SAN VITORES O SAN VICTOR. -Por Francisco Blanco-

Sin título

San Víctor, más conocido popularmente en su tierra como San Vitores, nació el año 800 justo recién entrado el siglo IX en la localidad burgalesa de Cerezo de Río Tirón, una antigua ciudad medieval de la comarca de La Bureba (1), que también estuvo habitada por berones, austrigones y romanos e invadida por los árabes en el siglo VIII, por la que cruzaba la calzada romana que iba de Tarragona a Astorga.

La repoblación cristiana de la zona, que había sido muy devastada por los árabes especialmente durante el emirato de Abb al Rhamán II, se comenzó bajo la iniciativa del rey Alfonso III de Asturias y fue llevada a cabo por el conde de Lantaron Gonzalo Téllez, fundador de Cerezo de Río Tirón que pasó a denominarse conde de Cerezo y Lantaron, pasando Cerezo a ser la cabeza del condado. Gonzalo Téllez fue conde de Cerezo entre los años 897 y 913 junto con su mujer Flámula, otra noble asturiana. También fundó Villagonzalo Pedernales, otra villa burgalesa en la que murió. El condado de Cerezo se extinguió en tiempos del conde de Castilla Fernando I, que también fue rey de León.

La vocación religiosa de San Vitores no tardó en manifestarse, pues siendo muy joven fue ordenado sacerdote en la iglesia de su pueblo, por entonces en poder de los invasores, que habían conseguido entre amenazas y promesas, que muchos vecinos renunciaran de sus creencias cristianas y abrazaran la fe del Islam.

Pero la Fe de San Vitores no tiene fisuras y su religiosidad va en aumento, por lo que decide convertirse en ermitaño, retirándose a una solitaria cueva, que el mismo había descubierto y excavado situada en las cercanías de las localidades burgalesas de Tamayo y de Oña, sobre la ladera de los montes de Oca. Actualmente en Tamayo existe una pequeña ermita de una sola nave, en la que se encuentra la entrada a la cueva rupestre en la que según la tradición vivió San Vitores durante sus años de anacoreta.

Durante siete años vivió  una vida  de anacoreta en la más completa soledad, dedicándose a la oración, el ayuno y la vida contemplativa, hasta que un buen día un ángel entró volando en su cueva y le convence para que deje de ser ermitaño y se convierta en predicador, para de esta forma combatir con la palabra a  los enemigos de la fe cristiana que se habían apoderado de la comarca. San Vitores, impresionado por la visita del ángel y convencido de su nueva misión, decide abandonar aquella vida solitaria y convertirse en predicador para defender con la palabra la religión cristiana. Con este propósito se traslada a Cerezo de Río Tirón su pueblo, que por entonces estaba ocupado por los moros.

El verbo de San Vitores debía de ser muy encendido y convincente, pues con su predicación consiguió reanimar la fe de muchos vecinos que se habían instalado en la tibieza o la indiferencia, volver a otros a la abandonada senda de la religión cristiana e incluso convertir a algunos musulmanes. Según cuenta alguna tradición, una de las más milagrosas conversiones que realizó fue la de la princesa Columba, hija de Zafa Mohamed Zaqueto también conocido por Gaza, que era el general que mandaba el ejército enviado por el emir para invadir los valles burebanos, quien al enterarse  que su hija había abrazado la fe cristiana y quería casarse con un cristiano no dudó en mandarla decapitar, por lo que alcanzó la santidad con el nombre de Santa Coloma. Su devoción está muy extendida por toda La Rioja, existiendo numerosos establecimientos religiosos dedicados a su culto.

En el pueblo riojano de Santa Coloma, muy cerca de Nájera, se encuentra el Monasterio que lleva su nombre. Fue levantado en el año 923 sobre los restos de una vieja ermita, durante el reinado de Ordoño II de León, siendo el último conde de Cerezo y Lantaron Álvaro Herraméliz, pues su sucesor Fernán González se convirtió en conde de Castilla, Cerezo, Lantaron y Álava, integrándose todo el territorio en el independiente Condado de Castilla. Hacia el año 1060 pasó a depender del Monasterio Santa María la Real de Nájera (2). La festividad de Santa Coloma se conmemora el día 31 de diciembre, pero su celebración se ha trasladado al último domingo del mes de mayo.

En Nájera existe una iglesia bajo su advocación y en la cercana localidad de Medrano existe también un pequeño monasterio dedicado a Santa Coloma.

San Vitores no sólo predicó el cristianismo en Cerezo, también recorrió diversos pueblos de la comarca alentando a sus vecinos a que renunciaran al islamismo y volvieran a abrazar el cristianismo, que era la única fe verdadera. Naturalmente, esta actividad predicadora era conocida de los invasores, que andaban tras él para detenerle y castigarle. Finalmente fue localizado predicando en el cercano pueblo de Quintanilla de las Dueñas, siendo inmediatamente apresado, encadenado y conducido a presencia del general Gaza, sin que San Vitores dejara de predicar y siguiera ensalzando las bondades de la fe cristiana y rechazando las doctrinas del Islam, incluso desde el calabozo en el que fue encerrado. Furioso contra el incansable predicador y deseando acabar con él, Gaza mandó que lo crucificaran, cosa que hicieron en lo alto del monte de los Sauces, dejándole expuesto durante tres días a la curiosidad pública. Pero San Vitores, ante el asombro de los vecinos y la estupefacción de los musulmanes, prosiguió predicando incansablemente desde lo alto de la cruz. Ante hecho tan inusitado, Gaza ordenó que lo bajaran y lo decapitaran allí mismo. Pero lo que ocurrió a continuación resultó aun más milagroso: Ante el estupefacto terror de los moros que no podían creer lo que veían, y el religioso asombro de los vecinos de Quintanilla de las Dueñas, San Vitores se levantó impasible, recogió su cabeza se la puso bajo el brazo y continuo predicando como si nada hubiera ocurrido. Sin que nadie le interceptara, atravesó el pueblo y se internó en el monte cercano en dirección a Cerezo, pero antes de llegar se retiró a morir a una cueva de Cubillo, a cuya entrada clavó su cayado para que fueran localizados sus restos.

41471_1

Siempre según la tradición, San Vitores falleció el día 26 de agosto y por los alrededores se oyeron música y canticos celestiales. Sus restos fueron encontrados por sus vecinos y recibieron sepultura en la misma cueva, que se convirtió en lugar de peregrinación y de romerías, sobre la que se construyó una iglesia en su memoria. Muchos pueblos de la zona le tienen en la actualidad como su patrón y muchas ermitas e iglesias están bajo su advocación. El nombre de Vitores, por el que más se le conoce, parece que procede de la palabra victoria, alusiva a fiestas o celebraciones y parece estar relacionada con la victoria final del cristianismo y la definitiva expulsión de los invasores de aquella zona, que incluía pueblos de las actuales provincias de Burgos, La Rioja y Álava, que por entonces pertenecían al Condado de Castilla.

En el siglo XV sus restos fueron depositados en un arca dorada y cerrada con tres llaves, que fue  trasladada de la cueva de Cunillas a un convento que en su honor mandaron construir los Condestables de Castilla en la cercana localidad de Fresno de Río Tirón, siendo colocadas en el altar mayor del lado del Evangelio.

Este convento estuvo regido primero por los dominicos, quienes según afirma una leyenda se llevaron con ellos la cabeza del santo. Después, en el 1551 llegaron los franciscanos que lo rigieron hasta que se vieron obligados a abandonarle en el siglo XIX a causa de la Desamortización de Mendizabal. Desde entonces ha permanecido deshabitado, aunque se encuentra en perfecto estado de conservación y últimamente se le han efectuado algunas reformas. No obstante, los vecinos de los pueblos en los que San Vitores llevó a cabo su labor predicadora, durante el mes de mayo acuden cada sábado en romería a las cercanías del ex-convento para honrar su memoria. También se celebra otra romería en su honor el 16 de agosto, a la que acuden numerosos romeros de los cercanos pueblos de las provincias de Burgos, La Rioja, Álava e incluso Cantabria y Navarra.

También, el hecho de que la tumba de San Vitores se encontrara en el antiguo Camino de Santiago ha contribuido en gran medida a que su culto y devoción se hayan extendido por otras varias provincias, además de Burgos, La Rioja y Álava, como son Palencia, Cantabria, Segovia, y las gallegas Orense y La Coruña.

san-vitores-1

El arca con los restos de San Vitores ha sido abierta en más de una ocasión: el 11 de setiembre del año 1916 se hizo en presencia de un notario, dos médicos y las correspondientes autoridades eclesiásticas y civiles, levantándose acta de su contenido, consistente en diversos huesos de su cuerpo de diferente tamaño.

La última apertura tuvo lugar al cabo de un siglo, el día 2 de setiembre del año 2016 y fue organizada por la “Asociación Pueblos de San Vitores”, naturalmente con el correspondiente permiso del Arzobispado de Burgos. Con ese motivo tuvo lugar una concurrida romería popular. La próxima apertura del arca no se podrá realizar hasta el siglo XXII y correrá a cargo de dicha Asociación.

La “Asociación Pueblos de San Vitores” se creó con el proyecto de recuperar los numerosos lazos históricos existentes entre las diversas localidades que de alguna manera siguen honrando la memoria de San Vitores, y su centro neurálgico se encuentra en el que fuera Convento de San Vitores situado en la localidad burgalesa de Fresno de Río Tirón, en cuya Casa Consistorial a finales del 2012 tuvo lugar el primer encuentro, en el que estuvieron presentes representantes de de Cerezo y Fresno de Río Tirón y Quintanilla San García por la provincia de Burgos, más Leiva y Tormantos por por la de La Rioja.

Los objetivos de la Asociación se centran fundamentalmente en la conservación y difusión del ex-convento y su contenido, así como organizar y promocionar las romerías populares que inmemorialmente se vienen celebrando durante los fines de semana del mes de mayo en honor de San Vitores, así como que se vayan incorporando a la Asociación otras localidades, no sólo de Burgos y La Rioja, sino de otras provincias de España, especialmente aquellas que tuvieron algún vínculo de culto o patronazgo con San Vitores.

También en la comarca burgalesa de La Bureba se encuentra la “Muy Leal y Muy Valerosa Villa de Oña”, donde se puede visitar y admirar el famoso Monasterio de San Salvador, fundado en el año 1011 por el conde Sancho García I de Castilla, el de “Los Buenos Fueros”, que lo mandó construir para que fuera la abadía de su hija Trigidia, popularmente conocida como Santa Trigidia, que había decidido dedicarse a la vida religiosa.

En su interior desde la segunda mitad del siglo XVI o principios del XVII se puede admirar una estatua de de San Vitores: se trata de una talla de madera de nogal policromado, entre renacentista y barroca, que representa la imagen de un monje que lleva la cabeza en la mano. El día 26 de agosto de cada año, con motivo de la festividad de San Vitores se celebra una romería en su honor.

Sobre la vida y milagros de San Vitores existe un texto latino que forma parte de la colección “Pasionaria de Silos”, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Paris. La primera versión en castellano data del siglo XV y se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Existen además la “Historia del glorioso mártir San Vitores” de Andrés Gutiérrez de Cerezo y “Leyenda de los Santos de Burgos” de Juan de Burgos, ambas escritas en las postrimerías del siglo XV.

NOTAS

  • El título de ciudad se lo concedió en rey de Castilla Juan II
  • Según el burgalés Fray Justo Pérez de Urbel, fue fundado por monjes procedentes de los monasterios burgaleses de San Mamés y Santa Coloma de Ura, situados en las cercanías de Covarribias.
Autor Paco Blanco, Barcelona, febrero 2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s