CAPILLA DE LOS CONDESTABLES


LA CAPILLA DE LOS CONDESTABLES  sustituye a una antigua capilla gótica que se consagraba a San Pedro. Es encargada por los Condestables de Castilla (Máxima figura gubernativa del reino que tenía su sede en la casa del Cordón)  y edificada sobre la capilla central de la girola.

Los condestables que la encargaron fueron Pedro Fernández de Velasco y Mencía de Mendoza y Figueroa para que hiciera las veces de  de panteón familiar y aunque se conoce como la Capilla de los Condestables, su nombre primigenio, y como se denominó por sus impulsores; fue Capilla de la Purificación de la Virgen, a la que estaba dedicada devocionalmente.

Su diseño arquitectónico es obra de  Simón de Colonia, quien comenzó las obras en 1482. Se trata de una joya de la arquitectura que es muestra clara del gótico tardío y la transición entre el arte gótico al temprano renacentista: Simón mejoró el  solar irregular de la capilla para despues diseñar y concluir un espacio único, que tienen como corolario en su parte superior una bóveda estrellada, octogonal, con su zona central calada, de tal modo que aprovecha y se nutre de luz cenital. La obra se completa en 1517, con la construcción junto a ésta de una sacristía de uso eclesial, creada por Francisco de Colonia.

Entre 1523 y 1526 Diego de Siloé y Felipe Bigarny crean en su centro el retablo mayor. Su arquitectura es original y transgresora: la Purificación de la Virgen, a la cual no olvidemos está dedicada, ocupa por completo el primer cuerpo, diseñado hábilmente como si fuera un escenario, contiene esculturas de tamaño natural en las que se aprecian la diferentes escuelas y tendencias en las que bebieron Bigarny y Siloé. El retablo y su cuidada policromía fue obra de León Picardo.


En el frente lateral derecho se encuentra el  retablo dedicado a Santa Ana, obra en su mayor parte realizada por Gil de Siloe y acabado por su hijo Diego con la citada obra policrómica de León Picardo. Su forma se estructura en tres cuerpos terminados en un alto dosel, inspirada en una de las agujas de la catedral.

Coronado  por una imagen de “Santa Ana triple” contempla y reune una serie de imágenes de santas, con excepción reseñable y evidente de un “Cristo muerto” que es sostenido por dos ángeles dolientes obra de Diego de Siloe.

Simétrico a éste existe un retablo renacentista dedicado a San Pedro obra también de Felipe Bigarny y Diego de Siloe.

En la capilla todavía pueden contemplarse varios sepulcros góticos que existían ya en la antigua capilla de San Pedro y que los condestables de Castilla respetaron al construir la suya.

Corresponden a los obispos Pedro Rodríguez de Quexada y Domingo de Arroyuelo. Los condestables fundadores en forma de sepulcro personal, como corresponde al protagonismo que le daba el encargo de la obra arquitectónica y a su propio cargo institucional, están en el centro de la capilla y fueron exquisitamente labradas en mármol de Carrara sin estar clara su autoría.

La reja de entrada a la capilla está considerada la obra cumbre en la carrera de Cristóbal de Andino.

Son muchas las joyas que se encuentran en la capilla y entre ellas está  el cuadro de la Magdalena obra de Giovan Pietro Rizzoli, apodado Giampietrino, que fue discípulo de Leonardo da Vinci, así como un Cristo crucificado del burgalés Mateo Cerezo.

Puedes ver en un vídeo una explicación sobre su arquitectura y diseño.

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