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VIENTICUATRO MIL DÍAS EN BURGOS. -Libro de Agustin Merino- . Descarga Directa.

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Entre 1998 y el año 2000, Agustín Merino publicó dos ediciones de su libro “Veinticuatro mil días en Burgos”. Contaba entonces, en 1998, con 72 años y nueves meses (como Fray Valentín de la Cruz dejó escrito en uno de los textos de presentación del volumen).

El Cronista Oficial de la Provincia, nos transmitió también la exégesis del libro.

Se trata de una recopilación, de un análisis de la memoria del autor: sucesos acaecidos, y personas que los protagonizaron, sucesos brindados a la luz del sol o más adentro de los portales y por personas de toda raza y condición; funcionarios, militares, rentistas, viudas, hospicianos, del comercio, industria, chavales, parejas, feriantes, escolares, etc, etc.

24000 días son los que se contabilizan en los días vividos en Burgos por el autor, de 1933 a 1998. En el libro, Agustín Merino ha fijado todos esos días y sucesos trasladándoles de la realidad al texto, sin ángulos subjetivos o interés personal. Cuenta lo que ha visto,  haciendo del volumen una crónica de Burgos  escrita con buen verbo, graficismo y pizcas de humor e ironía, que será útil para quienes quieran conocer la historia cotidiana de los dos últimos tercios del siglo XX. 

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EL BURGALÉS LUÍS ALBERTO HERNADO LOGRA LA MEDALLA DE ORO EN LOS JUEGOS MILITARES DE INVIERNO, SOCHI 2017.

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Fuente : ABC

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LESMES NUÑO Y OTROS DIEZ APELLIDOS DE BURGOS.

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De venta en librerías.

 

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Lesmes Nuño y otros diez apellidos de Burgos from llsg on Vimeo.

RAFAEL SÁNCHEZ-GRANDE MORENO. -Escritor-

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Nació en 1965 en Madrid. Se licenció en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad, trabaja de bibliotecario en un bibliobús de la Junta de Castilla-La Mancha, que presta servicio a los pueblos de la provincia de Guadalajara. Es autor de varias novelas, cuentos, comics y poesías. Fue finalista en el Certamen Internacional de Poesía Generación del 27, celebrado en Ciudad de la Plata (Argentina) y en un Concurso de Comics sobre el deporte, convocado en 1999 por la Diputación Provincial de Jaén. Tiene autoeditado en la plataforma Blurb la novela “Un pequeño bache en mi camino”.

En 2016, y a través de la editorial burgalesa Dossoles, amplió su amor por la literatura publicando la novela: “El árbol solitario del páramo”. Se trata de una novela breve (110 pags.) de intriga y misterio, con toques sobrenaturales, cuya acción transcurre en las misteriosas y frías parameras del norte de Burgos, y que por fin vio la luz, tras años de esfuerzo. Todo empezó hace 30 años, durante un viaje por el páramo burgalés, cuando el autor quedó tan cautivado por tan desolado pero bello paisaje que le  inspiró esta historia.

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Puedes adquirir AQUÍ la novela.

SINOPSIS:  Mitad de la década de los años 80. Rafael, un joven escritor madrileño en plena crisis de creatividad, viaja hasta una remota aldea, perdida en los fríos páramos del norte de la provincia de Burgos, en busca de reposo. Pero algo romperá allí su ansiado descanso: unos extraños acontecimientos, que involucrarán al forastero en un antiguo misterio. Porque a veces, algo más poderoso que las leyes humanas e incluso que las de la propia naturaleza, es capaz de enfrentarse y vencer a la tiranía del tiempo.

El árbol solitario del páramo, es una novela de intriga, donde el desolado pero bello paisaje de la paramera burgalesa es un protagonista más de esta emocionante historia.

LA NOCHE DE LOS CELTAS: Algunos apuntes sobre Halloween. -Un artículo del burgalés, Eduardo Nabal-.

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UnHeimlich (Lo siniestro en Freud): Secreto, oculto, de modo que otros no puedan advertirlo, querer disimular algo; Unheimlich e inmóvil, como una estatua de piedra» En cuanto a lo siniestro evocado por el retorno de lo semejante y a la manera en que dicho estado de ánimo se deriva de la vida psíquica infantil, no puedo más que mencionarlo en este conexo, remitiéndome en lo restante a una nueva exposición del tema, en otras relaciones, que ya tengo preparada. Me limito, pues, a señalar que la actividad psíquica inconsciente está dominada por un automatismo o impulso de repetición (repetición compulsiva), inherente, con toda probabilidad, a la esencia misma de los instintos, provisto de poderío suficiente para sobreponerse al principio del placer; un impulso que confiere a ciertas manifestaciones de la vida psíquica un carácter demoníaco, que aún se manifiesta con gran nitidez en las tendencias del niño pequeño, y que domina parte del curso que sigue el psicoanálisis del neurótico. Lo siniestro (Sigmund Freud 10 consideraciones…)

Para explicar esta conversación debe mencionarse que en el centro de la mejilla izquierda de Georgiana había una marca singular profundamente entrelazada, por así decirlo, con la textura y sustancia de su rostro. En el estado habitual de su tez (una lozanía saludable aunque delicada) la marca tenía un tono carmesí profundo. Cuando se sonrojaba perdía gradualmente definición hasta que desaparecía en el torrente triunfante de sangre que bañaba con brillo la mejilla entera. Pero si alguna emoción cambiante la hacía palidecer, allí estaba de nuevo la marca, una mancha carmesí sobre la nieve, con una claridad que a Aylmer le parecía a veces casi temible. Su forma guardaba no poca similaridad con una mano humana, aunque del tamaño más diminuto. Los enamorados de Georgiana acostumbraban a decir que en el momento de su nacimiento algún hada había puesto su mano diminuta sobre la mejilla de la recién nacida, dejando allí esa huella en señal de los dones mágicos que le daban ese dominio sobre todos los corazones.

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Nataniel Hawthorne “La marca de nacimiento” (Cuentos góticos)

Leo que el obispado de Cádiz le declara este  año guerra a la noche de Halloween.  También la Iglesia española a lo de esparcir las cenizas en público o en privado. No sabemos si le quita público o fervor, o lo sustituye. Si se temen que cale el laicismo a pesar del triunfo de la derecha. Pero las hostias contra las calabazas es todo un caramelo funesto y delirante. Una locura que viene de antiguo y que hoy no tiene mucho sentido cuando la frivolidad y la desdicha, la sobriedad y la opulencia conviven sin estorbarse en nuestras calles pavorosas o desoladas, como las casillas de Hacienda destinadas a la Iglesia o a muchas ONG financiadas por…, truco o trato.

Hoy día parece que se ha puesto de moda lo de celebrar “La noche de Halloween”, en Europa y, más en concreto, en España. Aunque ofrendas a los muertos se llevan haciendo de forma cristiana desde que uno conoce estas tierras y las de ancestros. En autobuses llamados “Cementerio” Pero hay un giro ¿festivo? Disfrazarse de criaturas de la noche, lo de las bromas queda en un terreno impreciso y ambiguo, mas para el cine de miedo que para una realidad sociopolítica que es ya es de por sí  una broma de pésimo gusto con obispos y sin ellos.  Algunos, irritados, piensan que es otra importación cultural colonialista del Imperio Estadounidense. Y en lo que se refiere a su parafernalia, al circo que la acompaña, lo es. Pero no, se equivocan en lo que no se refiere a sus origen, no se equivocan en la forma de la carísima, siniestra  y grotesca campaña del Pato Donald  Trump, con la que EEUU nos castiga este año.

Celebrar la noche de difuntos de forma festiva no deja de tener su aquel, es una forma lúdica de entrar en contacto con el tabú sempiterno de la muerte. Pero debemos aclarar que “Haloween” no procede de ninguna festividad norteamericana, nunca fue una exportación yankee sino que es el resultado de algunos ritos de los Pueblos Celtas en la antigüedad, coincidiendo con el fin de la cosecha (buena o mala) y con el comienzo de la “estación oscura”. En esa noche para los celtas la línea que separa a la vida de los muertos se desdibujaba, de ahí que también se haya asociado a la brujería y el temor a los difuntos. También en esta España, en este estado maltrecho que ya da miedo por otros motivos.

Los celtas estuvieron en Irlanda, Britania y País de Gales (hoy Inglaterra) y también se establecieron en partes de Galicia o País Vasco. La celebración el 31 de octubre del fin de la cosecha y la noche de difuntos persistió sobre todo en áreas rurales. Pero la Iglesia Cristiana emergente y metomentodo intento, en vez de suprimirla, apropiarse de esta festividad pagana convirtiéndola en “El día de todos los santos” que fue seguida del “Día de las Ánimas”, para vender flores, tumbas y fervor religioso allí donde había festividad pagana y hasta hereje. Aunque esto ha calado en nuestro adoctrinamiento y en la fecha indicada los ritos de la víspera de la noche de difuntos, hogueras, ofrendas a los muertos etc. no cesaron sino que se sucedieron ignorando las sucesivas maniobras eclesiales. Por su parte en Latinoamérica tenían sus propios días de los muertos (México) pero el imperialismo colonizador ha convertido la noche de Halloween en una fiesta consumista y mimética de la que vende EEUU. Domesticada a lo Walt Disney y la “caza de brujas”, un antecedente bondadoso de Trump, sin sus fantasías racistas, sexistas y genocidas de aniquilación tal vez porque entonces esas “minorías” aún no se habían sublevado del todo.

Con la gran hambruna en Irlanda a principios de siglo muchos se fueron a EEUU en busca de un trabajo, un pariente lejano o una oportunidad. Por supuesto solo una minoría lo consiguió, y no siempre de forma honorable. Hubo formas de vandalismo, legales o no. Y allí siguieron celebrando la fiesta de la cosecha y aquella en la que había que hacer ofrendas a los muertos o por lo menos no enfadarlos ni sacarlos de sus casillas. Lo de llevarlos flores hoy en un tranvía llamado “cementerio” es lo mismo disfrazado de acción piadosa, no enfadar a los antepasados. Pero la historia viene de antes de todo esto.  Se llevaron la leyenda en los pisos bajos de los barcos con destino al llamado país de las “oportunidades”. Pronto sus representantes fueron mendigos y luego niños que pedían caramelos a los habitantes, a cambio de librarles de maldición y mala suerte, de los malos augurios y los ancestros airados, que no encontraron cobijo bajo la estatua de la libertad, esa señorita tan poco sincera. No obstante, tanto en Europa como en EEUU, la fiesta se les fue de las manos a los más tradicionalistas y se convirtió en un día de bromas pesadas que llegaron a formas extremadas de gamberrismo que incluía el descarrilamiento de trenes y la apertura de los corrales en las granjas, entre otras lindezas. Viendo que la cosa no iba a cesar el mercado de EEUU se fue apropiando de “La noche de Halloween”, del fuego, los niños llamando a las puertas y la calabaza, dándole un sentido más blanco, civilizado, candoroso y sobre todo lucrativo para grandes empresas que organizaban eventos, construían parques temáticos y vendían disfraces para los peques o no tan peques. También para Haloween. Las costumbres de EEUU, que varían por países, incluyendo la violencia primitiva y el individualismo, vienen de culturas próximas o del desarrollo de las ciudades grandes frente a los terrenos agrícolas y los latifundios. Hoy día nos da rubor que las discotecas hayan convertido algo así en un negocio espectacular, igual que los vendedores de disfraces y accesorios de adorno. Hay muchas historias por contar acerca de los mitos de Halloween, que en definitiva, viene del Shamain céltico pero al menos esto nos reconcilia con una fiesta que si bien hoy se ha convertido en una horterada (no mucho mayor que las Navidades) nunca tuvo su origen al otro lado del óceno, sino en la Europa de estos pueblos poco conocidos que llegaron hasta Galicia con sus hogueras y sus meigas susurrantes despertando iras de inquisidores, fanáticos de varias creencias  y juegos religiosos de los antiquísimos  puritanos oriundos de varias regiones de muchos sitios variopintos .
El director John Carpenter añadió algo de leña y sangre al fuego furioso de la fiesta con una película de terror de cierta- tampoco excesiva- calidad y bajísimo presupuesto donde un joven psicópata se escapa del psiquiátrico y  vuelve a su pueblo natal la noche anterior a Halloween.  Un pueblo del centro de EEUU, ochentero y conservador, que aparentemente relaja sus costumbres en forma de fiesta juvenil. Carpenter retrata esos pueblos provincianos, esas universidades frívolas, esos/as jóvenes descerebrados ajustando cuentas, como Myers, con una sociedad banal  por la que nunca ha demostrado demasiado afecto ni empatía. Sobre ellos volcó la ira de una herida juvenil en forma de trauma porque detrás de toda celebración mentirosa y forzada hay un ser, infeliz y desesperado, un solitario, marginado o no, buscando respuestas.

Carpenter supo además apuntar sin nombrar la herida sociológica e histórica sobre los EEUU del pasado de los puritanos que reprimieron aquellas corrientes de subversión venida de Europa o que ya existía en el México de los muertos como fiesta rutilante. Como vemos en la narrativa de pioneros como Hawthorne (“La marca de nacimiento”, “La letra escarlata”, “El velo del ministro”) el rechazo social, el estigma, la marca tiene un origen social, además de unas connotaciones económicas y sexuales mucho más complejas de las que puede comprender la dimensión de un psiquiatra, aunque sea de película. De ahí que las fuerzas médicas no puedan cazar a Jason, ni sus balas matarlo. Jason no existe, representa, figura,  no es un cuerpo, es una fuerza, no es un no-muerto, ni un muerto viviente, es el pasado sofocado que brota, como el agua por una tubería rota en los EEUU de principios de los ochenta y la era del neopuritanismo además de la adolescencia, la juventud y el descubrimiento de la sexualidad en pandilla o en solitario/asilamiento (en fiesta o reclusión, en fiestas o cuidando niños/as de terceros) cuando todas ellas se reprimen, se festejan,  se sufren o disfrutan  a la vez que se confunden.

Es la mujer estigmatizada, el loco, el chico voyeur, el sociópata en el colegio estúpido , el gay reprimido, la lesbiana oculta, la trans tras las cortinas de la ducha (como un heredero de Norman Bates) , el hermano incestuoso, los celos extramatrimoniales, el fetichismo, los impulsos que se quieren convertir en perversos pero no lo son. Los inocentes sacrificados, los polimorfos, las sombras de lo cotidiano cuando se vuelve siniestro bajo una luz distinta. El autómata que cobra vida.  La respiración entrecortada, que parece impaciente ante las risas tontas y las conversaciones banales. Impaciente por matar, vengarse, explicar que sucedió realmente o que no sucedió nunca.  El pasado que nunca fue pasado, el presente que vuelve a ser pasado, el pasado que vuelve a ser presente, el presente que vuelve a ser pasado.

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PEDROSA DEL PRÍNCIPE ‘Parmo y Vega’. Historias, historietas, sucesos y quehaceres. -Libro de Jesús Borro Fernández-

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Coincidiendo con las fiestas de Pedrosa del Príncipe, y sirviendo además como pregón, Jesús Borro Fernández presentará en la misma localidad que protagoniza el título, el libro:

PEDROSA DEL PRÍNCIPE. PARMO Y VEGA. HISTORIAS, HISTORIETAS, SUCESOS Y QUEHACERES.

De venta en Burgos ciudad en las librerías Hijos de Santiago Rodríguez y en librería Espolón.

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EL RELOJ -novela de Jesús Toledano Escribano-

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-EL RELOJ- de Jesús Toledano Escribano from Hostingrya on Vimeo.

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En la ciudad de Burgos el reloj de una plaza domina con sus destellos el tiempo y el espacio, quizá por esa circunstancia, el día en que sucede uno de sus ocasionales retrasos técnicos puede llegar a influir para siempre en la vida y el destino de sus protagonistas. Sumérjase a través de la originalidad de la propuesta, así como de la excepcionalidad narrativa de cada página, en una novela que volverá a colmar las expectativas del lector a través de las dosis perfectas de incertidumbre,  emoción y calidad, aseguradas a través de la confección literaria que el autor nos ofrece. Abarcando diferentes estilos y géneros, abra El Reloj y decubra que es mejor no obviar ni olvidar su reguladora presencia en la azotea. Le faltará tiempo para leerlo.