BURGOS INÉDITO: SANGRE BURGALESA EN LOS CONDES CATALANES. -Por Francisco Blanco-

r_I

Al morir su padre, Ramón Borrell I, en el año 1017, su hijo Berenguer Ramón I, también conocido como “El Corbat” (El Encorvado),  heredó los condados de Barcelona, Gerona y Osona, pero como era menor de edad, pues tan sólo contaba tres años, se hizo cargo del gobierno, como tutora y regente, su madre Ermesenda, hasta el 1023, en que alcanzó la mayoría de edad. Durante la tutoría de su madre, en el año 1021, con tan sólo 16 años se había casado con Sancha Sánchez de Castilla, hija de Sancho García, el de los “Buenos Fueros”, conde de Castilla, que a su vez era hijo del conde García Fernández el de “Las Manos Blancas” y de Ava de Ribagorza, hija del conde catalán Ramón II de Ribagorza. Resumiendo, el conde de Barcelona se había casado nada menos que con la biznieta del legendario conde Fernán González, el fundador de Castilla.

De este matrimonio nacieron dos hijos: Ramón Berenguer  y Sancho. Sancha de Castilla murió muy joven, pues Berenguer Ramón en el 1027 se volvió a  casar con Guisla de Lluçá, hija del veguer de Balsareny, con la que tuvo otro hijo, Guillermo. (1)

Poco antes de su muerte, en el año 1035, el conde Berenguer Ramón I repartió sus dominios entre sus tres hijos: El conde Ramón Berenguer I, como primogénito, recibió Gerona y Barcelona, que era la capital, hasta la frontera que marcaba el río Llobregat; el condado del Penedés, que incluía el territorio comprendido entre el Llobregat y la frontera con los árabes, cuya capital era Olérdola, fue para su segundo hijo Sancho, mientras que el tercero, Guillermo I, recibió el condado de Osona, cuya capital era Vic,  aunque esta herencia la tiene que compartir con su madre, Guisla de Lluçá, hasta que ésta contrae nuevas nupcias y pierde sus derechos. Finalmente, a la muerte del conde Guillermo, cosa que ocurrió antes de cumplir los veinte años, el condado de Osona pasa a poder de su hermano mayor Ramón Berenguer I, que de esta forma recupera los dominios iniciales de su padre.  

ona

Ramón Berenguer I

También conocido como “El Vell” (El Viejo), que había nacido en el 1023, se casó en tres ocasiones. El año 1052 lo hizo en terceras nupcias con Almodís de la Marca, descendiente de Carlomagno, de cuyo matrimonio, en el año 1053, nacieron dos varones mellizos, Ramón Berenguer II, conocido como “Cap de Estopa” (Cabeza de Estopa), debido al color rubio pajizo de su pelo, y Berenguer Ramón II, al que acabaron llamando “El Fraticida”, por las sospechas que sobre él recayeron de haber asesinado en el año 1082  a  su hermano, para hacerse con el total gobierno del condado de Barcelona, Gerona y Osona, que ambos hermanos tenían que compartir, de acuerdo con los términos del testamento de su padre. 

Ramón Berenguer II casó en el 1075 con Mafalda de Apulia, de cuyo matrimonio nació el que acabaría siendo conde de Barcelona con el nombre de Ramón Berenguer III el Gran (El Grande).

En cuanto al otro hermano, parte de la nobleza catalana acusó a Berenguer Ramón II de haber sido en inductor del asesinato de su hermano, solicitando al rey de Castilla, Alfonso VI, actuara de mediador en el “Juicio de Dios” (2), a celebrar en la Corte castellana, cuyo resultado iba a determinar la culpabilidad o inocencia del conde. El juicio tuvo lugar a finales del año 1096 y el conde catalán resultó perdedor, por lo que fue declarado culpable. Incapacitado para gobernar, para recuperar su honra se incorporó a la Primera Cruzada, muriendo el año 1099 durante el sitio de Jerusalén. Le sucedió su sobrino, Ramón Berenguer III el Gran (el Grande).

Por aquellos turbulentos tiempos de constantes enfrentamientos entre los reinos de taifas y los caudillos cristianos, que dieron lugar a las más insospechadas alianzas entre ellos, empezaba a alcanzar fama un caudillo cristiano al que todos temían enfrentarse en el campo de batalla y al que nadie había conseguido derrotar. Se trataba de un burgalés, Rodrigo Díaz de Vivar, también conocido como el Cid Campeador, al que su señor natural, el rey Alfonso VI, con razón o sin ella había desterrado de sus reinos, obligándole a ganarse su pan y el de sus mesnadas luchando como mercenario al servicio de quien mejor le pagara, fuera moro o cristiano. Su campo de acción se extendió por Aragón, Cataluña y la zona del Levante, siendo muy numerosos los enemigos con los que se batió antes de retirarse invicto a su reino de Valencia.

En este belicoso contexto no es de extrañar que el Cid y los condes de Barcelona se encontraran más de una vez en el campo de batalla, defendiendo intereses opuestos. En todas estas ocasiones el Cid resultó vencedor y ambos hermanos fueron derrotados y hechos prisioneros, debiendo de pagar fuertes rescates para obtener su libertad. Al cabo de los años, las victoriosas campañas del caudillo burgalés le llevaron a conquistar el reino de Valencia, de cuya capital fue dueño y señor hasta su muerte, ocurrida a mediados del año 1099. Su esposa y sucesora, Doña Jimena, agobiada por la difícil tarea de manejar un reino rodeado de enemigos, pensó encontrar la solución casando a María, la mayor de sus hijas, con el conde de Barcelona Ramón Berenguer III, que también trataba de aumentar territorialmente sus condados. Lo que no se puede determinar con certeza es si Doña Jimena, pariente cercana del Rey Alfonso VI, sabía que su futuro yerno era biznieto de Berenguer Ramón I y  Sancha Sánchez de Castilla.  

963

Ramón Berenguer III el Gran

Había nacido el año 1082 y cuando su tío Berenguer Ramón II el Fraticida se vio obligado a marchar a la Primera Cruzada, se convirtió en el nuevo conde de Barcelona. Su acción de gobierno tuvo un carácter netamente expansionista. Además de conquistar Mallorca en el 1114, aunque estuvo poco tiempo en su poder, se anexionó los condados de Besalú y la Cerdaña y repobló Tarragona, aunque falló en sus tentativas de apoderarse de Tortosa, que era uno de sus principales objetivos. La proposición de la mujer del Cid, con el que ya había tenido alguna escaramuza poco importante (3), le brindaba la tentadora oportunidad de apoderarse de Valencia, por lo que no dudó en aceptarla. La boda debió tener lugar a finales del año 1099.

La conquista de Valencia no pudo ser consolidada por los cristianos, pero del matrimonio del conde de Barcelona con la hija del Cid, María Rodríguez, nacieron dos hijas, María y Jimena. Esta última casó en el 1107 con el conde Bernat III de Besalú y, después de enviudar, en el año 1117 con el conde Roger III de Foix, teniendo descendencia en ambos matrimonios.

Vamos a finalizar aquí este breve relato genealógico, dejando que la sangre del Cid siga corriendo por las venas de los condes catalanes.   

NOTAS

(1) El veguer era un magistrado que administraba justicia en Aragón y Cataluña.

(2) El desafío entre dos caballeros era una de las muchas pruebas del “Juicio de Dios” u “Ordalías” que se practicaban en la Edad Media para determinar si un acusado era culpable o inocente. Los caballeros en liza eran escogidos por cada una de las partes, la acusación y la defensa.

(3) En el año 1098 Ramón Berenguer III intentó ayudar a los moros que tenían sitiado el castillo de Oropesa, defendido por el Cid, pero acabó desistiendo, por lo que no llegó a producirse ningún enfrentamiento entre ambos. 

Paco Blanco

Barcelona, abril 2013

n

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s