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SANTA CASILDA. -Por Francisco Blanco-.

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En la comarca burgalesa de La Bureba, muy cerca de su capital Briviesca y dentro del actual término municipal de Salinillas, sobre lo alto de un cerro en el que abundan los manantiales de aguas curativas, que han devuelto la salud a muchas personas y la fecundidad a muchas mujeres, popularmente conocidos como pozos, y donde la naturaleza se reviste con sus mejores galas, dotando al paisaje de un incomparable verdor , se levanta majestuoso e imponente el Santuario de Santa Casilda, lugar de veneración, peregrinación y romería de muchos burebanos y muchos burgaleses.

Se trata de un pequeño templo barroco del siglo XVI, cuya fachada es obra de Nicolás de Vergara el Viejo (1). En su interior, dentro del altar mayor, se encuentra una notable estatua yacente de Santa Casilda, obra del genial escultor burgalés Diego de Siloé (2), también dispone de un pequeño camarín barroco lleno de exvotos y ofrendas de los devotos de la santa. Enfrente del templo se encuentra la Hospedería que acoge a los romeros y peregrinos que visitan el santuario, en cuya explanada se celebran diferentes fiestas y romerías en honor de Santa Casilda.

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Esta popular santa, cuya historia está llena de leyenda, vivió en el siglo  XI, había nacido en Toledo a principios del siglo XI antes de  ser conquistada por el rey de Castilla Alfonso VI,  y era hija del emir de la Taifa musulmana de dicha ciudad, cuyo nombre parece que era Almamún.

El nombre de Casilda procede de la palabra árabe kasida, que se refiere a  poemas panegíricos que se dedicaban a personas importantes, como lo era realmente Casilda, quien siempre según la leyenda, era una joven princesa de gran belleza y simpatía, que también practicaba la caridad con los más necesitados. Sus generosos sentimientos la llevaron a visitar a los cristianos prisioneros encerrados en las cárceles de su padre, que tenían que soportar unas pésimas condiciones de vida, por lo que además de intentar elevar sus decaídos ánimos con la palabra, también les suministraba alimentos que fortalecieran sus cuerpos. Naturalmente, toda esta actividad la desarrollaba sin el conocimiento ni la autorización de su padre, aprovechando sus numerosas ausencias de la ciudad por motivos políticos o militares.

Pero alguien se fue de la lengua y puso al emir al corriente de las actividades clandestinas de su hija, lo que le enfureció, proponiéndose descubrirla y castigarla.

Para ello, un día comunicó a su hija que tenía que ausentarse simulando que abandonaba la ciudad seguido de sus vasallos, pero lo que hizo fue esconderse cerca de las cárceles a la espera de que apareciera su hija. Y así ocurrió: no tardó mucho tiempo en aparecer Casilda cargada con una gran cesta llena de alimentos en dirección a los calabozos. Encolerizado, le sale al paso espetándola a gritos:

¿Qué llevas en esa cesta?.

La sorprendida y asustada princesa sólo acierta a responder con voz balbuceante:

Rosas.

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El emir, fuera de sí, de un manotazo arranca el mantel que cubría la cesta y ante el asombro general, esta apareció llena de fragantes rosas rojas.

La vida en palacio, después de este milagroso incidente, fue recuperando lentamente la normalidad, y aunque más espaciadamente, Casilda siguió procurando consuelo a los cautivos cristianos,  al tiempo que ella misma iba abrazando con más entusiasmo su religión, pero sin poder recibir el bautismo.  Siguiendo con la leyenda, al cabo de un tiempo Casilda cayó enferma, aquejada de un extraño mal que alteraba su flujo sanguíneo y contra el que ningún médico de la corte toledana fue capaz de encontrar remedio por lo que se empezó a temer por su vida. La solución llegó a través de uno de los presos cristianos, que le hizo llegar un mensaje en el que le aconsejaba que tomara baños en las aguas milagrosas de los lagos de San Vicente, allá por las tierras de Castilla. Sorprendentemente, en esta ocasión el emir hace caso del consejo y se apresura a preparar una comitiva que acompañe a su hija en su viaje a tierras burgalesas. Lo primero que hace Casilda al llegar a Briviesca es recibir el anhelado bautismo, encaminándose después hacia los cercanos lagos para recibir el tratamiento de sus aguas milagrosas, que la devolvieron rápidamente la salud. Al sentirse curada, Casilda decide quedarse en aquella tierra para consagrar su vida a Cristo y vivir el resto de su vida en soledad, dedicada plenamente a la oración. Despide a su comitiva, a la que entrega todo lo que poseía y se retira a vivir el resto de su vida como una ermitaña, no tardando en alcanzar por toda aquella comarca de La Bureba merecida fama de santidad. Parece que murió a muy avanzada edad y fue enterrada en la ermita donde vivía, situada en lo más alto del cerro que pronto se convirtió en lugar de peregrinación y culto a la santa.

El pozo de aguas curativas se conoce como el Pozo Blanco de Santa Casilda, con fama de milagroso al que empezaron a acudir muchas parejas que solicitaban  a la santa que les concediera un hijo. Para eso, según la leyenda si solicitaban una niña debían lanzar una teja desde un lugar determinado, si por el contrario solicitaban un niño debían lanzar una piedra desde otro lugar. Naturalmente, para que se cumplieran sus deseos tanto la teja como la piedra debían de caer dentro del pozo. Esta costumbre aun se sigue practicando, aunque no hay datos fiables sobre sus resultados.

Por aquellos tiempos de la Alta Edad Media por la España cristiana empezaron a ser frecuentes las rogativas populares, en las que los vecinos de los pueblos acudían en procesión rezando y cantando hacia los lugares, ermitas, iglesias o santuarios en los que se rendía culto a algún santo o santa famoso, a pedirle su intercesión, en forma de favores o de protección. Estas procesiones casi siempre acababan en alegres romerías populares, en las que finalizados los rezos se bailaba, se cantaba, se comía y se bebía.

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De las que todavía se celebran en honor de Santa Casilda, la más singular y concurrida es la conocida como “La Tabera”, en la que las rogativas a  la santa y los actos religiosos de la mañana se completan con el juego de la taba, que se celebra después de comer.

La procesión sale de la iglesia de San Martín de Briviesca, presidida por el Ayuntamiento y el cabildo en pleno, portando una imagen de Santa Casilda que según la leyenda fue bautizada en esta iglesia, y se dirige, rezando y cantando, hacia el Santuario de Santa Casilda, donde tienen lugar los actos religiosos, que finalizan con otra procesión alrededor del santuario, entre cánticos y el volteo de campanas:

 

Santa Casilda en un altar

San Vicente en una cueva.

Santa Casilda es la luz

Que ilumina la Bureba”

 

La comida es otro de los eventos más esperados de la romería. Muchas familias procedentes de Briviesca y su comarca, y también de otros muchos lugares de Burgos y la Rioja, van llegando al santuario portando bolsas llenas de apetitosas viandas de elaboración casera, instalándose cómodamente en los muchos rincones acogedores, muy abundantes por aquel espectacular paisaje. Cuando llega la hora de comer, finalizada la última procesión, despliegan los manteles y se disponen a dar buena cuenta de cuánto han traído. Otros romeros, más cómodos o más pudientes, prefieren comer en la hospedería, que también ofrece un apetitoso menú, aunque, en este caso, con frecuencia tienen que esperar su turno. Además, el Ayuntamiento de Briviesca organiza una comida popular, que se sirve en la explanada del santuario, consistente en un plato de paella acompañado de pan y vino, con el que obsequian a todos los romeros que se acerquen a solicitarlo. El condumio está preparado y servido por el personal de la hospedería.

Existe un refrán castellano que asegura que donde mejor se conoce a las personas es en la mesa y en el juego. Pues bien, la romería de Santa Casilda se completa con el juego llamado de la taba, que tanta popularidad y concurrencia ha alcanzado, hasta el punto que ya es más conocida como la romería de “LA TABERA”.

La taba, en realidad, se trata de uno de los siete huesos que configuran el tarso del pie y está formada por  seis caras de diferente forma.

Pero para lo que se conoce como el juego de la taba, que ya se practicaba en la antigüedad, se utiliza el astrágalo o taba del cordero, tan abundante y apreciado en La Bureba, sobre todo el de las patas traseras, que por las posibilidades aleatorias que ofrecen sus seis caras al caer, permite una serie de variantes que determinan quien gana y quien pierde.

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En España, hasta tiempos muy recientes la taba era un juego muy popular entre las niñas y los niños, que consideraban el astrágalo como un juguete que había que conservar limpio y reluciente. En realidad se le puede considerar como el precursor del actual dado de seis caras con el que se juega actualmente.

En “La Tabera” el juego comienza mientras muchos romeros se encuentran todavía comiendo, pero se sigue practicando hasta bien entrada la madrugada. Se encarga de iniciarlo el alcalde de Briviesca lanzando la taba al aire. A partir de este lanzamiento, los diferentes corros de jugadores empiezan a jugar y a lanzar la taba y comienzan las apuestas en las que a unos les toca ganar y a otros perder, a veces hasta importantes sumas de dinero, porque en este día, el único del año en que en Briviesca se permiten las apuestas, la verdad es que se apuesta fuerte, aunque también hay que decir que entre los jugadores se mantiene la calma y sus semblantes permanecen impasibles, sin revelar si ganan o pierden. Los apostantes depositan el dinero en el suelo, la banca iguala la apuesta y después de efectuada la tirada se encarga de cobrar o de pagar, según la posición en que hayan caído las tabas, que es finalmente la que decide quién gana y quien pierde. Las posturas en que pueden quedar las tabas son seis y se cantan así:

¡CARNES! ¡PENCAS! ¡BODIL! ¡CRUZ! ¡AGUAS! ¡LISOS! 

Estos nombres pueden cambiar según el sitio en que se juegue, pues la Taba se sigue jugando en diferentes lugares de España, por ejemplo  en Castilla es muy popular tanto en Ávila como en Segovia.

Los comienzos de “La Tabera” datan de finales del siglo XVIII y desde entonces se viene celebrando cada año, el martes anterior a la festividad de la Ascensión en la explanada del Santuario de Santa Casilda. El  culto a la santa, sin embargo, es muy anterior: Con motivo de la peste que afectó a Briviesca en el año 1486, el día 9 de mayo el cabildo y los regidores municipales organizaron una procesión al santuario para pedir su intercesión, nombrándola además patrona de Briviesca y haciendo votos solemnes de guardar su festividad y repetir cada año la procesión.

NOTAS:

  • Nicolás de Vergara el Viejo nació en Toledo a principios del siglo XVI, maestro vidriero, arquitecto y escultor, era miembro de una destacada familia de origen flamenco. Sus obras son muy numerosas y están muy repartidas. En Burgos también es el autor del sepulcro del obispo Juan de Ortega, en el convento de Santa Dorotea.

Murió en Toledo el año 1574.

  • Diego de Siloé nació en Burgos el año 1495, era hijo del escultor flamenco Gil de Siloé y fue uno de los escultores y arquitectos más importantes del Renacimiento, su obra es muy numerosa y variada, destacando la famosa “Escalera Dorada” de la catedral de Burgos o la “Tumba del Gran Capitán” en la catedral de Granada.

Murió en Granada el año 1563.

                                                                  
Autor Paco Blanco, Barcelona abril 2019

Teoría genealógica y etimológica sobre Villalmondar y Villalbos. -Por Luís del Blanco Iglesias-

Villalbos

Hay dos pueblos en el valle del Oca que creo que fueron fundados por un antepasado (muy antePASADO) mío. Se trata de VILLALMONDAR y VILLALBOS, uno muy cercano al otro. Uno de los hijos de Diego Rodríguez “Porcelos”, fundador de esa preciosa ciudad, fue RODRIGO DÍAZ. No figura en algunos textos como hijo de Porcelos, pero sí en otros, y si nos fijamos en nombre y apellido, todo coincide: RODRIGO por su abuelo y DIAZ por hijo de Diego. Este Rodrigo Díaz debió irse a Córdoba aprovechando una tregua de 10 años concertada con Al Mundir (o Mondir), una especie de concierto como el “Erasmus” actual (era frecuente el intercambio entre las gentes “pudientes”) .Allá por tierras moras, por no sé qué razón, le llamaron Ab el Mondir.

El caso es que, cuando regresó a Castilla fue conocido como ​ABOLMONDAR ​o ALBOMONDAR o ALMONDAR (de Ab el Mondir). Por lo visto era de piel muy blanca (quizás albino) por lo que le añadieron el mote de EL BLANCO y fue llamado desde entonces ​ ABOLMONDAR EL BLANCO.​ Él y su hijo Diego del Blanco (Diego, como su abuelo Porcelos, práctica muy extendida la de poner el nombre del abuelo), fueron condenados a muerte por Ordoño II por no asistir a la batalla de Valdejunquera, que perdió el Rey; andaban ya en revueltas buscando la independencia de Catilla y debió ser una especie de “huelga” de “brazos caídos”. El caso es que los mandó llamar a un sitio en el Valle del Tuéjar , en la actual provincia de León y allí los condenó a muerte. Pero no los ejecutó según nos hace ver Sampiro porque aparecen en escritos posteriores a aquellas fechas. Pero sí los desterró a lo que se conoce como Valle del Hambre, en esa zona del Tuéjar. De esa zona proviene mi apellido DEL BLANCO y en toda ella abunda el apellido. (DEL BLANCO, no confundir con BLANCO).Se debieron establecer en un pueblecillo que hoy se llama VILLALMONTE, que se ve claramente que puede derivar, porque suena mejor, de VILLALMONDE (ALMONDAR).

El caso es que los pueblos burgaleses de VILLALBOS y VILLALMONDAR tienen un nombre que fácilmente se puede derivar de Almondar y Albo (Blanco).
Como curiosidad añadiré que mi hijo se llama DIEGO DEL BLANCO como el nieto de Diego Porcelos.

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SANTA TRIGIDIA Y SAN ÍÑIGO ABAD. -Por Francisco Blanco-.

Las primeras referencias sobre el uso del nombre femenino de Tigridia parecen proceder de los Banu Gómez, la poderosa familia palentina de los condes de Saldaña, Carrión y Liébana, dueños de un extenso territorio entre el reino de León y el condado de Castilla, que  llegaron a aliarse con Almanzor y consiguieron destronar al rey leonés Bermudo II y gobernar el reino brevemente, hasta que se produjo la reconciliación, aunque siempre mantuvieron una actitud rebelde y desafiante. El nombre parece proceder de una planta, “el lirio del maíz”, también conocida como “la flor tigre”. Según alguna crónica de la época, en el año 950 el conde de Saldaña Diego Muñoz estaba casado con Tegridia y tuvieron varios hijos e hijas, alguno de los cuales se casaron a su vez con condes castellanos y reyes de Navarra, tal vez sea esta la razón por la que el conde Sancho García de Castilla llamó Trigidia a su quinta hija.

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Tigridia Sánchez era la quinta hija del conde de Castilla Sancho García “el de los Buenos Fueros”, nieto de Fernán González y de su esposa Urraca Gómez, que era hija de Diego Gómez conde de Saldaña, Carrión y Liébana, que a su vez estaba casado con Muniadona Fernández hija del conde Fernán González, por lo que también les unían lazos de sangre. Tuvieron seis hijos: Muniadona la primogénita, que se casó con el rey Sancho Garcés III de Pamplona; Fernando Sánchez que tuvo una vida muy corta; García Sánchez que fue conde de Castilla y murió asesinado en León cuando estaba a punto de casarse con la hija del rey leonés Alfonso V; Sancha de Castilla casada con el conde de Barcelona Berenguer Ramón I, Trigidia Sánchez abadesa de San Salvador de Oña, y finalmente Urraca Sánchez casada con Sancho Guillén VI duque de Gascuña y conde de Burdeos.

Como dote para la joven Trigidia, en el año 1011 sus padres fundaron en la localidad burgalesa de Oña el Monasterio de San Salvador. En principio se trataba de un monasterio dúplice para monjes y monjas, que vivían en edificios separados.

Trigidia, entre los años 1011 al 1033 fue la primera y la última abadesa de dicho monasterio, durante los cuales tuvo amplios poderes, tanto religiosos como civiles sobre sus amplios dominios, pues además los condes aportaron alrededor de 120 lugares de su propio patrimonio, incluida la villa de Oña con sus dos barrios, el de San Quirico y el de Santa María de Yuso con todos sus montes y sus campos. A partir de esa fecha, el monasterio ha estado siempre regido por monjes benedictinos por imposición de su cuñado el rey Sancho III de Navarra, que se autoproclama conde de Castilla tras el asesinato en León del conde de Castilla García Sánchez, hermano de la abadesa.

Durante su etapa como abadesa el patrimonio del Monasterio de San Salvador no cesó de aumentar, pues también tenía posesiones en los valles de Mena, Losa, Valdegovia e incluso Álava. Otros muchos terrenos y propiedades de todo tipo, incluidas varias villas con sus iglesias, fueron adquiridos mediante compra, donación o prohijación.

Trigidia tenía además autoridad sobre todos los funcionarios condales y poderes para imponer y cobrar multas y contribuciones fiscales, administrar justicia y mantener el orden público. Solamente los condes de Castilla tenían autoridad sobre ella.

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Cristo de Santa Trigidia

Las riquezas de Santa Trigidia, y en consecuencia del Monasterio de San Salvador, no se limitaban únicamente a sus propiedades inmobiliarias, urbanas y agrarias, también durante sus años de abadesa fue acumulando un valioso tesoro artístico, comenzando por un extraordinario Cristo Crucificado, una talla románica posiblemente del siglo XI, que también fue regalo de sus padres los condes de Castilla. Otro de sus tesoros es la famosa Biblioteca de Oña, que contiene unas verdaderas joyas literarias de un valor incalculable, de la cual existe un catálogo de principios del siglo XIII. Contiene libros como las “Etimologías” de San Isidoro, “La Ciudad de Dios” de San Agustín, el “Comentario de la Regla de San Benito”, escrito por el abad Smargardo en el siglo IX y especialmente la famosa “Biblia de Oña” ingente obra miniaturizada del escribano Florencio de Valderánica, un monje burgalés del desaparecido Monasterio de San Pedro de Valderánica, en la localidad burgalesa de Tordomar. El primer códice llegó a Oña en el siglo XI, pero actualmente tan sólo quedan unos pocos folios repartidos entre el Monasterio de Santo Domingo de Silos y un convento de Roma. También se conserva una colección de piezas de telas orientales ricamente bordadas, representando diferentes temas. A partir del año 1033, fecha probable de la muerte de Santa Trigidia, el monasterio, como ya se ha dicho anteriormente, por un decreto emitido el 30 de junio y firmado por el propio rey Sancho III de Navarra, pasa a ser ocupado por monjes cluniacenses franceses.

La abadesa fue enterrada en el mismo monasterio, donde también se encuentran los restos de sus padres los condes de Castilla. En el siglo XVII los restos de Santa Trigidia, junto con los de San Iñigo y San Ato fueron trasladados a un altar neoclásico con un letrero en el que se puede leer: “Aquí están los cuerpos de santa Trigidia y san Ato, con otras muchas otras reliquias. Año 1664”.

El culto y la devoción a Santa Trigidia está muy extendido por toda la comarca de La Bureba, y su festividad se conmemora cada 22 de noviembre.

El historiador pacense Juan Tamayo de Salazar nacido en Zalamea de la Serena, es el autor de una hagiografía sobre Santa Trigidia incluida en su obra “Martyrologium Hispanum Anamnesis, 1651-1659”, en la que la atribuye la realización de numerosos milagros, tanto en vida como después de muerta, tales como sanar a los cojos, devolver la vista a los ciegos, el oído a los sordos o la palabra a los mudos. No obstante, existen muchas dudas sobre la veracidad de los hechos en ella relatados, siendo muy posible que sean tan sólo invención del propio Tamayo de Salazar, del que no hay ninguna referencia de su estancia por tierras burgalesas. Un historiador, linguísta y polígrafo valenciano del siglo XVIII, Gregorio Mayans, también pone en duda la veracidad de dicha obra.

San Íñigo, el siguiente Abad de San Salvador, en realidad había nacido a principios del siglo XI, posiblemente el mismo año 1000, en la localidad aragonesa de Calatayud y era de origen mozárabe. Siendo muy joven se retiró al Monasterio de San Juan de la Peña en la provincia de Huesca, donde fue ordenado sacerdote, pero no tardó mucho en retirarse a las montañas y refugiarse en una cueva para vivir como un anacoreta. No obstante, su fama de santidad trascendió las montañas y llegó a conocimiento del rey Sancho III de Navarra, que se lo llevó a su lado como consejero, hasta que hacia el año 1034 le nombró Abad del Monasterio de San Salvador de Oña en tierras de Burgos, que en el año 1011 habían fundado su suegro, el conde Sancho García de Castilla y su esposa Urraca Gómez y que hasta entonces había estado regido por su hija la Abadesa Santa Trigidia, que también era cuñada del rey navarro. San Íñigo permaneció como abad hasta su muerte ocurrida en el año 1068 y recibió sepultura en el propio monasterio. También fue consejero y confesor del hijo primogénito de Sancho III el Mayor, el rey de Navarra García Sánchez III, también llamado “el de Nájera”, a quien acompañó en alguna de sus acciones militares como la conquista de Calahorra, y estuvo presente en su última batalla, la que tuvo lugar el 1 de setiembre del año 1054 en la sierra burgalesa de Atapuerca, que por entonces pertenecía al reino de Navarra.

Su hermano Fernando Sánchez, por entonces rey de León y conde de Castilla, al frente de un ejército formado por castellanos y leoneses, invadió Castilla dispuesto a recuperar los territorios que su padre, el rey Sancho III de Navarra había incorporado a sus dominios. García Sánchez III murió en dicha batalla y en sus últimos momentos estuvo espiritualmente consolado y atendido por el abad.

En los “Anales Compostelanos” se puede leer el siguiente relato de la batalla: “En la era MLXXXII, el primer día de setiembre fue matado el rey García, luchando con su hermano el rey Fernando en Atapuerca, por un caballero  suyo llamado Sancho Fortún, a quien había injuriado con su mujer”.

Todo parece indicar que la muerte del rey navarro fue un crimen pasional cometido de forma alevosa y a traición por el caballero navarro Sancho Fortún, como venganza del adulterio de su esposa Doña Velasquita que se había convertido en la amante del rey García.

Fernando, al enterarse de la muerte de su hermano ordenó detener la lucha y en el mismo campo de batalla rindió honores militares a sus restos, confirmando también a su hijo García Sánchez IV como nuevo rey de Navarra, aunque, eso sí, recuperando de nuevo los territorios castellanos que su padre le había cedido a su hermano. Tampoco hubo represalias contra San íñigo por haber pertenecido al bando de su hermano. Por el contrario hizo numerosas donaciones al monasterio, siendo la más valiosa la de la iglesia de San Martín de Tartalés, de la localidad burgalesa de Trespaderne.

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San Íñigo abad

El cronista Juan de Alcocero, que también fue monje de San Salvador y discípulo de San Íñigo, nos lo retrata como una persona muy popular y querida, de carácter paternal y generoso: “No vivió para sí solo, sino para nosotros, porque todo el día estaba él para nosotros. Nunca se indignó de manera que en su indignación olvidase la benignidad; y no podía airarse un hombre que despreciaba las injurias y evitaba los rencores. Nunca juzgó sin comprensión, como quien sabía que el juicio de los cristianos ha de ir revestido de misericordia. El Espíritu Santo otorga su don de justicia a los más benignos, y concede a los suyos tanta equidad y justicia como gracia y piedad; de ahí que nuestro padre Iñigo guardaba rectitud al examinar lo justo y misericordia al decidir la sentencia. En la solicitud de su monasterio e iglesias imitó la fe y caridad de todos los apóstoles, obispos y abades”.

San Íñigo, además de patrón de Calatayud y de Oña era el patrono de los cautivos, que cuando recuperaban la libertad acudían a Oña llevándole numerosos exvotos que depositaban en su altar. Fue elevado a los altares por el Papa Alejandro III en el año 1163 y en el año 1259 el Papa Alejandro IV concedió indulgencias a los que peregrinaran a Oña durante la festividad del “Bendito Íñigo”.

Sobre su fallecimiento cuenta una leyenda que en una de sus visitas por los dominios del monasterio se sintió gravemente enfermo, siendo transportado por dos ángeles al monasterio de San Salvador, donde recibió los últimos auxilios sacramentales al tiempo que él repartía sus bendiciones a los atribulados monjes.

Esto ocurría el día 1 de junio del año 1068. Sus restos fueron depositados en una arqueta de plata con incrustaciones de piedras preciosas, encerrada en un sarcófago que ha sido abierto en más de una ocasión. En el 1597 algunos huesos del santo abad fueron trasladados a una parroquia de Calatayud y en el 1865 fue abierto de nuevo para comprobar que sus restos no habían sido saqueados por la ocupación francesa. La última apertura tuvo lugar el 31 de mayo del año 2014 con el fin de entregar una reliquia al Monasterio de Leyre. La Diputación de Burgos y la Fundación “Milenario del Monasterio de San Salvador de Oña, aprovecharon la ocasión para publicar una nueva edición de la “Historia de la vida de San Íñigo”, publicada por el monje benedictino Íñigo Gómez de Barreda  en el año 1771.

Autor Paco Blanco, Barcelona marzo del 2020

SAN VITORES O SAN VICTOR. -Por Francisco Blanco-

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San Víctor, más conocido popularmente en su tierra como San Vitores, nació el año 800 justo recién entrado el siglo IX en la localidad burgalesa de Cerezo de Río Tirón, una antigua ciudad medieval de la comarca de La Bureba (1), que también estuvo habitada por berones, austrigones y romanos e invadida por los árabes en el siglo VIII, por la que cruzaba la calzada romana que iba de Tarragona a Astorga.

La repoblación cristiana de la zona, que había sido muy devastada por los árabes especialmente durante el emirato de Abb al Rhamán II, se comenzó bajo la iniciativa del rey Alfonso III de Asturias y fue llevada a cabo por el conde de Lantaron Gonzalo Téllez, fundador de Cerezo de Río Tirón que pasó a denominarse conde de Cerezo y Lantaron, pasando Cerezo a ser la cabeza del condado. Gonzalo Téllez fue conde de Cerezo entre los años 897 y 913 junto con su mujer Flámula, otra noble asturiana. También fundó Villagonzalo Pedernales, otra villa burgalesa en la que murió. El condado de Cerezo se extinguió en tiempos del conde de Castilla Fernando I, que también fue rey de León.

La vocación religiosa de San Vitores no tardó en manifestarse, pues siendo muy joven fue ordenado sacerdote en la iglesia de su pueblo, por entonces en poder de los invasores, que habían conseguido entre amenazas y promesas, que muchos vecinos renunciaran de sus creencias cristianas y abrazaran la fe del Islam.

Pero la Fe de San Vitores no tiene fisuras y su religiosidad va en aumento, por lo que decide convertirse en ermitaño, retirándose a una solitaria cueva, que el mismo había descubierto y excavado situada en las cercanías de las localidades burgalesas de Tamayo y de Oña, sobre la ladera de los montes de Oca. Actualmente en Tamayo existe una pequeña ermita de una sola nave, en la que se encuentra la entrada a la cueva rupestre en la que según la tradición vivió San Vitores durante sus años de anacoreta.

Durante siete años vivió  una vida  de anacoreta en la más completa soledad, dedicándose a la oración, el ayuno y la vida contemplativa, hasta que un buen día un ángel entró volando en su cueva y le convence para que deje de ser ermitaño y se convierta en predicador, para de esta forma combatir con la palabra a  los enemigos de la fe cristiana que se habían apoderado de la comarca. San Vitores, impresionado por la visita del ángel y convencido de su nueva misión, decide abandonar aquella vida solitaria y convertirse en predicador para defender con la palabra la religión cristiana. Con este propósito se traslada a Cerezo de Río Tirón su pueblo, que por entonces estaba ocupado por los moros.

El verbo de San Vitores debía de ser muy encendido y convincente, pues con su predicación consiguió reanimar la fe de muchos vecinos que se habían instalado en la tibieza o la indiferencia, volver a otros a la abandonada senda de la religión cristiana e incluso convertir a algunos musulmanes. Según cuenta alguna tradición, una de las más milagrosas conversiones que realizó fue la de la princesa Columba, hija de Zafa Mohamed Zaqueto también conocido por Gaza, que era el general que mandaba el ejército enviado por el emir para invadir los valles burebanos, quien al enterarse  que su hija había abrazado la fe cristiana y quería casarse con un cristiano no dudó en mandarla decapitar, por lo que alcanzó la santidad con el nombre de Santa Coloma. Su devoción está muy extendida por toda La Rioja, existiendo numerosos establecimientos religiosos dedicados a su culto.

En el pueblo riojano de Santa Coloma, muy cerca de Nájera, se encuentra el Monasterio que lleva su nombre. Fue levantado en el año 923 sobre los restos de una vieja ermita, durante el reinado de Ordoño II de León, siendo el último conde de Cerezo y Lantaron Álvaro Herraméliz, pues su sucesor Fernán González se convirtió en conde de Castilla, Cerezo, Lantaron y Álava, integrándose todo el territorio en el independiente Condado de Castilla. Hacia el año 1060 pasó a depender del Monasterio Santa María la Real de Nájera (2). La festividad de Santa Coloma se conmemora el día 31 de diciembre, pero su celebración se ha trasladado al último domingo del mes de mayo.

En Nájera existe una iglesia bajo su advocación y en la cercana localidad de Medrano existe también un pequeño monasterio dedicado a Santa Coloma.

San Vitores no sólo predicó el cristianismo en Cerezo, también recorrió diversos pueblos de la comarca alentando a sus vecinos a que renunciaran al islamismo y volvieran a abrazar el cristianismo, que era la única fe verdadera. Naturalmente, esta actividad predicadora era conocida de los invasores, que andaban tras él para detenerle y castigarle. Finalmente fue localizado predicando en el cercano pueblo de Quintanilla de las Dueñas, siendo inmediatamente apresado, encadenado y conducido a presencia del general Gaza, sin que San Vitores dejara de predicar y siguiera ensalzando las bondades de la fe cristiana y rechazando las doctrinas del Islam, incluso desde el calabozo en el que fue encerrado. Furioso contra el incansable predicador y deseando acabar con él, Gaza mandó que lo crucificaran, cosa que hicieron en lo alto del monte de los Sauces, dejándole expuesto durante tres días a la curiosidad pública. Pero San Vitores, ante el asombro de los vecinos y la estupefacción de los musulmanes, prosiguió predicando incansablemente desde lo alto de la cruz. Ante hecho tan inusitado, Gaza ordenó que lo bajaran y lo decapitaran allí mismo. Pero lo que ocurrió a continuación resultó aun más milagroso: Ante el estupefacto terror de los moros que no podían creer lo que veían, y el religioso asombro de los vecinos de Quintanilla de las Dueñas, San Vitores se levantó impasible, recogió su cabeza se la puso bajo el brazo y continuo predicando como si nada hubiera ocurrido. Sin que nadie le interceptara, atravesó el pueblo y se internó en el monte cercano en dirección a Cerezo, pero antes de llegar se retiró a morir a una cueva de Cubillo, a cuya entrada clavó su cayado para que fueran localizados sus restos.

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Siempre según la tradición, San Vitores falleció el día 26 de agosto y por los alrededores se oyeron música y canticos celestiales. Sus restos fueron encontrados por sus vecinos y recibieron sepultura en la misma cueva, que se convirtió en lugar de peregrinación y de romerías, sobre la que se construyó una iglesia en su memoria. Muchos pueblos de la zona le tienen en la actualidad como su patrón y muchas ermitas e iglesias están bajo su advocación. El nombre de Vitores, por el que más se le conoce, parece que procede de la palabra victoria, alusiva a fiestas o celebraciones y parece estar relacionada con la victoria final del cristianismo y la definitiva expulsión de los invasores de aquella zona, que incluía pueblos de las actuales provincias de Burgos, La Rioja y Álava, que por entonces pertenecían al Condado de Castilla.

En el siglo XV sus restos fueron depositados en un arca dorada y cerrada con tres llaves, que fue  trasladada de la cueva de Cunillas a un convento que en su honor mandaron construir los Condestables de Castilla en la cercana localidad de Fresno de Río Tirón, siendo colocadas en el altar mayor del lado del Evangelio.

Este convento estuvo regido primero por los dominicos, quienes según afirma una leyenda se llevaron con ellos la cabeza del santo. Después, en el 1551 llegaron los franciscanos que lo rigieron hasta que se vieron obligados a abandonarle en el siglo XIX a causa de la Desamortización de Mendizabal. Desde entonces ha permanecido deshabitado, aunque se encuentra en perfecto estado de conservación y últimamente se le han efectuado algunas reformas. No obstante, los vecinos de los pueblos en los que San Vitores llevó a cabo su labor predicadora, durante el mes de mayo acuden cada sábado en romería a las cercanías del ex-convento para honrar su memoria. También se celebra otra romería en su honor el 16 de agosto, a la que acuden numerosos romeros de los cercanos pueblos de las provincias de Burgos, La Rioja, Álava e incluso Cantabria y Navarra.

También, el hecho de que la tumba de San Vitores se encontrara en el antiguo Camino de Santiago ha contribuido en gran medida a que su culto y devoción se hayan extendido por otras varias provincias, además de Burgos, La Rioja y Álava, como son Palencia, Cantabria, Segovia, y las gallegas Orense y La Coruña.

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El arca con los restos de San Vitores ha sido abierta en más de una ocasión: el 11 de setiembre del año 1916 se hizo en presencia de un notario, dos médicos y las correspondientes autoridades eclesiásticas y civiles, levantándose acta de su contenido, consistente en diversos huesos de su cuerpo de diferente tamaño.

La última apertura tuvo lugar al cabo de un siglo, el día 2 de setiembre del año 2016 y fue organizada por la “Asociación Pueblos de San Vitores”, naturalmente con el correspondiente permiso del Arzobispado de Burgos. Con ese motivo tuvo lugar una concurrida romería popular. La próxima apertura del arca no se podrá realizar hasta el siglo XXII y correrá a cargo de dicha Asociación.

La “Asociación Pueblos de San Vitores” se creó con el proyecto de recuperar los numerosos lazos históricos existentes entre las diversas localidades que de alguna manera siguen honrando la memoria de San Vitores, y su centro neurálgico se encuentra en el que fuera Convento de San Vitores situado en la localidad burgalesa de Fresno de Río Tirón, en cuya Casa Consistorial a finales del 2012 tuvo lugar el primer encuentro, en el que estuvieron presentes representantes de de Cerezo y Fresno de Río Tirón y Quintanilla San García por la provincia de Burgos, más Leiva y Tormantos por por la de La Rioja.

Los objetivos de la Asociación se centran fundamentalmente en la conservación y difusión del ex-convento y su contenido, así como organizar y promocionar las romerías populares que inmemorialmente se vienen celebrando durante los fines de semana del mes de mayo en honor de San Vitores, así como que se vayan incorporando a la Asociación otras localidades, no sólo de Burgos y La Rioja, sino de otras provincias de España, especialmente aquellas que tuvieron algún vínculo de culto o patronazgo con San Vitores.

También en la comarca burgalesa de La Bureba se encuentra la “Muy Leal y Muy Valerosa Villa de Oña”, donde se puede visitar y admirar el famoso Monasterio de San Salvador, fundado en el año 1011 por el conde Sancho García I de Castilla, el de “Los Buenos Fueros”, que lo mandó construir para que fuera la abadía de su hija Trigidia, popularmente conocida como Santa Trigidia, que había decidido dedicarse a la vida religiosa.

En su interior desde la segunda mitad del siglo XVI o principios del XVII se puede admirar una estatua de de San Vitores: se trata de una talla de madera de nogal policromado, entre renacentista y barroca, que representa la imagen de un monje que lleva la cabeza en la mano. El día 26 de agosto de cada año, con motivo de la festividad de San Vitores se celebra una romería en su honor.

Sobre la vida y milagros de San Vitores existe un texto latino que forma parte de la colección “Pasionaria de Silos”, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Paris. La primera versión en castellano data del siglo XV y se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Existen además la “Historia del glorioso mártir San Vitores” de Andrés Gutiérrez de Cerezo y “Leyenda de los Santos de Burgos” de Juan de Burgos, ambas escritas en las postrimerías del siglo XV.

NOTAS

  • El título de ciudad se lo concedió en rey de Castilla Juan II
  • Según el burgalés Fray Justo Pérez de Urbel, fue fundado por monjes procedentes de los monasterios burgaleses de San Mamés y Santa Coloma de Ura, situados en las cercanías de Covarribias.
Autor Paco Blanco, Barcelona, febrero 2019

HISTORIAS DEL SANTORAL BURGALÉS: SAN INDALECIO, OBISPO DE OCA Y SAN FORNERIO. -Por Francisco Blanco-.

Según la tradición cristiana, San Pedro y San Pablo, los Padres de la Iglesia, enviaron a España siete discípulos de Santiago el Mayor para que continuaran su evangelización, conocidos como los “Siete Varones Apostólicos” cuyos nombres eran: Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio, Cecilio y Esiquio. Estos siete varones, que ya habían sido cristianizados por el Apóstol Santiago durante su primera estancia en España, habían viajado a Roma para ser ordenados sacerdotes y de esta forma completar su formación evangelizadora. Siempre según la tradición, el grupo desembarcó en lo que ahora se conoce como Bahía de Cádiz durante la celebración de las fiestas romanas en honor de los dioses Júpiter, Mercurio y Juno, por lo que tuvieron que esconderse y dispersarse  precipitadamente, para evitar ser apresados y ejecutados en honor de los dioses paganos. De esta forma, Torcuato se quedó en Guadix, Tesifonte apareció en Berja, Esiquio llegó hasta Caravaca, Indalecio a Almería, Eufrasio a Andújar, Segundo a Ávila y Cecilio a Granada. Esto ocurría con toda probabilidad en los comienzos de la segunda mitad del siglo I d. C.

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A partir de aquí, la trayectoria religiosa de San Indalecio y sus compañeros está insuficientemente documentada y en consecuencia resulta bastante confusa, por lo que hay que recurrir a diferentes tradiciones y leyendas cuya verosimilitud resulta a veces sospechosa, teniendo en cuenta que los primeros “Martirologios” cristianos empezaron a aparecer nada menos que hacia el siglo VI y son, sobre todo, un catálogo de mártires y santos cristianos y una relación de los fundadores de monasterios e iglesia y de las diferentes fiestas y romerías populares que se celebraban en su honor. Hay que esperar hasta los “Martirologios” del siglo IX, con los árabes ya instalados en la península, cuando empiezan a aparecer noticias sobre la vida y milagros de estos primeros evangelizadores de la Hispania romana.

Volviendo a San Indalecio y su legendaria biografía, que nos dice que fue el primer obispo de Almería de cuya ciudad es patrón y también fue el primer obispo de la sede episcopal de Auca, es decir de la actual localidad burgalesa de Villafranca Montes de Oca, donde se le rinde culto milenario. Asegura además que en el Monasterio de San Juan de la Peña de Huesca se encuentran los restos o las reliquias de San Indalecio, que permanecieron en dicho monasterio hasta el año 1495, en el que fueron trasladados en una urna de plata al altar mayor de la catedral de Jaca, también en Huesca, donde todavía se encuentran y donde se les rinde culto. En dicha urna de plata se puede leer la siguiente inscripción: “Esta urna contiene los restos de Indalecio. Los astros protegen su alma”.

La primitiva localidad burgalesa de Auca fue fundada por los romanos, que fortificaron la zona para proteger el paso de sus legiones y la mantuvieron bajo su control y posteriormente el de los visigodos hasta la invasión musulmana del siglo VIII, en que fue conquistada y saqueada en varias ocasiones por los árabes. Su lenta reconstrucción durante la Alta Edad Media fue desplazando su casco urbano hacia el norte, en pleno valle del río Oca, pasando a denominarse Villafranca Montes de Oca. La sede episcopal de Oca permaneció en Villafranca hasta el año 1075, en que fue trasladada a Gamonal y posteriormente a Burgos.

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En las cercanías de la actual localidad de Villafranca Montes de Oca se encuentra la ermita pre-románica de la Virgen de Oca, en cuyo interior se conserva una talla del siglo XII que representa la imagen de San Indalecio, el discípulo del Apóstol Santiago que fundó la diócesis de Auca, y que también según una antigua leyenda fue martirizado hasta la muerte por los romanos y su cuerpo arrojado a una sima. La leyenda asegura que en el lugar en que cayó derramada su sangre brotó un manantial con sus aguas teñidas de rojo.

Actualmente este lugar se conoce como el Pozo de San Indalecio y en las piedras del fondo de su pileta todavía se aprecian unas pequeñas motas rojas, semejantes a gotas de sangre. La realidad puede ser que estas aguas son muy ricas en hierro y las motas pueden ser causadas por su oxidación, pero la leyenda sigue alimentando la devoción por San Indalecio y la Virgen de Oca, muy presente en las comarcas burgalesas de La Bureba y La Riojilla (1). Muy cerca del manantial se encuentran las fuentes del río Oca, cuyas aguas se embalsan un poco más adelante para abastecer de agua a la comarca.

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Auca siguió siendo sede episcopal durante la época visigoda y sus obispos estuvieron presentes en los diferentes concilios toledanos, según consta en sus actas conciliares.

El obispo Asterio, por ejemplo,  estuvo presente en el III Concilio de Toledo del año 589 y también en el de Zaragoza del 592 y también en el IV Concilio de Toledo del 597. Firmaba como Asterias Aucensis Ecclesiae Episcopus suscripsi”. Otros obispos de Oca” fueron: Amamungo (589-597); Litorio (649-656); Stercopio (675-688) y por último Constantino, que estuvo presente en el XVI Concilio de Toledo del año 693, firmando como “Constantinus Aucensis Sedis Episcopus subscripsi”.

En el siglo VIII se produjo la invasión de los árabes, que se apoderaron rápidamente de la zona y la sede episcopal de Oca quedó abandonada durante muchos años.

En el siglo XI, gracias al impulso protector que recibió del rey de Castilla Alfonso VI y a la extraordinaria labor de reconstrucción de la ruta jacobea, llevada a cabo por Domingo García y Juan de Ortega dos santos burgaleses, que desde La Rioja llegaba hasta Burgos, atravesando la montañosa zona de los Montes de Oca por unos caminos solitarios, intrincados y boscosos, por los que abundaban bandoleros y salteadores de caminos, que no tenían reparo en asaltar a los peregrinos que utilizaban la ruta y despojarles de todas sus pertenencias. Estos dos burgaleses abrieron nuevos caminos empedrados, levantaron puentes, construyeron albergues y hospitales, consiguiendo que el nuevo tramo del Camino de Santiago fuera nuevamente seguido por numerosos peregrinos.

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SAN FORNERIO

Según  una vieja tradición cristiana, San Fornerio nació en un lugar conocido como Cesarea, y todo parece indicar que se trata de la localidad burgalesa de Cerezo de Río Tirón, fundada por los romanos en el siglo I d. C., que la denominaron con ese nombra en honor al emperador César Augusto. Se encontraba situado dentro de la Calzada Romana que iba de Tarragona a Astorga.

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Fornerio nació en el siglo III d. C. y pertenecía a una familia romana de buena posición, pero parece que siendo aún muy joven fue bautizado y convertido a la fe cristiana. Al quedarse huérfano con menos de catorce años, decidió vender sus propiedades, repartir su producto entre los pobres y retirarse a vivir a una cueva en el monte cercano para hacer vida de ermitaño, aunque parece que también hacía de pastor de un pequeño rebaño de ovejas, del que obtenía su sustento. Un buen día, estando pastoreando su rebaño, se le apareció un ángel que le ofreció un cayado de pastor y un evangelio, proponiéndole que además de seguir pastoreando su ganado se convirtiera también en pastor de almas, predicando la fe cristiana entre sus paisanos, casi todos paganos. Fornerio se tomó tan en serio esta proposición, que empezó a predicar el evangelio a todo el que se cruzaba en su camino, ya fuera animal o persona. Según la leyenda, los animales de labranza se acercaban embelesados a escuchar su discurso, lo que atraía la curiosidad de muchos vecinos, que también se acercaban a escuchar las palabras del joven predicador, consiguiendo que muchos se convirtieran al cristianismo. Hacia la segunda mitad del siglo III de nuestra era, el emperador Aureliano (1) publicó un decreto ordenando la persecución de los cristianos. Fornerio fue perseguido, apresado y sometido a terribles tormentos: primero fue quemado vivo durante cinco días dentro de un horno, del que salió sin una  quemadura; después decidieron meterle en un circo y entregarle a los leones pero, ante el asombre de todos estos se le acercaron sumisos y meneando la cola en señal de obediencia. Finalmente le trasladaron a la localidad de Tormantos, cercana a Cerezo, por la que también cruza el río Tirón, donde fue decapitado. Sus restos fueron trasladados a Bañares (2), donde todavía se guardan en la iglesia parroquial de la Santa Cruz, dentro de  un arca románica de madera cubierta por capas de cobre  esmaltadas y decoradas con diferentes motivos, su origen es posiblemente del siglo XII y está considerada como una verdadera joya del arte románico español.

San Fornerio es considerado como protector del ganado y de las cosechas y su festividad se celebra el 25 de setiembre. Se le representa joven y sin barba, cubierto de pieles, con un cayado de pastor en la mano izquierda y el Evangelio en la derecha, uno de sus pies descansa sobre la cabeza de un león.

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Otra versión de la leyenda afirma que Fornerio sí nació en Cesarea, pero  de la Capadocia, en la actual Turquía. Abrazó la fe cristiana por lo que fue martirizado, muriendo en la hoguera en el año 318. Cuenta la leyenda que sus restos llegaron a España transportados por una yegua, que los depositó en el lugar donde hoy se levanta la ermita de San Fornerio, un templo románico del siglo XII, en la localidad de Pangua, dentro del enclave burgalés del Condado de Treviño (3), del cual es también patrón.

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Tanto en Cerezo de Río Tirón, como en el Condado de Treviño y en Bañares, la festividad de San Fornerio se celebra el día 25 de setiembre, pero aquí se acaban las coincidencias, pues ni sus imágenes, ni sus datos biográficos, ni la época en que vivieron coinciden. También resulta difícil de creer que se trate de dos santos diferentes, lo que refuerza la teoría de que ambas versiones sean fruto de la leyenda.

NOTAS:

  • Aureliano fue emperador de Roma entre los años 270-275 d. C.
  • Actualmente Tormantos y Bañares pertenecen a la Comunidad autónoma de La Rioja.

El Condado de Treviño desde el siglo XIII, siendo rey de Castilla Alfonso VIII, es un enclave burgalés dentro de la provincia de Álava, que se creó como consecuencia de los enfrentamientos militares de los reyes de Navarra y de Castilla.

PACO BLANCO, 2019. BARCELONA

ALEJANDRO LÓPEZ LAZ. -Álex López- -Jugador de baloncesto-

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ALEJANDRO LÓPEZ LAZ, conocido en el mundo del baloncesto como Álex López. La Laguna (Tenerife), 08/05/1991. Llegó a Burgos procedente de Breogán en la temporada 2016-17. Tras pasar un año en Leb con San Pablo Inmobiliaria; temporada en la que cuajó un gran trabajo consiguiendo el ascenso a ACB, fue en la primera en esta categoría en la que dio un rendimiento y una entrega excepcionales convirtiéndose en uno de los jugadores más queridos por la afición burgalesa.

Trayectoría.

Categorías inferiores. CB Nuryana.
2006-07. CB Unelco. Cadete.
2007-08. CB Unelco. Junior.
2008-09. La Caja de Canarias. Junior y EBA.
2009-10. La Caja de Canarias. EBA. Juega un partido en ACB con el Gran Canaria 2014
2010-11. UB La Palma. LEB Oro. Abandona el equipo en febrero
Feb. 2011. Gran Canaria 2014. ACB y Eurocup.
2011-12. UB La Palma, La Isla Bonita. LEB Oro. Disputa un partido en Liga Endesa con el Gran Canaria 2014
2012-13. Cáceres Patrimonio de la Humanidad. LEB Oro.
2013-14. Ribeira Sacra Breogán Lugo. LEB Oro.
2014-15. Ribeira Sacra Breogán Lugo. LEB Oro.
2015-16. Cafés Candelas Breogán. LEB Oro.
2016-17. San Pablo Inmobiliaria Burgos. LEB Oro.

Palmarés

2008-09. La Caja de Canarias. Nike International Junior Tournament Roma. Campeón
2014-15. Ribeira Sacra Breogán. Copa Príncipe. Subcampeón
2016-17. San Pablo Inmobiliaria Burgos. Copa Princesa. Subcampeón
2016-17. San Pablo Inmobiliaria Burgos. LEB Oro. Campeón del Playoff

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RAMÓN BONIFAZ. ALMIRANTE DE CASTILLA. -Por Francisco Blanco-.

“Castilla no tiene mar,

pero tiene un Almirante

que se llama Bonifaz,

que una flota construyó

y Sevilla conquistó”. 

Fernando III fue rey de Castilla desde el año 1217 y de León a partir del año 1230, falleciendo en Sevilla, ciudad que había conquistado y en cuya catedral recibió sepultura, el 30 de mayo de 1252. Fue canonizado por el papa Sixto V en el año 1590.

Entre sus muchos méritos figura el de haber impulsado la marina castellana, para lo cual encargó al burgalés Ramón Bonifaz la construcción de una escuadra naval castellana, compuesta por diez galeras nuevas, cuya misión principal consistiría en vigilar las costas africanas para prevenir posibles incursiones árabes. Creó, además, dos almirantazgos, uno en Sevilla y otro en Burgos, encargados de controlar dicha flota. Su sucesor Alfonso X, fue un gran continuador de su labor, incrementando el poderío de la Marina española, que hasta entonces había estado integrada por naves cántabras y genovesas, que trabajaban a sueldo. Dedicó además un capítulo de sus “Partidas” a la “guerra que se faze por mar”.

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Ramón Bonifaz y Camargo, “rico hombre de Castilla y sabidor de las cosas de la mar”, nació en Burgos en el año 1196, según afirma el Padre Berganza, Fray Francisco de Berganza y Arce, cronista de Burgos y abad del  Monasterio de San Pedro de Cardeña. El mismo Almirante dejó escrito en su testamento su expreso deseo de ser enterrado en la ciudad de Burgos, cosa que se hizo en el antiguo Monasterio de San Francisco. La iniciativa de su fundación, a principios del siglo XIII, partió del mismo San Francisco de Asís, en una visita que hizo a la ciudad de Burgos.

Ramón Bonifaz fue además un importante colaborador en las obras de la construcción del monasterio, financiando la primitiva nave del centro, a cuya entrada hizo poner su escudo de armas, posteriormente, junto con otros altos dignatarios de la ciudad y algunos acaudalados mercaderes, financiaron el levantamiento de hasta veintidós  altares y capillas, que proporcionaron al interior del recinto una gran suntuosidad.

Sobre la gran lápida de piedra de su tumba figuraba la siguiente inscripción:

“Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla que ganó Sevilla. Murió el año MCCLVI”

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Lamentablemente de este Monasterio tan sólo quedan algunos restos, descarnados y ruinosos, de lo que fueron sus muros, en los que se puede ver una de sus puertas y un rosetón con la estrella de David.

Su ruina comenzó en el 1808, durante la ocupación francesa, durante la que fue saqueado y utilizado como cuartel, llegando a ser bombardeado desde las laderas del Castillo de Burgos en el 1813, durante el asedio a la ciudad del duque de Wellington, provocando un devastador incendio, que destruyó la bóveda y numerosas capillas con sus  altares y sepulcros, esparciéndose por sus aledaños numerosos restos óseos, reliquias y otros objetos de valor. La demolición final tuvo lugar en el 1836 durante la Desamortización de Mendizábal. En el 1844, aprovechando los restos de sus muros, se acondicionó para albergar el batallón de las Milicias provinciales, destinándose después a diferentes usos, hasta el 1877, en el que fue declarado en ruina.

En el “Libro Armorial” de la Cofradía de Santiago de Burgos, a la que solo podían pertenecer los caballeros, aparece con toda clase de detalles la genealogía del linaje de los Bonifaz y también de los Camargo, incluidos pequeños retratos ecuestres miniados de sus miembros,  con sus armas heráldicas. También cabe la posibilidad de que alguna rama de los Camargo se estableciera en Laredo, dando pie a algunas  teorías que defienden el origen cántabro de los Bonifaz. En Burgos los Bonifaz tenían su residencia en la aristocrática calle de San Lorenzo, en vecindad con otros miembros de la nobleza  local y de acaudalados mercaderes. También  eran  poseedores de una considerable fortuna, y también  tuvieron una casa familiar en Cameno, un pequeño pueblo burebano, situado en el valle burgalés de Oca-Tirón.

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Ramón Bonifaz fue nombrado alcalde de la fortaleza de Burgos en el año 1243, un cargo más de carácter militar que político, cargo que ocupó hasta su regreso a Burgos, unos años después de la conquista de Sevilla, en el 1252, siendo sustituido por su hijo Pedro. De sus datos biográficos, se sabe que estuvo casado en tres ocasiones: con la italiana doña Andrea Grimaldo, doña Luisa de Velasco y doña Teresa Arias, todas igualmente de ilustres familias, de estos matrimonios nacieron seis hijos, cuatro hembras y dos varones. Las hijas parece que tomaron el estado religioso, de los dos hijos, Luis y Pedro, solo se tienen datos biográficos del segundo, Pedro, que sustituyó a su padre a su regreso de Sevilla como alcalde de Burgos, cargo que volvió a ocupar en otras dos ocasiones, en 1263 y 1268, nombrado personalmente por Alfonso X. Al igual que su padre, fue un destacado prohombre de la ciudad de Burgos, dueño de numerosas propiedades y una considerable fortuna.

En el 1245 el rey Fernando III, en una de sus habituales visitas a Burgos, trabó amistad con su alcalde, quedando sorprendido y admirado de los grandes conocimientos de  que hizo gala Ramón Bonifaz sobre la navegación marítima y la guerra en el mar. Hay que tener en cuenta que en Burgos se encontraba por entonces la sede de todos los marineros castellanos que faenaban con sus barcos o como tripulantes por las costas cántabras.

Tal vez como consecuencia de la anterior visita real, a principios del año 1247 el rey encarga a Ramón Bonifaz la creación de una escuadra de guerra, con el fin de dirigirse a las costas sevillanas y ayudar al ejército en la conquista de la ciudad de Sevilla, que ya llevaba meses sitiada, pero en la que no pudo entrar por culpa de sus fuertes defensas marítimas, situadas en el cauce del Guadalquivir.

Esta tarea fue realizada por Ramón Bonifaz con gran eficacia y rapidez, pues la flota de guerra estuvo lista en menos de seis meses. Para ello contó con la colaboración y ayuda de todos los astilleros y atarazanas de la costa cantábrica, en especial de las cuatro villas marineras de San Vicente, Santander, Laredo y Castro Urdiales, de donde también procedía la mayor parte de la tripulación, en la que además figuraban algunos marineros vascos.

La nueva flota, al mando de Ramón Bonifaz, partió rumbo al sur en el mes de noviembre del año 1247, aunque a su paso por Asturias y Galicia se le fueron incorporando nuevos navíos, uno de ellos al mando del marino de Avilés Ruy Pérez de Avilés, que jugaría un importante papel en el desarrollo de las posteriores operaciones militares.

Al llegar la flota a Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, se tuvo que enfrentar a la dura tarea de remontar el río rumbo a Sevilla, hasta llegar al puente de Triana, cosa que no consiguieron hasta bien entrado el año 1248. Pero cuando por fin tuvieron a la vista el puente de Triana, se encontraron con que las dos orillas del Guadalquivir, entre la Torre del Oro y su gemela de Triana, desde donde les hostigaban, estaban defendidas además por una línea de barcas, atadas entre sí fuertemente por gruesas cadenas de hierro.

Ante tan inesperada defensa, Ramón Bonifaz y sus jefes se pusieron a cavilar sobre la mejor manera de acometerla. Una brillante idea del marino asturiano Ruy Pérez de Avilés, les dio la solución. Se trataba de un artilugio de “fierros aserrados” acoplado a la proa del barco, capaz de cortar las dichosas cadenas. Se eligieron las dos naves más grandes de la flota, la “Carceña” y la “Rosa de Castro”, reforzaron las proas con el mayor peso posible y acoplaron a la proa el bélico artilugio. Ramón Bonifaz tuvo la calma necesaria para esperar el  momento oportuno para lanzar el ataque, éste llegó cuando subió la marea y el viento se puso a su favor. Las dos naves iban dirigidas por Ruy Pérez de Avilés y el propio Ramón Bonifaz, ambas se lanzaron contra las cadenas como un pesado ariete, la primera no consiguió romperlas pero la segunda las partió como si fueran de vidrio, dejando expedito el camino para que el resto de la flota entrara en Sevilla y facilitara la entrada de las tropas castellanas que la acosaban, que pudieron penetrar en la ciudad por varios lugares.

Este hecho, que ha pasado a la historia como una hazaña legendaria, ocurría el 3 de mayo del año 1248. La conquista definitiva de Sevilla no se finalizó hasta el 23 de noviembre de ese mismo año. El rey taifa de Sevilla, Axafat, tuvo que entregar la ciudad al rey castellano, quien le puso como única condición que, en un plazo de tiempo razonable,  la ciudad quedase vacía de todos los musulmanes que en ella vivieran, por lo que en los siguientes días la abandonaron más de cien mil musulmanes, camino de otras taifas cercanas y cargados con los escasos enseres que pudieron acarrear. Finalmente, la ciudad quedó en poder de los cristianos el día 22 de diciembre del 1248, precisamente el día en que la cristiandad celebraba la festividad de San Isidoro de Sevilla. A partir de aquí, en Sevilla tuvieron lugar grandes festejos, tanto religiosos como populares, para celebrar tan importante conquista de las tropas cristianas y el avance que esto significaba para la Reconquista. También llegaron las recompensas, pues Ramón Bonifaz y sus hombres, muchos de los cuales se establecieron en Sevilla, fueron premiados con honores y propiedades-.

En el 1250 el Rey Fernando III concede a Ramón Bonifaz el título de Almirante de Castilla, siendo la primera vez que se concedía dicho título en España, definido como “Cabdillo de todos los navíos que sirven para guerrear”, creándose de esta forma la primera Armada Española, a la que su almirante dotó de las correspondientes Ordenanzas Militares, recogidas posteriormente en el “Código de las Siete Partidas”, que redactó Alfonso X.

También recibió el Almirante el encargo real de dragar y limpiar el Guadalquivir, crear un nuevo puerto en Sevilla donde pudieran entrar naves de mayor calado y construir las “Reales Atarazanas”.

Después de finalizar con éxito todas estas importantes empresas, el Almirante Bonifaz regresó a Burgos, su ciudad natal, donde renunció a su cargo del alcalde, dedicándose exclusivamente a sus funciones de Almirante, con jurisdicción sobre todos los asuntos de la mar y administrador de todas las rentas reales de todos los puertos españoles.

Ya durante el reinado de Alfonso X, éste concedió numerosos privilegios a Burgos, extendiéndolos a las villas cántabras y vascongadas que habían participado en la expedición sevillana: “Esta merced les fago por el mucho servicio al Rey don Fernado,mío padre, e a mi, mayormente en la presión de Sevilla”.

En el año 1256, ejerciendo sus funciones de Almirante, falleció en Burgos D. Ramón Bonifaz y Camargo.

En el séptimo centenario de la conquista de Sevilla, en la ciudad de Burgos tuvo lugar un acto de homenaje a la figura del Almirante Bonifaz, en la que se descubrió una lápida en la entrada de la Torre de Santa María, en la que está grabada a siguiente inscripción:

 

A RAMÓN BONIFAZ “UN HOME DE BURGOS” Y ALCALDE DE LA CIUDAD, LE DESCUBRE LA GLORIA DE VIRILES PROEZAS, AL FRENTE DE LOS MARINOS DEL MAR CÁNTABRO EN LA CONQUISTA DE SEVILLA LOGRADA POR SAN FERNANDO, REY. 1248  10 – IX – 1948

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Para finalizar, queremos señalar que en el escudo de la ciudad de Santander se alude claramente a la conquista de Sevilla, con el barco embistiendo las cadenas sujetas a la Torre del Oro. En el de Laredo también aparecen tres navíos y la Torre del Oro protegida por las cadenas y en del Avilés se ve el barco con el artilugio adosado a la proa, a punto de embestir las cadenas.

En la Crónica General de Alfonso X se puede leer un poema dedicado a loar la hazaña del marino asturiano Ruy Pérez de Avilés.

 

“Reinando el ínclito rey don Fernando

El Santo, que llamaron en Castilla,

pasó el de Avilés con su nave serrando

la fuerte y gran cadena de Sevilla”

 

Autor: Paco Blanco, Barcelona, noviembre 2018

FERNANDO SÁNCHEZ I, CONDE DE CASTILLA Y REY DE LEÓN. -Por Francisco Blanco-.

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A estas alturas de la Historia, todavía existen discrepancias sobre si Fernando Sánchez I fue el primer monarca de Castilla ó si también lo fue de León, con el título de Fernando I Rey de Castilla y de León.

El ilustre historiador burgalés D. Gonzalo Fernández Díaz es muy rotundo cuando afirma: “Podemos y debemos afirmar con absoluta certeza el hecho de que Fernando nunca fue rey de Castilla, y que ésta nunca cambió su naturaleza de condado subordinado al rey de León, para convertirse en reino a su muerte, ocurrida en el año 1065”.

Sin embargo, otro historiador ilustre, el vallisoletano Julio Valdeón, en el año 2005 afirmaba todo lo contrario: “A partir del año 1037 ya están unidos los reinos de Castilla y de León; Fernando I es rey de Castilla y unos años después se incorpora León, intitulándose rey de Castilla y de León”, en este orden.

Si recurrimos a los datos históricos vemos que Fernando era el segundo de loa hijos del rey de Pamplona Sancho Garcés III el Mayor y de su esposa Muniadona de Castilla, hija del conde de Castilla Sancho García I el de los Buenos Fueros. Había nacido el año 1016, posiblemente en Pamplona, y en el año 1029, como consecuencia de la muerte de su sobrino, el conde García Sánchez, su padre le nombra Conde de Castilla aunque, eso sí, sin prerrogativas de gobierno, cosa que se reservó para él, conservándolas hasta su muerte.

El conde García Sánchez, también conocido como “El último conde”, que había nacido en el año 1009,  se había quedado huérfano siendo todavía un niño, ocupándose de la regencia del condado su tía Doña Urraca, que era además abadesa de Covarrubias; en el año 1028, con 19 años y siendo ya conde efectivo de Castilla, mediante un pacto matrimonial concierta su casamiento con la infanta Sancha, hija del rey Alfonso V de León; a tal efecto, acompañado por un nutrido séquito en el que figuraba su cuñado  el rey Sancho Garcés III de Pamplona, se traslada a León, donde tendría lugar la ceremonia nupcial. Pero el Destino tenía otros designios. Unos días antes de la boda, cuando se encaminaba hacia la iglesia de San Juan Bautista de León para proceder a las presentaciones rituales, fue asaltado y asesinado por una cuadrilla de asesinos que le estaban esperando (1). Sobre la autoría de este magnicidio todavía siguen barajándose diferentes teorías.

Lo que resulta evidente es que el gran beneficiado de este asesinato fue su cuñado, el rey de Pamplona Sancho Garcés III, quien no dudó en autoproclamarse conde de Castilla, alegando sus derechos como esposo de la hermana mayor del conde asesinado, Doña Muniadona de Castilla, aunque en el año 1029 nombró a su hijo Fernando conde de Castilla, mas bien como título honorario, como ya queda dicho.

Fernando I no fue conde efectivo de Castilla hasta la muerte de su padre, ocurrida en el año 1035 en unas circunstancias altamente sospechosas.

Sancho Garcés III, que se denominaba a sí mismo como “Rex Ibéricus”, había sido un rey anexionista que había hecho crecer territorialmente a Navarra incorporándola territorios de Aragón, Guipúzcoa, Vizcaya, Álava, La Rioja, el condado de Castilla entero e incluso parte del reino de León. En su testamento repartió este extenso territorio entre sus hijos de acuerdo con el derecho sucesorio navarro, implantado en el siglo X por Sancho Garcés I: A García, su hijo primogénito, le correspondió el reino patrimonial, que era Pamplona, al que también pertenecían algunas tierras de Aragón, a esto le añadió una buena parte del Condado de Castilla, como La Bureba, los Montes de Oca, Trasmiera y la parte oriental conocida como Castilla Vetula, muy cercana a Cantabria. Su segundo hijo, Fernando, siguió gobernando el Condado de Castilla, que ya le correspondía por herencia de su madre y su sobrino  y que además seguía estando bajo la autoridad del rey de León, pero al que le habían arrebatado los territorios arriba mencionados. Gonzalo, el benjamín, recibió los condados de Sobrarbe y Ribagorza y a Ramiro, un hijo bastardo que había tenido con Sancha Aibar antes de casarse con Muniadona de Castilla, le correspondieron los territorios que poseía en Aragón, llegando posteriormente a convertirse en el rey Ramiro I de Aragón (2). Su única hija, Jimena, estaba casada con el rey Bermudo III de León.

Casi un año después de su toma de posesión efectiva como conde Castilla, el 22 de junio del año 1038, Fernando  es coronado rey en la catedral de León por el obispo Servando, convirtiéndose en Fernando I, rey de León. A partir de esta fecha el título de conde de Castilla dejará de existir, pasando exclusivamente al dominio de la historia.

Doña Sancha Reina Leon 1000

Fue el propio rey Sancho Garcés III quien, en el año 1032, concertó la boda de su hijo Fernando con la infanta leonesa Doña Sancha, hija de Alfonso V y hermana de Bernudo III, que reinaba en León y que precisamente estaba casado con su hija Jimena, boda igualmente concertada por él, lo que convertía a Bermudo y Fernando en cuñados por partida doble.

Esta infanta leonesa en el año 1028 había estado a punto de convertirse en condesa consorte de Castilla, cosa que impidió el asesinato de su prometido el joven conde García Sánchez a la entrada de la iglesia de San Juan Bautista de León. Después de ver su boda frustrada, la infanta Doña Sancha estuvo unos años retirada en la abadía asturiana de San Pelayo en Oviedo, en la que ejerció de abadesa aunque conservó su condición seglar. A la muerte de su hermano, el rey Bermudo III, se convirtió en la heredera legítima del trono leonés, aunque el poder efectivo lo cedió a su esposo Fernando, pues, por aquellos, tiempos en León no se reconocía a las mujeres como reinas “de Facto”.  Fue la impulsora, junto con su esposo, de la fundación de la Real Colegiata  de San Isidoro de León, donde está enterrada.

A la muerte del poderoso rey de Pamplona se rompió el precario equilibrio en que se mantenían los reinos cristianos de la península y empezaron a aparecer las discordias familiares, que pronto provocaron la aparición de la violencia entre las familias reinantes.

El primero de estos enfrentamientos lo provocó precisamente el joven y belicoso rey de León Bermudo III, que estaba ansioso por resarcirse de los agravios que había tenido que soportar por parte de su suegro el rey de Pamplona, además de querer recuperar los territorios que éste le había arrebatado entre el Cea y el Pisuerga, y tampoco había digerido muy bien el matrimonio de su hermana la infanta Doña Sancha con el nuevo conde castellano. Para ello planeó una campaña militar contra Castilla, con el objetivo de recuperar los territorios arrebatados. Se puso al frente de su ejército y penetró en tierras castellanas con el objetivo de derrotar a su cuñado Fernando.

El conde castellano, que también aspiraba a hacer más fuerte su condado a base de ampliar su territorio, recuperando sobre todo los que le habían arrebatado, también era consciente de que para enfrentarse a su cuñado el rey leonés, necesitaba algún aliado, por lo que cuando se enteró de que Bermudo avanzaba hacia Castilla al frente de sus tropas, formó una coalición con su hermano el rey de Pamplona García Sánchez III, conocido como el Nájera.

El día 1 de setiembre del año 1037, cerca la localidad burgalesa de Tamarón de Campos, en el valle que se forma a orillas del arroyo de Penillas, se produjo el encuentro entre ambos ejércitos. El castellano-navarro comandado por Fernando I y el  leonés por Bermudo III. El rey leonés, de carácter impulsivo y belicoso, montaba un caballo llamado “Pelayuelo”, joven y fogoso como su dueño. A la vista del ejército castellano, Bermudo no se pudo contener y puso  su caballo a un desenfrenado galope, en busca de su cuñado Fernando. Esto fue su perdición, pues la velocidad de “Pelayuelo” pronto le hizo dejar atrás al grueso de sus tropas que no pudieron seguirle; rápidamente fue rodeado por caballeros castellanos y navarros, que le desmontaron y una vez en el suelo fue lanceado sin compasión, propinándole más de cuarenta lanzazos que lo convirtieron en un mortal guiñapo humano cubierto de sangre.

Aquí se terminó la batalla, pues las tropas leonesas, a la vista de su rey muerto recogieron su cuerpo y emprendieron el regreso a León. Los restos del rey Bermudo III, último rey de origen godo de Asturias y León, recibieron sepultura en la Real Colegiata de San Isidoro de León (3).

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Con esta fácil victoria, que además convertía a su esposa Doña Sancha en la legítima heredera del trono leonés, al conde castellano se le allanó el camino para proclamarse rey de León, siendo ungido como tal el 21 de junio del 1038, después de vencer la oposición de un buen número de caballeros leoneses, contrarios a su coronación.

Pero las rencillas familiares volvieron a tomar cuerpo, esta vez entre los dos reyes hermanos: García Sánchez III de Pamplona y Fernando I de León. Las causas de esta nueva desavenencia hay que volver a buscarlas en las anexiones territoriales hechas por su padre, el rey Sancho Garcés III, de buena parte de los territorios del Condado de Castilla. Las reclamaciones de devolución  realizadas por Fernando no fueron atendidas por García, posiblemente receloso ante el engrandecimiento territorial y el poder que estaba consiguiendo su hermano Fernando, a esto hay que añadir el miedo de ver disminuido el suyo propio.

Con estas posturas contrarias, el enfrentamiento entre hermanos se hizo inevitable y los dos reyes volvieron a coger las armas, en esta ocasión para enfrentarse entre ellos.

Esta vez el choque tuvo lugar el día 1 de setiembre del año 1045, en la burgalesa sierra de Atapuerca, muy próxima a la capital burgalesa, que todavía pertenecía al reino navarro. Fernando iba al frente del ejército castellano-leonés y García mandaba el navarro, en el que, según la “Crónica Silense”, participaban tropas moras, seguramente proporcionadas por su hermano Ramiro. En los “Anales Compostelanos” se puede leer el siguiente relato de la batalla: “En la era MLXXXII, el primer día de setiembre fue matado el rey García, luchando con su hermano el rey Fernando en Atapuerca, por un caballero  suyo llamado Sancho Fortún, a quien había injuriado con su mujer”.

Todo parece indicar que la muerte del rey navarro fue un crimen pasional cometido por el caballero navarro Sancho Fortún, como venganza del adulterio de su esposa Doña Velasquita, que se había convertido en la amante del rey García.

Finalmente, la batalla, que se alargó hasta el anochecer y fue encarnizada, causando numerosas bajas en ambos bandos, se decantó a favor del rey leonés.

Fernando I, muy afectado por el asesinato de su hermano, pues había dado órdenes de respetar su  vida, además de castigar al asesino, renunció al reino navarro y en el mismo campo de batalla proclamó rey de Pamplona a su sobrino Sancho Garcés IV, que apenas contaba quince años. El cuerpo del rey García fue trasladado por sus súbditos a Nájera, donde recibió sepultura en el monasterio de Santa María la Real.

Cabe también señalar que en las filas del rey Fernando luchaban el noble leonés Diego Laínez y su hijo Rodrigo Díaz, que no tardaría en ser conocido como el legendario Cid Campeador.

La batalla de Atapuerca y la total recuperación de los territorios del condado castellano, que aún pertenecían a los navarros, marcaron un antes y un después, tanto en Castilla, que empezó a consolidarse como el más poderoso reino cristiano, como en Navarra, donde dio comienzo una lenta decadencia, tanto territorial como política.

Fernando I firmemente asentado en lo que ya se podría llamar el reino castellano-leonés, pudo dedicar todos sus esfuerzos a consolidar la tranquilidad de sus reinos y dedicarse además a extender sus fronteras hacia el sur, aprovechando al máximo la incipiente desintegración del hasta entonces poderoso califato de Córdoba.

En el año 1055 inició su primera campaña contra el rey de la taifa de Badajoz Muhammad al-Muzaffar, apoderándose de las plazas de Viseo y Lamego en Portugal e imponiéndole su vasallaje y el pago de Importantes “parias”(5) .

Un año más tarde, en  1056, avanzó con su ejército por la calzada romana que unía Osma con Medinacelli, apoderándose entre otras plazas, de San Esteban de Gormaz, Berlanga de Duero y Aguilera, destruyendo a su paso todas las atalayas y torres defensivas que encontró y penetrando en el reino taifa de Zaragoza, conquistando la localidad manchega de Taracena y llegando hasta Medinacelli, en el valle del Jalón. El rey Sulayman al-Muqtdir le rinde vasallaje y se compromete al pago de las correspondientes “parias”.

En el año 1062 emprendió una nueva campaña, esta vez contra el reino taifa de Toledo, arrasando los campos de Alcalá de Henares y Guadalajara y devastando la plaza fuerte de Talamanca, en el curso medio del Jarama. El rey taifa de Toledo Ismail al-Mamun también le rinde vasallaje y paga las correspondiente “parias”.

Finalmente en el mes de julio del año 1064, tras seis largos meses de asedio, se apoderó de la importante plaza fuerte portuguesa de Coimbra, lo que significaba ampliar las fronteras con los reinos musulmanes hasta el río Mondego.

Con estas victoriosas campañas del rey leonés, éste asegura definitivamente las fronteras de Castilla y de León por el sur y por el este, obteniendo además el vasallaje de sus vecinos musulmanes, consiguiendo igualmente grandes beneficios económicos a través del cobro de las “parias”.

A finales del año 1064, el rey Fernando emprendió su última campaña, que dirigió contra Valencia, uno de los reinos de taifas más poderosos que quedaban en la península, donde reinaba Abd al-Malik al-Muzaffata. Sus tropas llegaron sin dificultad hasta las murallas de la ciudad, a la que pusieron cerco a comienzo del año 1065, pero la fortaleza de las murallas y la resistencia de los valencianos le impidieron penetrar en su interior. Mediante una estratagema, Fernando consiguió que las tropas musulmanas salieran a luchar en campo abierto. El encuentro se produjo en Paterna y las tropas castellano-leonesas salieron vencedoras, pero Abd al-Malik al-Muzaffata, que se había quedado en Valencia, recibió los refuerzos de su suegro al Mamum de Toledo, por lo que los vencedores  tampoco pudieron esta vez apoderarse de la ciudad. En esta situación, el rey Fernando se sintió enfermo, por lo que decidió regresar a León con su ejército, donde falleció poco después, el 27 de diciembre del año 1065, un año después de haber emprendido su última campaña militar.

En su testamento, el rey de León cometió el mismo error que su padre, el rey de Pamplona. Sin respetar el derecho de sucesión visigótico, vigente todavía en León, que prohibía la división del reino entre más de un heredero, dividió sus reinos entre sus cinco hijos: A Sancho, el primogénito, le correspondió Castilla; Alfonso recibió el reino de León; a García le tocó Galicia y los territorios de Portugal; a Urraca le correspondió el señorío de Zamora y a Elvira el de Toro. Todos ellos recibieron la herencia a título real, por lo tanto Castilla, como León y Galicia se convirtieron en reinos independientes.

Las“parias” de los respectivos reinos de taifas que le había rendido vasallaje únicamente las repartió entre sus tres hijos varones.

Este reparto no parece que satisfizo las ambiciones de Sancho, nuevo rey de Castilla, ni tampoco las de Alfonso, por lo que las diferencias entre ambos no tardaron en surgir, provocando un nuevo enfrentamiento entre hermanos, en el que todos estuvieron involucrados, ocasionando, además, la muerte de dos de ellos: Sancho y García.

NOTAS

  • Sobre este Crimen de Estado se puede consultar “El Romanz del Infant García”
  • A la muerte de su hermano Gonzalo en el 1045, se anexionó los condados de Sobrarbe y Ribagorza.
  • Tanto en la Crónica Silense, como en la Tudense, se hace referencia a la batalla de Tamarón.
  • En el año 1076 este rey fue asesinado por sus hermanos.
  • Las parias eran un tributo que pagaban unos reyes a otros por su protección y en reconocimiento de superioridad.

Autor Paco Blanco,  Barcelona diciembre del 2017.

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EL POETA MARTÍN GARRIDO. -Por Francisco Blanco-.

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“Propongo que se instituya una FIESTA NACIONAL en honor de los MÁRTIRES que desde principios del siglo XIX han perecido a la sombra de la bandera DIOS PATRIA Y REY,  en los campos de batalla, en los hospitales, en los calabozos y en el destierro, y designo para celebrarla el 10 de MARZO de cada año, día en el que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo CARLOS V.

Obra del corazón ha de ser esta fiesta, y con tributos del corazón hemos de celebrarla, más que con ostentosas celebraciones. La FE, la gratitud y el entusiasmo reemplazarán en ella con creces  el fasto y la pompa, que no se avienen bien ni con los gustos de la GRAN FAMILIA CARLISTA, ni con la situación en que se halla por su desinterés sublime.

Hermano, asiste pues a este acto y ofrece la comunión de este día por los héroes que dieron su vida por Dios y para ti buscaban una España mejor”.

Con esta carta, dirigida por Carlos VII a D. Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII Marqués de Cerralbo, con fecha del 5 de noviembre de 1895 se establecía en el bando carlista la festividad de los “MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN”.

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A partir de aquí, cada 10 de marzo el Partido Carlista y la “Comunión Tradicionalista” celebran el aniversario de la muerte de D. Carlos María Isidro de Borbón, ocurrida en Trieste el 10 de marzo de 1855. Era hermano de Fernando VII y pretendiente al trono de España a la muerte de aquél, ocurrida el 29 de setiembre de 1833. Casi al día siguiente, el día 1 de octubre de 1833, con el apoyo del general Santos Ladrón de Cegama, en la localidad riojana de Tricio emitió el “Manifiesto de Abrantes”, en el que se autoproclamaba rey de España con el nombre de Carlos V. De esta forma daba comienzo la Primera Guerra Carlista, que duraría nada menos que 7 años, origen, igualmente, del Partido Carlista, la Comunión Tradicionalista y los Requetés, una organización paramilitar, que participó activamente a favor de los sublevados en nuestra última Guerra Civil. Después de terminada ésta en 1939 con la victoria del bando franquista, en la conmemoración carlista de 1943 se incorporó un hermoso soneto titulado “Mártires de la Tradición”, escrito por un poeta burgalés, de nombre Martín Garrido Hernando, cuyo contenido trascribimos:

 

A los Mártires de la Tradición

“Los demandó el Honor y obedecieron;

lo requirió el Deber y lo acataron;

con su sangre la empresa rubricaron;

con su esfuerzo, la Patria redimieron.

 

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso como púgiles lucharon,

por eso como mártires murieron.

 

Inmolarse por Dios fue su destino;

salvar a España, su pasión eterna;

servir al Rey, su vocación y sino.

 

No supieron querer otra bandera,

no supieron andar otro camino;

¡no supieron morir de otra manera!”

 

Desde este año de 1943 la fiesta de la “Comunidad tradicionalista” comenzaba con la recitación de este soneto, seguida del himno cantado “La muerte no es el final”, un toque largo de oración y una descarga de fusilería como remate final.

Mucho se ha polemizado sobre la autoría de este bello soneto, llegando incluso a atribuírselo al inmortal Calderón de la Barca o a algún otro poeta de nuestro “Siglo de Oro”  y, sin duda, la calidad del poema se presta a semejante confusión, pero su verdadero  autor es el olvidado poeta burgalés Martín Garrido Hernando, cuyos poemas aparecen recopilados en su libro “Hojas de Acanto”,  publicado en 1975, en cuya página 351 aparece el citado soneto, aunque parece que apareció impreso por primera vez en las páginas del diario burgalés “El Castellano”, del que Martín Garrido era redactor jefe.

Actualmente, el soneto, al que se le han aplicado algunos arreglos que afectan a su estructura de rima y de métrica originales, desde el año 2004 se recita oficialmente como responso en los actos de homenaje a los militares españoles caídos por la Patria, pero las referencias oficiales a su autor siguen siendo muy escasas, por lo que su recuerdo continúa inmerecidamente sumido en el olvido. La versión modificada que han adoptado las Fuerzas Armadas Españolas en estos actos de homenaje es la siguiente:

 

“Lo demandó el honor y obedecieron,

lo requirió el deber y lo acataron;

con su sangre la empresa rubricaron

con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso como valientes lucharon,

y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,

querer a España su pasión eterna,

servir en los Ejércitos su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,

no quisieron andar otro camino,

no supieron vivir de otra manera”.

 

Como se puede apreciar, se trata de una burda y arbitraria manipulación, con el agravante de estar hecha sin la autorización de los herederos del autor, que tampoco perciben cantidad alguna en concepto de derechos de autor, lo que también constituye un atentado contra la propiedad intelectual.

También son escasas las referencias biográficas que existen sobre Martín Garrido, tanto de su vida como de su obra. Se sabe que fue redactor jefe del diario ultra-conservador burgalés “El Castellano”, de marcado carácter católico y tradicionalista, desde cuyas páginas se lanzaban unas duras diatribas contra la II República, siendo sus objetivos preferidos republicanos y socialistas. Sus crónicas las firmaba con el seudónimo de “Sagitario”, hasta que el diario, propiedad de la “Federación de Sindicatos Agrarios Católicos”,  desapareció en el mes de junio del 1941. Ocasionalmente, también aparecían algunos artículos suyos en el “Diario de Burgos”, igualmente conservador, pero de talante algo más liberal.

Otro ilustre carlista burgalés coetáneo suyo, el conocido abogado D. José María Codón Fernández, que fuera además Consejero Nacional del Movimiento y Cronista Oficial de Burgos y provincia, en una reseña publicada el año 1983 en el “Diario de Burgos”, lo definía de la siguiente manera: “Es el hombre que jamás se doblegó en sus ideales, gallardo, tenaz, valiente, no le quebrantaron guerras, persecuciones ni sufrimientos”.

Se trataba, por lo que parece, de un hombre insobornable, fiel a sus principios y sus ideas, dotado de una exquisita sensibilidad poética y amante de su querida tierra burgalesa, cuya grandeza y monumentalidad cantó en numerosos poemas de una gran belleza, como se puede apreciar en el que trascribimos:

 

“Nací español porque lo quiso el cielo,

en Castilla nací por suerte mía.

Si cien veces naciera, cien querría

tener por cuna su bendito cielo.”

 

El poeta había nacido en la localidad burgalesa de Ibeas de Juarros, muy cercana a la capital y murió en Burgos, el 16 de marzo del 1984, a la avanzada edad de 87 años. Además de periodista y redactor jefe del diario burgalés “El Castellano”, fue “Cronista de la Ciudad de Burgos”, y su obra poética fue merecedora de numerosos accésits y premios en los certámenes literarios en los que participó, por los que fue nombrado Académico de Honor de la Institución “Fernán González”.

En 1937, con 40 años, se alistó voluntario en el Tercio de requetés “Burgos-Sangüesa”, aunque la primera vez que lo intentó fue rechazado por la edad, por lo que tuvo que intentarlo de nuevo, esta vez acompañado de su mujer Doña Casilda, quien aseguró que ella estaba totalmente de acuerdo con aquella decisión de su marido, siendo finalmente aceptado. El Tercio Burgos-Sangüesa, junto con el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, participó en el frente de Extremadura y también en la Batalla del Ebro, la más decisiva, dura y encarnizada de nuestra última guerra civil.

Tal vez la razón por la que el poeta se alistó para ir a la guerra a esa edad tan poco apropiada, hay que buscarla en los importantes acontecimientos políticos que tuvieron lugar ese mismo año en la España franquista, cuyo gobierno se había instalado precisamente en Burgos, su amada patria chica:  El día 2 de diciembre de ese mismo año de 1937, en la Sala Capitular del Monasterio burgalés de Las Huelgas tenía lugar el primer Consejo Nacional de “Falange Española, Tradicionalista y de las J.O.N.S”, bajo la presidencia del general Franco y con la aprobadora presencia del Primado de España, cardenal D. Isidro Gomá. El llamado “Decreto de Unificación” había sido emitido en el mes de abril de ese mismo año, firmado también por el propio general Franco.

Todo parece indicar que, una vez finalizada la guerra, el poeta burgalés figuraba entre el grupo de carlistas que no aceptaron el Régimen impuesto por Franco y su camarilla, ni tampoco el citado decreto de unificación, motivo por el que fueron declarados “desafectos totalmente a FET y de las JONS”, que el propio Franco había refundido, tachando a todos sus miembros de traidores, por lo que quedaron automáticamente silenciados y marginados de cualquier actividad política, cultural e incluso profesional.

En el 1975 se publicó su obra “Hojas de Acanto”, una selección antológica de su obra, estructurada en cuatro apartados: España-Castilla; Guerra y Carlismo; Poemas religiosos  y Otros poemas.

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Posteriormente, el 16 de noviembre del año 2016 tuvo lugar en Burgos la presentación del libro “Los demandó el Honor-Mártires de la Tradición”, el acto se celebró en la “Sala Polisón del Teatro Principal”, situado en la entrada al Paseo del Espolón de la ciudad castellana. En el libro presentado se recoge una nueva selección antológica de los poemas de Martín Garrido Hernando.

La presentación del libro corrió a cargo de Luis Hernndo de Larramendi, presidente de la Fundación Carlista “Ignacio de Larramendi”, interviniendo también el veterano requeté Felipe Vives Suriá, compañero y amigo del poeta, el general D. Juan Chicharro Ortega, actualmente en la reserva y D. Fernando del Río Solano representando a la familia del poeta.

Al acto de presentación acudieron numerosos carlistas, destacando la presencia del veterano requeté Jesús Lasanta Ruiz-Navarro, ex combatiente de la Guerra Civil en el Tercio navarro de Lácar, al que se apuntó con tan sólo 16 años, por lo que se le considera como el requeté más joven que luchó en la guerra; después, durante la llamada Transición fue un militante activo del Partido Carlista, por lo que D. Carlos Javier de Borbón-Parma, actual Duque de Parma, que también se auto titula Duque de Madrid, le nombró Caballero de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta (ROLP), que instituyera en el año 1923 su padre D. Carlos Hugo de Borbón y Borbón-Parma.

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Como colofón de este modesto trabajo, vamos a reproducir un fragmento del poema de Martín Garrido, que obtuvo el 2º Premio en los Juegos Florales que se celebraron en Burgos el año 1947, con motivo de la celebración de las Fiestas Patronales de San Pedro y San Pablo, siendo alcalde de la ciudad el falangista D. Florentino Díaz Reig. El premio estaba dotado con 4.000 pesetas, cantidad bastante importante por aquellos años:

 

CASTILLA

Cíen clarines de plata,

cien versos de cristal,

cien gayas flores,

la dulce serenata

de mis cien ruiseñores,

¡ofrenda de mí amor a tus amores!

No hayas, Castilla a mengua

la humilde cortedad de mis acentos.

Hablo tu propia lengua,

y son mis sentimientos

antenas de tus altos pensamientos.

¡Nada nuevo en mí canto!

Más una misma trova, en su armonía,

tiene diverso encanto.

¡Se dice cada día, y es distinta,

aunque igual, la melodía…!

Tu sangre, mi fortuna;

tu acrisolada tradición

mi herencia; y tu canción de cuna,

palabra de inocencia con música

de suave transparencia.

 

Autor Paco Blanco, Barcelona octubre de 2017

AUGUSTO MESSÍAS DE BURGOS. -Benefactor y héroe caboverdiano-.

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Dos pinceladas sobre la vida de Augusto Mesías de Burgos – Por Martín de Mello Andrade El Ilustre caboverdiano, Augusto Mesías de Burgos, nació el 12 de julio de 1868 en Mindelo, Isla de San Vicente, y desencarnó el 23 de abril de 1945, en la romántica Ciudad de Santos-Brasil, por lo que está en el umbral de sus 149 años, después de su encarnación.

Tan pronto emigró a Brasil, donde hizo su vida futura, se casó con su patria, Rita de Cássia Fortes con quien tuvo cinco hijos. Como todo está planeado, todo tiene su razón de ser, conforme nos enseña la Doctrina del Racionalismo Cristiano, lo que concordamos por nuestras propias conclusiones, por lo que no existen acasos, ni determinismos, ni coincidencias, puesto que todo está regido por las leyes naturales que son inmutables. El Papa Benedicto XVI ha recordado que el Papa Benedicto XVI ha recordado que el Papa Benedicto XVI ha recordado que el Papa Benedicto XVI ha recordado que el Papa Benedicto XVI, en el que era presidente físico, está claro que cultivaba la línea kardecista, mientras que el Padre António Vieira era presidente Astral, teniendo este ordenado el paso del Bastón a Luiz José de Mattos, que asumió el mando con una cierta reticencia, porque era la primera vez que asistía a una sesión de género. Pero el Comendador Luiz de Mattos, codificó la Doctrina del Racionalista Cristiano, con cabeza, tronco y miembros, no sobrando y ni faltando nada para el esclarecimiento de la humanidad, separando las aguas de otras corrientes espíritas, incluyendo la Kardecista. De los Kardecistas, sólo se quedó con Luis de Mattos, Leandro Francisco Gomes que se convirtió en un racionalista cristiano de gema, prestando gran colaboración en la Doctrina del Racionalismo Cristiano. Sin embargo, en 1911 murió mucha gente de hambre en las islas de Cabo Verde, debido a las sequías cíclicas que sistemáticamente asolaban a estas islas atlánticas. Es que Augusto Mesías de Burgos correspondía con su hermano Alfredo de Burgos que lo ponía al hecho de todo lo que pasaba en Cabo Verde, con incidencia en las catástrofes hambrientas.

En estas circunstancias, urgía hacer algo. El ministro de Burgos, preocupado por el estado de cosas en Cabo Verde, organizó una comisión de recaudación de alimentos de primera necesidad para enviar a Cabo Verde, con el fin de deshacer el hambre a sus hermanos … pero sólo logró arreglar una parte que no llegaba a la carga del barco. Sin embargo, el Benemérito de la Humanidad Luiz Alves Thomáz, tomando conocimiento de lo que se trataba, pronto puso a disposición alimentos para completar el cargamento del barco, y como tuviera mucha confianza en el Mesías de Burgos, lo indicó para acompañar el barco y así hacer en la circunstancia, la distribución personal de los alimentos a los hambrientos, de modo que no haya desviaciones en su entrega, lo que cumplió fielmente, habiendo merecido por ello una mención de aprecio por el ayuntamiento de San Vicente, abajo declinado. Resumen de los alimentos recaudados: Por la Comisión rectora, por valor de Mil-Reis …… 13.987.00 A través de Luiz Alves Thomaz, en el valor de Mil-Reis .. 47.013.00 Total de la carga: …………………………………. 61.000.00 En el momento en que el Mesías de Burgos procedía a la distribución de géneros a los hambrientos para matar el hambre del cuerpo físico, distribuía simultáneamente el pan del espíritu que son las aclaraciones sobre el Racionalismo Cristiano, haciendo sesiones espiritistas y curando a pacientes de enfermedad psíquica. Así, correspondió a ese gran caboverdiano el papel de protagonismo del Racionalismo Cristiano en Cabo Verde. Por la primera vez Cabo Verde recibía la Luz de la Verdad, como decía el cordero Henrique Baptista Morazzo que había sido curado psíquicamente por Burgos. En consecuencia, las ventas y el narcótico centenares empezaron a romperse de los ojos de los caboverdianos y de ahí, gradualmente el pueblo comenzó a esclarecer sobre la vida fuera de la materia. ¡Un paso gigante para la apertura de los horizontes de la espiritualidad! La distribución de los alimentos se hizo con un alto sentido de responsabilidad, por lo que Augusto Messias de Burgos fue alabado con una mención de aprecio por el Ayuntamiento de San Vicente: “Ayuntamiento de San Vicente – CV, Acta de alabanza a Augusto Mesías de Burgos, representante del Centro Amor y Caridad de Santos, 23-11-1911 “.

Augusto Messias de Burgos fue comedido en todas las vertientes sociales, con énfasis en los gastos personales. Durante su estancia en Cabo Verde, él se hospedaba en casa de sus familiares, pues que en esa época no había Hoteles, mórmamente Hoteles de Lujo. En el año 1936 lanzó al público el libro de su autoría, “Música y Músicos”, siendo citado entre los mayores, y que fue fundado la Banda de Música Sociedad Musical Unión Portuguesa y fue Maestro de la Banda Sociedad Musical Luso-Brasileña hasta 1940 y en 1936 lanzó al público el libro de su autoría, “Música y Músicos” en el marco de la Galería de los Maestros, en el periódico La Tribuna, edición conmemorativa del Centenario de Santos, el 26 de enero de 1939. Burgos, músico y artista que era, transmitió este arte a todos sus hijos y nietos, mientras su esposa Rita de Casia , además de otras cosas, enseñaba a sus netas a dedicarse a oraciones dirigidas al Dr. Custodio José Duarte. Burgos solía decir que: los Conservatorios enseñan la música y que el artista nace. Mindelo, 12 de julio de 2017 Dos pinceladas sobre la vida de Augusto Mesías de Burgos Por Martín de Mello Andrade Militante del Racionalismo Cristiano de la Filial de Ribeirinha – Mindelo – Cabo Verde.

Fuentes:

Depoimentos das irmãs: Amarylís (86); Annyce (84) e Amyrthis (85), netas de Messias de Burgos.

Tese de doutoramento – João Vasconcelos

Tese de doutoramento – João Lopes Filho

Wilson Candeias – Blog Cabo Verde é Vida

Martinho de Mello Andrade – Militante do Racionalismo Cristão Filial da Ribeirinha

Augusto Messias de Burgos – Su vida y su família – Por Martinho de Mello Andrade.

El cabo-verdiano Augusto Mesías de Burgos, conocido como Maninho de Burgos, nació el 12 de julio de 1868 en la Isla de San Vicente, y desencarnó el 23 de abril de 1945 en la Ciudad de Santos, Brasil, es hijo del español José Messias de Burgos e Isabel Mesías de Burgos, y según investigaciones, el 6 de julio de 1909, habría participado en el inicio del verdadero cristianismo después de Jesús, como vínculo entre el espíritu del Padre António Vieira y los bienhechores; Luiz José de Mattos y Luiz Alves Thomaz. De acuerdo con sus netas señoras Amarylís (86), Amyrthis (85) y Annyce (84), a pesar de la edad avanzada … “el abuelo era un hombre fuerte, sin embargo, al sufrir una caída del tranvía eléctrico, en la Ciudad de , Que se llevó a la muerte a los 76 años … el abuelo terminó los estudios de instrucción primaria y también estudió música en Cabo Verde … allí conoció a la abuela Rita de Cássia Fortes, los padres de la abuela Rita – Mateo Adrián Fortes y Geralda Fortes – al saber, que el abuelo Maninho tenía planes de viajar a Brasil, se opusieron al matrimonio. Así, Maninho, descontento, viajó solo a la Ciudad de Santos, sin embargo, la señora Geralda Fortes al percibir la tristeza de su hija Rita, le permite viajar a Brasil desde que acompañada de su hermana Lorensa Fortes. Así fue como Maninho de Burgos se casó en la Ciudad de Guarujá y la joven pasó a ser llamada Rita de Casia Burgos. Ella nació en la Isla de San Vicente el 22 de mayo de 1872, habiendo desencarnado a los 79 años, también en la Ciudad de Santos, el 5 de enero de 1952.

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La pareja tuvo 5 hijos: María de la Luz Burgos, José Messias de Burgos, Augusto Mesías de Burgos Júnior, Oriza de Burgos e Isabel de Burgos y, según sus netas, su abuelo acostumbraba a los amigos de Cabo Verde que lo mantenían sobre las noticias de su tierra. Augusto Messias de Burgos trabajó y se retiró como escriturario de la Compañía Docas de Santos, que por fuerza del trabajo tenía contactos y el respeto de las autoridades de a bordo de los barcos aportados y era común verlos en su residencia.

De acuerdo con las señoras Amarylís (86), Amyrthis (85) y Annyce (84), netas de Augusto Mesías de Burgos, alrededor de 1905 “sus abuelos sufrieron mucho cuando el segundo hijo de 17 años, José Burgos, predijo la propia y en el comienzo del siglo, vivían en una modesta casa situada en la Avenida Rangel Pestana nº 79, Vila Mathias, en la ciudad de Santos, en la ciudad de Santos , SP “.

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Según investigaciones, fue en esa calle Rangel Pestana n. En la humilde casa del médium Augusto Mesías de Burgos, cerca del soplo del cerro Monte Serrat, que el 6 de julio de 1909, Maninho de Burgos, habría sido el médium de contacto de los primeros momentos de la fundación de la Doctrina Racionalista Cristiana en el mundo Tierra, y bajo la dirección del espíritu del Padre António Vieira, pasó la batuta de su pequeño y humilde centro espírita al señor Luiz José de Mattos. Así, el trío Luiz Alves Thomaz, Manoel João Alves y Luiz José de Mattos, juntos, asistieron por primera vez a una reunión espírita.

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El 26 de enero de 1910, en la casa de propiedad de Luiz Alves Thomaz, Augusto Mesías de Burgos, estuvo presente en la primera reunión para la elaboración del estatuto, elección de la dirección y elección del nombre de la entidad que estaban instituyendo, por lo tanto, estuvo en el momento de apertura oficial del Centro Amor y Caridad de Santos, que tuvo lugar en la calle Amador Bueno 190, Ciudad de Santos, según el Acta de Apertura adjunta, pero no indica evidencias de que Maninho de Burgos, haya participado en los estudios iniciales del racionalismo científico , quedando la certeza de que el Racionalismo Cristiano a raíz de los hechos, fue codificado y solidificado sólo por los señores Luiz José de Mattos y por Luiz Alves Thomaz – una doctrina espiritualista filosófica que se iniciaba por orientaciones de la pléyade del Astral Superior.

Pero, Augusto Messias de Burgos, participó activamente en la campaña de recaudación de alimentos, entre la población de Santos, a fin de auxiliar a amenizar el hambre que a principios del siglo afligía al pueblo de Cabo Verde. Como la Ciudad de Santos a principios del siglo XX, todavía era muy pequeña, la recaudación no sería significativa, la actitud benemérita de Augusto Mesías de Burgos, de alguna manera tocó al benefactor Señor Luiz Alves Thomaz, que prontamente en nombre del Centro Amor y, Caridad de Santos, se ofreció para completar el resto del buque.

Así, por sus actividades en las Docas de Santos y estar cerca de los amigos Luiz de Mattos y Luiz Alves Thomaz, como hijo de Cabo Verde, le tocó la tarea, en nombre del Centro Amor y Caridad de Santos, acompañar al buque procedente de Santos para Cabo Verde – hecho preponderante que sensibilizó a toda la población caboverdiana.

Con la salida de ese barco del puerto de Santos, el día 03 de agosto de 1911, cargado de alimentos, tales como maíz, frijoles, arroz, azúcar y otros cereales, ese mismo día, el entonces gobernador de Cabo Verde, señor Júdice Bicker al saber de la noticia, agradeció públicamente ese gesto de generosidad humanitaria. Al llegar el barco en Cabo Verde, se inició la distribución de los alimentos entre las 9 islas, y para que esa ayuda llegase a los hambrientos, Maninho de Burgos contó con la pronta colaboración del armador local, el italiano Sr. Geobata Morazzo que le ofreció uno de sus barcos con la tripulación y, su hijo Enrique Baptista Morazzo, también participó en la entrega de los alimentos entre los hambrientos de las islas.

Todo indica que el Señor Augusto Mesías de Burgos fue quien entregó personalmente, no perdió tiempo y ni confió en nadie, por lo tanto, hizo valer que los alimentos llegar a las manos de los hambrientos. La distribución entre islas duró aproximadamente 90 días, y terminó en la fecha del 23 de noviembre de 1911, cuando el Señor Augusto Messias de Burgos, como representante del Centro Amor y Caridad de Santos, fue alabado por el Ayuntamiento de San Vicente, según documento Acta de Reunión de la Cámara Municipal de la Isla de San Vicente del mismo día. Es importante recordar que a la llegada de Augusto Mesías de Burgos, al archipiélago de Cabo Verde en agosto de 1911, llevando alimentos, además de atenuar el hambre reinante, estaba sembrando el esclarecimiento espiritual al pueblo caboverdiano. Y, nada más natural, que en ese período, fuera cuestionado sobre el origen de la generosa oferta, quién era y qué hacía el Centro Amor y Caridad de Santos.

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Este factor, marcó profundamente la historia del país, pues, además de los cereales, Maninho de Burgos cargaba en su alma la semilla de la “Corriente Fluídica”, que germinó tan fuerte como su amor por el suelo que lo vio nacer, y, el alma sementera atravesó el océano, Cabo Verde se convirtió en un vivero de almas sembradas que renacen en otros países.

En el libro “El Espiritismo Cristiano en Brasil – El Centro Espírita Redentor, su Fundación, Su Vida y sus Obras, Río de Janeiro, en 1912 y 1913”, en la página 64, Luiz de Mattos escribió bajo el título “Centros afiliados” de 1912 y 1913, los Centros Espíritas que pidieron instrucciones y filiación, está el Centro Caridad y Amor – San Vicente – Cabo Verde. Se podría decir que tanto puede ser el Cónego Teixeira, como el señor Morazzo, o quizá hasta el propio Maninho de Burgos que haya formalizado esa petición. En las publicaciones siguientes, del mismo libro, de 1914 y 1915, se mantuvo el Centro Caridad y Amor como afiliado. A diferencia de la edición de 1917 a 1921, publicada en el año 1921, que citó al señor Henrique Morazzo como Presidente.

Se puede observar que en el año 1912 el Cónego Teixeira, se excomulgó por presentar sus conocimientos espiritualistas al Papa Pío X. En ese contexto, es posible creer que Maninho de Burgos, entre 1911 y 1912, plantó la primera semilla de la Doctrina Racionalista Cristiana en Cabo Verde. Hay quien afirme que la presencia de Augusto Mesías de Burgos en Cabo Verde, completó la idea original de Padre António Vieira, pues, éste cuando se recogía en Cabo Verde para descansar, entre viajes Brasil-Portugal, notó claramente la naturaleza de ese pueblo gentil de alzar al mar, así se podría decir que, Maninho de Burgos no fue más que un instrumento al llevar alimentos al pueblo caboverdiano, llevó también la idea de la “corriente fluídica”, que a su vez la llevan a otros países, y hoy pasados ​​poco más de un siglo, se puede decir que, en muchas almas cabo-verdianas, al emigrar, cargan consigo la idea original de Padre António Vieira: la propagación de la Doctrina de Jesús.

También vale recordar los “puntos altos” de su marcado paso por Cabo Verde: = Mensajero de la donación alimentaria encaminado por el Centro Amor y Caridad de Santos a los hambrientos del archipiélago. Cura de tuberculosis el Señor Enrique Baptista Morazzo. => Augusto Mesías de Burgos era médium receitista. Prescaba tratamientos guiados por el espíritu del médico, Custodio José Duarte. => Representó el Centro Amor y Caridad de Santos en el Ayuntamiento de San Vicente – CV – 23-11-1911. Se ha citado en varias ocasiones, en la tesis al doctorado del Profesor João Vasconcelos.

También fue citado nominalmente en la tesis de doctorado del Doctor João Lopes Filho, como evidencia en la participación del Cónego Teixeira de entrar para el Racionalismo Cristiano en 1911, y vendría a ser excomulgado luego por el Papa PIO X. “Costa Teixeira entró al Racionalismo Cristiano, participando en el Centro Espírita Caridad y Amor, a comienzos de 1911, (agosto de 1911) cuando el médium Augusto Mesías de Burgos se desplazaba de Brasil hacia el archipiélago para distribuir alimentos por la población asolada por la crisis.

Posteriormente, fue citado en el informe del Cónego Teixeira encaminado al Papa Pío X, el 02 de septiembre de 1912; “Pasando y demorándose en esa isla dos médiums, venidos de Brasil, tuve la felicidad de observar más característicamente, la extraordinaria evidencia e importancia moral de los hechos. Nuestra observación: al entrar en contacto con las netas del Señor Augusto Mesías de Burgos, las mismas afirmaron que su abuela nunca regresó a Cabo Verde, por lo tanto, se desconoce quien sea este segundo médium que haya auxiliado al Señor Burgos.

En el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia o de su familia, Su vida y sus obras, Río de Janeiro, en 1912 y 1913 “, en la página 64, de Luiz de Mattos bajo el título” Centros afiliados “en los años 1912 y 1913. Pero no todo fueron flores, pues también fue criticado por el diario “La voz de Cabo Verde”, que los alimentos no estarían llegando a las manos de los más necesitados. Supo mantener la calma, no respondiendo a la agresión y sí agradeciendo al manifiesto del gobernador en el mismo periódico.

(Comunicación Parcial) Doctrinaria dada en la reunión pública del 9 de junio de 2014, por el Espíritu Superior de François Miterrand – Centro Filial do Madeiralzinho, San Vicente – Cabo Verde “… Amigos, todo ya estaba planeado en el Astral Superior, y el paso del Gran António Vieira, no fue por casualidad, pues como os dije, todo ya estaba planeado astralmente para la formación de esa Tríada – Portugal, Cabo Verde y Brasil. La implantación del Racionalismo Cristiano, bajo el Bastón Astral del Gran António Vieira, ejecutada con maestría en la Tierra por los Grandes Luiz de Mattos y Luiz Alves Thomaz, que salieron de Portugal, para implantar esta Doctrina en Brasil – nada por casualidad mis amigos – a vosotros, los caboverdianos esta noble misión de expandir y difundir el Racionalismo Cristiano por los cuatro rincones del mundo -no por casualidad- pues el azar no existe en este Universo Infinito. La implantación del Racionalismo Cristiano en Brasil, tampoco fue por casualidad pues, Brasil reunía las condiciones político-sociales que permitían la implantación de esta Doctrina.

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Augusto Mesías de Burgos, al regresar a Santos, continuó con su vida y nunca más volvió a Cabo Verde. Fue el fundador de la Banda de Música Sociedad Musical Unión Portuguesa, y maestro de la banda Sociedad Musical Luso-Brasileña, hasta el año 1940 y, en 1936, lanzó el libro de su autoría “Música y Músicos”. En el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño,

La pareja Burgos era afectuosa con la familia y todos vivían a la calle Carvalho de Mendonça nº. 391, lugar donde Maninho repasaba sus conocimientos de música a los hijos y nietos, mientras su esposa Rita de Cássia, atenta, enseñaba sus netas a dedicar oraciones al Dr. Custodio José Duarte.

Según sus netas Amarylís (86), Amyrthis (85) y Annyce (84), su casa casi siempre estaba llena de personas enfermas que lo buscaban para el tratamiento de sus males. Entre otros, el caso de un ciudadano que sufría de tuberculosis aguda y ya desengañado, el médico sintiéndose impotente, indicó el enfermo a Maninho de Burgos, que lo curó.

Su tercer hijo Augusto Mesías de Burgos Júnior de 22-11-1903, contrajo matrimonio con la señora Lucinda Leal Burgos del 26-02-1909 y tuvieron seis hijos, todos nacidos en Santos: Amarylís Leal Burgos, de 12-11-1927, Amyrthis de Jesús Burgos da Silva, de 25-12-1928, Annyce Burgos de Brito, de 23-01-1930, Y en el caso de las mujeres, Aymee Burgos Ferreira, de 20-10-1935, Amaury Burgos, de 09/10/1938.

Como músico, el señor Burgos Junior fue considerado el flautista nº. 1 de la ciudad de Santos, y también fundó el conjunto musical “Jazz Cadetes Santistas”. En la vida profesional, Augusto Messias de Burgos Júnior estudió contabilidad y trabajó como bancario y, a ejemplo del padre, era músico, profesor de música e incentivaba a sus hijos e hijas a la música y al deporte

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Su nieta Annyce Burgos de Brito, en los años 1947 y 1948 fue victoriosa en los 100 metros rasos y en el relevo 4×100 metros campeón del trofeo Brasil de Atletismo. Amarylís Leal Burgos, otra de sus netas, en 1948 y 1950, también fue una de las grandes atletas de la época. Actualmente, Amarylís y su hermana Annyce, participan activamente en el Coral de Veteranos del Centro de Memoria Deportiva de Santos – De Vaney.

La otra nieta Amyrthis de Jesús Burgos da Silva, trabajaba como escrituraria y como las demás hermanas, también practicaba moderadamente el atletismo y, actualmente, participa del coro del Liceo Santista.

Augusto Mesías de Burgos, unía a su familia a través de la música. Y su hijo Júnior, también músico, sabiendo cómo alegrar a su padre, ensayaba a las 3 hermanas al canto y los fines de semana las llevaba a cantar en el programa infantil “Dindinha Sinhá” en Radio Club de Santos.

Así, hoy, en el día de su caminar, el espíritu del Maestro Señor Augusto Mesías de Burgos en su propio mundo de evolución, puede sentir la vibración de los símbolos de los países que tanto amó, temblando en otros países. Augusto Messias de Burgos – Su vida y su familia Por Martín de Mello Andrade Militante del Racionalismo Cristiano, ex Director Secretario de la Filial Isla de San Vicente y actual militante de la Filial del Centro Redentor de Ribeirinha – San Vicente – Cabo Verde.

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