EN VERANO. -Poema, por Daniel Gómez Culla-

Sin título

Foto: “Bodega de Rita”. Moradillo de Roa.-de Culla

EN VERANO

         En verano, muchos días, a eso de la doce del mediodía, me vengo a la bodega de mi esposa Rita, las más de las veces acompañado.

         Cuando vengo solo, voy cantando esas letrillas de Luis de Góngora y Argote, ilustre Poeta cordobés:

“Dineros son calidad,

Verdad.

Más ama quien más suspira,

Mentira.”

         Ya dentro de la bodega, echo un cuartillo de vino mezclado entre tinto y clarete en una jarrilla de barro, que lleva una inscripción que dice: “Recuerdo de Turégano”.

         Me como unas sardinillas picantes con un mendrugo de pan candeal blanco (los trozos que quedan les mojo en el vino), quedando tan contento como un choto recién mamado.

         Después, me siento en el banco de piedra que está afuera, justo al lado de la bodega, contemplando el bello paisaje del campo, la ermita y el monte donde hay un aprisco abandonado. Las ovejas se han hecho nubes que van y vienen volando.

         Desde esta posición privilegiada, espero volver a ver, como otras veces, a un tal Blas, que viene de La Sequera, camino de Moradillo de Roa, a quien llaman ”El Lobo”, para encontrarse con Blasa, a quien llaman “La Loba”, pues tienen amores y han concertado entre ellos salir a los trigos tocando un cencerro, haciéndole sonar como si fueran bueyes a la hora del Angelus, y no notarse el sonido por el repique de campanas.

         Me encanta verles, porque me hacen soñar; despertándome del sueño el dueño del trigal que le grita a su hijo mayor:

-Corre, ve a echar aquellos bueyes.

         Otras veces, me despierta el pitido de un coche que baja despacio por el camino de la fuente hasta las huertas, que va a la feria de Peñafiel, saliéndole al paso un hortelano con un garrote gritándole al mozo que conduce el coche:

-Tú que pitas, pitarás, “Caracandado”.

         Cuando vengo a la bodega con amigos y algún tío que viene de Alemania, siempre hablamos de lo mismo: “de ver quién de nosotros mejor se la arrima a su parienta o quién de los cuatro o cinco es el mejor corredor de pajas.

         También, hablamos de política, haciendo de sus trapos una muñeca con adarga y un pelo largo que a los zancajos le llega, con un parche de jaqueca, asintiendo todos que la Política es Babieca sobre Babieca, como diría el madrileño Quevedo, o Rucio sobre Rocinante.

         Cuando marchamos de la bodega, nos vamos riendo recordando lo que nos cuenta un amigo que fue juez del frontón de pelota de Iscar,  a quien llamamos “El Juez de las pelotas”:

-Que una mañana de mercadillo, aquí, en la plaza del pueblo, se encontraron “La Loba”  y “La Fuencisla”, una vecina que la había reprendido por salir todos los días para encontrarse con su buey “El Lobo”; a lo que ella le respondió:

-Sábete, vecina

Que mujeres y gallinas somos.

Todas ponemos

Unas, cuernos y otras, huevos.

Que ya lo dijo el gran Poeta Quevedo.

-Daniel de Culla-

Novela burgalesa on line para sobrellevar el confinamiento. Hoy, novena entrega .

Viene de AQUÍ

 

-Pero qué es lo que ha pasado. ¿por qué estás sola y corres de un lado para otro?. No entiendo nada, primero pensé que estaba borracho, algo habitual cuando llego al New Gallery, pero después me he encontrado con una realidad surrealista. Un hombre muerto, asesinado, mi primo diciendo que me vaya a una zona de seguridad y, para colmo, todos esos bicharracos sobrevolando la catedral, emitiendo chillidos chirriantes al cielo de Burgos, y tú me dices que  además han tomado la ciudad. O estoy viviendo en un relato de Allan Poe o definitivamente me he vuelto loco. Estoy seguro que en el Ghon hay armas, déjame coger una.

-No podrás matarlos, las balas no les van a hacer nada.

-No es para matar a las gárgolas, a los grifos y a las arpías, es para pegarme un tiro. Déjame ir al Ghon, quita , no me agarres.

-Se te ha olvidado el demonio.

-Ah, hay más figuras de piedra convertidas en realidad.

-Si, está el Prodigio de Rávena. El prodigio es un ser extraño que se apoya en una pierna con escamas que termina en una garra, con un ojo en la rodilla de la otra, dos alas en lugar de brazos, un cuerno en el centro de la cabeza y una ‘Y’, una ‘X’ y una ‘V’ esculpidas en su torso. Con bigote y el sexo marcado. Él es en parte el culpable de todo lo que está pasando.

-A ver, a ver…

-Sabes que yo estaba trabajando en el catedral

-Yo no sé nada, te recuerdo que me dejaste por ese capullo del rugby. He estado colgado desde entonces, de ahí mi afición a beber.

-Tú te has bebido siempre todas las LLanas, no me vengas ahora con bobadas. Vamos, que…

-Basta ya de reproches, explícame què está pasando.

-Mi trabajo en el mantenimiento de la catedral, mi formación como restauradora graduada por la Universidad de Oviedo. Mi enfermedad, las fiebres reumáticas que sabes que siempre he padecido.

-Sí  ¿Y qué?

-Estábamos operando todo el equipo en la limpieza de la piedra de nuestra iglesia. A mi me habían tocado los capiteles de la Capilla de los Condestables. Un día y otro limpiaba con ternura la efigie del Prodigio de Rávena.

-¿Con ternura? ¿ O técnicamente como una profesional?

-Una mezcla de todo. Tuve inmensos dolores debidos a mis fiebres, algo insoportable que me hacía hasta quebrar mi cuerpo. A medida que iba avanzando en los trabajos, también en los padecimientos de la enfermedad, el gesto del Prodigio iba cambiando. Yo imaginaba que era mi delirio, lo onírico a que me obligaba la fiebre. Pero no. Era real. Mi propia enfermedad, a través de mi tacto, estaba siendo trasladada a la piedra. El gesto de la figura inserta en el capitel estaba tomando vida. Un día empece a preocuparme y pedí el cambio a mis superiores. Comencé a limpiar una gárgola del exterior, una inserta en el tejado superior. Y entonces comenzó todo. El prodigio se separó de la pared y el virus se extendió entre toda la mitología de la catedral. El resultado lo tienes ahí. Mira al cielo.

-Me estás diciendo… O sea, que dejas pequeño el relato del Cuervo de Allan Poe. Me acabas de asegurar que.. La Bella y la Bestia… King Kong… El Jorobado de Notre Dame… Todo esos relatos de figuras antropomórficas que toman vida, de repente se han quedado pequeños ante tu virus y su contagio. Creo que voy al Ghon a coger dos pistolas , una para pegarme un tiro y otra por si acaso fallo con el primero y me tengo que dar un tiro de gracia. Déjame levantarme.

-¡Quieto!. Está ahi. Viene por la Llana de Afuera.

-Viene quién.

-El prodigio. Agáchate, si nos ve, nos hará trizas. ¡CUIDADO!: CUIDADO , POR DIOS!

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ELOGIO AL PERSONAL DE LA SANIDAD PÚBLICA -Poema homenaje, por Daniel Gómez Cullá-.

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En Burgos, capital

Me operaron de desprendimiento de retina

Me operaron de la próstata

En el antiguo Hospital “las Trescientas Camas”

Y no puedo menos que recordar y hacer elogio

De aquellas enfermeras y enfermeros

Médicas y médicos de los que me jacto

Y me jactaré siempre

Por poner tanto ardor

Tanto esfuerzo conmigo

Hasta que al fin tuve la suerte

De vertanto de cerca como más allá

Dar y recibir Amor

En ese amplio campo de sensaciones

Donde, con mi amada y querida esposa

Nos explayamos.

Ahora, en tiempo de Coronavirus, Covid19

Habiendo sido derruido el viejo Hospital

Y elevado uno nuevo mucho más amplio:

El “Hospital Universitario de Burgos”

Ayudado en otras especialidades

Por el Hospital Divino Valles

Vuelvo a recordar y agradecer

A todo este personal médico, de enfermería

Auxiliares y celadores

Quienes, ante esta peste del Covid19

Han puesto a nuestra disposición

Para combatirle:

Su físico y su moral

Su abundancia de buenas y concienzudas ideas

Su amplitud de amor y corazón

Puestas al servicio de las ciudadanas y ciudadanos

Ya que su bien le fundad solamente

En sanar y dar vida al pueblo

Patentizando las bellas calidades

Las honras y las glorias de este personal

Limitado únicamente a la guadaña de la Muerte

Que, para los creyentes de cualquier religión

Es paso a: “Otra Vida; que más vale algo que nada”

Y, a ellos, les da mucha pena

De no  haberles podido dedicar más tiempo

A los que se han ido

Y poder conseguir para los que quedamos

Dar muerte a la Muerte

En este combate tan fiero.

A vosotros, médicas y médicos

Enfermeras y enfermeros

Auxiliares y celadores todos de mi España

Que sois sobre la Tierra excelencia y sin iguales

Os dedico este mi Elogio

Y todo mi Amor

Con digno y justo aprecio

Por vuestras pruebas de cariño y atención

Con el citado a consulta

Con el paciente, con el enfermo

Que saben, de sobra, que valéis un potosí

Pues sois muy facultativos y muy expertos

Y más, como lo demostráis, día a día

En este momento de Coronavirus.

Cuando los ecos de los aplausos

En las ventanas de la tarde

De toda la hispana gente, os vitorea

Yo os canto y digo de vosotros:

¡Cuánto valéis
Cuántas muestras de cariño y atención

Y cuántos medicamentos de salud y vida

Nos procuráis ¡

Orgullosa está toda España de vosotros.

-Daniel de Culla-

Novela burgalesa on line para sobrellevar el confinamiento. Hoy, octava entrega .

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Viene de aquí

 

Las gárgolas, los grifos, las arpías que antes apoyaban su espalda sobre las paredes pétreas de la Catedral, sobrevuelan ahora el cielo deslumbrante sobre el monumento burgalés. Chillan, se cruzan, entrelazan sus uñas y sus picos en una danza casi tribal, igual que si quisieran señalar su mandato en el cielo, en la ciudad en la que reinan.

No me ven. Me encuentro escondido tras la balaustrada que hace de antepecho a la Puerta de Pellejería. Empiezo a entender todo. Ya no hay borrachera, ni resaca, ni siquiera las sorpresa experimentada después de encontrarme todo vacío, de ver ese instante detenido en el tiempo, de mis amadas Llanas. Las canciones que salían alocadas y mezcladas en esquizofrénico desorden de cada local, la conversación con mi primo, la carrera tras esa atractiva melena que corría por la Flora. Los cigarros humeantes, las manchas de carmín en los vasos o los restos de espuma de cerveza. Era el único signo de vida reciente. Todo queda solapado por las chirriantes voces de estas criaturas sobrevolando, con certeza en mi mente, ahora sí lúcida, el cielo de Burgos.

Los siete sabios de la Antiguedad Griega que estudio en la carrera, aquellos nombres: Cleóbulo de Lindos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Tales de Mileto, Pítaco de Mitilene y Periandro de Corinto, que me fascinan por la búsqueda de la verdad, huyeron de los mitos para adentrarse en la verdad del hombre. Yo sigo el camino inverso. He despertado en el New Gallery sin hombres, en la nada, y ahora me veo con los mitos sobrevolando el cielo de mi ciudad, En el suelo solo estoy yo. El único burgalés que ha sobrevivido a esto, o que no se ha puesto en esa zona de seguridad extraña de la que me han hablado antes.

Estoy cerca del Ghon, seguro que ahí los clientes llevaban armas. Quizá pueda coger una y liarme a tiros con todos esos bichos que dibujan parábolas bajo las estrellas de la Burgati. Yo no voy a ser como Edgar Allan Poe, como el príncipe de los poetas románticos y uno de mis escritores favoritos, que fue capaz de hacer el maravilloso poema del Cuervo.

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.

Creo que voy a reptar hasta el bar Ghon. Lograré una pistola o una navaja y acabaré con ellos. Qué chillidos, es horrible. Las paredes, los arbotantes que veían a estas criaturas están ahora desnudos.

Me duelen los codos, también las rodillas. Estoy intentando arrastrarme hasta los Mesones. Allí podré entrar en ellos y armarme, o en el Hotel del Cid, lleno , seguro, de ecos de bodas, celebraciones inhóspitas y ahora vanas. Esplín, aburrimiento.

Estoy frente a Castilfalé. Dentro está la memoria de mi ciudad. La que tengo yo y la que se guarda en sus cámaras y estantes. Solo quedo yo, encerrado y solo en la historia que me mira, amenazante e inquietante.

No, noooooo. He quedado a la vista. Una de esas gárgolas a dejado de dar vueltas como los estorninos y se dirije hacia mí. Veo sus fauces, los pequeños cuernos que emergen desde su testuz, las alas nervadas, nimbando su cara. Clavará inmediatamente sus uñas en mi tórax. Ese que solo hace unas horas salió a divertirse por las LLanas y que no ha podido llegar hasta el Ghon.

Noooo, noooo. Estoy perdido. Alguien me coge de los hombros, no son unas uñas que abren mi carne. Es una melena que me rompió hace tiempo el corazón.

-Hola, ¿eres tú la que corría antes…?

-Ven conmigo, aquí estás en peligro. Burgos ya es de ellos. Es la decadencia de un tiempo y una urbe.

REPRESENTACIÓN EN MAQUETA DE CÓMO FUE EL MONASTERIO DE SAN FRANCISCO EN BURGOS. —–Por Fernando de Miguel Hombría—–.

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En la imagen que cierra esta maravillosa serie, y que viene a continuación, puede verse en la maqueta a qué parte del edificio pertenecen las ruinas (reseñadas en amarillo)  todavía hoy visibles en  la calle San Francisco.

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*Enviado expresamente a Burgospedia por  Fernando de Miguel Hombría.

Novela burgalesa on line para sobrellevar el confinamiento. Hoy, séptima entrega .

Viene de aquí

No sé qué puedo hacer por él. Dejarlo aquí, desangrándose, o ayudarlo y llamar a gente que pueda venir a por su maltrecho cuerpo y trasladarlo al hospital. Gente, gente, gente. Eso es lo que había siempre en este bar. ¡Dónde estáis, malditos!. ¡Dónde!. Ni en el comu, ni en el Chupito, en ninguno de los garitos más atestados siempre de personas. Este bar es una sede política, tiene que tener ahí, en la parte social de los afiliados, un teléfono. Voy a llamar. ¡Dios, está todo tirado por el suelo!. Los papeles de los comunistas, los viejos Diarios de Burgos, fotomontajes burlándose de la cabeza del alcalde peña. Aquí está. Espero que me contesten pronto. Hay sangre en la ruleta de marcar los números. Alguien ha intentado pedir ayuda. Esa teoría extraña de los góticos, esa a la que ha aludido el herido. Quién le habrá hecho esas heridas.

Escucho, primer tono del 091, alguien tiene que descolgar. ¡Sí, sí,!, oiga, policía, oiga, mire!, ¡Nooooooooo!

He añadido unos segundos de silencio a este que ya impera en todo. Después de que me descolgara ha habido un intering de vacío, no digo que no hablara nadie, que también, pero es que lo que yo oía era una percepción espacial  fría, gélida, abisal, un monstruo ignoto al que tan solo escuchaba la respiración. Todo ello antes de ese chillido, otra vez. El mismo que hace un momento estremecía hiriendo la calle. Pero ahora por teléfono.

Esos gritos, qué pueden ser. He oído hablar de ese sonido Hum, chirriante, que en estos ochenta invade algunas ciudades del mundo. Uno de esos hechos desconocidos que le gustan al Doctor Jimenez del Oso. Este sonido, el zumbido, no tiene un origen ni una naturaleza definida, se ha escuchado en muchas partes del mundo alejadas miles de kilómetros entre sí y sólo hace agrandar su enigma a medida que se van acumulando los testimonios de personas que dicen haberlo escuchado.

Me voy, me marcho a seguir la calle Fernán González arriba. Aquí voy a dejar a este pobre hombre, como antes dejé a mi primo en el Okapi o igual que a mi me abandonó a la carrera esa melena de una mujer que nuca paraba.

Puedo correr, casi no me he dado cuenta y lo estoy haciendo, ya liberado de los restos de la borrachera con la que comencé la noche. El Arlanza, no quiero ni parar, escucho fugazmente las canciones rockers que siempre le han caracterizado. Sigo hacía adelante, no sé por qué, pero lo hago. Hacia los mesones, seguro que vaci…

¡Eh!, qué es eso. Estoy frente a la puerta de Pellejería de la Catedral y algo no me cuadra. Conozco bien estas maravillosas fachadas, las he estudiado en clase mil veces. Hay algo que no me cuadra. Faltan algunos elementos. Gárgolas, basajaun, diferentes estructuras  iconográficas, esculturas esculpidas en piedra que ya no están. Lo sé porque la luna llena es poderosa y cede sus reflejos a los vértices góticos, los deslumbra con sus haces laminados. Góticos, pero abandonados por la panoplia de elementos allí antes alojados.

Y qué es eso, qué es. Algo está casi ocultando la claridad lunar. Algo gana noche a la madrugada. No, no puedo creerlo, es como un revoloteo que invade el cielo, es… ¡No!, jamás vi algo igual. Góticos, a eso debía referirse ese hombre, a los, las…

¡Madre mía!. Es increíble.

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Novela burgalesa on line para sobrellevar el confinamiento. Hoy, sexta entrega .

 

Viene de aquí

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Por fin. Voy separando las manos de mis oídos, puedo comprobar ahora que ese ruido infernal ha terminado. Un chillido ha invadido el aire atravesando y rasgando el asfalto como una cuchilla, así están ahora mis oídos, casi heridos por esa voz abisal. No sé qué hacer. No sé dónde ir. Mi primo, lleno de granos, me dice que me ponga a salvo en la zona de seguridad, pero a qué zona se refiere y por qué. Luego está esa mujer que corría, esa melena rubia que ha salido de mi vista cerca del arco del Pilar.

Y luego están esas imágenes de la catedral, reflejada sobre el agua de la fuente de la Flora. Voy a subir a la calle Fernán González. Es la única parte que no he comprobado si está desolada. Me dirijo hacia allí.

Es lo más triste del mundo. La plaza de los Castaños vacía, cierto es, hay cientos de depósitos de papel de Burger Pipen´s y están todavía llenos de patatas. El suelo tapizados de esos papeles blancos tan típico de Pipens, la salsa roja de ketchup goteando de algunas de las escaleras de la plaza. Aquí también hay señales de que no hace tanto de que se han ido, pero ahora… Ahora, nada.

Voy a acercarme al Sector 22. Por supuesto, las puertas vacías, el local, luminoso. Suena esa música tan habitual aquí, rock americano, al igual que en La Calle, los dos sitios más sofisticados en lo musical. No hay nadie,  el cristal de la cabina inglesa de teléfono está empañado. Es como si alguien hubiera respirado fuerte dentro o , quizá, como si hubiera emitido un grito de terror. Otro. Más gritos no, por favorrrrr. Quiero salir de aquí, de esta maldita pesadilla.

Me voy a la parte de arriba de esta calle, la más bonita de Burgos, sobre todo cuando había gente. Entro en el PCE, este bar político siempre está repleto de clientes. No, ¡por dios!, casi me quedo con las suelas pegadas en el suelo. Es el efecto del azúcar del mosto con Cointreau. Eso significa que no hace mucho que la gente lo estaba bebiendo aquí. Pero ahora… Por supuesto, el vacío…

-Eh, ¡chico! ¿Qué haces aquí? ¿No has podido huir ni ponerte en la zona de seguridad?. ¡Vete! ¡corre!. Aún estás a tiempo de salvarte antes de que te cojan.

-Pero qué me coja,¿quién? . Por qué está usted desangrándose aquí en el el suelo, detrás de la barra. Me ha costado verle si no es porque me agacho al oírle. Tengo que llamar a una ambulancia. Esto es una sede política, podré llamar por teléfono desde algún sitio. Tienen que cerrarle esas heridas.

-No hay nadie, escapa, huye, escápate.

-Pero le repito,¿huir? ¿quién nos persigue? ¿Quién le ha hecho eso?

-Mira, hijo, pensé que lo había visto todo. Fui anarquista en nuestra guerra, después en la guerra europea, pero esto… Esto que han hecho esos góticos…

-¿Qué goticos? ¿La tribu urbana?. No puede ser, esos tipos solo tienen maquillaje y abrigos largos. De otros me lo creo, pero de esooooosssss.

-No ha sido ninguna tribu, hijo, es el gótico de la catedral, esas figur…

-No se muera, no se muera, espere, puedo llamar a una ambulancia, ¿qué góticos?, ¿qué tribu urbana burgalesa?. No se muera aquí, en mis brazos… Voy a quedarme otra vez solo  , en esta maldita noche.
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