CICLO DE CONFERENCIAS EN LARA DE LOS INFANTES 2016: Martes 16. Alejandro Yagüe.

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                        Martes 16. Alejandro Yagüe

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POR LA RIBERA DEL DUERO: 4. LA VILLA DE ROA Y SU COMARCA. -Por Francisco Blanco-.

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Roa de Duero, tierra de vides y de granos, situada en el centro de la Ribera del Duero burgalesa, es también su balcón, el “Balcón del Duero” como se la llama también. Desde su paseo del Mirador ó del Espolón, se divisa una espléndida panorámica de estas tierras del Duero, desde la unión de las aguas del Riaza con las del Duero y el vetusto Puente Mayor, hasta las ermitas de San Roque y la Virgen de la Vega, sobresaliendo como fondo un extenso viñedo, que se extiende por los cuatro puntos cardinales.
Como dice una de las estrofas de su himno:

“Entre tierras de vides y espigas
que fecundan el agua y el sol
en la bella Ribera del Duero,
se alza Roa igual que una flor.”

Roa es tierra de buen vino, factores geográficos y climáticos confieren a sus caldos una singular y excepcional calidad, capaz de satisfacer al más exigente catador pero, además, Roa y su comarca han labrado un abrumador peso en nuestra historia, imposible de pasar por alto.

Los primeros asentamientos humanos por tierras de Roa se remontan hasta la Edad del Hierro, unos 1.300 años a. de C., en que se instaló un poblado cuyas huellas todavía se pueden ver actualmente en el Yacimiento de Carrasalinera.
Este poblado tuvo una gran continuidad en el tiempo, tomando el nombre de Rauda, (de donde procede el gentilicio de Raudense), hacia el siglo III a. C., en el que se instalaron los vacceos, una de las diversas tribus celtibéricas que poblaron nuestra península. La época romana abarca desde el siglo I a. C., hasta el III d. C., en que aparecen los visigodos, aunque de su supuesta estancia no existe ningún tipo de documentación, ni histórica ni arqueológica, a excepción de una necrópolis recientemente descubierta. Esta carencia de documentación histórica nos obliga a dar un salto hasta el siglo X, en plena ocupación musulmana, con la llegada de los repobladores del Duero, siendo ocupada por el conde de Castilla Nuño Núñez en el año 912, quien recientemente también había repoblado Castrojeriz y comenzado a construir los castillos que formaban una fuerte línea defensiva que protegía estas tierras ribereñas, recién repobladas, de las frecuentes incursiones musulmanas. Entre ellos se encontraba el de Roa, defendido por foso y muralla, de la que todavía quedan restos en buen estado. En el siglo XIII se le incorporó una gran torre defensiva, mandada levantar por doña Violante de Aragón, viuda del rey Alfonso X el Sabio, a la que se adosó el Palacio Real; también amplió la muralla, dotándola de seis puertas que todavía se conservan.

Anteriormente, en el año 1143, Alfonso VII concede fueros a la villa de Roa, que sirven de base para la creación, posteriormente, de la Comunidad de la Villa y Tierras de Roa, que actualmente conforma la comarca conocida como “Valle del Cuco”. Se la concedió jurisdicción de Señorío a favor del Conde de Siruela, que era quien nombraba su Alcalde Mayor. Posteriormente, este señorío pasó a poder de la Casa de Alba.

En 1464 el rey de Castilla, Enrique IV, entrega la villa de Roa a su favorito D. Beltrán de la Cueva, al que colmó de honores y privilegios, concediéndole varios títulos nobiliarios, como el Condado de Ledesma, el Ducado de Alburquerque y el Maestrazgo de la Orden de Santiago. De estas concesiones proviene el conocido refrán que aparece en el escudo de la villa: “Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can”. También le fueron concedidos a la villa un mercado semanal y dos ferias anuales, lo que dio paso a una época de cierta prosperidad.

También la historia de Roa está muy ligada a la del franciscano Fray Francisco Jiménez de Cisneros, el que fuera Cardenal Primado de Toledo y Regente de Castilla. Precisamente, sus primeros pasos en la carrera eclesiástica los dio en Roa, bajo la tutela de un tío suyo, clérigo de la villa, para continuarlos después en Palencia y Alcalá de Henares.

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noviembre comenzó su agonía, falleciendo al día siguiente, 8 de noviembre, al parecer mientras intentaba dictar una carta dando consejos a su nuevo Rey, por el que tanto había luchado, y al que nunca llegó a conocer personalmente. Sus restos mortales fueron trasladados a Alcalá de Henares, cumpliendo sus propios deseos. En el Paseo del Espolón se encuentra el monumento que en su honor levantó el pueblo de Roa.

Otro personaje, ligado de forma indisoluble a la historia de Roa, es el famoso, y casi legendario cura Merino. D. Jerónimo Merino Cob, cura de su pueblo, Viloviado, muy cerca de Lerma, que colgó los hábitos para convertirse en un feroz guerrillero, cuando los gabachos que invadieron España en el 1808 se atrevieron a entrar en su pueblo, profanar su iglesia, ofender la Religión, vejar a su persona e insultar a sus feligreses.

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Su cuadrilla, que se integró en el Regimiento de Húsares de Burgos (3), llegó a ser numerosa y disciplinada, contando con más de 200 caballos y convirtiéndose en una auténtica pesadilla para la caballería y las tropas regulares francesas, a las que sometían a incesantes ataques por sorpresa, que les llenaban de pánico y les causaban numerosas bajas. Su terreno de operaciones favorito era la zona de pinares, comprendiendo desde Neila y Quintanar de la Sierra hasta Salas de los Infantes, procurando no salir nunca a terreno descubierto. Sin embargo, el año 1813, en una de sus pocas salidas a campo abierto, logró conquistar y liberar la plaza de Roa, que estaba ocupada por tropas francesas, que habían saqueado gran parte del patrimonio artístico de la villa. Su valor y su patriotismo le valieron alcanzar el grado de General del Ejército Español.

En el año 1835, en plena guerra carlista, el cura Merino, convertido esta vez en un fanático defensor del aspirante D. Carlos y todo lo que representaba, volvió a empuñar las armas, en esta ocasión luchando contra la hija de Fernando VII, al que con tanto ardor había defendido años atrás. También pasó por Roa con sus tropas, pero esta vez para intentar incendiar la iglesia y varias casas del pueblo y castigar a los impíos liberales.

Otro héroe de nuestra Guerra de la Independencia, ligado a la historia de Roa por una ignominiosa ejecución, es el Mariscal de Campo D. Juan Martín Díez el Empecinado, un hombre fiel a su Patria y a su Rey, pero también a sus principios, por los que estaba dispuesto a morir. El pueblo de Roa, con su alcalde a la cabeza, fue su verdugo, ajusticiándole masiva y públicamente en su Plaza Mayor, el 20 de agosto de 1825. Pero Roa y los raudenses también han sabido rectificar, devolviendo su honor y su valía a este héroe castellano, hijo del pueblo, prototipo de las virtudes que honran a los hombres de Castilla. Roa honró su memoria dedicándole la antigua calle de las Armas, rindiéndole diversos homenajes y, posteriormente, en el año 1993, erigiéndole este monumento, obra del escultor burgalés José Ignacio Ruiz Martínez. También se ha creado la asociación raudense de “Amigos del Empecinado”.

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Juan Martín había nacido el 5 de setiembre del año 1775 en el pequeño pueblo vallisoletano de Castrillo de Duero, de origen totalmente campesino, sus padres eran labradores con mediana hacienda, por lo que muy pronto tuvo que arrimar el hombro para ayudar en las tareas de labranza. Pero parece que aquello no era lo suyo, pues a los 16 años marchó voluntario a la guerra del Rosellón (4), donde tuvo sus inicios como guerrillero, luchando precisamente contra los franceses. En el año 1796, a su regreso, casó con la burgalesa Catalina de la Fuente, natural del pequeño pueblo ribereño de Fuentecén, muy cercano a Roa, donde se estableció y vivió como un vecino más, hasta que en el 1808 las tropas napoleónicas entraron en España con la firme intención de conquistarla, y llegaron hasta Roa y Fuentecén, de las que se apoderaron y donde cometieron numerosas tropelías.

El “Empecinado”, apodo que le viene precisamente por haber nacido en su pueblo, Castrillo de Duero, por donde discurre un pequeño riachuelo, denominado “Botijo”, en el que abundaban las bolsas de pecina, se convirtió en el guerrillero más eficaz, más astuto y más implacable de todos los que lucharon contra los franceses en la Guerra de la Independencia. Su trayectoria, tanto política como militar, pues en ambas facetas destacó, fue de lo más brillante y su fama, así como su campo de acción, transcendieron su comarca, extendiéndose por casi todo el territorio peninsular. Su apodo de “El Empecinado”, temido y odiado por los franceses, se convirtió en paradigma de militar ejemplar, siendo hoy un adjetivo que enaltece a quien lo recibe. Al frente de sus hombres su movilidad y su audacia eran ilimitadas, llegando a conquistar Salamanca y hacer hasta tres incursiones por la Villa y Corte, sembrando el pánico entre la guarnición francesa. Sus ascensos por méritos de guerra son continuos, hasta que Fernando VII le nombra Mariscal de Campo a su regreso triunfal a España.

Pero los honores no tardan en esfumarse y su estrella en apagarse y ser perseguida, al oponerse El Empecinado a la política absolutista puesta en marcha por el restaurado Fernando VII y exigirle su vuelta al orden constitucional, acatando de nuevo la Constitución de Cádiz.
Los “Cien Mil Hijos de San Luis” invadieron España en abril de 1823 con el único propósito de afianzar a Fernando VII en su trono absolutista, e impedir que a España la siguiera gobernando un gobierno liberal; estaban dirigidos por Luis Antonio de Borbón, sobrino de Luis XVI, que le había nombrado Duque de Angulema y lo integraban cinco cuerpos del Ejército regular francés, al que se unieron numerosos voluntarios españoles, entre los que se encontraba el Cura Merino, un viejo compañero de armas del Empecinado en la anterior lucha contra los franceses, cuando juntos defendían, precisamente, la vuelta al trono de Fernando VII.

La invasión acabó con la derrota del Ejército constitucional español. A partir de este descalabro, que se consumó el mes de agosto en la batalla del Trocadero, con todo el poder en manos del rey absolutista, dio comienzo un sistemático e implacable proceso de eliminación de todos los líderes, tanto políticos como militares, que habían hecho posible el “Trienio Liberal”. Varios generales fueron eliminados de la escena política sufriendo diferente suerte, entre ellos el navarro Espoz y Mina consiguió exilarse a Europa, Rafael Riego fue apresado, ahorcado y decapitado (5), Torrijos fue fusilado (6), a Juan Martín el Empecinado, que se entregó voluntariamente en Olmos de Peñafiel para evitar represalias a sus hombres, el 19 de agosto de 1925 le conducen encadenado, entre el escarnio y la burla de la plebe, hasta la Plaza Mayor de Roa, donde se había preparado el patíbulo en el que debía ser ahorcado “por atentar contra los derechos del trono”. Pero el Empecinado se rebela y en un titánico esfuerzo rompe sus cadenas y arremete contra sus carceleros tratando de huir y refugiarse en una iglesia. Finalmente es reducido y el verdugo consigue ponerle la cuerda al cuello. De esta manera infame acaba la vida de un militar castellano, valiente y cabal, que dedicó lo mejor de su vida por devolver la corona de España a un rey ingrato que prácticamente la había regalado a Napoleón.

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¡A vendimiar voy! ¡De la vendimia vengo!
De la Ribera del Duero Roa es el centro
¡Y también es su balcón

Para los visitantes amigos del arte y sus monumentos, además de pasear por su espléndido Paseo del Espolón, auténtico mirador del Duero, y admirar la estatua homenaje a la Vendimiadora, situada en la Plaza Mayor, entre sólidas casas de piedra, muchas de ellas blasonadas, podrá visitar sus monumentos y edificios más emblemáticos, como el antiguo Hospital de San Juan Bautista, del siglo XVI, en el que actualmente se encuentra la sede del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero, a la que se accede por la Puerta de San Juan, una de las seis que dan acceso a la villa. También merece la pena ser visitada la ex Colegiata de Nuestra Señora de la Ascensión, una iglesia monumental que conserva una portada románica de cinco arcos, pero en la que predomina el gótico tardío con influencias renacentistas de finales del siglo XVI, destacando su portada principal, en la que aparecen los escudos de la villa y del obispo de Osma D. Tello de Sandoval, en su interior se puede admirar el magnífico grupo escultórico representando a los Reyes Magos, obra del genial artista burgalés Diego de Siloé. La construcción de la Colegiata fue costeada por los Siruela, los Velasco y los Mencía.

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Tampoco se puede dejar de visitar la Ermita de la Virgen de la Vega, situada a cinco kilómetros de la villa, en medio de un pinar milenario; la Puerta y la iglesia de San Esteban, o el emblemático edificio de la Alhóndiga, del siglo XVII, donde antiguamente se almacenaba el grano y también disponía de lagares para elaborar el rico vino de la Ribera, que eran la base de la economía de la comarca. Para los aficionados a la Arqueología está disponible el “Aula Arqueológica”, en la que se puede visualizar un vídeo interactivo sobre las principales civilizaciones que han configurado estas tierras, desde la Edad del Hierro a la Edad Media, gracias a la gran abundancia de sus vestigios, motivo por el cual ha sido declarada como Zona de Interés Arqueológico Nacional.
Todavía quedan muchos atractivos para los visitantes de la villa raudense, que sin duda les dejarán un imborrable recuerdo. Me estoy refiriendo, naturalmente, a la Roa gastronómica y su cultura del vino, pudiéndose calificar su oferta de insuperable.

La cultura del vino es tan antigua como la propia historia de Roa, ya los romanos fueron grandes implantadores de cepas, cosecheros de uva y productores de vino que después se exportaba a diferentes ciudades del Imperio. Los visigodos también fueron unos excelentes viticultores, que cuidaron y mejoraron las cepas, obteniendo vinos de más calidad. San Isidoro, en sus famosas “Etimologías”, hace la siguiente definición del vino: “Al vino se le llama así porque, apenas terminado de beber, llena las venas con su sangre”.
La “tempranillo”, también llamada “tinta fina”, “tinto fino” o “tinta del país”, es la uva por excelencia cuyos viñedos ocupan alrededor del 85% de toda la extensión de la Ribera del Duero, otras variedades locales son la “garnacha” y la “albillo”, utilizadas sobre todo en la elaboración de los vinos claretes, blancos y rosados; últimamente se han incorporado variedades históricas, como la “merlot”, la “cabernet” y la “malbec”, cuyo cultivo es moderado y su uso, destinado principalmente a la elaboración de los reservas y los grandes reservas, está controlado por la “D.O. Ribera del Duero”.

Los claretes o rosados que se pueden saborear en Roa, así como los tintos jóvenes y con crianza son de una calidad envidiable,……….frescos, ligeros, afrutados, aromáticos, con cuerpo, equilibrados, con una graduación entre 13º y 15º, los paladares más refinados y exigentes encontrarán su vino y saldrán plenamente satisfechos con su degustación.

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Naturalmente el placer del buen beber se puede completar con el del buen comer. En Roa existen restaurantes donde elegir y también bodegas que disponen de restaurante propio para comer. Cualquiera que sea la elección, seguro que resulta un éxito. La estrella gastronómica de Roa, y casi me atrevería a decir que de toda la Ribera, es sin duda el cordero asado o “lechazo castellano”, preparado en horno de leña, previamente aromatizado con sarmientos ó matojos de los cercanos montes y acondicionado por el maestro asador, que es quien tiene la última palabra y decide cuando la blanca y tierna carne ha adquirido el dorado otoñal necesario para ser disfrutada por los comensales. En algunos restaurantes, como “El Chuleta”, regentado por el maestro asador Joaquín Alonso, el cordero se prepara a la vista de los que se van a sentar a la mesa; su amplio comedor ofrece además una amplia y panorámica visión de la vega de Roa y dispone también de una magnífica y antigua bodega subterránea muy bien provista.

Naturalmente destacan también otros ingredientes del cordero, como las chuletillas asadas en sarmiento, las patitas fritas o en salsa, las mollejas o criadillas, las cabecillas asadas……, completándose la oferta con los típicos productos del cerdo, como la famosa morcilla de Burgos, el picadillo, el lomo, el chorizo, la panceta y el jamón.
Otro plato típico de Roa, para las personas que prefieran el pescado, es el famoso bacalao al “Estilo Taberna”, que se elabora en cazuela de barro al fuego lento de leña.

Tampoco defraudarán los postres, destacando los quesos semi curados o curados, elaborados con leche de oveja churra, sin faltar los de elaboración casera y tradicional como los “empiñonados”, las “bolillas”, la torta de aceite o las pastas en general.

Finalmente, Roa es el punto de partida de un recorrido por su comarca conocido como la “Ruta del Vino”, que incluye los cercanos municipios de La Horra, Sotillo de la Ribera, Anguix, Olmedillo de Roa, Berlangas de Roa, Pedrosa de Duero, Haza, Guzmán, Fuentecén, Quintana del Pidio…..

Muy cercana a Roa se encuentra La Horra, un pueblo pequeño de poco más de 400 vecinos, pero que cuenta con una gran extensión de viñedos que se acerca a las 800 hectáreas, por lo que abundan las bodegas, creo que actualmente cuenta con catorce, en las que se elaboran excelentes caldos; son de destacar Sastre, Balbás y Monte Aixa. También cuenta con un Museo del Vino, instalado en una antigua bodega subterránea.

En el año 1143 Anguix ya pertenecía a la Comunidad y Tierra de Roa y el rey Alfonso VII la concede fueros similares a los de Sepúlveda, pasando, en tiempos de Enrique IV, a ser señorío del Conde de Siruela. Se trata, por tanto, de una población cargada de historia, que ofrece a sus visitantes interesantes atractivos.

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La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, dependiente del Arciprestazgo de Roa es un templo barroco del siglo XVIII levantado gracias a la contribución económica de los vecinos. Destaca la sobria plasticidad de su portada, con un amplio arco de medio punto y un segundo cuerpo formado por una sencilla hornacina, acabando en una torre campanario. También se puede visitar la Ermita de San Juan Bautista, situada en lo alto del cerro Torrejón, cuya ladera está perforada por numerosas bodegas subterráneas.

En el cercano pueblo de Berlangas de Roa el Riaza se une al padre Duero y, poco después, dentro de su término municipal lo hace el Gromejón, famoso río cangrejero. Semejante riqueza fluvial es el origen de numerosas fuentes y manantiales naturales, tanto subterráneas como en la superficie, que han convertido el entorno en una verde, fecunda y hermosa vega rodeada de yermos páramos. Hasta cinco fuentes públicas existen en el pueblo, siendo la más famosa la Fuente de los Caños que abastecía un antiguo lavadero de piedra; actualmente el conjunto está en fase de rehabilitación. A las afueras de la villa se encuentra la Ermita de la Virgen de Los Huertos, patrona de la villa, en la que se guarda una artística talla románica del siglo XII. El conde de Siruela tuvo jurisdicción de señorío sobre esta pintoresca villa ribereña.

Haza o Aza, por ambos nombres se la conoce, es una pequeña localidad de la Ribera del Duero, situada a 910 metros de altitud, en lo alto del Pico de la Buitrera y protegida en su lado sur por el río Riaza. Esta estratégica posición la convirtió en una adelantada plaza fuerte, primer obstáculo que encontraban los árabes en sus incursiones por las tierras de la recién creada Castilla. Todavía existen los restos de su primitiva torre defensiva, levantada en el siglo XII y convertida posteriormente en castillo, al que en el siglo XV, por iniciativa de los Condes de Miranda del Castañar, señores de la villa, se le añadió un recinto amurallado en el que se integró la iglesia parroquial de San Miguel, en la que se aprecian interesantes elementos góticos.

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El año 1135, en la villa de Haza nació Juana Garcés, en el seno de una importante familia de la nobleza castellana. Su padre, García Garcés, fue tutor y mayordomo del rey Alfonso IX y su madre pertenecía a la Casa Trastamara, que unos pocos siglos más tarde se sentaría en los tronos de Castilla y Aragón. En el 1160 Juana casó con otro miembro de la nobleza castellana, Félix de Guzmán, señor de la cercana villa de Caleruega, “un hombre honrado y rico en su pueblo”, según sus paisanos, siendo este matrimonio el origen de una insólita familia de santos, pues a Félix, su marido, la Iglesia le concedió la dignidad de Venerable, ella misma fue elevada al rango de Beata, al igual que sus dos hijos mayores, Antonio y Mamerto, mientras que Domingo, el más joven, en cuyo nacimiento parece que se produjo la intervención de Santo Domingo de Silos, se convirtió en uno de los más grandes santos de la Iglesia Católica, gran defensor de la Fe, fundador de la Orden de los Dominicos y patrono de Burgos y su provincia. Juana falleció en Caleruega el 2 de agosto de 1205, por su biografía se sabe que fue una mujer piadosa, que ayudaba generosamente a los más necesitados. Se ha hecho popular su proverbial dadivosidad, que aseguraba a los peregrinos y los pobres que pasaban por su casa un buen pedazo de pan, se supone que acompañado de algo, y un buen trago de vino del que producían sus viñas. Ya en el terreno de la leyenda, parece ser que por mucho vino que llegase a repartir, las cubas de su bodega siempre estaban a rebosar. ¡Sin duda debía de ser un vino extraordinario y milagroso!.

En el extremo suroeste de la provincia de Burgos, lindando prácticamente con las provincias de Palencia y Valladolid, se encuentra Guzmán, otro pueblo ribereño rodeado de viñedos y cargado de historia. Según el historiador burgalés D. Canuto Merino Gayubas, el fundador de Guzmán fue un hijo del Rey de Bretaña, llamado Urbán, que llegó a España en el año 843 para ayudar al rey Ramiro I de Asturias en la lucha que mantenía por el trono con su cuñado Nepociano y al que se conocía por el apodo de “Goodman”, cuya traducción equivale a “hombre bueno”. En cualquier caso, de este lugar procede la ilustre estirpe de los Guzmanes, como Guzmán el Bueno, Santo Domingo de Guzmán ó la rama que pasó a Andalucía durante la Reconquista, como la sevillana Doña Leonor de Guzmán, amante del rey Alfonso XI, destacando también la figura del Conde-duque de Olivares D. Gaspar de Guzmán, válido de Felipe IV. En el Concilio de Burgos de 1136 ya se hace referencia a la villa de Guzmán y también aparece en el Fuero concedido a Roa por Alfonso VII en el año 1143.

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Uno de los edificios más emblemáticos de Guzmán es el Palacio barroco de dos torres, mandado construir a principios del siglo XVII por D. Cristóbal de Guzmán y Santoyo. Actualmente el Palacio ha sido restaurado y rehabilitado y es de propiedad municipal. Otro monumento digno de ser visitado, que ha sido recientemente restaurado, es la iglesia parroquial de San Juan Bautista, construida durante la primera mitad del siglo XVII a iniciativa del obispo de Palencia D. Cristóbal de Guzmán y Bertrán y con las aportaciones económicas de otros miembros de la familia.

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Se trata de un sobrio templo renacentista con tres naves, bóveda de crucería y una esbelta torre-campanario adosada, en la que destaca el escudo de armas de los Guzmán-Santoyo. De su interior sobresale el presbiterio barroco con la policromada imagen de San Juan Bautista, sobre la que aparece la representación de la Asunción de Nuestra Señora. También dispone de varias capillas como la de Santo Domingo de Guzmán y la de su coetáneo San Francisco de Asís. En lugar destacado de la primera se levanta la estatua yacente de su fundador el Obispo de Palencia vestido de pontifical, en la que se puede leer la siguiente inscripción: “Esta capilla fundó el Ilmo. Sr. Dn. Cristóbal de Guzmán y Santoyo, Obispo de Palencia, Conde de Pernía, del Consejo de S. M. para honra y gloria de Dios, para su entierro y el de los descendientes y sucesores dellos. Año de 1653”. En los muros laterales, bajo sendos arcos funerarios, se hallan las figuras orantes de D. Cristóbal de D. Guzmán y Santoyo y la de su esposa Doña María Bertrán, padres del Obispo.

Todavía, para los viajeros sin prisa, quedan numerosas localidades de estas atractivas Tierras de Roa, que merecen una espaciada y relajada visita. Para finalizar esta breve reseña, vamos a mencionar algunas como Sotillo de la Ribera, Pedrosa de Duero, Olmedillo de Roa, Quintana del Pidio, Quintanamanvirgo, Andrada, Nava de Roa, San Martín de Rubiales, Hontanga, Valdezate………………, en todas ellas tendrá el viajero una agradable acogida y una atractiva estancia. ¡Buen viaje para todos!

NOTAS

(1) El Monasterio de La Aguilera está dedicado a San Pedro Regalado y fue fundado por el franciscano Fray Pedro de Villacreces a principios del siglo XV, está ubicado en la localidad de La Aguilera, muy cercana a Aranda de Duero. Actualmente está ocupado por la Congregación Iesu Communio.
(2) El infante D. Fernando de Austria, era el cuarto hijo de Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso, más joven y único hermano del Carlos I de España y V de Alemania, al que sucedió en el puesto de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, cuando aquél abdicó en 1558. Era el nieto favorito de Fernando el Católico y había sido educado en Alcalá de Henares, bajo la tutoría del Cardenal Cisneros.
(3) El Regimiento de Húsares de Burgos fue fundado en 1811 por el Cura Merino y el lermeño Ramón de Santillán, que posteriormente llegaría a ser Ministro de Hacienda. Vestían pelliza azul con bordados blancos y solían actuar conjuntamente con el Regimiento de Arlanza, principalmente por la zona de pinares.
(4) La Guerra del Rosellón, también conocida como Guerra de los Pirineos o Guerra de la Convención, tuvo lugar entre el 7 de marzo de 1793 y el 22 de julio de 1795. Acabó con la derrota de las tropas de Carlos IV por el ejército de la Convención Nacional francesa y la firma de la Paz de Basilea.
(5) El general Rafael Riego Flórez fue derrotado por los “Cien Mil hijos de San Luis” en la batalla de Jódar, el 14 de setiembre de 1823. Traicionado y abandonado por sus tropas, fue trasladado a Madrid y declarado culpable de alta traición. El 7 de noviembre fue ajusticiado públicamente en la Plaza de la Cebada de Madrid, primero ahorcado y después decapitado.
(6) El General Torrijos, al frente de 48 voluntarios liberales, en los primeros días de diciembre de 1831 desembarcó en Málaga e intentó un pronunciamiento contra el absolutismo de Fernando VII. Hechos prisioneros, fueron fusilados sin juicio previo al amanecer del día 11 de diciembre de 1831 en la playa malagueña de San Andrés. Torrijos, que vestía de paisano, se puso a la cabeza de sus hombres para recibir la primera descarga.

Autor Paco Blanco, Barcelona, junio 2016

CALLE DE SANTANDER.

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Calle de Santander, antiguamente calle de Comparada y calle del Juego de Pelota.

En ella nacía el camino que conducía hasta Laredo y Santander. Hasta el siglo XIX fue mucho más estrecha que la actual, ensanchándose en esa centuria.

De aquí partían diligencias hacia las tierras del norte. En sus inmediaciones se celebraban juegos de pelota.

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HACE 25 AÑOS: COJ´91, CEREMONIA INAUGURAL EN “EL PLANTÍO”. -Por Jesus Ignacio Delgado Barriuso-.

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LA LLAMA OLÍMPICA Y EL ESCUDO DEL REAL BURGOS COMPARTEN HONORES

Por: Jesús Ignacio Delgado Barriuso

Durante la temporada he recordado con artículos especiales algunas de las gestas del Real Burgos en Primera con motivo de conmemorarse el 25º Aniversario del debút de la entidad en la élite del fútbol español.

En esta ocasión, y en un año olímpico como 2016, rememoro un excepcional acontecimiento acaecido en el entonces Estadio del Real Burgos, una vez concluida la Liga 1990/01, y cinco días antes de la presentación oficial de la escuadra rojipardilla para la siguiente temporada 1991/92.

El 13 de julio de 1991, ahora hace 25 años, “El Plantío” fue el escenario de un magno evento: la Ceremonia inaugural de la I Concentración Olímpica de la Juventud “Príncipe de Asturias”. Además el estadio pardicarmesí era sede, junto con el “El Montecillo” de Aranda de Duero, de la competición de fútbol. Asimismo nuestra ciudad acogió un Simposio Olímpico los días 12 y 13 de julio. Fue el precedente de los actuales Juegos Olímpicos de la Juventud, de los que se han celebrado dos ediciones a partir de 2010, en sus versiones de invierno y de verano.

En 1991 continuábamos disfrutando de la época aúrea del fútbol burgalés, y en un año de gran expectación ante los cercanos Juegos Olímpicos de Barcelona´92, Burgos acogía la inauguración de unos Juegos Olímpicos de menor dimensión, pero anunciados como el acontecimiento deportivo juvenil más importante del siglo, colmando de felicidad al burgalesismo deportivo.

Se habría esperado que ese privilegio correspondiera a un estadio con más aforo, más estético, cómodo y funcional como el “Nuevo José Zorrilla”, ubicado además en la capital de una región extremadamente centralista, pero el reciente palmarés de nuestro fútbol contaba mucho. Burgos encadenaba ocho años de esplendor futbolístico gracias al Real Burgos, que desde su fundación el 4 de agosto de 1983, había mejorado año tras año sus resultados deportivos con tres ascensos y una reciente y holgadísima permanencia en Primera División. Méritos deportivos que unidos a la infraestructura económica y hostelera de nuestra ciudad resultaron argumentos suficientes para que los ideólogos de la Concentración -los burgaleses Lesmes Peña Hurtado, Vicepresidente del Comité Olímpico Español (COE) y Vicente Orden Vígara, Director General de Deportes de la Junta de Castilla y León-, convencieran al Comité Organizador.

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CEREMONIA INAUGURAL

La presencia del joven Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón en la Ceremonia inaugural estaba confirmada desde hacía meses, e incluso el Comité Organizador confiaba que el entonces Rey de España Juan Carlos I, Presidente de Honor de estos Juegos Olímpicos Juveniles, le acompañase, dado que se había mostrado muy identificado, receptivo e interesado por el evento en la reciente visita del citado Comité al Palacio de la Zarzuela. Finalmente no se concretó la presencia de Su Majestad, e incluso dos días antes la Casa Real envió un comunicado al Gobernador Civil de la provincia de Burgos disculpando la no asistencia del Príncipe Felipe, lo que entristeció sobremanera a los organizadores.

Ante la ausencia del Jefe del Estado y su Heredero, la ceremonia fue presidida por el nuevo Presidente de Castilla y León -se habían celebrado las elecciones autonómicas y municipales el día 26 de mayo-, Juan José Lucas, acompañado de Juan Antonio Samaranch, Presidente del COI, Carlos Ferrer Salat Presidente del COE y Javier Gómez Navarro, Secretario de Estado para el Deporte. Asistieron el Consejero de Cultura de la Junta y Presidente del Comité Organizador, Francisco Javier León De la Riva; el Gobernador Civil de la provincia de Burgos, Francisco Cruz de Castro; el reelegido Alcalde de Burgos, José María Peña San Martín; el nuevo Presidente de la Diputación Provincial de Burgos, Vicente Orden Vígara -elegido tras su reciente cargo de Director General de Deportes- , y el ex Vicepresidente del COE por los deportes no olímpicos, Lesmes Peña Hurtado. Así como los alcaldes de las ciudades de las diferentes sedes deportivas y culturales. También ocuparon el palco de autoridades el Presidente de la RFEF, Angel María Villar -que entonces solo llevaba tres años al frente del fútbol español-, y los representantes de las federaciones internacionales de los siete deportes en liza. Antonio Martínez Laredo, manifestó que no asistiría por no haber recibido un Saluda Oficial invitándole al acto, como Presidente del Real Burgos, club titular del Estadio que acogía el espectáculo.

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El Estadio “El Plantío”, que hace 25 años ya era una instalación vieja, fea incómoda y obsoleta -únicamente se habían acometido reformas en relación a la seguridad y en los vestuarios tras el ascenso del Real Burgos-, presentaba no obstante una coqueta apariencia, engalanado con cintas rojas, negras, azules, verdes, y amarillas (colores olímpicos) que pendían desde la cubierta de Lateral hasta las de los Fondos. De los voladizos de los cuatro graderíos colgaban catorce potentes altavoces de color verde. Sobre el césped los aros olímpicos de formato colosal ocupaban parte del terreno desde la banda de Tribuna hasta la zona media. Desde el centro del rectángulo de juego emergía un escenario circular, cubierto por catorce paneles abatibles en los que se representaban alternativamente las modalidades deportivas, los emblemas de la COJ´91, de los comités y las federaciones, que serian desplegados en el momento de la actuación musical, descubriendo además la antorcha emblema de la COJ´91 en tamaño gigante. Rodeando el conjunto descrito y formando un gran arco, 34 columnas blancas con las banderas de los países participantes. Delante del escenario otras dos columnas de mayor tamaño simbolizaban a las sedes culturales de Soria y Segovia.

En las gradas -todavía sin butacas, las cuales se colocaron en agosto y por las que el Real Burgos pagó 20 millones de pesetas (120.000 €)- aproximadamente 7.000 espectadores en una tarde muy calurosa en la que el habitual viento del nordeste de las noches veraniegas de Burgos afortunadamente no quiso unirse a la celebración.

Los precios de las entradas para la ceremonia y partido inaugural y resto de encuentros de la competición de fútbol fueron estos: Tribuna, 500 pesetas (3 €); Lateral y Fondos 300 pesetas (2 €) e infantiles 150 pesetas (0,90 €).

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A las 18:30 horas se puso en marcha el protocolo. La Reina de las Fiestas de Burgos, Sofía Martínez Vielva, con un liviano vestido de sacerdotisa griega, acompañada de las seis damas de honor, ataviadas como vestales, procedió al encendido de la antorcha olímpica en el Altar Mayor de la Catedral de Burgos con rescoldos del brasero de la Sacristía de la Basílica. No se prendió en Olimpia, pero la llama de la paz surgió desde las entrañas del mayor símbolo de la historia, el arte y la espiritualidad burgalesa, elementos suficientes para avivar entre los participantes los sentimientos de la deportividad y de la fe en los triunfos y en las medallas. El cortejo olímpico desfiló por la nave central y por la nave de la Epístola y en la Puerta de Santa María entregó la antorcha al primer relevista, el cual casi es arrollado al inicio de su carrera por un vehículo que surgió de improviso en la plaza del Rey San Fernando. Resulta que se celebraba una boda y era el coche de la novia, denotando la falta de coordinación entre la organización de la Delegación Sede de Burgos y el Cabildo.

LA ANTORCHA LLEGA AL ESTADIO “EL PLANTÍO”

Seis relevistas pasearon la antorcha por el centro de la ciudad hasta la llegada al Estadio, portada por la atleta burgalesa Carmen Debenga, que accedió por el túnel de vestuarios, dirigiéndose directamente -en vez de haber dado la vuelta al rectángulo de juego- al pebetero situado en la esquina entre la Tribuna y el Fondo Sur. Ganó las escaleras y solemnemente acercó la antorcha al pebetero, encendiéndose la llama de la paz, ante la aclamación de todos los espectadores. La llama alumbraría físicamente el Estadio “El Plantío” durante nueve días y por extensión simbólica todas las sedes de las competiciones. También iluminó la presentación oficial más insólita del Real Burgos (temporada 1991/92) el día 18 de julio -jornada de descanso de la competición de fútbol- al desarrollarse en un “Plantío” en el que ondeaba la bandera de los aros multicolores y ardía la llama olímpica en el pebetero.

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A continuación desfilaron los deportistas de los países participantes, con sus abanderados, excepto Argelia que solo concurría en futbol y renunció a competir por la presencia de la Selección de Israel. Permanecieron en el Estadio y presenciaron la ceremonia en el Fondo Sur.

Seguidamente, presentación de las provincias con sede artístico cultural, Soria y Segovia, mediante unos actores que ataviados y caracterizados al uso, representaban a todas las bellas artes y la cultura, formando sendos corros alrededor de las dos columnas correspondientes a las referidas ciudades.

La bandera olímpica iba a aparecer desde el aire para ser entregada al veterano campeón palentino Mariano Haro, encargado de izarla, pero el parapente sobrevoló el Estadio y no aterrizó sobre el césped. El ex atleta recibió la bandera de forma menos espectacular y vistosa. Durante el izado de las banderas olímpica, de la COJ´91 y de la FIFA, inexplicablemente no sonó el himno de los Juegos Olímpicos. A la derecha del pebetero y la bandera olímpica, campeaba contemplando el evento el escudo luminoso de neón del Real Burgos.

Prosiguió la ceremonia con la lectura del Juramento Olímpico a cargo del capitán de la Selección Española de Futbol, Juanlu.

A continuación las autoridades procedieron a emitir sus discursos. El Alcalde de Burgos, José María Peña, señalaba que: “Deseamos el máximo éxito a la Concentración Olímpica que se consolidará, siendo Burgos el punto de partida”.

Juan José Lucas, Presidente de la Junta indicó: “Una vez más Castilla y León ofrece a la humanidad una nueva idea sobre uno de los fenómenos más grandes del mundo como es el deporte”.

Ambos precedieron al Presidente del COI, Juan Antonio Samaranch que inauguró la convocatoria olímpica juvenil con estas palabras: “Para mí es un honor, y una gran alegría declarar abiertos estos Juegos Deportivos de la I Concentración Olímpica de la Juventud Príncipe de Asturias, en Castilla y León”

Para revestir de glamour estos actos, o frivolizarles -según opiniones-, clausuró la Ceremonia la actuación de Olé Olé, el grupo de la explosiva Marta Sánchez, la cual se encontraba en el cenit de su popularidad. Titular de una portentosa voz, sin embargo, diversos motivos extra musicales la habían convertido en un fenómeno social y mediático. Considerada el sex symbol nacional desde el año 1988, por su provocativa imagen era un personaje habitual no solo de las portadas de papel couché, sino también de la prensa seria. Una extravagante y polémica iniciativa del Ministerio de Defensa había propiciado dos actuaciones desinteresadas de la atractiva vocalista para los marineros españoles de reemplazo -el servicio militar todavía era obligatorio- en la Fragata Numancia en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) y en las corbetas Diana e Infanta Cristina en Safaga (Egipto) en la Nochebuena y Navidad de 1990. Dotaciones enviadas al Golfo Pérsico para velar por el cumplimiento del bloqueo de Naciones Unidas sobre Irak en los meses anteriores al inicio de la Guerra del Golfo. Además era la primera comparecencia de Marta Sánchez tras el célebre reportaje de Interviú, publicado en junio de ese mismo año 1991 (el mejor pagado y record de ventas -1.300.000 ejemplares- de la sensacionalista publicación). Las fotos de la citada revista motivaron tal revuelo en el país que la escultural cantante estuvo fuera de España casi un mes, reapareciendo públicamente en Burgos. Por las referidas circunstancias, se notaba una curiosidad inusitada y ajena a lo deportivo entre los espectadores ante la intervención de la exuberante artista en la Ceremonia inaugural. Tras la tercera y última canción, la llama del emblema gigante de la COJ´91 emprendió el vuelo, seguido de la clásica suelta de palomas.

Lo más innovador de la Ceremonia inaugural de Burgos fue el escenario circular y la actuación de una estrella musical y mediática, 25 años antes que en la final de la Champions League de 2016 Alicia Keys actuara asimismo en un escenario en el centro del césped del Estadio “San Siro” de Milán. También 25 años atrás, la representación en grandes volúmenes de los aros olímpicos y de la antorcha en el centro del escenario resultó novedosa, habiendo visto ahora en las ceremonias de la última Eurocopa de Naciones 2016, la presencia del Trofeo en enorme formato, al estilo de los empleados en aquella ocasión.

Pese a que el concierto solo duró quince minutos, ya se acumulaba un considerable retraso. El remate de los despropósitos se produjo con el desalojo del escenario por medio de una enorme grúa extensible. Los operarios emplearon casi tres cuartos de hora, con lo que el partido inaugural España-Uruguay previsto para la 20:00 horas comenzó una hora y cuarto más tarde. Con un presupuesto de 45 millones de pesetas (270.000 €) para la Ceremonia, los responsables de la empresa pública COJ´91 SA, tendrían que haber ofrecido unos actos más lucidos, espectaculares y fastuosos, y sobre todo garantizado que no se produjeran errores, ni las descoordinaciones que se cometieron.

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“El Plantío” y actuación completa de Marta Sánchez con Olé Olé, en estos enlaces:

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GESTACIÓN DEL EVENTO

El germen de este acontecimiento surge en el año 1987. Una vez elaborado el proyecto por Vicente Orden Vígara, el Presidente de la Junta de Castilla y León, José María Aznar presenta el mismo a Carlos Ferrer Salat (Presidente del COE), que se predispuso a respaldar la iniciativa. Sin embargo, el Consejo Superior de Deportes (CSD), no se mostró favorable, siendo decisiva la intervención del Secretario de Estado para el Deporte, Javier Gómez Navarro para obtener el beneplácito del CSD.

El espaldarazo definitivo lo efectuó el Comité Olímpico Internacional (COI) que además de permitir la organización de la Concentración, el 20 de junio de 1988, acordó que tuviera la denominación de Olímpica, autorizando la utilización de la bandera olímpica y de los diferentes símbolos (aros olímpicos, antorcha y llama). Las dificultades fueron siendo superadas por la persistencia y tesón del ya fallecido Vicente Orden Vígara.

También en junio de 1988 la Casa Real accedía a que el Rey Juan Carlos I fuera el Presidente de Honor y a que tuviese la denominación de “Príncipe de Asturias”.

El 21 de junio de 1989 se firma el Convenio de colaboración entre la Junta de Castilla y León, CSD y COE

El 16 de marzo de 1990 se constituye la empresa pública Concentración Olímpica de la Juventud 1991 SA (COJ´91 SA), con un capital del 60 millones de pesetas (360.600 €) aportados íntegramente por la Junta de Castilla y León.

El día 2 de julio el Rey recibía en el Palacio de la Zarzuela al Comité Organizador, acompañado de Javier Gómez Navarro, Secretario de Estado para el Deporte. Le entregaron la medalla de oro de la concentración, el Trofeo y la Memoria de actividades.

Fue designado Presidente el Comité Organizador y del Consejo de Administración de la precitada empresa pública, el Consejero de Cultura y Bienestar de la Junta Franciso Javier León de la Riva, que luego se convirtió en Alcalde de Valladolid desde 1995 a 2015.

El presupuesto de la Concentración alcanzó los 751.685.148 pesetas (4.517.720 €)

La Junta de Castilla y León sufragó gran parte del mismo, ya que aportó como subvención directa 340 millones de pesetas (2.043.441 €), como ha quedado dicho cubrió íntegramente con 60 millones de pesetas (360.600 €) todo el capital social de la empresa pública constituida para organizar el evento, e invirtió 54 millones de pesetas (324.546 €) para la compra del 60% de las entradas que repartió entre los clubes de base de la región. Asimismo se responsabilizaba del posible déficit, que efectivamente se produjo en la cuantía de 23.700.000 (142.400 €) y que tuvo que abonar al liquidar la empresa pública el 20 de octubre de 1993. Déficit asumido y justificado por la Junta por el interés social de la actividad, según afirmaron. El coste final para la Junta de Castilla y León fue de 477.700.000 millones (2.871.000 €)

El CSD aportó 200 millones de pesetas (1.202.000 €), y el COI asignó la menor cuantía: 10 millones de pesetas (60.000 €).

Por derechos de imagen y publicidad se obtuvieron 49.300.000 pesetas (296.000 €). Los patrocinadores oficiales fueron Renault y Caja Salamanca y Soria.

Con la venta de entradas en las diferentes sedes se recaudó la menor partida, aunque las fuentes consultadas no especifican las cantidades.

CARACTERÍSTICAS DE LA I CONCENTRACIÓN

Desde la Junta de Castilla y León se presentó a los medios informativos la I Concentración Olímpica de la Juventud como: “Un vehículo para promocionar el deporte en la región, estimular los jóvenes valores deportivos y extender el olimpismo entre la juventud, creando conciencia olímpica, aprovechando el impacto ambiental de Barcelona´92, sirviendo asimismo de vía de a apoyo y de campo de ensayo para Barcelona y acontecimiento pionero de futuras convocatorias”. “También se pretende dar a conocer la Comunidad de Castilla y León, mostrando al mundo entero nuestro patrimonio artístico y cultural y la belleza de la región”.

Participaban 34 países, aportando casi 2.500 jóvenes deportistas con edades comprendidas entre los 16 y 21 años, que competirían en siete modalidades deportivas con versiones masculina y femenina, salvo en la competición de fútbol.

España se convirtió en el país que más deportistas presentó con 222 participantes seguida de la antigua URSS 200, Francia 147, Italia 115 y Bélgica 113.

El Comité Organizador estimaba que cada una de las modalidades deportivas tendría en potencia el nivel de unos campeonatos del mundo de la categoría. En balonmano comparecían las ocho mejores selecciones clasificadas del Mundial Juvenil de 1989 en masculino y femenino. En piragüismo las 16 mejores selecciones del último Mundial y las tres mejores de los Juegos iberoamericanos.

Países participantes: España, Francia, Italia, Bélgica, Estadios Unidos, URSS, Gran Bretaña, Australia, Alemania, Canadá, Grecia, Irlanda, Polonia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Portugal, Bulgaria, Cuba, Brasil, Hungría, Checoslovaquia, Rumania, China, Argelia, Uruguay, Israel, Argentina, Japón, Yugoslavia.

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SIETE SEDES DEPORTIVAS Y DOS CULTURALES

El COE deseaba que las competiciones se desarrollasen en dos o tres sedes, figurando Burgos como sede del atletismo, fútbol y natación. El proyecto evolucionó determinando nueve deportes y nueve sedes, con una sede en cada una de las provincias, pero Segovia y Soria se descolgaron por la carencia de instalaciones acordes y la escasez de alojamientos, obteniendo como consolación la designación de sedes culturales de la Concentración. De forma que la distribución de sedes y deportes quedó de la manera siguiente.

Ávila: natación, Escuela General de la Policía

Aranda de Duero: fútbol, Estadio “El Montecillo”

Burgos: fútbol, Estadio “El Plantío”

León: balonmano, “Palacio de los Deportes”, “Pabellón Universitario” y Estadio “Hispánico”

Palencia: voleibol, Polideportivo “Municipal” y Polideportivo de la “Juventud”

Salamanca: atletismo, Pistas anexas al Estadio “Helmántico”

Valladolid: baloncesto, Pabellón “Pisuerga” y Polideportivo “Huerta del Rey”

Zamora: piragüismo, Lago de Sanabria.

Segovia: conciertos, danza, teatro, exposiciones y conferencias.

Soria: conciertos, danza, teatro, exposiciones y conferencias.

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COMPETICIÓN DE FÚTBOL: BURGOS Y ARANDA DE DUERO

Burgos y Aranda de Duero se configuraron como sedes de la Competición de fútbol en la que participarían ocho selecciones. Se ejecutaron obras en los accesos a los “Campos de Pallafría”, donde entrenarían las selecciones. En “El Montecillo” se acometieron pequeñas reformas en los vestuarios, y se acondicionó una nueva enfermería y una sala de prensa.

La Delegación Sede de Burgos tenía como Presidente al Alcalde José María Peña, y como Secretario Gerente al Vicepresidente de la Federación de Castilla y León de Futbol, Marcelino Maté. También la integraban Teodoro Tejedor, Jaime Ruíz, Juan González y Manuel Illera.

Se recurrió a la figura de los voluntarios para el desarrollo de la Concentración Olímpica, y en Burgos para las sedes de fútbol fueron adscritos 80 (50 en Burgos y 30 en Aranda de Duero), Todos los cuales ya habían sido admitidos como voluntarios para Barcelona´92, por lo que esta experiencia les sirvió como excelente banco de pruebas. Estuvieron coordinados por el deportista burgalés Evaristo Pérez Torices, persona enteramente vinculada al baloncesto.

El 26 de marzo de 1991, la víspera del partido amistoso España-Hungría de selecciones sub 21 celebrado en “El Plantío” se procedió al sorteo de los partidos, con la presencia de directivos, técnicos y jugadores de la RFEF, de la Delegación Provincial de Fútbol de Burgos y del Comité Organizador.

Se establecieron dos grupos

Grupo A: Brasil, Argentina, Colombia y Portugal

Grupo B: España, Uruguay, URSS y Argelia

Y el día 27 de marzo, en los prolegómenos del referido encuentro amistoso, 200 jóvenes burgaleses representaron sobre el césped de “El Plantío” la antorcha olímpica (logo de la COJ´91).

Solo unos días antes al inicio de las competiciones la antigua URSS, Brasil y Colombia anuncian que no presentan selección de fútbol. El 8 de julio desde la Delegación Sede de Burgos informan que son sustituidos por Israel, Méjico y la antigua Checoslovaquia, por lo que los grupos quedan configurados así:

Grupo A: Argentina, Méjico, Israel y Portugal

Grupo B: España, Uruguay, Argelia y Checoslovaquia

Argelia se retiró el mismo día de la inauguración al enterarse en ese momento de que Israel sustituía a la URSS, dejando incompleto el grupo B

Selección Española de Fútbol

Porteros: Julio Iglesias y Notario.

Defensas: Carballo, Arquero, Navarro, Franqué, Juanlu, Luci y Millán.

Medios: Oscar García, Julen Guerrero, Toril, Recio, Mendieta, Juanma y Macón.

Delanteros: Bidaurrazaga, Patri, Quique y Martos.

El seleccionador de este combinado olímpico fue el burgalés Jesús Pereda, que a su llegada a la Ciudad del Cid manifestaba. “Es una mala época para participar en estos Juegos Olímpicos, los futbolistas estaban de vacaciones y les falta la preparación adecuada. Venimos a competir y si no ganamos no pasará absolutamente nada. No conozco a los seleccionados de los otros equipos, pero me imagino que todos los países vendrán con una gran selección. Tengo presente la idea de dejar todo lo bueno en mi tierra”.

Habían participado en el reciente Mundial sub21: Juanlu, Luci, Oscar García y Recio.

Julio Iglesias fue campeón del Mundial sub 16

De los seleccionados para esta competición olímpica Toril (Real Madrid), Macón (Real Valladolid) Mendieta (Valencia CF) y Julen Guerrero (Athlétic Bilbao) destacaron las siguientes temporadas en Primera División, alcanzando varias convocatorias para la Selección absoluta los dos últimos.

Alfonso, que ya había debutado en Primera División con el Real Madrid y con el que se contaba, finalmente no fue convocado.

Ayudante del seleccionador: José Luis Gutiérrez

Delegado y Jefe de Expedición de la Selección Española Olímpica de fútbol : Marcelino Maté.

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Como selección favorita comparecía Portugal, campeona del reciente Mundial sub21 celebrado en junio de 1991, pero perdió esa condición, pues no vino ninguno de los jugadores que conquistaron el título, ya que convocaron a los que iban a participar en el Campeonato de Europa sub 18 de 1992. El seleccionador portugués era Carlos Queiros, que en la temporada 2003/04 entrenaría al Real Madrid.

El Ayuntamiento de Burgos y la Diputación ofrecieron sendas recepciones oficiales a los representantes de las selecciones olímpicas y a todos los árbitros; el día 14 la efectuó el Consistorio burgalés en el Monasterio de San Juan, y el día 18 hizo lo propio la Corporación Provincial en Briviesca. El día 16 de julio la RFEF agasajó con una comida oficial a los representantes de las selecciones y a los árbitros en el Mesón del Cid.

España solo jugó dos partidos en la primera fase al descolgarse Argelia del Grupo B. Ganó a Uruguay en el encuentro inaugural de “El Plantío” (1-0) y perdió en Aranda de Duero el día 15 de julio con Checoslovaquia (0-3). Pero con solo una victoria quedó segunda, ya que Uruguay no ganó ningún partido, lo que permitió al combinado español acceder a la semifinal. Argentina fue primera del Grupo A, siendo el rival de España en semifinales en partido disputado en “El Montecillo”. El combinado de Jesús Pereda perdió ante los argentinos, y conquistó la medalla de bronce al derrotar a Israel en la Final de consolación (2-1).

PARTIDO INAUGURAL EN “EL PLANTÍO”

Estadio “El Plantío”, 13 de julio de 1991

6.500 espectadores aproximadamente

España 1 – Uruguay 0

España: Julio Iglesias, Carballo, Franqué (Millán, m.60), Juanlu, Luci, Oscar García (Navarro, m.87), Julen Guerrero, Toril, Mendieta, Patri y Quique (Martos, m.46).

Uruguay: Rodríguez, López, Genta, Madruga, Benítez, Díaz, Domínguez, Macchi, Pérez (González, m.62), Delgado (Diservi, m.65), Correa y Goñi (Silva, m.46).

Arbitro: Abel Genjo (Argentina)

Comenzó con hora y cuarto de retraso, por los motivos ya descritos, y varios centenares de espectadores abandonaron el estadio al final de la Ceremonia y al principio de la segunda parte. En la segunda mitad el palco se quedo casi vacío, permaneciendo solamente Vicente Orden Vígara y Angel María Villar. No se escucharon los himnos nacionales, ni se facilitaron las alineaciones, ni las sustituciones por megafonía.

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Los muchachos de Jesús Pereda, pese a que era el primer partido que competían juntos, desplegaron un juego espectacular. Lograron hilvanar bonitas jugadas, y triangulaciones, creando numerosas ocasiones de gol desde el principio hasta el final del primer periodo. El dominio de los españoles fue abrumador, con un fútbol de ataque total, contabilizando hasta seis claras ocasiones. La primera ya en el minuto dos: Oscar García en disparo lejano tras recoger el rechace de una falta que el mismo había lanzado. A los cinco minutos, el tiro de Mendieta desde fuera del área sale rozando el larguero de la meta de Fondo Norte. En el minuto ocho Patri combina con Julen Guerrero que solo dentro del área cruza excesivamente el balón. En el minuto 18 sensacional jugada de Julen Guerrero, iniciando el control desde la banda de Tribuna regatea hasta tres rivales, lanzando un pase en profundidad sobre Quique, cuyo disparo despeja el meta uruguayo a corner. En el 23, Patri, Mendieta y Oscar García trenzan una gran jugada, rematando este último muy ajustado, y en el 37 Patri, solo delante del cancerbero uruguayo se entretiene demasiado. El público burgalés que vibraba con esta selección olímpica, animó con gritos de España, España durante varias fases del encuentro. En la segunda mitad el combinado español perdió el ritmo, y pese a seguir dominando, no desarrolló la profundidad, rapidez y virtuosismo del primer tiempo. El gol de la victoria no llegó hasta el tramo final, por medio de Patri en el minuto 80, que muy hábil sorprendió al guardameta Rodríguez que estaba distraído colocando la barrera y ni siquiera pudo estirarse. Fue un tiro raso y ajustado al poste derecho, como consecuencia de una falta al borde del área de la portería del Fondo Sur, cometida sobre Martos. Supuso el mejor partido de España en la competición, Julen Guerrero y Mendieta, con varios detalles técnicos, dejaron la impronta de los grandes jugadores en que se convertirían.

Eran más de las 23:00 horas, completábamos casi cinco horas de jornada inaugural y a continuación estaba programada la disputa del encuentro Checoslovaquia-Argelia, que no pudo verificarse como consecuencia la ya señalada retirada de Argelia por motivos políticos. De no surgir esa imprevista espantada, el segundo partido hubiera terminado más allá de la una de la madrugada, horario insólito en “El Plantío”. Hubiese sido extraña la sensación de salir del estadio burgalés a esa hora.

La Delegación Sede de Burgos reunida con representantes del resto de selecciones del grupo, acordó el descanso de la selección que se enfrentase con Argelia, sin otorgar los puntos por incomparecencia del rival.

SEMIFINALES DE FÚTBOL

Las semifinales de la competición de fútbol se celebraron el día 19 de julio de 1991 en cada una de las subsedes.

Estadio “El Plantío” de Burgos.

Espectadores: 1.200

Checoslovaquia 0 – Israel 0

Obtuvo el pase a la final la antigua Checoslovaquia en la tanda de penaltis.

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Estadio “El Montecillo” de Aranda de Duero.

Espectadores: 4.000

España 0 – Argentina 1

España: Julio Iglesias, Carballo (Millán, m. 75), Franque (Santi, m.56), Juanlu, Luci, Oscar García, Julen Guerrero (Mendieta, m.46), Toril (Macón, m.61), Arquero, Quique y Martos. Gol de Paz en el minuto 64.

Argentina: Díaz, Almeida, Lemma, Medero, Fontana, Michelini, Asad, Paz (Lavallen, m.63), Morales, Bassedas y Delgado (Casiano, m.69).

El dominio fue alterno durante la primera parte. En la segunda fue superior España, aunque los argentinos acertaron es su primera ocasión que materializó Paz en el minuto 64 tras escaparse de dos defensas y batir a Julio Iglesias en su salida. Después de marcar, los albicelestes estrellaron dos lanzamientos de falta en la cruceta y en el poste. El combinado argentino se aprovechó de la condescendencia del colegiado portugués Joao Pinto, que no sancionó la excesiva dureza con la que se emplearon. Solamente fue expulsado Bassedas en el minuto 75.

SIMPOSIO OLÍMPICO

Los días 12 y 13 de julio de celebró un Simposio Olímpico en el Monasterio de las Bernardas. Intervinieron Conrado Durantez, miembro del COE y Presidente de la Academia Olímpica Española y los representantes de las federaciones internacionales de las diferentes modalidades deportivas. El Comisario Técnico de la Federación Internacional de Baloncesto, Bernard Lejade; el Vicepresidente de la Federación Internacional de Voleibol, Ricardo Russomando; el Vicepresidente de la Federación Internacional de Balonmano, Alberto de San Román; el Presidente de la Federación Internacional de Piragüismo, Sergio Orst; el Presidente de la Federación Internacional de Natación, Mustapha Larfoui; y Juan Manuel de Hoz de la Federación Internacional de Atletismo. Hubo que lamentar la no asistencia de ningún representante de la FIFA. Presentes Carlos Ferrer Salat, Presidente del COE y Javier Gómez Navarro, Secretario de Estado para el Deporte.

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Juan Antonio Samaranch, Presidente del COI, asistió a la segunda jornada y clausuró el Simposio el día 13 de julio por la mañana. La principal conclusión del Congreso fue la propuesta de continuidad de las concentraciones: “Dado el inicial éxito participativo se aconseja su consagración reclamando la máxima atención y ayuda de los Comités Olímpicos Nacionales y del COI”.

Se celebrarían los años anteriores a los Juegos Olímpicos, con lo cual la II Concentración se señalaba para el año 1995 como cita previa a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Se aconsejaba la creación de una Comisión que elegiría los nuevos deportes y unificaría las edades de los competidores, según cada deporte.

Llegado su turno, Carlos Ferrer Salat, Presidente del COE, señaló: “El movimiento olímpico es algo más que unos juegos, es una institución educativa de formación y solidaridad a través del deporte, por lo que animo a que esta Concentración Olímpica de la Juventud tenga continuidad en futuras ocasiones”.

Juan Antonio Samaranch, Presidente del COI, manifestó en su intervención: “Soy partidario de que esta iniciativa tenga continuidad en próximos años. Pido una mejor coordinación con el COI para que este acontecimiento tenga una mayor repercusión en futuras ocasiones”.

Pero esa vocación de continuidad refrendada por el máximo responsable del deporte olímpico mundial no se cumplió, y no se volvió a organizar ninguna Concentración Olímpica en diecinueve años. No es hasta 2010 cuando se celebran unos Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur, habiendo tenido continuidad en 2014 en Nanjing (China). En 2018 se desarrollarán en Buenos Aires. También se han convocado en la modalidad invierno, habiendo tenido efecto en febrero de 2016 en Lillehammer (Noruega).

CLAUSURA DE LOS JUEGOS

La jornada de clausura se desarrolló en la matinal del domingo día 21 de julio de 1991, coincidiendo con los programados partidos de la competición de fútbol, para el tercer y cuarto puesto y de la Final, y no contemplaba actos especiales. Se celebraron en unos horarios poco habituales para un acontecimiento de ese nivel. A las 10:00 horas se disputó la Final de Consolación y a partir de las 12:00 horas la Gran Final.

En el palco de autoridades solo estuvieron presentes el Alcalde de Burgos, José María Peña y el Presidente de la Diputación y ex director General de Deportes de la Junta, Vicente Orden Vígara.

Poco público en el Estadio “El Plantío” (1.200 espectadores aproximadamente), influyendo el extraño horario señalado.

Final de consolación: España 2 – Israel 1

España: Julio Iglesias, Arquero, Navarro, Millán, Juanlu, Oscar García, Julen Guerrero, Macón, Toril, Mendieta (Carballo, m. 76), Quique y Martos.

Israel: Liran, Ben, Ofer, Sagi, Alon (Eyal, m.46), Yishak, Shlomo, Cahen, Shay, Amir y Merdechay

Arbitro: Abel Genjo (Argentina).

España se impuso a Israel, con goles de Macón (m.57) y de Oscar García (m.78), que remontaron el tanto inicial de Sagi de penalti, en el minuto 22, para los hebreos. Tras el descanso, el combinado olímpico nacional recuperó por momentos el excelente juego desarrollado en la jornada inaugural, aunque contribuyó más en la remontada la furia, el coraje y la ilusión. Incluso pudo anotar un tercero por medio de Carballo, en gran jugada personal.

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Final: Checoslovaquia 0 – Argentina 1

Checoslovaquia: Miroslav, Michal ,Tomas, Peter (Radim, m.77), Votava, Martin, Norbert, Marek, Gabriel, Svedik (Stefan, m.62), y Berger.

Argentina: Díaz, Almeida, Lemma, Medero, Fontana, Michelini, Asad, Paz, Morales, Delgado (Lavallen, m.64) y Casiano.

Arbitro: Arie Frost (Israelí)

Estas dos selecciones que no habían perdido ningún encuentro, decepcionaron en la Final, aburriendo al escaso público congregado. El exceso de precauciones, impidió presenciar un juego vistoso. Apenas crearon ocasiones de gol. El tanto de la victoria lo consiguió Asad en el minuto 57, con un arriesgado remate de cabeza, tras centro de Delgado, ante la loca salida con los puños por delante del meta Miroslav.

El Alcalde burgalés, José María Peña impuso las medallas y entregó el Trofeo -una réplica de la antorcha, emblema del logo oficial- al capitán de la selección campeona.

Se clausuró la I Concentración Olímpica con el protocolo de arriado de las banderas olímpica, de la COJ´91 y de la FIFA por la Reina de las Fiestas de San Pedro y San Pablo de 1991, Sofía Martínez Vielva, una de sus damas de Honor y el jugador Arquero de la Selección Española.

LA ANTIGUA URSS DOMINÓ EL MEDALLERO

Oro Plata Bronce

Atletismo

URSS 18 9 6

Gran Bretaña 8 8 5

USA 3 4

Francia 3 2 3

España 1 3 4

Piragüismo

España 2 1 3

Natación

España 1

Fútbol

Masculino Argentina Checoslovaquia España

Baloncesto

Masculino Italia España Argentina

Femenino Australia España URSS

Balonmano

Masculino URSS Suecia España

Femenino URSS Dinamarca Corea

Voleibol

Masculino URSS España

Femenino Japón URSS

BALANCE DE LA I CONCENTRACIÓN OLÍMPICA

En términos generales el balance de la I Concentración Olímpica de la Juventud de 1991 fue considerado como negativo, tanto en el plano económico, como en el deportivo. Los errores y falta de coordinación en la Ceremonia inaugural fueron tan alarmantes que lastraron el desarrollo posterior. El día antes de la clausura, el Grupo socialista de las Cortes de Castilla y León emitía un comunicado criticando duramente los fallos de la jornada inaugural, con largos retrasos, la ausencia del Himno Olímpico y de los himnos de las selecciones, y el descontrol organizativo, así como la escasez de público en las diferentes sedes a lo largo de toda la Concentración.

Es cierto que salvo en la ceremonia inaugural y en los dos partidos de la selección española de fútbol en Aranda de Duero -llenando “El Montecillo” con 4.000 espectadores-, el voleibol en Palencia y el atletismo en Salamanca que también tuvieron bastante aceptación, la nota predominante fue la reducida afluencia de público.

El Comité Organizador , la Junta de Castilla y León y sobre todo la empresa pública COJ´91 SA no fueron capaces de promocionar a gran escala el acontecimiento, lo que tuvo como consecuencia el escaso poder de convocatoria de espectadores de la región y del resto de España. Tampoco apuntalaron una mayor presencia informativa, pues tuvo una repercusión insignificante en televisión y en los demás medios de comunicación. Ni siquiera la prensa deportiva dedicó páginas especiales a esta inédita Concentración Olímpica. En la edición oficial del Programa de las Fiestas de San Pedro y San Pablo de 1991, aparecía una página dedicada al evento.

Vicente Orden Vígara, que acumulaba cuatro años de gestiones personales, trabajo e ilusión, manifestaba después de la clausura:

“Me siento muy satisfecho y sobre todo muy orgulloso por el hecho de que la Ceremonia Inaugural y la clausura se llevaran a cabo en Burgos. Ha sido la culminación de los sueños que se iniciaron al llegar a la Dirección General de Deportes y Juventud, aunque me entristece que el Estadio no estuviese a rebosar el día de la inauguración. Muchas autoridades deportivas nos han comentado que ha sido el acontecimiento más importante del mundo en el aspecto deportivo juvenil. Lo que ha ocurrido es que no lo hemos sabido vender. Si la Concentración se hubiese celebrado en otro lugar de España la divulgación de la misma habría sido mayor. Estoy muy satisfecho porque la máxima autoridad del mundo en materia deportiva se ha comprometido a que a partir de este instante se cree una Comisión para que vuelva a repetirse en el año 1995. Ha constituido un verdadero éxito deportivo y no entiendo las críticas de ciertos partidos políticos”.

Pudo incidir igualmente que en esas mismas fechas también se estaban celebrando los Juegos del Mediterráneo y los Juegos Universitarios o Universiada. También durante el año 1991 tuvieron lugar los Juegos Panamericanos y los Juegos Africanos.

Transcurridos cinco lustros, la valoración tiene que ser positiva, puesto que gracias a la pionera Competición Juvenil internacional que acogimos, Burgos forma parte de la historia del movimiento olímpico, como precursora de los actuales Juegos Olímpicos de la Juventud. A muchos burgaleses aquella I Concentración Olímpica nos dejó un grato recuerdo, sobre todo porque nuestra memoria lo vincula con los años dorados del Real Burgos, que la siguiente temporada obtendría su mejor clasificación, con opciones de UEFA hasta la penúltima jornada. Ilusionaba que el escudo del Real Burgos durante nueve días compartiera honores con la llama de la paz y con la bandera olímpica. Pero aquellos años de felicidad, esplendor e ilusión -adornados con la disputa en el estadio burgalés de unos Juegos Olímpicos juveniles-, desgraciadamente no se han vuelto a repetir. Retiraron y destruyeron el escudo luminoso de la entidad rojipardilla, dejando de campear en “El Plantío”-pero no en nuestros corazones-, y el pebetero, por su parte, se encuentra desubicado, arrumbado y polvoriento en los almacenes municipales, donde quizás sueñe con aquellos gloriosos y lejanos días.

A pesar de no competir en ninguna categoría durante quince largos años, con un trabajo abnegado, constante y silencioso, el Presidente Juan Antonio Gallego ha conseguido que otra llama -la del Real Burgos- se mantenga encendida, a la espera de recobrar su intenso brillo y resplandor.

¡¡ADELANTE REAL BURGOS!!

Documentación: Jesús Ignacio Delgado Barriuso

COJ´91.-Clausura.-El-Plantío-Burgos-21-07-1991

CASTROJERIZ Y EL CONVENTO DE SAN ANTÓN. —Por Francisco Blanco-.

21e

El Camino de Santiago discurre nada menos que durante 112 kilómetros por tierras burgalesas, por caminos y veredas que atraviesan viejos pueblos con mucha historia  que, con frecuencia, retrotraen al viajero a la época medieval de las grandes peregrinaciones que, desde toda Europa, se dirigían a visitar la tumba de Santiago, hallada en tierras gallegas. La villa burgalesa de Castrojeriz era, y sigue siendo, un paso obligado para los millones de peregrinos que hacen la Ruta Jacobea y que se ven obligados a atravesar el pueblo por su calle mayor, con una longitud de kilómetro y medio, aproximadamente. Pero para los que se decidan a visitarlo un poco detenidamente, el pequeño esfuerzo habrá merecido la pena, pues Castrojeriz es un pueblo cargado de arte y de historia y ofrece muchos atractivos a sus visitantes.

Pero mucho antes de que aparecieran los peregrinos por sus calles, estuvo habitado por el pueblo celtíbero de los vacceos, que estuvieron instalados en el centro de la Meseta Norte, ocupando territorios que actualmente corresponden a las provincias de Valladolid, León, Zamora, Salamanca, Segovia, Palencia y Burgos, lo que representaba, aproximadamente, el cincuenta por ciento de la superficie actual de Castilla-León, incluida la totalidad de la fértil “Tierra de Campos”.

Sus fronteras con los astures eran los ríos Cea y Esla, mientras que el Pisuerga los separaba de los belicosos cántabros, por los que fueron invadidos en más de una ocasión; el burgalés río Arlanza, hasta su unión con el Pisuerga, los separaba por el sur de los turmogos y los arévacos, otras dos tribus celtíberas. Asentamientos importantes fueron Rauda, (Roa de Duero, en la provincia de Burgos); Colenda y Coura, (Cuéllar y Coca en Segovia); Nivaria (Matapozuelos) y Tordesillas en Valladolid; Arbucala (Toro), en Zamora y Helmántica, (Salamanca). Su actividad principal fue la agricultura, adquiriendo gran desarrollo el cultivo del trigo y la cebada.

Los  vacceos se instalaron en la meseta hacia el siglo VI a. C. y fueron el pueblo celtíbero que mayor resistencia opuso a la ocupación  romana, aunque anteriormente habían sido invadidos por los cartagineses. Según el historiador Polibio, Aníbal conquistó Salamanca y Toro en el año 250 a. C.

El dominio romano no se consolidó hasta los tiempos del Emperador Octavio Augusto, en el año 29 a. C.

En Castrojeriz todavía quedan vestigios de los vacceos en el Cerro del Castillo, que domina el pueblo desde sus 900 metros de altitud. Fue fortificado por los romanos para defenderse de las incursiones de los belicosos cántabros, convirtiéndose el pueblo en un importante cruce de caminos, llamado Castrum Caesar.

Durante la época visigoda el poblado pasó a llamarse Castrum Sigerici, origen del actual nombre de Castrojeriz.

21e

La invasión musulmana de la península Ibérica, que se inicio en el año 711, se extendió rápidamente por todo el reino visigodo, provocando la despoblación de buena parte de la meseta central y la desertización de muchos territorios, a los que se les conoció como los “Campos Góticos”. Mucho más lenta fue la repoblación de estos territorios desertizados, que comenzó por las montañas cántabras y vascongadas, con los llamados “foramontanos”, aunque, por el sur, también se incorporaron numerosos grupos de cristianos que no quisieron integrarse en el Islám, conocidos como los “mozárabes”.

Hacia el año 884, procedente de Amaya, el conde Munio Núñez  recupera la plaza fuerte de Castrojeriz, emprendiendo de inmediato la reconstrucción de la ya semiderruida fortaleza romana, de la que aprovechó las murallas. El nuevo castillo, defendido por foso y barbacana, sufrió numerosos acosos sarracenos, debido a su estratégica posición, aunque también jugó un importante papel en los enfrentamientos que mantuvieron durante el siglo XII el rey de Aragón, Alfonso I el Batallador, con su esposa Doña Urraca I de León y Castilla, la hija de Alfonso VI, en los que estuvo en juego, precisamente, la independencia de ambos reinos. Fue reconstruido en varias ocasiones durante los siglos XIV y XV, empezando a perder valor estratégico a medida que las fronteras musulmanas iban retrocediendo hacia el sur. En el año 1755 se vio seriamente afectado por el terremoto de Lisboa. Actualmente sus ruinas se han consolidado y pueden ser visitadas.

Siguiendo con la historia, en el año 974 el conde castellano García Fernández, el de las “Manos Blancas”, concedía fueros a la villa, conocidos como el “Fuero de la Caballería Villana”, en el que se propiciaba la creación de milicias populares para facilitar la defensa y la repoblación de los nuevos alfoces, obligándolas a mantener un armamento completo y en buen estado de revista, siempre listo para entrar en combate y frenar las aceifas árabes; además, al villano que poseyese una cabalgadura, se le permitía luchar al lado de los infanzones, que poseían el título de caballero, en un plano de total igualdad. Este fuero, que fue el primero que se concedió en Castilla, sirvió de pauta para los fueros posteriores.

En el 1131, el rey Alfonso VII, que se llamaba a sí mismo “El Emperador”, que también fue el impulsor de la fundación del cercano Monasterio de San Antón, incorpora definitivamente Castrojeriz a la corona de Castilla.

Ya en el siglo XV, Castrojeriz pasó a ser feudo de D. Diego Giménez de Sandoval, siendo rey de Castilla D. Enrique IV, también conocido como “El Impotente”, que le nombró Conde de Castrojeriz, aunque las buenas relaciones entre ambos se acabaron a partir de la batalla de Olmedo, en la que los castellanos derrotaron a los rebeldes Infantes de Aragón, que estaban obstinados en apoderarse de Castilla. Este noble castellano casó con doña Beatriz de Avellaneda, otra noble burgalesa, hija del señor de Gumiel de Izán y, posteriormente, este linaje se unió con los Manrique de Lara, descendientes de los Lara que siglos antes fundaran el Condado de Castilla.

El esplendor y la riqueza de Castrojeriz fue creciendo, sin duda, a medida que se consolidaba el Camino de Santiago, e iba progresivamente aumentando el número de peregrinos que se dirigían a visitar el sepulcro del Apóstol, y que tenían que atravesar el pueblo por su calle principal, conocida como “Calle Real”.

Antes de empezar a cruzarla, el visitante, sea o no peregrino, podrá admirar la colegiata de Nuestra Señora del Manzano, un templo del siglo XIII, cuyo estilo marca la transición del románico al gótico. Fue construida en el año 1214, a la muerte del rey D. Alfonso VIII, por su hija la infanta de Castilla, Doña Berenguela, que llegó a ser, tan sólo por un día, reina de Castilla y León, cediendo el trono a su hijo San Fernando.

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La colegiata primitiva constaba de una sola planta con tres naves con capillas laterales, sufriendo importantes reformas a los largo de los siglos siguientes, que llegaron hasta mediados del siglo XVIII, afectando tanto al exterior como al interior del templo. Lo más destacado de su interior es el retablo mayor, de estilo barroco, mandado construir en el año 1760 bajo la protección de los condes de Ribadavia. En él se pueden admirar magníficas representaciones de la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Cristo, la Presentación del Niño en el templo, el Niño entre los doctores y San Juan Bautista, realizadas por los más prestigiosos maestros pintores barrocos del momento, como Rafael Mengs, Francisco Bayeu y Salvador Maella. También, en una capilla, se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Manzano, magnífica talla del siglo XIII, hecha en piedra policromada. En el baptisterio se halla un sepulcro gótico con los restos de Doña Leonor de Castilla, hija de los reyes de Castilla Fernando IV y Constanza de Portugal, que fuera  reina consorte de Aragón por su matrimonio con el rey Alfonso IV de Aragón. Fue encarcelada y ajusticiada en el castillo de Castrojeriz en el 1358,  por orden de su sobrino, el rey de Castilla Pedro I el Cruel

Sin título.

Entrando por la calle mayor, el viajero se encontrará con la iglesia parroquial de Santo Domingo, perteneciente al arciprestazgo de Amaya. Se trata de un templo gótico con elementos platerescos, como su portada del siglo XVI. Su retablo mayor fue instalado en el siglo XVIII y es de estilo neoclásico. Actualmente se ha convertido en el “Centro de Interpretación Jacobeus”, dedicado al estudio y divulgación de la historia del “Camino de Santiago.

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También en la calle mayor se levanta la iglesia de San Juan, que es el patrono de la villa. Se trata de un templo-fortaleza construido entre los siglos XIII y XVI, en el que conviven el románico, el gótico y el plateresco. De su homogéneo conjunto destaca la esbelta torre militar de cinco cuerpos, rematada por otros cinco pináculos. En su interior, de tres espléndidas naves con crucero, sorprende el artesonado mudéjar y son igualmente de destacar una serie de tapices, ejecutados a partir de cartones pintados por Rubens, que fueron robados por los años setenta del pasado siglo y recuperados posteriormente. El retablo mayor, de estilo barroco, presidido por una imagen de San Juan Bautista, está formado por doce magníficas tablas flamencas, atribuidas a Ambrosius Benson.

Del monumental claustro del siglo XVI, con artesonado mudéjar, se conservan tres galerías con dobles columnas,  cuyos capiteles están decorados con cruces y motivos templarios. También aparecen los escudos de armas de los Gómez de Sandoval, los Castro y los Gallo, que fueron señores de esta villa, cuyos sepulcros se hallan repartidos por las capillas funerarias del templo.

Uno de los principales artífices de este magnífico templo, fue el arquitecto cántabro Rodrigo Gil de Ontañón, que también dejó su huella en las catedrales de Segovia, Plasencia y Salamanca. Actualmente, en el claustro se puede ver una pequeña exposición, con el nombre “De Castrojeriz a Brujas” sobre la historia de las relaciones existentes entre Flandes y los comerciantes castreños de la lana, que alcanzaron un gran apogeo a partir de la creación del Consulado del Mar por los Reyes Católicos. En ella se muestran también algunas tablas y tapices flamencos de los siglos XV y XVI.

Sin título

 

Todavía quedan en Castrojeriz algunos restos de iglesias y conventos, nacidos para prestar servicio al ingente número de peregrinos que lo atravesaban de forma incesante durante la Baja Edad Media, incluso durante la aguda crisis económica y social que acometió a España, agravada por la aparición de la temida “peste negra”, que diezmó la población indígena y atacó también a los peregrinos.

Nos vamos a referir  ahora al Convento-Hospital de San Antón, llamado así para honrar a San Antonio el Egipcíaco, un monje ermitaño del siglo III, que provocó un fuerte movimiento eremítico que tuvo muchos seguidores por toda Europa. Está  situado en las cercanías de Castrojeriz, una vez cruzado el arroyo Garbanzuelo.

Lo que ahora son imponentes ruinas que aparecen a la vista del viajero tras cruzar una no menos imponente arcada, fueron un convento gótico fundado en el año 1146 por Alfonso VII el Emperador, donde se estableció una de las dos Encomiendas que la Orden de los Antoninos, tuvieron en España (1). Se reconocían por llevar grabado en el hábito la letra griega “thau” en azul. Estos monjes, de origen francés los primeros, estaban dedicados al cuidado y protección de los peregrinos, especialmente de los enfermos, desarrollando una inmensa labor humanitaria durante varios siglos, hasta que el rey Carlos III de España suprimió el Convento en el año 1791, en el que la comunidad de monjes que quedaba pasó a integrarse en la Orden de San Juan de Jerusalén o de Malta (2), abandonando el complejo monástico, lo que provocó una rápida decadencia del mismo que duró hasta que, en el siglo XIX, durante la conocida como Desamortización de Mendizabal pasó a ser propiedad privada.

La actividad de los monjes del convento de San Antón estuvo centrada en la atención a los peregrinos, y muy pronto adquirieron una gran reputación como curanderos casi milagrosos, que trataban con éxito la conocida y temida “Sacer Ignis”, vulgarmente llamada el “Fuego de San Antón”, una especie de gangrena infecciosa que se extendía rápidamente por la piel, produciendo una insoportable quemazón a los que la contraían, produciendo además alucinaciones y hasta perdida de la razón, llegando, con mucha frecuencia, a causar la muerte del enfermo. Este temido “Fuego de San Antón” era provocado por el consumo de un hongo que alteraba las propiedades del centeno, al que se conocía como el “Cornezuelo del Centeno”. Lo combatían aplicando sobre las zonas afectadas diversos ungüentos hechos a base de flores y borraja y también con la ingesta de caldos reconstituyentes y algún que otro trago del vino de la tierra, siempre acompañado de un pedazo de pan de trigo, una medicina preventiva que recibían todos los peregrinos que se acogían a la hospitalidad del convento. Naturalmente, tampoco faltaba el ritual religioso a base de jaculatorias y rezos.

En la actualidad, gracias a generosas y desinteresadas iniciativas privadas y también a algunas subvenciones aportadas por la Junta de Castilla y León, las ruinas de San Antón se han consolidado, se ha llevado a cabo alguna reconstrucción y se ha puesto en marcha un nuevo “Hospital de Peregrinos”, perfectamente acondicionado.

Mucho trabajo ha costado, pero aquella ruinosa y desoladora imagen que sobrecogía el ánimo del visitante que acudía a contemplar este histórico Convento, ha dado paso a otra muy diferente, de ilusión y confianza.

NOTAS 

La segunda estaba situada en Olite (Navarra)

La Orden de San Antón fue fundada en Francia el año 1093 

Autor: Paco Blanco.

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Nacido en Burgos en 1923, aunque residente en Madrid. Fuente ABC. Martes 17 de mayo.