BURGOS, 365 razones. -Nuevo libro de fotografías de Santiago Escribano-

Burgos, 365 razones es el último libro de Santiago Escribano. A través de sus páginas recorremos 365 fotografías de la ciudad de Burgos comentadas mediante un texto por 365 burgaleses, de nacimiento, o porque simplemente aman la ciudad aunque no sean originarios de ella.

En todas las librerías burgalesas. PVP: 24 euros

Visita la web del autor.

—Gacetilla satírica AL LADO DEL ATAPUERCANO— -Por Daniel de Cullá e Isabel Gómez de Diego- Descarga on line.

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AMALGAMA -Exposición de pintura de Ángel Manrique en Pedrosa del Príncipe- -Del 1 al 14 de agosto de 2020-

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EN VERANO. -Poema, por Daniel Gómez Culla-

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Foto: “Bodega de Rita”. Moradillo de Roa.-de Culla

EN VERANO

         En verano, muchos días, a eso de la doce del mediodía, me vengo a la bodega de mi esposa Rita, las más de las veces acompañado.

         Cuando vengo solo, voy cantando esas letrillas de Luis de Góngora y Argote, ilustre Poeta cordobés:

“Dineros son calidad,

Verdad.

Más ama quien más suspira,

Mentira.”

         Ya dentro de la bodega, echo un cuartillo de vino mezclado entre tinto y clarete en una jarrilla de barro, que lleva una inscripción que dice: “Recuerdo de Turégano”.

         Me como unas sardinillas picantes con un mendrugo de pan candeal blanco (los trozos que quedan les mojo en el vino), quedando tan contento como un choto recién mamado.

         Después, me siento en el banco de piedra que está afuera, justo al lado de la bodega, contemplando el bello paisaje del campo, la ermita y el monte donde hay un aprisco abandonado. Las ovejas se han hecho nubes que van y vienen volando.

         Desde esta posición privilegiada, espero volver a ver, como otras veces, a un tal Blas, que viene de La Sequera, camino de Moradillo de Roa, a quien llaman ”El Lobo”, para encontrarse con Blasa, a quien llaman “La Loba”, pues tienen amores y han concertado entre ellos salir a los trigos tocando un cencerro, haciéndole sonar como si fueran bueyes a la hora del Angelus, y no notarse el sonido por el repique de campanas.

         Me encanta verles, porque me hacen soñar; despertándome del sueño el dueño del trigal que le grita a su hijo mayor:

-Corre, ve a echar aquellos bueyes.

         Otras veces, me despierta el pitido de un coche que baja despacio por el camino de la fuente hasta las huertas, que va a la feria de Peñafiel, saliéndole al paso un hortelano con un garrote gritándole al mozo que conduce el coche:

-Tú que pitas, pitarás, “Caracandado”.

         Cuando vengo a la bodega con amigos y algún tío que viene de Alemania, siempre hablamos de lo mismo: “de ver quién de nosotros mejor se la arrima a su parienta o quién de los cuatro o cinco es el mejor corredor de pajas.

         También, hablamos de política, haciendo de sus trapos una muñeca con adarga y un pelo largo que a los zancajos le llega, con un parche de jaqueca, asintiendo todos que la Política es Babieca sobre Babieca, como diría el madrileño Quevedo, o Rucio sobre Rocinante.

         Cuando marchamos de la bodega, nos vamos riendo recordando lo que nos cuenta un amigo que fue juez del frontón de pelota de Iscar,  a quien llamamos “El Juez de las pelotas”:

-Que una mañana de mercadillo, aquí, en la plaza del pueblo, se encontraron “La Loba”  y “La Fuencisla”, una vecina que la había reprendido por salir todos los días para encontrarse con su buey “El Lobo”; a lo que ella le respondió:

-Sábete, vecina

Que mujeres y gallinas somos.

Todas ponemos

Unas, cuernos y otras, huevos.

Que ya lo dijo el gran Poeta Quevedo.

-Daniel de Culla-

ELOGIO AL PERSONAL DE LA SANIDAD PÚBLICA -Poema homenaje, por Daniel Gómez Cullá-.

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En Burgos, capital

Me operaron de desprendimiento de retina

Me operaron de la próstata

En el antiguo Hospital “las Trescientas Camas”

Y no puedo menos que recordar y hacer elogio

De aquellas enfermeras y enfermeros

Médicas y médicos de los que me jacto

Y me jactaré siempre

Por poner tanto ardor

Tanto esfuerzo conmigo

Hasta que al fin tuve la suerte

De vertanto de cerca como más allá

Dar y recibir Amor

En ese amplio campo de sensaciones

Donde, con mi amada y querida esposa

Nos explayamos.

Ahora, en tiempo de Coronavirus, Covid19

Habiendo sido derruido el viejo Hospital

Y elevado uno nuevo mucho más amplio:

El “Hospital Universitario de Burgos”

Ayudado en otras especialidades

Por el Hospital Divino Valles

Vuelvo a recordar y agradecer

A todo este personal médico, de enfermería

Auxiliares y celadores

Quienes, ante esta peste del Covid19

Han puesto a nuestra disposición

Para combatirle:

Su físico y su moral

Su abundancia de buenas y concienzudas ideas

Su amplitud de amor y corazón

Puestas al servicio de las ciudadanas y ciudadanos

Ya que su bien le fundad solamente

En sanar y dar vida al pueblo

Patentizando las bellas calidades

Las honras y las glorias de este personal

Limitado únicamente a la guadaña de la Muerte

Que, para los creyentes de cualquier religión

Es paso a: “Otra Vida; que más vale algo que nada”

Y, a ellos, les da mucha pena

De no  haberles podido dedicar más tiempo

A los que se han ido

Y poder conseguir para los que quedamos

Dar muerte a la Muerte

En este combate tan fiero.

A vosotros, médicas y médicos

Enfermeras y enfermeros

Auxiliares y celadores todos de mi España

Que sois sobre la Tierra excelencia y sin iguales

Os dedico este mi Elogio

Y todo mi Amor

Con digno y justo aprecio

Por vuestras pruebas de cariño y atención

Con el citado a consulta

Con el paciente, con el enfermo

Que saben, de sobra, que valéis un potosí

Pues sois muy facultativos y muy expertos

Y más, como lo demostráis, día a día

En este momento de Coronavirus.

Cuando los ecos de los aplausos

En las ventanas de la tarde

De toda la hispana gente, os vitorea

Yo os canto y digo de vosotros:

¡Cuánto valéis
Cuántas muestras de cariño y atención

Y cuántos medicamentos de salud y vida

Nos procuráis ¡

Orgullosa está toda España de vosotros.

-Daniel de Culla-

REPRESENTACIÓN EN MAQUETA DE CÓMO FUE EL MONASTERIO DE SAN FRANCISCO EN BURGOS. —–Por Fernando de Miguel Hombría—–.

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En la imagen que cierra esta maravillosa serie, y que viene a continuación, puede verse en la maqueta a qué parte del edificio pertenecen las ruinas (reseñadas en amarillo)  todavía hoy visibles en  la calle San Francisco.

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*Enviado expresamente a Burgospedia por  Fernando de Miguel Hombría.

SANTA CASILDA. -Por Francisco Blanco-.

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En la comarca burgalesa de La Bureba, muy cerca de su capital Briviesca y dentro del actual término municipal de Salinillas, sobre lo alto de un cerro en el que abundan los manantiales de aguas curativas, que han devuelto la salud a muchas personas y la fecundidad a muchas mujeres, popularmente conocidos como pozos, y donde la naturaleza se reviste con sus mejores galas, dotando al paisaje de un incomparable verdor , se levanta majestuoso e imponente el Santuario de Santa Casilda, lugar de veneración, peregrinación y romería de muchos burebanos y muchos burgaleses.

Se trata de un pequeño templo barroco del siglo XVI, cuya fachada es obra de Nicolás de Vergara el Viejo (1). En su interior, dentro del altar mayor, se encuentra una notable estatua yacente de Santa Casilda, obra del genial escultor burgalés Diego de Siloé (2), también dispone de un pequeño camarín barroco lleno de exvotos y ofrendas de los devotos de la santa. Enfrente del templo se encuentra la Hospedería que acoge a los romeros y peregrinos que visitan el santuario, en cuya explanada se celebran diferentes fiestas y romerías en honor de Santa Casilda.

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Esta popular santa, cuya historia está llena de leyenda, vivió en el siglo  XI, había nacido en Toledo a principios del siglo XI antes de  ser conquistada por el rey de Castilla Alfonso VI,  y era hija del emir de la Taifa musulmana de dicha ciudad, cuyo nombre parece que era Almamún.

El nombre de Casilda procede de la palabra árabe kasida, que se refiere a  poemas panegíricos que se dedicaban a personas importantes, como lo era realmente Casilda, quien siempre según la leyenda, era una joven princesa de gran belleza y simpatía, que también practicaba la caridad con los más necesitados. Sus generosos sentimientos la llevaron a visitar a los cristianos prisioneros encerrados en las cárceles de su padre, que tenían que soportar unas pésimas condiciones de vida, por lo que además de intentar elevar sus decaídos ánimos con la palabra, también les suministraba alimentos que fortalecieran sus cuerpos. Naturalmente, toda esta actividad la desarrollaba sin el conocimiento ni la autorización de su padre, aprovechando sus numerosas ausencias de la ciudad por motivos políticos o militares.

Pero alguien se fue de la lengua y puso al emir al corriente de las actividades clandestinas de su hija, lo que le enfureció, proponiéndose descubrirla y castigarla.

Para ello, un día comunicó a su hija que tenía que ausentarse simulando que abandonaba la ciudad seguido de sus vasallos, pero lo que hizo fue esconderse cerca de las cárceles a la espera de que apareciera su hija. Y así ocurrió: no tardó mucho tiempo en aparecer Casilda cargada con una gran cesta llena de alimentos en dirección a los calabozos. Encolerizado, le sale al paso espetándola a gritos:

¿Qué llevas en esa cesta?.

La sorprendida y asustada princesa sólo acierta a responder con voz balbuceante:

Rosas.

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El emir, fuera de sí, de un manotazo arranca el mantel que cubría la cesta y ante el asombro general, esta apareció llena de fragantes rosas rojas.

La vida en palacio, después de este milagroso incidente, fue recuperando lentamente la normalidad, y aunque más espaciadamente, Casilda siguió procurando consuelo a los cautivos cristianos,  al tiempo que ella misma iba abrazando con más entusiasmo su religión, pero sin poder recibir el bautismo.  Siguiendo con la leyenda, al cabo de un tiempo Casilda cayó enferma, aquejada de un extraño mal que alteraba su flujo sanguíneo y contra el que ningún médico de la corte toledana fue capaz de encontrar remedio por lo que se empezó a temer por su vida. La solución llegó a través de uno de los presos cristianos, que le hizo llegar un mensaje en el que le aconsejaba que tomara baños en las aguas milagrosas de los lagos de San Vicente, allá por las tierras de Castilla. Sorprendentemente, en esta ocasión el emir hace caso del consejo y se apresura a preparar una comitiva que acompañe a su hija en su viaje a tierras burgalesas. Lo primero que hace Casilda al llegar a Briviesca es recibir el anhelado bautismo, encaminándose después hacia los cercanos lagos para recibir el tratamiento de sus aguas milagrosas, que la devolvieron rápidamente la salud. Al sentirse curada, Casilda decide quedarse en aquella tierra para consagrar su vida a Cristo y vivir el resto de su vida en soledad, dedicada plenamente a la oración. Despide a su comitiva, a la que entrega todo lo que poseía y se retira a vivir el resto de su vida como una ermitaña, no tardando en alcanzar por toda aquella comarca de La Bureba merecida fama de santidad. Parece que murió a muy avanzada edad y fue enterrada en la ermita donde vivía, situada en lo más alto del cerro que pronto se convirtió en lugar de peregrinación y culto a la santa.

El pozo de aguas curativas se conoce como el Pozo Blanco de Santa Casilda, con fama de milagroso al que empezaron a acudir muchas parejas que solicitaban  a la santa que les concediera un hijo. Para eso, según la leyenda si solicitaban una niña debían lanzar una teja desde un lugar determinado, si por el contrario solicitaban un niño debían lanzar una piedra desde otro lugar. Naturalmente, para que se cumplieran sus deseos tanto la teja como la piedra debían de caer dentro del pozo. Esta costumbre aun se sigue practicando, aunque no hay datos fiables sobre sus resultados.

Por aquellos tiempos de la Alta Edad Media por la España cristiana empezaron a ser frecuentes las rogativas populares, en las que los vecinos de los pueblos acudían en procesión rezando y cantando hacia los lugares, ermitas, iglesias o santuarios en los que se rendía culto a algún santo o santa famoso, a pedirle su intercesión, en forma de favores o de protección. Estas procesiones casi siempre acababan en alegres romerías populares, en las que finalizados los rezos se bailaba, se cantaba, se comía y se bebía.

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De las que todavía se celebran en honor de Santa Casilda, la más singular y concurrida es la conocida como “La Tabera”, en la que las rogativas a  la santa y los actos religiosos de la mañana se completan con el juego de la taba, que se celebra después de comer.

La procesión sale de la iglesia de San Martín de Briviesca, presidida por el Ayuntamiento y el cabildo en pleno, portando una imagen de Santa Casilda que según la leyenda fue bautizada en esta iglesia, y se dirige, rezando y cantando, hacia el Santuario de Santa Casilda, donde tienen lugar los actos religiosos, que finalizan con otra procesión alrededor del santuario, entre cánticos y el volteo de campanas:

 

Santa Casilda en un altar

San Vicente en una cueva.

Santa Casilda es la luz

Que ilumina la Bureba”

 

La comida es otro de los eventos más esperados de la romería. Muchas familias procedentes de Briviesca y su comarca, y también de otros muchos lugares de Burgos y la Rioja, van llegando al santuario portando bolsas llenas de apetitosas viandas de elaboración casera, instalándose cómodamente en los muchos rincones acogedores, muy abundantes por aquel espectacular paisaje. Cuando llega la hora de comer, finalizada la última procesión, despliegan los manteles y se disponen a dar buena cuenta de cuánto han traído. Otros romeros, más cómodos o más pudientes, prefieren comer en la hospedería, que también ofrece un apetitoso menú, aunque, en este caso, con frecuencia tienen que esperar su turno. Además, el Ayuntamiento de Briviesca organiza una comida popular, que se sirve en la explanada del santuario, consistente en un plato de paella acompañado de pan y vino, con el que obsequian a todos los romeros que se acerquen a solicitarlo. El condumio está preparado y servido por el personal de la hospedería.

Existe un refrán castellano que asegura que donde mejor se conoce a las personas es en la mesa y en el juego. Pues bien, la romería de Santa Casilda se completa con el juego llamado de la taba, que tanta popularidad y concurrencia ha alcanzado, hasta el punto que ya es más conocida como la romería de “LA TABERA”.

La taba, en realidad, se trata de uno de los siete huesos que configuran el tarso del pie y está formada por  seis caras de diferente forma.

Pero para lo que se conoce como el juego de la taba, que ya se practicaba en la antigüedad, se utiliza el astrágalo o taba del cordero, tan abundante y apreciado en La Bureba, sobre todo el de las patas traseras, que por las posibilidades aleatorias que ofrecen sus seis caras al caer, permite una serie de variantes que determinan quien gana y quien pierde.

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En España, hasta tiempos muy recientes la taba era un juego muy popular entre las niñas y los niños, que consideraban el astrágalo como un juguete que había que conservar limpio y reluciente. En realidad se le puede considerar como el precursor del actual dado de seis caras con el que se juega actualmente.

En “La Tabera” el juego comienza mientras muchos romeros se encuentran todavía comiendo, pero se sigue practicando hasta bien entrada la madrugada. Se encarga de iniciarlo el alcalde de Briviesca lanzando la taba al aire. A partir de este lanzamiento, los diferentes corros de jugadores empiezan a jugar y a lanzar la taba y comienzan las apuestas en las que a unos les toca ganar y a otros perder, a veces hasta importantes sumas de dinero, porque en este día, el único del año en que en Briviesca se permiten las apuestas, la verdad es que se apuesta fuerte, aunque también hay que decir que entre los jugadores se mantiene la calma y sus semblantes permanecen impasibles, sin revelar si ganan o pierden. Los apostantes depositan el dinero en el suelo, la banca iguala la apuesta y después de efectuada la tirada se encarga de cobrar o de pagar, según la posición en que hayan caído las tabas, que es finalmente la que decide quién gana y quien pierde. Las posturas en que pueden quedar las tabas son seis y se cantan así:

¡CARNES! ¡PENCAS! ¡BODIL! ¡CRUZ! ¡AGUAS! ¡LISOS! 

Estos nombres pueden cambiar según el sitio en que se juegue, pues la Taba se sigue jugando en diferentes lugares de España, por ejemplo  en Castilla es muy popular tanto en Ávila como en Segovia.

Los comienzos de “La Tabera” datan de finales del siglo XVIII y desde entonces se viene celebrando cada año, el martes anterior a la festividad de la Ascensión en la explanada del Santuario de Santa Casilda. El  culto a la santa, sin embargo, es muy anterior: Con motivo de la peste que afectó a Briviesca en el año 1486, el día 9 de mayo el cabildo y los regidores municipales organizaron una procesión al santuario para pedir su intercesión, nombrándola además patrona de Briviesca y haciendo votos solemnes de guardar su festividad y repetir cada año la procesión.

NOTAS:

  • Nicolás de Vergara el Viejo nació en Toledo a principios del siglo XVI, maestro vidriero, arquitecto y escultor, era miembro de una destacada familia de origen flamenco. Sus obras son muy numerosas y están muy repartidas. En Burgos también es el autor del sepulcro del obispo Juan de Ortega, en el convento de Santa Dorotea.

Murió en Toledo el año 1574.

  • Diego de Siloé nació en Burgos el año 1495, era hijo del escultor flamenco Gil de Siloé y fue uno de los escultores y arquitectos más importantes del Renacimiento, su obra es muy numerosa y variada, destacando la famosa “Escalera Dorada” de la catedral de Burgos o la “Tumba del Gran Capitán” en la catedral de Granada.

Murió en Granada el año 1563.

                                                                  
Autor Paco Blanco, Barcelona abril 2019

Teoría genealógica y etimológica sobre Villalmondar y Villalbos. -Por Luís del Blanco Iglesias-

Villalbos

Hay dos pueblos en el valle del Oca que creo que fueron fundados por un antepasado (muy antePASADO) mío. Se trata de VILLALMONDAR y VILLALBOS, uno muy cercano al otro. Uno de los hijos de Diego Rodríguez “Porcelos”, fundador de esa preciosa ciudad, fue RODRIGO DÍAZ. No figura en algunos textos como hijo de Porcelos, pero sí en otros, y si nos fijamos en nombre y apellido, todo coincide: RODRIGO por su abuelo y DIAZ por hijo de Diego. Este Rodrigo Díaz debió irse a Córdoba aprovechando una tregua de 10 años concertada con Al Mundir (o Mondir), una especie de concierto como el “Erasmus” actual (era frecuente el intercambio entre las gentes “pudientes”) .Allá por tierras moras, por no sé qué razón, le llamaron Ab el Mondir.

El caso es que, cuando regresó a Castilla fue conocido como ​ABOLMONDAR ​o ALBOMONDAR o ALMONDAR (de Ab el Mondir). Por lo visto era de piel muy blanca (quizás albino) por lo que le añadieron el mote de EL BLANCO y fue llamado desde entonces ​ ABOLMONDAR EL BLANCO.​ Él y su hijo Diego del Blanco (Diego, como su abuelo Porcelos, práctica muy extendida la de poner el nombre del abuelo), fueron condenados a muerte por Ordoño II por no asistir a la batalla de Valdejunquera, que perdió el Rey; andaban ya en revueltas buscando la independencia de Catilla y debió ser una especie de “huelga” de “brazos caídos”. El caso es que los mandó llamar a un sitio en el Valle del Tuéjar , en la actual provincia de León y allí los condenó a muerte. Pero no los ejecutó según nos hace ver Sampiro porque aparecen en escritos posteriores a aquellas fechas. Pero sí los desterró a lo que se conoce como Valle del Hambre, en esa zona del Tuéjar. De esa zona proviene mi apellido DEL BLANCO y en toda ella abunda el apellido. (DEL BLANCO, no confundir con BLANCO).Se debieron establecer en un pueblecillo que hoy se llama VILLALMONTE, que se ve claramente que puede derivar, porque suena mejor, de VILLALMONDE (ALMONDAR).

El caso es que los pueblos burgaleses de VILLALBOS y VILLALMONDAR tienen un nombre que fácilmente se puede derivar de Almondar y Albo (Blanco).
Como curiosidad añadiré que mi hijo se llama DIEGO DEL BLANCO como el nieto de Diego Porcelos.

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GACETILLA LA CASA DE LOS PICOS. -Por Daniel Gómez Cullá-.

GACETILLA LA CASA DE LOS PICOS

Estamos aquí, al lado, justo al lado, del Acueducto de Segovia,sentados en la terraza de un bar frente a la Casa de los Picos, en la Calle Real de Segovia; muy cerca, también, del Mirador de la Canalejas, desde donde divisamos una estupenda panorámica de La Mujer Muerta, una alineación montañosa de la sierra de Guadarrama, y, a la contra, del Seminario Conciliar,  donde el Poeta pasó más de cinco años para “estudiar para cura yservir a Dios y a usted”, como él, entre risas,  nos comenta.

         La gracia de estar aquí, este 29 de febrero de 2020, es porque el Poeta nos presenta estos dos libros nuevos suyos, y ha elegido Segovia por ser mitad segoviano y mitad aragonés; “por eso, la próxima presentación de mis libros la haremos en Huesca”; nos ha prometido; al tiempo que nos ha dicho:

-Podríamos haber estado en Washington DC, USA, porque he sido invitado al Split This Rock Poetry Festival 2020 (Friday 28); enseñándonos la Invitación.

         Y, sonriendo:

-Pero, estamos mejor aquí.

         Estamos al lado de  “La Casa de los Picos”, porque esta casa fue refugio de su madre cuando la aviación de los dos bandos de la guerra civil bombardeaba Segovia, y su madre, por aquel entonces, con cuatro de sus hijas, aquí se escondía,  junto con otras segovianas y segovianos con sus hijos.

-Atiende, Juani; atiende, Luisa; que padre ha marchado al Alto de los Leones para muchos días, les decía su madre a las más mayores.

         Pilar lloraba, Lupita gemía, y su madre Daniela a éstas, las más pequeñas, así les decía:

-No llores, Pilar, no llores, Lupita, si os oye el moro, vendrá y nos mataría.

         La verdad es que hemos acompañado a Dany, porque ha prometido invitarnos a comer judión de la Granja y cochinillo segoviano, con tarta de hojaldre segoviana de postre, en el Restaurante Hostal “El Hidalgo”, tras la iglesia de san Martín, un palacete arzobispal rehabilitado del siglo XIII, que huele a prostíbulo sacro santo.

         “Buenos Días, Pero Díaz”, y “Un Vuelo por Segovia” son sus dosnuevos libros llenos de Arte, Poesía y Prosa, que nos han encantado a los siete que hemos venido a acompañarle, todos “machos”, a esta su presentación en “mi Segovia”.

         Nos ha regalado uno de sus libros, a elegir; y, después, le acompañaremos a la Biblioteca Pública a dejar un ejemplar de su “Un Vuelo por Segovia”.

         Desde la puerta de entrada de “El Hidalgo” vemos, de espalda,  la estatua de Juan Bravo, en la plazuela de su nombre; ese famoso comunero decapitado por el mal inclinado, vicioso, ladrón, falsario y cosas semejantes rey Carlos I.

         Uno de los presentes, Francisco de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos, que fue, de joven, maletilla y novillero en Extremadura y Portugal, rompió la conversación y admiración que manteníamos acerca de los dos libros presentados, haciéndonos callar y preguntando:

-¿A que no sabéis lo que quiere expresar Daniel cuando dice: “Yo creo lo que cree el segoviano hijo de carbonero”?

-Pues no, exclamaron todos.

Dirigiéndose a Daniel, ellos le rogaron:

-Cuenta Culla, cuenta.

Daniel les dijo:

-Francisco se refiere a cosas de la fe que aprendí en el Seminario, y acerca de la Santísima Trinidad, cosa tan superior, dudosa y disputada por los teólogos.

Un compañero mío, hijo de un carbonero en Segovia, por cierto, de Vallelado, casado con una mujer de san Cristóbal, me explicó lo de las tres divinas personas, tres y una, tomándome la sotana por abajo, haciéndole tres dobleces, para luego, extendiéndola, decir:

-Así, Daniel, mira: son tres cosas y todas, una.

Todos rieron, alguno pensando en otra pícara cosa, que, también, son tres y una excelsa.

         Contentos y satisfechos con sus libros regalados; el Poeta nos hizo escuchar, antes de llegar a “El Hidalgo”,  el Manifiesto en Defensa de Miguel Hernández, de la Asociación Colegial de Escritores de España, a quien el gobierno del Ayuntamiento de Madrid caníbal y franco facha le ha retirado unos versos de libertad y concordia del Cementerio de la Almudena, así como otros nombres de recordados y venerados republicanos asesinados por el fascismo sacro facho.

         Todos apoyamos el Manifiesto que le ha hecho llegar la ACE-Andalucía y, caminando, paseamos la Calle Real, que son tres calles y una plazuela: la Calle Cervantes, la calle Juan Bravo, plazuela del Corpus, antigua Sinagoga Mayor, y  Calle Isabel la Católica, hasta llegar al Restaurante fijado, tras de la iglesia de san Martín de origen mozárabe con estilo románico.

-Gerineldo Fuencisla. 29 de Febrero de 2020.

 

LOS LIBROS:

BUENOS DIAS, PERO DIAZ

GOOD MORNING, PERO DIAZ

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DANIEL DE CULLA

Contraportada

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“Daniel, poeta exquisito. Tu obra explora la plástica del Verbo y la Palabra en la punta de un capullo”. Gerineldo Fuencisla.

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Autor-Editor: DANIEL DE CULLA

Título: BUENOS DIAS, PERO DIAZ

GOOD MORNING, PERO DIAZ

Género: Poesía, Prosa, Dibujos y más… en b/n

Páginas: 696

Año de publicación: 2020

UN VUELO POR SEGOVIA

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DANIEL DE CULLA

Contraportada

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“De seguir este “Vuelo por Segovia”, maravillado quedé”. Gerineldo                                  Fuencisla 

Autor-Editor: DANIEL DE CULLA

Título: UN VUELO POR SEGOVIA

Género: Poesía, Prosa, Dibujos y más… en color

Páginas: 320

Año de publicación: 2020.

SANTA TRIGIDIA Y SAN ÍÑIGO ABAD. -Por Francisco Blanco-.

Las primeras referencias sobre el uso del nombre femenino de Tigridia parecen proceder de los Banu Gómez, la poderosa familia palentina de los condes de Saldaña, Carrión y Liébana, dueños de un extenso territorio entre el reino de León y el condado de Castilla, que  llegaron a aliarse con Almanzor y consiguieron destronar al rey leonés Bermudo II y gobernar el reino brevemente, hasta que se produjo la reconciliación, aunque siempre mantuvieron una actitud rebelde y desafiante. El nombre parece proceder de una planta, “el lirio del maíz”, también conocida como “la flor tigre”. Según alguna crónica de la época, en el año 950 el conde de Saldaña Diego Muñoz estaba casado con Tegridia y tuvieron varios hijos e hijas, alguno de los cuales se casaron a su vez con condes castellanos y reyes de Navarra, tal vez sea esta la razón por la que el conde Sancho García de Castilla llamó Trigidia a su quinta hija.

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Tigridia Sánchez era la quinta hija del conde de Castilla Sancho García “el de los Buenos Fueros”, nieto de Fernán González y de su esposa Urraca Gómez, que era hija de Diego Gómez conde de Saldaña, Carrión y Liébana, que a su vez estaba casado con Muniadona Fernández hija del conde Fernán González, por lo que también les unían lazos de sangre. Tuvieron seis hijos: Muniadona la primogénita, que se casó con el rey Sancho Garcés III de Pamplona; Fernando Sánchez que tuvo una vida muy corta; García Sánchez que fue conde de Castilla y murió asesinado en León cuando estaba a punto de casarse con la hija del rey leonés Alfonso V; Sancha de Castilla casada con el conde de Barcelona Berenguer Ramón I, Trigidia Sánchez abadesa de San Salvador de Oña, y finalmente Urraca Sánchez casada con Sancho Guillén VI duque de Gascuña y conde de Burdeos.

Como dote para la joven Trigidia, en el año 1011 sus padres fundaron en la localidad burgalesa de Oña el Monasterio de San Salvador. En principio se trataba de un monasterio dúplice para monjes y monjas, que vivían en edificios separados.

Trigidia, entre los años 1011 al 1033 fue la primera y la última abadesa de dicho monasterio, durante los cuales tuvo amplios poderes, tanto religiosos como civiles sobre sus amplios dominios, pues además los condes aportaron alrededor de 120 lugares de su propio patrimonio, incluida la villa de Oña con sus dos barrios, el de San Quirico y el de Santa María de Yuso con todos sus montes y sus campos. A partir de esa fecha, el monasterio ha estado siempre regido por monjes benedictinos por imposición de su cuñado el rey Sancho III de Navarra, que se autoproclama conde de Castilla tras el asesinato en León del conde de Castilla García Sánchez, hermano de la abadesa.

Durante su etapa como abadesa el patrimonio del Monasterio de San Salvador no cesó de aumentar, pues también tenía posesiones en los valles de Mena, Losa, Valdegovia e incluso Álava. Otros muchos terrenos y propiedades de todo tipo, incluidas varias villas con sus iglesias, fueron adquiridos mediante compra, donación o prohijación.

Trigidia tenía además autoridad sobre todos los funcionarios condales y poderes para imponer y cobrar multas y contribuciones fiscales, administrar justicia y mantener el orden público. Solamente los condes de Castilla tenían autoridad sobre ella.

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Cristo de Santa Trigidia

Las riquezas de Santa Trigidia, y en consecuencia del Monasterio de San Salvador, no se limitaban únicamente a sus propiedades inmobiliarias, urbanas y agrarias, también durante sus años de abadesa fue acumulando un valioso tesoro artístico, comenzando por un extraordinario Cristo Crucificado, una talla románica posiblemente del siglo XI, que también fue regalo de sus padres los condes de Castilla. Otro de sus tesoros es la famosa Biblioteca de Oña, que contiene unas verdaderas joyas literarias de un valor incalculable, de la cual existe un catálogo de principios del siglo XIII. Contiene libros como las “Etimologías” de San Isidoro, “La Ciudad de Dios” de San Agustín, el “Comentario de la Regla de San Benito”, escrito por el abad Smargardo en el siglo IX y especialmente la famosa “Biblia de Oña” ingente obra miniaturizada del escribano Florencio de Valderánica, un monje burgalés del desaparecido Monasterio de San Pedro de Valderánica, en la localidad burgalesa de Tordomar. El primer códice llegó a Oña en el siglo XI, pero actualmente tan sólo quedan unos pocos folios repartidos entre el Monasterio de Santo Domingo de Silos y un convento de Roma. También se conserva una colección de piezas de telas orientales ricamente bordadas, representando diferentes temas. A partir del año 1033, fecha probable de la muerte de Santa Trigidia, el monasterio, como ya se ha dicho anteriormente, por un decreto emitido el 30 de junio y firmado por el propio rey Sancho III de Navarra, pasa a ser ocupado por monjes cluniacenses franceses.

La abadesa fue enterrada en el mismo monasterio, donde también se encuentran los restos de sus padres los condes de Castilla. En el siglo XVII los restos de Santa Trigidia, junto con los de San Iñigo y San Ato fueron trasladados a un altar neoclásico con un letrero en el que se puede leer: “Aquí están los cuerpos de santa Trigidia y san Ato, con otras muchas otras reliquias. Año 1664”.

El culto y la devoción a Santa Trigidia está muy extendido por toda la comarca de La Bureba, y su festividad se conmemora cada 22 de noviembre.

El historiador pacense Juan Tamayo de Salazar nacido en Zalamea de la Serena, es el autor de una hagiografía sobre Santa Trigidia incluida en su obra “Martyrologium Hispanum Anamnesis, 1651-1659”, en la que la atribuye la realización de numerosos milagros, tanto en vida como después de muerta, tales como sanar a los cojos, devolver la vista a los ciegos, el oído a los sordos o la palabra a los mudos. No obstante, existen muchas dudas sobre la veracidad de los hechos en ella relatados, siendo muy posible que sean tan sólo invención del propio Tamayo de Salazar, del que no hay ninguna referencia de su estancia por tierras burgalesas. Un historiador, linguísta y polígrafo valenciano del siglo XVIII, Gregorio Mayans, también pone en duda la veracidad de dicha obra.

San Íñigo, el siguiente Abad de San Salvador, en realidad había nacido a principios del siglo XI, posiblemente el mismo año 1000, en la localidad aragonesa de Calatayud y era de origen mozárabe. Siendo muy joven se retiró al Monasterio de San Juan de la Peña en la provincia de Huesca, donde fue ordenado sacerdote, pero no tardó mucho en retirarse a las montañas y refugiarse en una cueva para vivir como un anacoreta. No obstante, su fama de santidad trascendió las montañas y llegó a conocimiento del rey Sancho III de Navarra, que se lo llevó a su lado como consejero, hasta que hacia el año 1034 le nombró Abad del Monasterio de San Salvador de Oña en tierras de Burgos, que en el año 1011 habían fundado su suegro, el conde Sancho García de Castilla y su esposa Urraca Gómez y que hasta entonces había estado regido por su hija la Abadesa Santa Trigidia, que también era cuñada del rey navarro. San Íñigo permaneció como abad hasta su muerte ocurrida en el año 1068 y recibió sepultura en el propio monasterio. También fue consejero y confesor del hijo primogénito de Sancho III el Mayor, el rey de Navarra García Sánchez III, también llamado “el de Nájera”, a quien acompañó en alguna de sus acciones militares como la conquista de Calahorra, y estuvo presente en su última batalla, la que tuvo lugar el 1 de setiembre del año 1054 en la sierra burgalesa de Atapuerca, que por entonces pertenecía al reino de Navarra.

Su hermano Fernando Sánchez, por entonces rey de León y conde de Castilla, al frente de un ejército formado por castellanos y leoneses, invadió Castilla dispuesto a recuperar los territorios que su padre, el rey Sancho III de Navarra había incorporado a sus dominios. García Sánchez III murió en dicha batalla y en sus últimos momentos estuvo espiritualmente consolado y atendido por el abad.

En los “Anales Compostelanos” se puede leer el siguiente relato de la batalla: “En la era MLXXXII, el primer día de setiembre fue matado el rey García, luchando con su hermano el rey Fernando en Atapuerca, por un caballero  suyo llamado Sancho Fortún, a quien había injuriado con su mujer”.

Todo parece indicar que la muerte del rey navarro fue un crimen pasional cometido de forma alevosa y a traición por el caballero navarro Sancho Fortún, como venganza del adulterio de su esposa Doña Velasquita que se había convertido en la amante del rey García.

Fernando, al enterarse de la muerte de su hermano ordenó detener la lucha y en el mismo campo de batalla rindió honores militares a sus restos, confirmando también a su hijo García Sánchez IV como nuevo rey de Navarra, aunque, eso sí, recuperando de nuevo los territorios castellanos que su padre le había cedido a su hermano. Tampoco hubo represalias contra San íñigo por haber pertenecido al bando de su hermano. Por el contrario hizo numerosas donaciones al monasterio, siendo la más valiosa la de la iglesia de San Martín de Tartalés, de la localidad burgalesa de Trespaderne.

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San Íñigo abad

El cronista Juan de Alcocero, que también fue monje de San Salvador y discípulo de San Íñigo, nos lo retrata como una persona muy popular y querida, de carácter paternal y generoso: “No vivió para sí solo, sino para nosotros, porque todo el día estaba él para nosotros. Nunca se indignó de manera que en su indignación olvidase la benignidad; y no podía airarse un hombre que despreciaba las injurias y evitaba los rencores. Nunca juzgó sin comprensión, como quien sabía que el juicio de los cristianos ha de ir revestido de misericordia. El Espíritu Santo otorga su don de justicia a los más benignos, y concede a los suyos tanta equidad y justicia como gracia y piedad; de ahí que nuestro padre Iñigo guardaba rectitud al examinar lo justo y misericordia al decidir la sentencia. En la solicitud de su monasterio e iglesias imitó la fe y caridad de todos los apóstoles, obispos y abades”.

San Íñigo, además de patrón de Calatayud y de Oña era el patrono de los cautivos, que cuando recuperaban la libertad acudían a Oña llevándole numerosos exvotos que depositaban en su altar. Fue elevado a los altares por el Papa Alejandro III en el año 1163 y en el año 1259 el Papa Alejandro IV concedió indulgencias a los que peregrinaran a Oña durante la festividad del “Bendito Íñigo”.

Sobre su fallecimiento cuenta una leyenda que en una de sus visitas por los dominios del monasterio se sintió gravemente enfermo, siendo transportado por dos ángeles al monasterio de San Salvador, donde recibió los últimos auxilios sacramentales al tiempo que él repartía sus bendiciones a los atribulados monjes.

Esto ocurría el día 1 de junio del año 1068. Sus restos fueron depositados en una arqueta de plata con incrustaciones de piedras preciosas, encerrada en un sarcófago que ha sido abierto en más de una ocasión. En el 1597 algunos huesos del santo abad fueron trasladados a una parroquia de Calatayud y en el 1865 fue abierto de nuevo para comprobar que sus restos no habían sido saqueados por la ocupación francesa. La última apertura tuvo lugar el 31 de mayo del año 2014 con el fin de entregar una reliquia al Monasterio de Leyre. La Diputación de Burgos y la Fundación “Milenario del Monasterio de San Salvador de Oña, aprovecharon la ocasión para publicar una nueva edición de la “Historia de la vida de San Íñigo”, publicada por el monje benedictino Íñigo Gómez de Barreda  en el año 1771.

Autor Paco Blanco, Barcelona marzo del 2020