentaciones rituales, fue asaltado y asesinado por una cuadrilla de asesinos que le estaban esperando (1). Sobre la autoría de este magnicidio todavía siguen barajándose diferentes teorías.

Lo que resulta evidente es que el gran beneficiado de este asesinato fue su cuñado, el rey de Pamplona Sancho Garcés III, quien no dudó en autoproclamarse conde de Castilla, alegando sus derechos como esposo de la hermana mayor del conde asesinado, Doña Muniadona de Castilla, aunque en el año 1029 nombró a su hijo Fernando conde de Castilla, mas bien como título honorario, como ya queda dicho.

Fernando I no fue conde efectivo de Castilla hasta la muerte de su padre, ocurrida en el año 1035 en unas circunstancias altamente sospechosas.

Sancho Garcés III, que se denominaba a sí mismo como “Rex Ibéricus”, había sido un rey anexionista que había hecho crecer territorialmente a Navarra incorporándola territorios de Aragón, Guipúzcoa, Vizcaya, Álava, La Rioja, el condado de Castilla entero e incluso parte del reino de León. En su testamento repartió este extenso territorio entre sus hijos de acuerdo con el derecho sucesorio navarro, implantado en el siglo X por Sancho Garcés I: A García, su hijo primogénito, le correspondió el reino patrimonial, que era Pamplona, al que también pertenecían algunas tierras de Aragón, a esto le añadió una buena parte del Condado de Castilla, como La Bureba, los Montes de Oca, Trasmiera y la parte oriental conocida como Castilla Vetula, muy cercana a Cantabria. Su segundo hijo, Fernando, siguió gobernando el Condado de Castilla, que ya le correspondía por herencia de su madre y su sobrino  y que además seguía estando bajo la autoridad del rey de León, pero al que le habían arrebatado los territorios arriba mencionados. Gonzalo, el benjamín, recibió los condados de Sobrarbe y Ribagorza y a Ramiro, un hijo bastardo que había tenido con Sancha Aibar antes de casarse con Muniadona de Castilla, le correspondieron los territorios que poseía en Aragón, llegando posteriormente a convertirse en el rey Ramiro I de Aragón (2). Su única hija, Jimena, estaba casada con el rey Bermudo III de León.

Casi un año después de su toma de posesión efectiva como conde Castilla, el 22 de junio del año 1038, Fernando  es coronado rey en la catedral de León por el obispo Servando, convirtiéndose en Fernando I, rey de León. A partir de esta fecha el título de conde de Castilla dejará de existir, pasando exclusivamente al dominio de la historia.

Doña Sancha Reina Leon 1000

Fue el propio rey Sancho Garcés III quien, en el año 1032, concertó la boda de su hijo Fernando con la infanta leonesa Doña Sancha, hija de Alfonso V y hermana de Bernudo III, que reinaba en León y que precisamente estaba casado con su hija Jimena, boda igualmente concertada por él, lo que convertía a Bermudo y Fernando en cuñados por partida doble.

Esta infanta leonesa en el año 1028 había estado a punto de convertirse en condesa consorte de Castilla, cosa que impidió el asesinato de su prometido el joven conde García Sánchez a la entrada de la iglesia de San Juan Bautista de León. Después de ver su boda frustrada, la infanta Doña Sancha estuvo unos años retirada en la abadía asturiana de San Pelayo en Oviedo, en la que ejerció de abadesa aunque conservó su condición seglar. A la muerte de su hermano, el rey Bermudo III, se convirtió en la heredera legítima del trono leonés, aunque el poder efectivo lo cedió a su esposo Fernando, pues, por aquellos, tiempos en León no se reconocía a las mujeres como reinas “de Facto”.  Fue la impulsora, junto con su esposo, de la fundación de la Real Colegiata  de San Isidoro de León, donde está enterrada.

A la muerte del poderoso rey de Pamplona se rompió el precario equilibrio en que se mantenían los reinos cristianos de la península y empezaron a aparecer las discordias familiares, que pronto provocaron la aparición de la violencia entre las familias reinantes.

El primero de estos enfrentamientos lo provocó precisamente el joven y belicoso rey de León Bermudo III, que estaba ansioso por resarcirse de los agravios que había tenido que soportar por parte de su suegro el rey de Pamplona, además de querer recuperar los territorios que éste le había arrebatado entre el Cea y el Pisuerga, y tampoco había digerido muy bien el matrimonio de su hermana la infanta Doña Sancha con el nuevo conde castellano. Para ello planeó una campaña militar contra Castilla, con el objetivo de recuperar los territorios arrebatados. Se puso al frente de su ejército y penetró en tierras castellanas con el objetivo de derrotar a su cuñado Fernando.

El conde castellano, que también aspiraba a hacer más fuerte su condado a base de ampliar su territorio, recuperando sobre todo los que le habían arrebatado, también era consciente de que para enfrentarse a su cuñado el rey leonés, necesitaba algún aliado, por lo que cuando se enteró de que Bermudo avanzaba hacia Castilla al frente de sus tropas, formó una coalición con su hermano el rey de Pamplona García Sánchez III, conocido como el Nájera.

El día 1 de setiembre del año 1037, cerca la localidad burgalesa de Tamarón de Campos, en el valle que se forma a orillas del arroyo de Penillas, se produjo el encuentro entre ambos ejércitos. El castellano-navarro comandado por Fernando I y el  leonés por Bermudo III. El rey leonés, de carácter impulsivo y belicoso, montaba un caballo llamado “Pelayuelo”, joven y fogoso como su dueño. A la vista del ejército castellano, Bermudo no se pudo contener y puso  su caballo a un desenfrenado galope, en busca de su cuñado Fernando. Esto fue su perdición, pues la velocidad de “Pelayuelo” pronto le hizo dejar atrás al grueso de sus tropas que no pudieron seguirle; rápidamente fue rodeado por caballeros castellanos y navarros, que le desmontaron y una vez en el suelo fue lanceado sin compasión, propinándole más de cuarenta lanzazos que lo convirtieron en un mortal guiñapo humano cubierto de sangre.

Aquí se terminó la batalla, pues las tropas leonesas, a la vista de su rey muerto recogieron su cuerpo y emprendieron el regreso a León. Los restos del rey Bermudo III, último rey de origen godo de Asturias y León, recibieron sepultura en la Real Colegiata de San Isidoro de León (3).

Sin título

Con esta fácil victoria, que además convertía a su esposa Doña Sancha en la legítima heredera del trono leonés, al conde castellano se le allanó el camino para proclamarse rey de León, siendo ungido como tal el 21 de junio del 1038, después de vencer la oposición de un buen número de caballeros leoneses, contrarios a su coronación.

Pero las rencillas familiares volvieron a tomar cuerpo, esta vez entre los dos reyes hermanos: García Sánchez III de Pamplona y Fernando I de León. Las causas de esta nueva desavenencia hay que volver a buscarlas en las anexiones territoriales hechas por su padre, el rey Sancho Garcés III, de buena parte de los territorios del Condado de Castilla. Las reclamaciones de devolución  realizadas por Fernando no fueron atendidas por García, posiblemente receloso ante el engrandecimiento territorial y el poder que estaba consiguiendo su hermano Fernando, a esto hay que añadir el miedo de ver disminuido el suyo propio.

Con estas posturas contrarias, el enfrentamiento entre hermanos se hizo inevitable y los dos reyes volvieron a coger las armas, en esta ocasión para enfrentarse entre ellos.

Esta vez el choque tuvo lugar el día 1 de setiembre del año 1045, en la burgalesa sierra de Atapuerca, muy próxima a la capital burgalesa, que todavía pertenecía al reino navarro. Fernando iba al frente del ejército castellano-leonés y García mandaba el navarro, en el que, según la “Crónica Silense”, participaban tropas moras, seguramente proporcionadas por su hermano Ramiro. En los “Anales Compostelanos” se puede leer el siguiente relato de la batalla: “En la era MLXXXII, el primer día de setiembre fue matado el rey García, luchando con su hermano el rey Fernando en Atapuerca, por un caballero  suyo llamado Sancho Fortún, a quien había injuriado con su mujer”.

Todo parece indicar que la muerte del rey navarro fue un crimen pasional cometido por el caballero navarro Sancho Fortún, como venganza del adulterio de su esposa Doña Velasquita, que se había convertido en la amante del rey García.

Finalmente, la batalla, que se alargó hasta el anochecer y fue encarnizada, causando numerosas bajas en ambos bandos, se decantó a favor del rey leonés.

Fernando I, muy afectado por el asesinato de su hermano, pues había dado órdenes de respetar su  vida, además de castigar al asesino, renunció al reino navarro y en el mismo campo de batalla proclamó rey de Pamplona a su sobrino Sancho Garcés IV, que apenas contaba quince años. El cuerpo del rey García fue trasladado por sus súbditos a Nájera, donde recibió sepultura en el monasterio de Santa María la Real.

Cabe también señalar que en las filas del rey Fernando luchaban el noble leonés Diego Laínez y su hijo Rodrigo Díaz, que no tardaría en ser conocido como el legendario Cid Campeador.

La batalla de Atapuerca y la total recuperación de los territorios del condado castellano, que aún pertenecían a los navarros, marcaron un antes y un después, tanto en Castilla, que empezó a consolidarse como el más poderoso reino cristiano, como en Navarra, donde dio comienzo una lenta decadencia, tanto territorial como política.

Fernando I firmemente asentado en lo que ya se podría llamar el reino castellano-leonés, pudo dedicar todos sus esfuerzos a consolidar la tranquilidad de sus reinos y dedicarse además a extender sus fronteras hacia el sur, aprovechando al máximo la incipiente desintegración del hasta entonces poderoso califato de Córdoba.

En el año 1055 inició su primera campaña contra el rey de la taifa de Badajoz Muhammad al-Muzaffar, apoderándose de las plazas de Viseo y Lamego en Portugal e imponiéndole su vasallaje y el pago de Importantes “parias”(5) .

Un año más tarde, en  1056, avanzó con su ejército por la calzada romana que unía Osma con Medinacelli, apoderándose entre otras plazas, de San Esteban de Gormaz, Berlanga de Duero y Aguilera, destruyendo a su paso todas las atalayas y torres defensivas que encontró y penetrando en el reino taifa de Zaragoza, conquistando la localidad manchega de Taracena y llegando hasta Medinacelli, en el valle del Jalón. El rey Sulayman al-Muqtdir le rinde vasallaje y se compromete al pago de las correspondientes “parias”.

En el año 1062 emprendió una nueva campaña, esta vez contra el reino taifa de Toledo, arrasando los campos de Alcalá de Henares y Guadalajara y devastando la plaza fuerte de Talamanca, en el curso medio del Jarama. El rey taifa de Toledo Ismail al-Mamun también le rinde vasallaje y paga las correspondiente “parias”.

Finalmente en el mes de julio del año 1064, tras seis largos meses de asedio, se apoderó de la importante plaza fuerte portuguesa de Coimbra, lo que significaba ampliar las fronteras con los reinos musulmanes hasta el río Mondego.

Con estas victoriosas campañas del rey leonés, éste asegura definitivamente las fronteras de Castilla y de León por el sur y por el este, obteniendo además el vasallaje de sus vecinos musulmanes, consiguiendo igualmente grandes beneficios económicos a través del cobro de las “parias”.

A finales del año 1064, el rey Fernando emprendió su última campaña, que dirigió contra Valencia, uno de los reinos de taifas más poderosos que quedaban en la península, donde reinaba Abd al-Malik al-Muzaffata. Sus tropas llegaron sin dificultad hasta las murallas de la ciudad, a la que pusieron cerco a comienzo del año 1065, pero la fortaleza de las murallas y la resistencia de los valencianos le impidieron penetrar en su interior. Mediante una estratagema, Fernando consiguió que las tropas musulmanas salieran a luchar en campo abierto. El encuentro se produjo en Paterna y las tropas castellano-leonesas salieron vencedoras, pero Abd al-Malik al-Muzaffata, que se había quedado en Valencia, recibió los refuerzos de su suegro al Mamum de Toledo, por lo que los vencedores  tampoco pudieron esta vez apoderarse de la ciudad. En esta situación, el rey Fernando se sintió enfermo, por lo que decidió regresar a León con su ejército, donde falleció poco después, el 27 de diciembre del año 1065, un año después de haber emprendido su última campaña militar.

En su testamento, el rey de León cometió el mismo error que su padre, el rey de Pamplona. Sin respetar el derecho de sucesión visigótico, vigente todavía en León, que prohibía la división del reino entre más de un heredero, dividió sus reinos entre sus cinco hijos: A Sancho, el primogénito, le correspondió Castilla; Alfonso recibió el reino de León; a García le tocó Galicia y los territorios de Portugal; a Urraca le correspondió el señorío de Zamora y a Elvira el de Toro. Todos ellos recibieron la herencia a título real, por lo tanto Castilla, como León y Galicia se convirtieron en reinos independientes.

Las“parias” de los respectivos reinos de taifas que le había rendido vasallaje únicamente las repartió entre sus tres hijos varones.

Este reparto no parece que satisfizo las ambiciones de Sancho, nuevo rey de Castilla, ni tampoco las de Alfonso, por lo que las diferencias entre ambos no tardaron en surgir, provocando un nuevo enfrentamiento entre hermanos, en el que todos estuvieron involucrados, ocasionando, además, la muerte de dos de ellos: Sancho y García.

NOTAS

  • Sobre este Crimen de Estado se puede consultar “El Romanz del Infant García”
  • A la muerte de su hermano Gonzalo en el 1045, se anexionó los condados de Sobrarbe y Ribagorza.
  • Tanto en la Crónica Silense, como en la Tudense, se hace referencia a la batalla de Tamarón.
  • En el año 1076 este rey fue asesinado por sus hermanos.
  • Las parias eran un tributo que pagaban unos reyes a otros por su protección y en reconocimiento de superioridad.

Autor Paco Blanco,  Barcelona diciembre del 2017.

Ferdinand_Leonsky

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s